Partidos políticos
En Taifas todo sigue igual
El desplante de las comunidades rebeldes ante el Gobierno Central parece que no ha sentado adecuadamente en Madrid. Y es que, el Ejecutivo ruega a chasquido de látigo a las regiones que recorten su gasto para contener la subida del déficit. Así, entra en juego la elección entre servicio público y mercenariado europeo. En otras palabras, si la prioridad está en mantener la satisfacción de los derechos sociales o en servir al Leviatán bicéfalo de Bruelas.
En este sentido, lo interesante de esta polémica reside en observar el modelo de estado autonómico que hemos tenido hasta el momento. Sucesivos manuales y compendios teóricos definen al Estado autonómico como una especie de híbrido entre el Estado unitario y el Estado federal. Un paso más allá de un Estado descentralizado que decide crear entidades con cierta capacidad normativa en sus respectivos territorios. El panorama que dibuja es bastante idílico, una Arcadia de las relaciones interterritoriales. No obstante, la cuestión no está estrictamente en este bonito diseño institucional.
El problema sobre el funcionamiento de las Comunidades se encuentra en la actitud de la élite política y la partitocracia, es decir, las comunidades autónomas son simples arenas de competición política. Así, las relaciones que se tejen entre unas y otras serán de oposición o colaboración si coinciden con el color político que ostenta sus ejecutivos y el que se sitúa en la Administración Central. Por tanto, el recurso que va a presentar la Junta de Andalucía antes que una cuestión de reglas institucionales es de instrumentos en poder de su élite gobernante.
Por tanto, podemos concluir que una regla se mantiene constante en nuestro Estado autonómico que es el funcionamiento a modo de reinos de Taifas. A lo que hay que unir, la insolidaridad de otras comunidades como Cataluña y el servilismo de las gobernadas por los populares. Como dijimos, el problema está en la cultura política, ya que el concepto de “solidaridad interterritorial” dibuja bonitas esperanzas, pero en la práctica sólo sirve para contarle cuentos a los profanos de las leyes y la política.
La sevillinización popular
Hace escasos días, el maestro Teodoro León Gross anunciaba bajo el lema “operación mi’arma” el nuevo eslogan del PP-Andaluz. Por lo visto, tras un congreso de carácter bastante autocrático (para lo que pueden llegar a serlo) y con un cambio de fechas para evitar aparecer en las mismas páginas de las manifestaciones, Zoido se proclamaba como el nuevo liderazgo de la derecha andaluza.
En los últimos ocho años, el mensaje de los populares ha sido “el cambio”. Una palabra bien definida en la RAE, pero que este grupo político ha alterado con un contenido hermético y esotérico. Y es que, es difícil entender que hay un cambio de Arenas a Zoido, cuando se le puede considerar, sino su discípulo –que para eso está Sanz-, el polluelo nacido de su cascaron. Por lo tanto, poco honor se ha hecho al cambio, suponiendo que esa transformación sólo fuera una alternancia del PP al mastodóntico gobierno socialista que se mantiene en la Junta desde eones.
Sin embargo, lo más insidioso no es la falta de sintonía con el lema del cambio. Lo peor aún, es el haber centralizado más aún la dirección de los populares andaluces, dejando la mayor parte del poder en la vieja Hispalis. A partir de la cual, se mueven los peones post-arenistas en cada provincia como delegados de la derecha más dura del interior andaluz. Véase el caso de Bendodo en Málaga y su consecutiva preponderancia frente a los socio-liberales del alcalde malacitano.
De esta forma, los populares han dado un paso más para continuar con su currículum vitae de derrotas en tierras andaluzas. Cuando bien había otras opciones y cabeceras, que podrían haber auspiciado un liderazgo joven y renovado, se vuelve a tirar de la buhardilla del cuarto de Javier Arenas que ya ha cambiado su cueva neo-censitaria por una alcoba en los madriles.
La tecnocracia de Rajoy
El Ejecutivo ya ha cumplido su misión final y esperemos que así sea para deslegitimar sus votos. Subida del Impuesto del Valor Añadido y modificación de la progresividad del IRPF. Con ello, Rajoy termina de demostrar la sintomatología de su esquizofrenia tiránica que ni representa a los españoles, ni a Europa, sino que nos convierte en un títere de la tecnocracia europea. España no es más que una provincia cual antigua Spania bizantina o Hispania Romana de la banca autocrática de Alemania.
La auténtica derecha, la derecha dura y conservadora, pide sacrificios a los borregos para mantener el status quo de la clase política y bancaria. Ella, auténtica enfermedad terminal de España y de su sociedad, si la situación no cambia por el azar o por el esfuerzo del pueblo español que ha sido el único que ha sacado a este país adelante, ya sea expulsando a franceses a tiro limpio o pidiendo el paso a una democracia.
Este Gobierno tiene los días contados, o los tendrá la sociedad. Nunca jamás antes desde el franquismo ni en los años del socialismo hipócrita de Zapatero, se ha vivido situación tan ardua y dura. Y no lo dice el escribiente, son palabras que subraya de grandes plumas como las de Pérez-Reverte o Roberto Centeno. Columnistas no estrictamente de izquierdas que han apoyado el cambio de los inútiles que llevan las actuales carteras ministeriales. Lo que tenemos ahora no es más que una tecnocracia de petimetres.
El cuento de Bankia
Los “pro-hombres” se han convertids en ranas. A la inversa de los cuentos para infantes. Los ex ministros populares, Rato y Acebes; el antiguo presidente de la Confederación de Empresarios y el archifamoso MAFO convertido en testigo. Ellos junto a otra miríada de consejeros del PSOE e IU son los protagonistas de la tragedia de la antigua Caja Madrid. Un drama que nada tiene para ellos, actores de la chanza financiera, pero que mucho afecta a los engañados por este fraude. Entre imputados y disgustados anda la cosa.
Se cuenta que los miembros del consejo de Administración de Bankia iban a veces y otras se quedaban a medio camino. Lo que incluía sus dietas tanto si se perdían como si llegaban. Y así, el cuento del nunca acabar porque parece imposible que terminasen una reunión con alguna conclusión en claro o en consenso entre todos ante la ausencia del quórum.
La cuestión en nuestro país no es la clase política en esta desfachatez bancaria. El problema real está en determinados políticos que una vez finalizado el trayecto pasan a la empresa privada o a la banca. Y así, cambian la profesión de político por la de tecnócrata, o mejor dicho de lobbista, puesto que una vez en el mercado, los contactos con las altas esferas y la capacidad de influencia se convierten en una mejor carta de presentación que el currículum vitae.
Por lo tanto, si pretendemos seguir en una economía de mercado, para volver a evitar viejos errores sería recomendable adoptar algunas medidas. Limitar no sólo la pensión de los políticos, sino también su ejercicio profesional posterior a la labor representativa. Algunos dirán que se atenta contra la libertad de un sujeto, pero su competencia monopolística en el ámbito de la influencia bien atenta contra la igualdad de otras personas que también tienen derechos y pudieran estar mucho mejor capacitadas.
Javi se va a Madrid
Hay una clásica pregunta que plantea el dilema de un gallo sentado en la cornisa de un tejado. Si el ave pone el huevo, ¿hacia qué lado del tejado caerá? Y la respuesta bien sabida, es que los machos plumíferos no pueden poner huevos. Al menos, esta era la solución hasta que el (ex) líder de los populares andaluces ha decidido hacer las maletas y largarse a los Madriles, dejando la simiente plantada de Zoido. El alcalde de la ciudad hispalense que regirá el panorama hasta el próximo congreso del partido.
No vamos a contar las derrotas de Javi, porque nos faltan números en la calculadora para calcular su eficacia política. Mire usted, lo han jubilado hacia arriba. Y es que, ahora surgen dudas sobre el destino que bien pudiera deparar al liderazgo de la formación político. Al dejar a Zoido el liderazgo, Javier ha realizado una labor de fontanería –que para algo sí que sirve-, transmitiendo toda la problemática a su sucesor.
Zoido tiene un buen currículum a sus espaldas tras haber expulsado a los socialistas del consistorio sevillano. No obstante, hay discrepancias sobre si será el futuro líder. En primer lugar, surge la cuestión sobre si mantiene la fachada de auténtica derecha que su antecesor ha mantenido. Pues, por mucho que Arenas intentase un “viaje al centro”, este viaje ni fue auténtico, ni mucho menos lo fue de imagen. Por tanto, o habrá que hacer limpieza entre determinados elementos de la derecha hispalense amantes de viejas aves o todo seguirá con las mismas caras, pero con distintos bozales.
En segundo lugar, surge la tradicional coyuntura de disputa entre los populares malagueños y sevillanos, que bien tiene su traducción en una cuestión de índole provincial. Sin embargo, esto no debiera ser un problema para el presidente malagueño, Elías Bendodo, que a buen recaudo dejó atado Arenas para continuar con su herencia. Entonces, sólo podemos esperar a que Bendodo diga “si, buana” y no habrá problemas en que todo siga igual. Lo que tendrá sus consecuencias abriendo una brecha ideológica entre los social-liberales de De la Torre y los conservadores de la mano de Elías.
Por último, queda manifiesto que no hay grandes líderes populares que se postulen para candidatos. Bien por miedo, bien por evitar el conflicto. Y es que, el conflicto no siempre es negativo porque también implica cambio. Esa palabra de la que se llena la boca al PP de Andalucía, pero del que no hace un uso ejemplar. Las apuestas están abiertas y si algo queda claro, es que habrá disputas tanto ideológicas como territoriales por este liderazgo.
La doctrina Wert
“Las familias que no tienen dinero para educación es porque no se quieren privar de otros gastos”, ésta ha sido la sentencia poética con la que el Ministro de Educación ha respondido a los recortes en su cartera. Y es que, estas declaraciones tienen mucho que decir en el actual contexto de crisis del país. Veamos, pues que nos indica este señor con tan coherente recomendación.
Según Wert, las familias de clase baja y clase media, las mismas que están siendo adelgazadas por la crisis y las cifras de paro, deben recalcular su pálido presupuesto y consumir en educación. Se acabaron las mariscadas, los viajes a Nueva York, los hoteles de lujo y los coches de alta gama porque la inversión, que nunca ha sido necesaria en Educación ya que es (o era) un bien público, debe ir a para a la educación privada. Cuando sólo las familias más pudientes tienen capacidad de gasto para acceder a colegios privados, cuyo gasto puede rondar en torno a los 300 euros mensuales.
Y es que, la educación va a dejar de ser un bien común para convertirse en un bien privado. Si ustedes familias numerosas tienen tres lechugas y cuatro filetes en su nevera, desháganse de las lechugas, o de los filetes o reduzcan a la mitad dicha compra, ya que ahora con esos euros sobrantes podrán costear un colegio de pago, los idiomas y los libros de sus hijos. Éste es el razonamiento de carácter economicista del señor Wert que tan bien ha asumido eso de la educación para disfrute de todos.
También, es posible que uno se equivoque, y Wert se haya referido a la educación religiosa. Y por tanto, la advertencia es que marquen ustedes esa casilla de la declaración de la renta para aportarlo a las arcas de romana institución. Ya que, la educación no sólo es aprendizaje, sino también instrucción en la moral, que ya provenga del Estado o de un credo religioso seguirá siendo una inversión en adoctrinamiento para sus hijos. Ustedes ganarán en orgullo, sus vástagos en disciplina y coacción.
Quizá todo lo anterior, sean interpretaciones erradas de un columnista recién levantado. Un fantasma producto del letargo y de ese estado entre el sueño y la vigilia. Aunque, puede ser que el señor Ministro se quejase de los resultados de los estudios PISA, de que el sistema educativo ha fallado. Y entonces, la cuestión no sea monetaria, sino sobre qué modelo de enseñanza deseamos en nuestro país. Entonces, habrá que recordarle que el problema no está únicamente en los profesores, sino en la carencia de un acuerdo común entre los partidos políticos sobre la enseñanza pública. La enseñanza no es una cuestión de religión o doctrina estatal, de catalán o vasco, de dos horas de Matemáticas y una menos de Lengua. Mi estimado Wert, la educación requiere el consenso, y sus recortes y sus aletargadas ideas, sólo producen el desacuerdo de cientos de pies en las calles junto a un mensaje “No estamos dispuestos a aceptarlos”.
Sobre la tolerancia
En estos tiempos que corren de crisis, se abre el camino para la llamada a los viejos fantasmas. Los espectros del pasado cercanos a los totalitarismos de izquierdas y derecha, en otras palabras el comunismo ortodoxo y el fascismo. Un buen ejemplo, lo tenemos en el ascenso de partidos de extrema derecha en la última década en las democracias europeas.
La entrada de Aurora Dorada en Grecia es simplemente la punta de un iceberg que termina de vislumbrarse. Y tras este caso, podemos citar el Partido de los Autenticos Finlandeses, Ataka en Bulgaria, el Partido Nacionalista Alemán, Frente Nacional en Francia y su homólogo en Bélgica junto a Orgullo Flamenco. Además de, el Partido por la Libertad y la extinta Lista Pim Fortuyn en Holanda, el Partido de la Gente en Dinamarca, Laos en Grecia y Chipre, Alianza Nacional en Italia o el Partido de las Familias Polacas.
Mientras tanto, este ascenso de la ultraderecha y las cifras de paro dan pie para el surgimiento de movimientos de extrema izquierda. Los cuales, son mucho más difíciles de percibir y que hacen peligrar la misma esencia de las democracias liberales y la sociedad libre que defendía Popper. Cuando el sistema falla todos recurren a los extremos, y las derrotas de otros sistemas como el soviético son sólo “fallos” en un intento por experimentar una nueva experiencia 2.0 de economía planificada y censura.
Izquierda y derecha extrema tienen mucho en común. En ambas esferas, se apuesta por la homogeneización social de los sujetos en una comunidad, ya sea la obrera o la nacionalista. Se pierde la individualidad de la persona, aduciendo que es una ilusión y son castradas toda suerte de libertades y derechos. Por eso, en estos tiempos de crisis lo que más debiera defenderse es un valor que parece echarse de menos, la tolerancia. Y saber tolerar es fundamental para tener el pluralismo que toda democracia precisa. Cuidado con los extremos.
La elección de Izquierda Unida
El resultado electoral de los recientes comicios autonómicos ha dejado una interesante situación de desgobierno para todos los partidos concurrentes. Los populares no han obtenido su profetizada mayoría absoluta, a saber por dos factores fundamentales: el recorte efectuado desde el ejecutivo central y el caduco liderazgo de Arenas. Por su parte, los socialistas han sido los grandes perdedores, reduciendo su número por la volatilidad de votos hacia la derecha y hacia la formación más a su izquierda. En cuanto a IU, son los grandes vencedores al aumentar sus diputados y disponer de la última palabra en la arena política.
Este partido es el triunfante en la batalla, pero no tiene por qué ser el ganador a largo plazo. Pues hablamos anteriormente, de las posibles debilidades que podría acarrear cualquier decisión en su estrategia para la presente legislatura. Y es que, el primer problema que tiene IU es su democracia interna, mucho más auténtica que la que pueda existir en otros partidos. Así, han surgido defensores y detractores entre el apoyo puntual al PSOE para la investidura y los presupuestos; o la formación de un gobierno.
La apuesta por la coalición tiene como precio la Presidencia de la Junta y tres consejerías, posición que apoya Valderas. Aunque, insiste en ir hasta el final en el caso de los ERES. El camino del apoyo puntual está más en manos de Gordillo y Garzón, quienes consideran que un gobierno de coalición podría llevar a la pérdida de votantes fieles y más riesgos de volatilidad en futuros comicios. Y ciertamente, no se equivocan en este último aspecto.
La arista más puntiaguda señala la posible disolución de la formación de Gordillo en el seno de la federación de izquierdas. Más las demandas de otros, por impulsar una suerte de transformación del sistema en Andalucía, que siempre hablando de “capitalismo” nunca hablan de la otra alternativa que es, para variar, el “comunismo”. Y ahora es, cuando entre tantas versiones de proyecto comunista, que si el de Gordillo, el de Garzón, Lenin, Marx, Kautsky, Bernstein, o el de Dios sabe quién; se va a poner en marcha en sus políticas. Por lo que, caemos en el interrogante del auténtico nombre y contenido de su programa, en esencia de izquierda, y que no quiere saber nada con la “derecha” del PSOE.
La clave está a la izquierda
25M. Desenlace de la contienda electoral por Andalucía. Los protagonistas del bipartidismo se la juegan todo a una. Aunque, en la parrilla de cada partido hay distintas cuestiones que acabarán con buen asado o una chamusquina definitiva. Por ello, si algo marca a los contendientes es que el derrotado perderá mucho más que el acceso al ejecutivo de la Junta de Andalucía.
En primer lugar, el PP andaluz afronta su bautismo de fuego para hacerse por primera vez en la historia con el Gobierno autonómica. Y por tanto, efectuar una alternancia en el poder de la comunidad que ha estado durante más de treinta años en un régimen de partido dominante, según la clasificación de Sartori. Lo que, se presume, es un síntoma de calidad democrática para las instituciones y la cultura política. No obstante, la apuesta de los conservadores es el liderazgo de Javier Arenas, político superviviente e iniciado en el centro-democrático durante la Transición. Y que, de no obtener la victoria acabaría totalmente quemado produciendo una renovación de la élite en el seno del partido.
En segundo lugar, el PSOE se juega la continuidad del régimen chavista, ahora griñaniano, de café para todos. O mejor dicho, está a prueba el liderazgo de José Antonio, que recibió el Gobierno de la Junta de parte de su amigo Manuel, pero nunca lo ha ganado hasta ahora en unos comicios. De ahí, debemos observar si el heredero tiene la misma virtus que el príncipe; o si por el contrario, la fortuna termina por vencerlo en el último momento después de tantos ERES, fondos reptilianos, leyes de reforma administrativa y demás varapalos. Cuya hipotética derrota abriría aún más las luchas intestinas en el socialismo andaluz arrastrado por la marea azul.
En tercer y en último lugar, está el gran decisor de esta contienda IU. Esta formación aspira a aumentar sus diputados gracias a los votos volátiles desde la izquierda del PSOE. Lo que la coloca en una posición inmejorable para negociar con los socialistas un gobierno de coalición en caso de que los populares no obtuviesen mayoría absoluta, o si, dejaría a la derecha gobernar como castigo al gobierno saliente como hizo en Extremadura. IU lo tiene todo por ganar porque si cede al PP aumentaría sus votos y apoyos de forma indirecta y se legitimaría como “auténtica izquierda” frente a un PSOE que ella misma cataloga como derecha. Si no, regresaría al ejecutivo entrando en la gestión de la comunidad autónoma con todas sus prerrogativas y prebendas.
En cuanto a los diputados de PA y UPyD, los primeros se quedarían fuera y los segundos mantienen unas lejanas posibilidades de conseguir algún diputado por Sevilla y Málaga. Por lo que, tras este análisis, la izquierda real es la que tiene el sartén por el mango y la que decidirá cuál será el destino de Andalucía en la próxima legislatura.
El dúo dinámico: Griñán y Valderas
Los candidatos a las elecciones andaluzas, disculpen, algunos han tenido la buena costumbre democrática de participar en el debate televisado. Un ritual que viene siendo símbolo de una cultura política coherente y saludable. Aunque, antes bien habría que observar si el dúo entre Griñán y Valderas corresponde con las fuerzas que compiten por la Presidencia de la Junta de Andalucía.
Muchos partidos, especialmente los que carecen de representación política, se quejan de la poca visibilidad que tienen en los medios de comunicación. Y en parte razón no les falta, pero entonces llegamos a la pregunta sobre cuáles son los partidos que deben ser llamados a un debate. La tradición electoral norteamericana impuso como tendencia la confrontación entre los dos principales partidos, pero esto sólo tiene sentido en un sistema bipartidista como el del otro lado del Atlántico.
Dice Sartori que aquellos partidos con poder real, es decir, los que ostentan o pueden lograr una representación efectiva son los que deben ser analizados. Por tanto, bien estaría que en el debate se hubiese contado con la presencia de UPyD y PA, a los cuales se les ha hecho un vacío mediático. Y mejor no hablar, del desplante del valiente Javier Arenas, temeroso de ser acorralado en el gallinero de Canal Sur.
Asimismo, reza en el estatuto de RTVA que los medios autonómicos serán un fiel reflejo de las distintas sensibilidades y la diversidad de la comunidad. Parecer ser que, los directores de la empresa pública sólo han tenido en cuenta a los dos grandes, amén del tercero que está ahora en alza. Por lo que, ni la censura de PA y UPyD, ni la espantada de los populares hacen honor a esa pluralidad política que bien debiera haberse esperado del mencionado debate. Por lo que, el debate ha dejado más por los suelos aún la pésima imagen de la que ya disfruta esta nuestra televisión autonómica.
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