Política

El héroe del monopatín

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Los atentados que han conmocionado recientemente a la ciudad de Londres tienen un protagonista. Una persona joven, valiente y osada que cuando observó como los yihadistas apuñalaban a varios viandantes en London Bridge no dudó en interponerse en su camino. Monopatín en ristre, golpeó a los susodichos, evitando una tragedia mayor. Sin embargo, este acto de heroicidad quedó convertido ante todo en un sacrificio de su propia vida por la de otras. Y es que, durante toda una semana se perdió su paradero hasta que finalmente las autoridades de Scotland Yard hicieron público que su cuerpo se encontraba en las dependencias policiales.

Este héroe. Un joven español que trabajaba en Reino Unido. Sus actos han sido aplaudidos en su municipio de residencia de Las Rozas, en el pueblo donde pasó su infancia de As Pontes y en Comillas le ha valido el reconocimiento de la Xunta de Galicia. Como homenaje, las autoridades le han reconocido al mismo Echevarría la Cruz de la Orden del Mérito Civil. Mientras tanto, en su pueblo natal de Ferrol, la marabunta de podemitas y nacionalistas gallegos folclóricos, liderados por Jorge Juan Suárez, han optado por no reconocer prácticamente nada a esta persona, argumentado que no tenía ninguna vinculación con su ciudad. Esta es la respuesta de la formación de Pablo Iglesias ante quienes se atreven a desafiar al terrorismo islámico.

Si bien, un tema más peliagudo que las imbecilidades de Podemos está en el «retraso» de las autoridades británicas en el reconocimiento de su cadáver. Han corrido por las redes distintas noticias que apuntan no al apuñalamiento, sino a un disparo de la policía contra Echevarría como la causa de su muerte, al haberlo confundido con un terrorista. Si esto ha sido así, nunca lo sabremos. Lo que sí es cierto es que de ser lo que realmente acaeció no habría sentado nada bien en las votaciones de May. Un ciudadano europeo, confundido con yihadistas, asesinado por la policía y en medio de su rechazo conservador a Europa. Mala cosa habría sido.

Ciudad global

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banlieueEl distópico futuro planteado en clásicos como Blade Runner no está tan lejos. La omnipresencia de las corporaciones, flujos de capitales y mercancías, multiculturalidad y la hibridación étnico-simbólica, la prestación de servicos hiper-especializados, sistemas avanzados de transportes, aeropuertos internacionales conectados en redes con otros centros geográficos y la velocidad continuada. Esas son las ideas que vienen a la cabeza cuando se piensa en algunas de las llamadas «ciudades globales», un concepto de la socióloga Saskia Sassen hace dos décadas y que tradicionalmente se ha aplicado al cuarteto de Nueva York, Londres, París y Tokio.

Las multinacionales financieras y económicas dieron desde un primer momento visto bueno a este término, en tanto que apoyado en los elementos más beneficiosos de la globalización permite legitimar sus acciones. La deslocalización, la desagregación económica y el movimiento transfronterizo de sujetos, capitales y bienes. Sin embargo, Sassen olvida el lado oscuro de la megalópolis como criadero, en base a sus distintos estratos urbanos, de las mayores barreras sociales. Y por tanto, fruto de las desigualdades más duras que se encuentran en el mundo desarrollado.

Más allá de la problemática del Islam en los suburbios parisinos de Saint-Denis y Bobigny, se esconde un asunto peliagudo como la barrera política, económica y social. Como dato significativo, cabe mencionar que la capital francesa es denominada despectivamente como «Panamá» entre los habitantes de la periferia, para quienes el «crimen» no es si no más que aquello que elegantemente ejecutan los trabajadores de cuello blanco del intramuros. Al otro lado del Canal de La Mancha, se encuentra su homóloga británica, la ciudad europea que durante mucho tiempo ha alcanzado las mayores cifras de desigualdad social en Europa. Los grandes poderes de la globalización moldean estas ciudades para satisfacer sus necesidades, pero ni siquiera el Estado consigue solucionar los efectos colaterales del urbanismo globalizado.

Macron

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macron.jpgFrancia ha experimentado recientemente un cambio en su sistema de partidos similar a España. Las fuerzas tradicionales barridas de la escena política y tan sólo dos opciones se han disputado el liderazgo presidencial en su segunda ronda, el Frente Nacional de Le Pen y En Marcha de Macron. A diferencia del sistema español, es difícil predecir aún si estos dos partidos se perpetuarán como un nuevo bipartidismo entre centro y derecha. Mientras que la izquierda, tanto socialistas como comunistas han sido relegados a otros puestos menos importantes de la escena política.

Emmanuel Macron, definido como un liberal de centro o «centrismo extremo» (palabro que los expertos en Teoría Política aún deben definir) es el nuevo cabeza del ejecutivo. Lo que ha hecho que Albert Rivera ya hubiera echado algunas palmas durante la campaña presidencial y posteriormente. Entre sus principales líneas directrices está acabar con el paro -en torno a un 10%- y que afecta especialmente a los jóvenes y retomar el papel de Francia en la Unión Europea. La que, como todos sabemos, no corre en sus mejores horas gracias a Merkel, el Brexit y la brecha económica entre los países miembros.

No es que Macron vaya a hacer que Europa sea más democrática o más unida. Sí al menos viene a poner un segundo eje tras años de ausencia del frente franco-alemán que tradicionalmente había liderado la política comunitaria. De esta forma, la respuesta a la negativa de Trump de cumplir los acuerdos de París sobre el cambio climático y las advertencias a la política exterior de Rusia sean el inicio de una nueva era en la política de la Unión. Aunque, como ya sabemos, en Europa somos muy dados a ejercitar la lengua mientras todo estalla a nuestro alrededor. El tiempo dirá.

Renacido

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ELECCIONES PRIMARIAS EN EL PSOE

Hace casi un año que una gestora ilegal expulsó a Pedro Sánchez de la Secretaría General del PSOE. Unos meses antes el líder socialista había intentado formar gobierno a partir de una coalición de centro-izquierda entre su partido y Ciudadanos. La matemática parlamentaria ya vaticinaba el nefasto futuro de ese proyecto de ejecutivo, mientras la cúpula de Podemos le dibujaba la cadena de mando ministerial que implicaría si apoyaban a los socialistas. Esos mismos podemitas que hoy aplauden al «nuevo» Sánchez. O bien la memoria le falla a Iglesias o la paradoja está entre las líneas maestras de su estrategia política.

La salida de Sánchez se ha interpretado de muchas formas. Una negativa a la putrefacta Presidencia de Mariano Rajoy, un intento de gobierno centrista aplastado por los auténticos valedores del Ibex-35 y los demagogos de Lavapiés y la oportunidad perfecta de Susana Díaz para dar el salto de la arena autonómica a la nacional. Este último marco es el que se ha impuesto en la competición de las primarias que se han celebrado el pasado domingo. Y donde ha quedado patente la victoria de la militancia frente a la vieja guardia de González, Guerra, Bono y Zapatero, por citar algunos. Ahora bien, no se debe olvidar que lo que está en juego es la sustitución de una élite dentro del partido por otra que se ha perpetuado durante cuatro décadas.

Díaz mentía. A ella no le gusta ganar. A ella le gusta perder. Porque para ganar debería haber jugado en igualdad de condiciones. Y aún así con todo el poder del aparato ha salido escopetada de Ferraz como alma que lleva el diablo. Susana nunca ha ganado porque su gobierno andaluz es el fruto de la herencia del capital político de Chávez y Griñán y tan denostado que necesita del apoyo de los naranja en la cámara autonómica. No se engañe señora Díaz, ahora mismo es difícil conocer el futuro del PSOE en España, pero en el cortijo andaluz se están afilando cuchillos y como dijo su segunda al mando, Verónica Pérez, Susana no es la máxima autoridad en el partido.

Nuevo artículo sobre el estudio del liderazgo local en España

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descargaFrancisco Collado Campaña ha publicado recientemente un paper titulado «Una aproximación teórica al liderazgo político de los alcaldes en el sistema local de España» en GIGAPP Estudios Working Papers. Los estilos de liderazgo municipal, sus condicionantes institucionales, las dinámicas electorales y los perfiles sociológicos de procedencia de los alcaldes son algunos de los datos que se pueden encontrar en este trabajo, resultado de la reflexión sobre los distintos autores que han analizado estos elementos desde la Ciencia Política tras dos años de revisión de dicho texto.

 

 

Asesino de manual

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fascistasParece ser que un grupo de sujetos, en ejercicio de su derecho de asociación, constituyeron hace tiempo el Movimiento Málaga 1487. Este colectivo, dedicado a la difusión de la historia de la ciudad, sobre todo si hablamos de la Málaga cristiana, católica, nacionalista, excluyente y tiránica, era uno de los grupos que frecuentaba el responsable de la muerte de Pablo, ahora en prisión. En ejercicio de sus derechos de libertad de expresión defienden ideas totalmente contrarias a la ideología en la que se sustenta el constitucionalismo español que les ampara.

La realidad empírica vuelve a confirmar lo analizado tantas veces por las Ciencias Sociales. Joven de familia desestructurada, sin vínculos afectivos firmes y con una experiencia curricular discontinua e irregular. Socialización primaria en la que la familia ha perdido peso en favor del grupo de pares. Lo que favorece, siempre que el grupo de pares sea parecido a los miembros de la anterior asociación, el asentamiento en su personalidad de una ideología construida en torno a lo que considera su visión de España y el mundo. Práctica de deportes que permiten canalizar la agresividad innata. Y ahí está el perfil del sujeto que se encuentra ahora entre rejas.

La historia se vuelve a repetir desgraciadamente. Lo dispuesto en los manuales de Psicología Social se cumple. Como si de repente se tratara de un viaje al pasado en el que los extremismos de derechas vuelven a mostrar toda su rabia, toda su ira y todo su vacío espiritual. Con la diferencia de que esto se ha producido en la ciudad de Málaga. Con la singularidad de que ha tocado a los ciudadanos malacitanos en su propia piel.

Compi yogui

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El tiempo libre es un interesante espacio de socialización. El gimnasio, las clases de pintura, las lecciones de costura, el campo de golf y las clases de yoga son lugares abiertos al ocio donde se conoce a gente de todo tipo. Desde la que puede ser tu novia hasta tu futuro cuñado, ¿quién sabe? Así fue como la Reina Leticia tuvo el placer de tomar contacto con Javier López, consejero de la constructora OHL. Y es que, nadie niega que este señor pueda ser un tío muy majo con el que vas a tomarte unas copas a la coctelería más chic en el barrio de Bilbao o a pasear los niños juntos.

Nadie juzga a sus amigos. Es cierto. Y es que, la Casa Real no se puso del lado de Urdangarín cuando saltó su escándalo. Otra cosa es lo que se hubiera hecho tras bambalinas. El año pasado cuando salió a la luz el tema de las tartejas black, López fue uno sobre los que recayó la acusación. Y ahora, los juzgados han estrechado las riendas sobre él mismo en relación a la red de financiación ilegal que mantenía Ignacio González, ex Presidente de la Comunidad de Madrid junto a su hermano.

La simbiosis entre élite política y económica en escándalos de corrupción es algo siniestro. Y si se añade la visión que nuestra reina, Leticia, una plebeya nacida en plena democracia mantiene con respecto a los turbios asuntos en los que están implicados sus coleguitas es mejor hablar de otra cosa. Cada vez más, España se parece a una siniestra distopía futurista en la que los poderes están cada vez más imbrincados los unos con otros. Nadie le niega a nuestra Reina su libertad de opinión. Ya otra cosa, es del lado de quién está la supuesta princesa del pueblo.

Intolerancia de los pies a la cabeza

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imagesEn nuestra democracia, la consolidación de una memoria compartida con respecto a la Guerra Civil y la dictadura franquista es un imposible. Un sueño de una noche de verano apagado tras el acuerdo de las élites que pactaron la Transición. Y es que, la respuesta a dicho muro psicológico que separa la presente democracia -cada vez más dudosa en cuanto a su tolerancia- no fue mejor. El nefasto intento de llevar a cabo una recuperación de dicha «memoria» por parte de Rodríguez-Zapatero indicaba que había una facción más digna que otra. Lo que acabó con una buena parte de la documentación centralizada en Barcelona y una lectura parcial de la Historia.

Esta incapacidad de la izquierda y de la derecha intelectuales para acordar una memoria consensuada se ha convertido en un cheque en blanco para que el Estado sea juez y verdugo de la libertad individual. El reciente caso de la twittera Cassandra, del cual se ha hecho eco The Guardian, llevado ante los tribunales es un ejemplo de cómo se ha legislado para conservar esta impunidad contra el pasado franquista. Hasta un chiste contra Carrero Blanco puede convertirse en un crimen contra una hipotética libertad, la de mantener la amnesia sobre nuestra historia, en contra del derecho de expresión de un sujeto.

Nuestro sistema y nuestra sociedad no quieren un autobús de Hazte Oír recorriendo las ciudades, pero tampoco quiere Filosofía como asignatura obligatoria en el currículo de la educación secundaria. Quienes critican la dura agresión del caso de los titiriteros, son los mismos que se alzan para defender los derechos de los agresores a unos guardias civiles en Alsasua. Tanto nuestra élite, como nosotros mismos, pedimos que se niegue la libertad de otros y se respete la nuestra hasta límites inconcebibles. Una sociedad sin criterio, sin amplitud de miras e intolerante que a la vez teme (y confía) en el Estado como instrumento al servicio del recorte de las opiniones que no concuerden con las nuestras propias. Una herramienta castradora del debate público por el medio que sea.

No es cuestión de Estado

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lopez-diazPedro Sánchez, Susana Díaz y Patxi López. Las primarias del PSOE son el tema del candelero. Ya se ha demostrado de sobra como la candidata y Presidenta de la Junta de Andalucía cuenta con la bendición de la Santa Trinidad encabezada por Felipe González, Alfonso Guerra y Juan Luis Cebrián. Así como que la mayoría de los barones autonómicos -entre ellos Ximo Puig, García Page y Javier Fernández- han dado su apoyo a ella misma. Mientras tanto Pedro Sánchez parece tener el reducido apoyo de algunas secretarías provinciales y de Patxi López nadie espera que llegue al final del proceso. Por lo que todo quedará en un duelo personal entre Díaz y Sánchez.

El enésimo agujero negro del PSOE se ha convertido en una cuestión de Estado. Parece fundamental que el partido socialdemócrata tenga un líder firme y que la estabilidad política va en ello. Y es que es cierto, porque los socialistas españoles siempre han pecado de ser un partido sin ideología. Un partido cuya ideología se dijo «socialdemócrata» en Suresnes, pero se hizo felipista en la corte hispalense. De hecho, un espectáculo se ha vivido recientemente en las Juventudes Socialistas de Sevilla entre pro-sanchistas y pro-susanistas. Con sinceridad, la única ideología en esta formación es la duda y la necesidad de un liderazgo fuerte. Muy a juego con esa cultura política de jornalero y capataz.

¿Qué ha sucedido en la socialdemocracia española para que su gran preocupación sea pervivir en el espacio electoral a cualquier precio? Incluso al costo de ser centrista y no un demócrata social. La socialdemocracia que protegía a los débiles y mejoraba la vida de las clases populares es hoy una sombra de la élite hispalense acostumbrada al diezmo sucesorio y otros, mientras la sanidad andaluza es la que destina menos fondos en términos netos en comparación con las demás comunidades autónomas. Si Andalucía no es una cuestión importante para Susana Díaz, sus trances florentinos es una cuestión de Estado para España.