Administración

Vacaciones posmodernas

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dezeen_Postmodernism-Style-and-Subversion_04.jpgDesde el poliamor vegano hasta las manifestaciones más etnográficas españolistas. Éstas son algunas de las sórdidas historias que leo, como todos los veranos, entre las redes sociales. Brexit-arrepentidos, podemitas folclóricos, populares muy populares ellos, hipocresías ciudadana’s, socialistas socializantes, ególatras desapasionados, energúmenos del selfie, cambios climáticos, traperos hípsters, marxistas darthvedianos y otras historias llenan la pantalla. Pasando de una a otra, bajo el calor parisino y las pirañas voladoras del Sena -una especie de nuevo mosquito-, veo las nuevas vidas pasar como si la mía fuese una fotografía de Polaroid.

La estupidez del ser humano en su máxima expresión me abruma, mientras la insularidad -concepto que tomo de mi estimado Antonio Quesada- hace mella en el sujeto. Será que llegado un punto de nuestra vida quedamos descontextualizados o quizá nos quedamos con aquellas piezas más preciadas formando un mosaico extravagante. La pluma distancia y la tecla aleja en tanto que tienen la capacidad de expresar quiénes somos en oposición de aquellos que son alguien.

El concepto de posmodernidad, tan trillado por los sociólogos anglosajones, es útil porque permite describir una serie de culturas, prácticas y estilos de vida que de difícil forma podría acoger otro concepto. También, es la legitimación del ser humano en su pérdida de valores y su aceptación de posturas cada vez más disonantes. Por este motivo, el arribafirmante necesita unas vacaciones insulares para olvidar intelectualmente toda esta diatriba intelectual bajo el olor a salitre. Buen verano.

Doñana arde

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descarga.jpgEl primo (o el hermano) de Rajoy, aquel que era (o es) profesor de Física en la Universidad de Sevilla, ya dijo que lo del cambio climático era una moda. Un concepto que se habían inventado algunos ecologistas para sacar tajada vía subvenciones. Quizá este señor ahora se esté cagando en sus propias palabras, una década después. Sobre todo al comprobar que los incendios no son un hecho aislado de Galicia Y es que, han consumido una buena parte de Portugal hasta hace cuatro días con 40.000 hectáreas, 64 muertos y más de 200 heridos. Y hoy, hay otro activo en uno de los pulmones de Europa, Doñana.

Lo que sí parece que se ha preocupado Rajoy es de la normativa de recalificaciones. Disculpen si algunos no son entendidos en el tema. Parece ser que la nueva Ley de Montes permite recalificar el uso de los suelos verdes que han sido afectados por un incendio para proyectos de «utilidad pública». De acuerdo. A eso se añade que Gas Natural tenía planteado hacer un gaseoducto para extraer gas del subsuelo en la misma zona donde se desarrolla el incendio. He aquí la cruel broma del destino.

Y es que el destino o la casualidad pocas veces supera a la causalidad. Ya dijo Guillermo de Ockham que la hipótesis más simple es la más probable. Los linces no entienden de gas, ni de humanos, ni de maldad. Por eso, sería adecuado no ya en un sentido moralizante, sino legalmente punible y políticamente castigable iniciar una investigación en torno a estos hechos, sobre todo en torno a Fenosa y los políticos que aprobaron la reforma en la susodicha normativa forestal.

 

Rebajas en las sombras

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guindosEs paradójico que el Banco Popular, comprado hace unas semanas al precio de un euro, por el Santander tenga este nombre. No es que esta entidad financiera haya sido la más «popular» en términos de «populus» o referirse al «pueblo». Al contrario. Sin embargo, si es inquietante observar cómo es la forma en que se ha planteado su adquisición por parte de las élites financieras cántabras, las principales de España y unas de las más potentes a nivel europeo.

Como se sabe, hubo una víspera. Y nos referimos a la reunión del Club Bilderberg en la que Ana Botín, cabeza de Santander, y Luis de Guindos, Ministro de Economía. Este encuentro idílico entre poder financiero y poder político tuvo lugar en un hotel en Virginia a miles de kilómetros de las fronteras españolas. Asumiendo que tendría que preparar un saneamiento de 7.000 millones de euros, se dispusieron los preparativos para que el Leviatán -el auténtico Leviatán- absorbiera a la banca del Opus Dei. Lo cual ha demostrado la calidad de nuestra democracia y la capacidad de subyugación del Estado sobre las corporaciones transnacionales. Ninguno.

Lo más siniestro es que todo esto se lleva a cabo en reuniones opacas, cuanto menos misteriosas. De instituciones que tienen una agenda propia más allá de la de los Estados y que pueden influir en los mismos. Como ha demostrado recientemente un intrépido sociólogo y periodista, Andrés Villena, en su libro ¿Cómo se gobierna España? (Editorial Comares) las élites ministeriales son ante todo representativas de grupos de intereses con nombres y apellidos. Lo cual nos lleva a preguntarnos hasta que punto nuestros ministros son representantes de los ciudadanos o delegados de deidades superiores.

Collado publica un artículo sobre las coaliciones locales durante la Transición

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La transición local fue un proceso tardío, problemático y no falto de dificultades. Entre 1979-1983, la naciente democracia española inauguraba las primeras corporaciones locales salidas de las urnas. En este contexto, las élites locales, o mejor dicho, los grupos políticos municipales jugaron un papel decisivo en la formación en la mayoría de las ocasiones en gobiernos donde el acuerdo facilitó la gobernanza, aunque no necesariamente el éxito político del alcalde y de su partido en los ayuntamientos. Lo que además se realizó con un formato de gobierno municipal heredado del franquismo, cuando aún no se había aprobado la normativa actual de los entes locales.

Este tema es analizado en un reciente artículo que publica Francisco Collado Campaña en Vínculos de Historia bajo el título «Uno para todos y todos contra uno: los acuerdos políticos en los gobiernos municipales como instrumento para la gobernabilidad en la Transición«, donde se presenta una comparación entre cuatro ciudades para este período: Cáceres, Ciudad Real, Málaga y Sevilla. De esta forma, se observa qué tipos de coaliciones garantizaron la continuidad del alcalde electo y del partido político que la ostentaba. Este trabajo, originariamente el trabajo fin de máster del autor, es el resultado de una investigación basada en entrevistas a los concejales de estas corporaciones, el análisis de las actas municipales y el análisis de prensa de la época. Dicho trabajo también ha contado con la valoración de distintos profesores de la Universidad Pablo de Olavide, la Universidad de Santiago de Compostela y la Universidad de Málaga, habiendo completado su realización con una estancia breve en la Universidade Técnica de Lisboa en 2012.

El héroe del monopatín

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Los atentados que han conmocionado recientemente a la ciudad de Londres tienen un protagonista. Una persona joven, valiente y osada que cuando observó como los yihadistas apuñalaban a varios viandantes en London Bridge no dudó en interponerse en su camino. Monopatín en ristre, golpeó a los susodichos, evitando una tragedia mayor. Sin embargo, este acto de heroicidad quedó convertido ante todo en un sacrificio de su propia vida por la de otras. Y es que, durante toda una semana se perdió su paradero hasta que finalmente las autoridades de Scotland Yard hicieron público que su cuerpo se encontraba en las dependencias policiales.

Este héroe. Un joven español que trabajaba en Reino Unido. Sus actos han sido aplaudidos en su municipio de residencia de Las Rozas, en el pueblo donde pasó su infancia de As Pontes y en Comillas le ha valido el reconocimiento de la Xunta de Galicia. Como homenaje, las autoridades le han reconocido al mismo Echevarría la Cruz de la Orden del Mérito Civil. Mientras tanto, en su pueblo natal de Ferrol, la marabunta de podemitas y nacionalistas gallegos folclóricos, liderados por Jorge Juan Suárez, han optado por no reconocer prácticamente nada a esta persona, argumentado que no tenía ninguna vinculación con su ciudad. Esta es la respuesta de la formación de Pablo Iglesias ante quienes se atreven a desafiar al terrorismo islámico.

Si bien, un tema más peliagudo que las imbecilidades de Podemos está en el «retraso» de las autoridades británicas en el reconocimiento de su cadáver. Han corrido por las redes distintas noticias que apuntan no al apuñalamiento, sino a un disparo de la policía contra Echevarría como la causa de su muerte, al haberlo confundido con un terrorista. Si esto ha sido así, nunca lo sabremos. Lo que sí es cierto es que de ser lo que realmente acaeció no habría sentado nada bien en las votaciones de May. Un ciudadano europeo, confundido con yihadistas, asesinado por la policía y en medio de su rechazo conservador a Europa. Mala cosa habría sido.

Ciudad global

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banlieueEl distópico futuro planteado en clásicos como Blade Runner no está tan lejos. La omnipresencia de las corporaciones, flujos de capitales y mercancías, multiculturalidad y la hibridación étnico-simbólica, la prestación de servicos hiper-especializados, sistemas avanzados de transportes, aeropuertos internacionales conectados en redes con otros centros geográficos y la velocidad continuada. Esas son las ideas que vienen a la cabeza cuando se piensa en algunas de las llamadas «ciudades globales», un concepto de la socióloga Saskia Sassen hace dos décadas y que tradicionalmente se ha aplicado al cuarteto de Nueva York, Londres, París y Tokio.

Las multinacionales financieras y económicas dieron desde un primer momento visto bueno a este término, en tanto que apoyado en los elementos más beneficiosos de la globalización permite legitimar sus acciones. La deslocalización, la desagregación económica y el movimiento transfronterizo de sujetos, capitales y bienes. Sin embargo, Sassen olvida el lado oscuro de la megalópolis como criadero, en base a sus distintos estratos urbanos, de las mayores barreras sociales. Y por tanto, fruto de las desigualdades más duras que se encuentran en el mundo desarrollado.

Más allá de la problemática del Islam en los suburbios parisinos de Saint-Denis y Bobigny, se esconde un asunto peliagudo como la barrera política, económica y social. Como dato significativo, cabe mencionar que la capital francesa es denominada despectivamente como «Panamá» entre los habitantes de la periferia, para quienes el «crimen» no es si no más que aquello que elegantemente ejecutan los trabajadores de cuello blanco del intramuros. Al otro lado del Canal de La Mancha, se encuentra su homóloga británica, la ciudad europea que durante mucho tiempo ha alcanzado las mayores cifras de desigualdad social en Europa. Los grandes poderes de la globalización moldean estas ciudades para satisfacer sus necesidades, pero ni siquiera el Estado consigue solucionar los efectos colaterales del urbanismo globalizado.

Macron

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macron.jpgFrancia ha experimentado recientemente un cambio en su sistema de partidos similar a España. Las fuerzas tradicionales barridas de la escena política y tan sólo dos opciones se han disputado el liderazgo presidencial en su segunda ronda, el Frente Nacional de Le Pen y En Marcha de Macron. A diferencia del sistema español, es difícil predecir aún si estos dos partidos se perpetuarán como un nuevo bipartidismo entre centro y derecha. Mientras que la izquierda, tanto socialistas como comunistas han sido relegados a otros puestos menos importantes de la escena política.

Emmanuel Macron, definido como un liberal de centro o «centrismo extremo» (palabro que los expertos en Teoría Política aún deben definir) es el nuevo cabeza del ejecutivo. Lo que ha hecho que Albert Rivera ya hubiera echado algunas palmas durante la campaña presidencial y posteriormente. Entre sus principales líneas directrices está acabar con el paro -en torno a un 10%- y que afecta especialmente a los jóvenes y retomar el papel de Francia en la Unión Europea. La que, como todos sabemos, no corre en sus mejores horas gracias a Merkel, el Brexit y la brecha económica entre los países miembros.

No es que Macron vaya a hacer que Europa sea más democrática o más unida. Sí al menos viene a poner un segundo eje tras años de ausencia del frente franco-alemán que tradicionalmente había liderado la política comunitaria. De esta forma, la respuesta a la negativa de Trump de cumplir los acuerdos de París sobre el cambio climático y las advertencias a la política exterior de Rusia sean el inicio de una nueva era en la política de la Unión. Aunque, como ya sabemos, en Europa somos muy dados a ejercitar la lengua mientras todo estalla a nuestro alrededor. El tiempo dirá.

Nuevo artículo sobre el estudio del liderazgo local en España

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descargaFrancisco Collado Campaña ha publicado recientemente un paper titulado «Una aproximación teórica al liderazgo político de los alcaldes en el sistema local de España» en GIGAPP Estudios Working Papers. Los estilos de liderazgo municipal, sus condicionantes institucionales, las dinámicas electorales y los perfiles sociológicos de procedencia de los alcaldes son algunos de los datos que se pueden encontrar en este trabajo, resultado de la reflexión sobre los distintos autores que han analizado estos elementos desde la Ciencia Política tras dos años de revisión de dicho texto.

 

 

Intolerancia de los pies a la cabeza

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imagesEn nuestra democracia, la consolidación de una memoria compartida con respecto a la Guerra Civil y la dictadura franquista es un imposible. Un sueño de una noche de verano apagado tras el acuerdo de las élites que pactaron la Transición. Y es que, la respuesta a dicho muro psicológico que separa la presente democracia -cada vez más dudosa en cuanto a su tolerancia- no fue mejor. El nefasto intento de llevar a cabo una recuperación de dicha «memoria» por parte de Rodríguez-Zapatero indicaba que había una facción más digna que otra. Lo que acabó con una buena parte de la documentación centralizada en Barcelona y una lectura parcial de la Historia.

Esta incapacidad de la izquierda y de la derecha intelectuales para acordar una memoria consensuada se ha convertido en un cheque en blanco para que el Estado sea juez y verdugo de la libertad individual. El reciente caso de la twittera Cassandra, del cual se ha hecho eco The Guardian, llevado ante los tribunales es un ejemplo de cómo se ha legislado para conservar esta impunidad contra el pasado franquista. Hasta un chiste contra Carrero Blanco puede convertirse en un crimen contra una hipotética libertad, la de mantener la amnesia sobre nuestra historia, en contra del derecho de expresión de un sujeto.

Nuestro sistema y nuestra sociedad no quieren un autobús de Hazte Oír recorriendo las ciudades, pero tampoco quiere Filosofía como asignatura obligatoria en el currículo de la educación secundaria. Quienes critican la dura agresión del caso de los titiriteros, son los mismos que se alzan para defender los derechos de los agresores a unos guardias civiles en Alsasua. Tanto nuestra élite, como nosotros mismos, pedimos que se niegue la libertad de otros y se respete la nuestra hasta límites inconcebibles. Una sociedad sin criterio, sin amplitud de miras e intolerante que a la vez teme (y confía) en el Estado como instrumento al servicio del recorte de las opiniones que no concuerden con las nuestras propias. Una herramienta castradora del debate público por el medio que sea.