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La elección de Izquierda Unida

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El resultado electoral de los recientes comicios autonómicos ha dejado una interesante situación de desgobierno para todos los partidos concurrentes. Los populares no han obtenido su profetizada mayoría absoluta, a saber por dos factores fundamentales: el recorte efectuado desde el ejecutivo central y el caduco liderazgo de Arenas. Por su parte, los socialistas han sido los grandes perdedores, reduciendo su número por la volatilidad de votos hacia la derecha y hacia la formación más a su izquierda. En cuanto a IU, son los grandes vencedores al aumentar sus diputados y disponer de la última palabra en la arena política.

Este partido es el triunfante en la batalla, pero no tiene por qué ser el ganador a largo plazo. Pues hablamos anteriormente, de las posibles debilidades que podría acarrear cualquier decisión en su estrategia para la presente legislatura. Y es que, el primer problema que tiene IU es su democracia interna, mucho más auténtica que la que pueda existir en otros partidos. Así, han surgido defensores y detractores entre el apoyo puntual al PSOE para la investidura y los presupuestos; o la formación de un gobierno.

La apuesta por la coalición tiene como precio la Presidencia de la Junta y tres consejerías, posición que apoya Valderas. Aunque, insiste en ir hasta el final en el caso de los ERES. El camino del apoyo puntual está más en manos de Gordillo y Garzón, quienes consideran que un gobierno de coalición podría llevar a la pérdida de votantes fieles y más riesgos de volatilidad en futuros comicios. Y ciertamente, no se equivocan en este último aspecto.

La arista más puntiaguda señala la posible disolución de la formación de Gordillo en el seno de la federación de izquierdas. Más las demandas de otros, por impulsar una suerte de transformación del sistema en Andalucía, que siempre hablando de “capitalismo” nunca hablan de la otra alternativa que es, para variar, el “comunismo”. Y ahora es, cuando entre tantas versiones de proyecto comunista, que si el de Gordillo, el de Garzón, Lenin, Marx, Kautsky, Bernstein, o el de Dios sabe quién; se va a poner en marcha en sus políticas. Por lo que, caemos en el interrogante del auténtico nombre y contenido de su programa, en esencia de izquierda, y que no quiere saber nada con la “derecha” del PSOE.

La clave está a la izquierda

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25M. Desenlace de la contienda electoral por Andalucía. Los protagonistas del bipartidismo se la juegan todo a una. Aunque, en la parrilla de cada partido hay distintas cuestiones que acabarán con buen asado o una chamusquina definitiva. Por ello, si algo marca a los contendientes es que el derrotado perderá mucho más que el acceso al ejecutivo de la Junta de Andalucía.

En primer lugar, el PP andaluz afronta su bautismo de fuego para hacerse por primera vez en la historia con el Gobierno autonómica. Y por tanto, efectuar una alternancia en el poder de la comunidad que ha estado durante más de treinta años en un régimen de partido dominante, según la clasificación de Sartori. Lo que, se presume, es un síntoma de calidad democrática para las instituciones y la cultura política. No obstante, la apuesta de los conservadores es el liderazgo de Javier Arenas, político superviviente e iniciado en el centro-democrático durante la Transición. Y que, de no obtener la victoria acabaría totalmente quemado produciendo una renovación de la élite en el seno del partido.

En segundo lugar, el PSOE se juega la continuidad del régimen chavista, ahora griñaniano, de café para todos. O mejor dicho, está a prueba el liderazgo de José Antonio, que recibió el Gobierno de la Junta de parte de su amigo Manuel, pero nunca lo ha ganado hasta ahora en unos comicios. De ahí, debemos observar si el heredero tiene la misma virtus que el príncipe; o si por el contrario, la fortuna termina por vencerlo en el último momento después de tantos ERES, fondos reptilianos, leyes de reforma administrativa y demás varapalos. Cuya hipotética derrota abriría aún más las luchas intestinas en el socialismo andaluz arrastrado por la marea azul.

En tercer y en último lugar, está el gran decisor de esta contienda IU. Esta formación aspira a aumentar sus diputados gracias a los votos volátiles desde la izquierda del PSOE. Lo que la coloca en una posición inmejorable para negociar con los socialistas un gobierno de coalición en caso de que los populares no obtuviesen mayoría absoluta, o si, dejaría a la derecha gobernar como castigo al gobierno saliente como hizo en Extremadura. IU lo tiene todo por ganar porque si cede al PP aumentaría sus votos y apoyos de forma indirecta y se legitimaría como “auténtica izquierda” frente a un PSOE que ella misma cataloga como derecha. Si no, regresaría al ejecutivo entrando en la gestión de la comunidad autónoma con todas sus prerrogativas y prebendas.

En cuanto a los diputados de PA y UPyD, los primeros se quedarían fuera y los segundos mantienen unas lejanas posibilidades de conseguir algún diputado por Sevilla y Málaga. Por lo que, tras este análisis, la izquierda real es la que tiene el sartén por el mango y la que decidirá cuál será el destino de Andalucía en la próxima legislatura.

El dúo dinámico: Griñán y Valderas

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Los candidatos a las elecciones andaluzas, disculpen, algunos han tenido la buena costumbre democrática de participar en el debate televisado. Un ritual que viene siendo símbolo de una cultura política coherente y saludable. Aunque, antes bien habría que observar si el dúo entre Griñán y Valderas corresponde con las fuerzas que compiten por la Presidencia de la Junta de Andalucía.

Muchos partidos, especialmente los que carecen de representación política, se quejan de la poca visibilidad que tienen en los medios de comunicación. Y en parte razón no les falta, pero entonces llegamos a la pregunta sobre cuáles son los partidos que deben ser llamados a un debate. La tradición electoral norteamericana impuso como tendencia la confrontación entre los dos principales partidos, pero esto sólo tiene sentido en un sistema bipartidista como el del otro lado del Atlántico.

Dice Sartori que aquellos partidos con poder real, es decir, los que ostentan o pueden lograr una representación efectiva son los que deben ser analizados. Por tanto, bien estaría que en el debate se hubiese contado con la presencia de UPyD y PA, a los cuales se les ha hecho un vacío mediático. Y mejor no hablar, del desplante del valiente Javier Arenas, temeroso de ser acorralado en el gallinero de Canal Sur.

Asimismo, reza en el estatuto de RTVA que los medios autonómicos serán un fiel reflejo de las distintas sensibilidades y la diversidad de la comunidad. Parecer ser que, los directores de la empresa pública sólo han tenido en cuenta a los dos grandes, amén del tercero que está ahora en alza. Por lo que, ni la censura de PA y UPyD, ni la espantada de los populares hacen honor a esa pluralidad política que bien debiera haberse esperado del mencionado debate. Por lo que, el debate ha dejado más por los suelos aún la pésima imagen de la que ya disfruta esta nuestra televisión autonómica.