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Gordillo, ni contigo ni sin ti
En estos tiempos de crisis, es recomendable hacer autocrítica del “sistema”. Del político, del económico y del social por si quedase alguna duda sobre el hermético contenido de dicha palabra. Y es que es ahora, cuando hay que dilucidar en qué se ha fallado y en qué se acierta. Sin embargo, también es una buena época para la eclosión de iluminados que hagan leyendas de los hechos y epitafios de sus discursos. Lo cierto es que, esta acción es meritoria siempre que se haga defendiendo auténticos ideales y desde una posición ideológicamente correcta.
Las andanzas de Gordillo y los suyos ha sido cualquier cosa menos una leyenda y un epitafio. Ha dado para todo, desde el panfleto popular del ABC de Sevilla hasta la llamada a las trincheras del ala izquierda. Y ciertamente, hay que tener mucho morro y muy poca vergüenza para ser parte del sistema como representante político y a la vez practicar el latrocinio en supermercados para repartirlo a los Robin Hood.
Yendo al asunto, la cuestión no es de si cumple la legalidad o la viola, sino de si está en el lado de la clase política y por tanto da un ejemplo que brilla por su ausencia. O si está del lado de las personas que se oponen al sistema y actúa desde fuera. Lo que es muy cómodo, es ser parte del Estado como alcalde cobrando sus respectivos erarios y después, dedicarse a robar de la forma más cafre y casposa.
Gordillo es un ejemplo, díscolo y esquizofrénico, de que lo que falta en este país sigue siendo coherencia. A la izquierda y a la derecha. Desde Marinaleda hasta Donostia, pasando por Madrid. Nuestra clase política no tiene pies ni cabeza. Afortunadamente, Gordillo es más inteligente que todo eso, porque sus aventuras propias del verso quevediano o de la novela cervantina, hacen que a día de hoy se siga hablando de él en esta columna y muchos otros lugares. Así que, guarden silencio.
El bucle del Ateneo
Las malas cuentas de las Administraciones han pasado factura a la institución malagueña. El jardín intelectual y artístico de los ateneístas sufre de la pandemia de muchas otras organizaciones que durante buenos años han sobrevivido al amparo de las subvenciones. Sin embargo, este momento puede ser uno de los más oportunos para hacer una crítica constructiva de lo que hasta ahora ha sido el funcionamiento interno de decana organización.
En primer lugar, el Ateneo ha representado sino el primero, uno de los mejores foros que existen en la ciudad malacitana. Y si algo le diferencia de otros, es la capacidad para combinar la presencia de excelentes personalidades con las tendencias más rupturistas en cuales quiera de los ámbitos que aborda. Sin embargo, el peso de los costes de conocidos rostros ha pasado su factura, más aún en una época tan difícil como la que atravesamos y esto es algo que ya podría haberse respondido con antelación.
En segundo lugar, el carácter elitista y a veces presuntuoso de algunos miembros de la junta directiva, que han convertido la institución en un erial para los jóvenes intelectuales y una pasarela para las senectudes pensantes de Málaga. No haremos listado de honrados nombres para no salpicar su trayectoria e imágenes públicas. Por lo que, se ha producido desafortunadamente un distanciamiento entre algunos miembros y la misma institución.
En tercer lugar, el Ateneo es cómplice de ese lema de “Málaga, la ciudad que todo lo silencia y todo lo oculta” de Pepe García. La institución se ha convertido en un bucle de cabeceras de cartón-pluma que siempre dicen lo mismo y apenas algo nuevo aportan. Posiblemente, este instante sea la coyuntura adecuada para replantear la cuestión sobre el tipo de espacio que se pretende que sea el Ateneo. El cual acierta bastante en la forma, pero no tanto en el contenido.
El autoritarismo catalán
Los catalanes, perdón, la élite nacionalista aspira a independizarse tras los sendos recortes que se les imponen desde Madrid y los propios que ha ejecutado CiU. Y es que, la autonomía fiscal que han solicitado al Gobierno podría ser su primer paso para caminar hacia una Cataluña independiente. Esa Atenas ibérica y mediterránea de la que habló alguna vez Prat de la Riba. Sin embargo, lo peligroso de este asunto no lo es tanto para el bienestar del resto de españoles como para los mismos catalanes.
La derecha catalana gusta de un juego tiránico, el arribafirmante diría que antidemocrático y dañino para con el ser humano. En estos tiempos que corren, cada vez más desahuaciados y personas acaban en la calle. De ahí que, tengan que recurrir tanto a la beneficiencia que no siempre logra para cubrir todo como a la búsqueda de alimentos tirados por los supermercados. En la corporación de Girona, preocupados más por la imagen de la mendicidad que por el bienestar se ha invertido dinero en fabricar exclusas para los contenedores de basura de los supermercados. Cuando bien, en estos tiempos de crisis, la imagen podría haberse ido a tomar por culo y bien haber invertido ese dinero en las personas en tan desesperada situación.
Una segunda de estas “políticas públicas” ha sido dictar una ordenanza contra aquellas personas que se manifiesten por los recortes en la sanidad pública. De esa forma, el vivo al hoyo y el muerto al bollo, los problemas (y las muertes) derivados de la reducción de la cobertura hospitalaria quedarán en el patio de atrás. Lo que supone un atentado contra el derecho a la salud y también contra los respectivos de manifestación y libertad de expresión, que no olviden los catalanes, son propiedad de todos los españoles, incluidos ellos también.
Por tanto, existen pruebas fehacientes para preveer que el posible Estado catalán, si saliera adelante por algún juego de la Fortuna, sería posiblemente la primera dictadura mediterránea en el seno de la Unión Europea. Pero eso no es un problema, porque en Europa lo que está de moda es el autoritarismo y miren ustedes a Alemania o el gobierno títere de Italia. Parece que caminamos hacia la nueva Siracusa y Cataluña no iba a ser menos.
En Taifas todo sigue igual
El desplante de las comunidades rebeldes ante el Gobierno Central parece que no ha sentado adecuadamente en Madrid. Y es que, el Ejecutivo ruega a chasquido de látigo a las regiones que recorten su gasto para contener la subida del déficit. Así, entra en juego la elección entre servicio público y mercenariado europeo. En otras palabras, si la prioridad está en mantener la satisfacción de los derechos sociales o en servir al Leviatán bicéfalo de Bruelas.
En este sentido, lo interesante de esta polémica reside en observar el modelo de estado autonómico que hemos tenido hasta el momento. Sucesivos manuales y compendios teóricos definen al Estado autonómico como una especie de híbrido entre el Estado unitario y el Estado federal. Un paso más allá de un Estado descentralizado que decide crear entidades con cierta capacidad normativa en sus respectivos territorios. El panorama que dibuja es bastante idílico, una Arcadia de las relaciones interterritoriales. No obstante, la cuestión no está estrictamente en este bonito diseño institucional.
El problema sobre el funcionamiento de las Comunidades se encuentra en la actitud de la élite política y la partitocracia, es decir, las comunidades autónomas son simples arenas de competición política. Así, las relaciones que se tejen entre unas y otras serán de oposición o colaboración si coinciden con el color político que ostenta sus ejecutivos y el que se sitúa en la Administración Central. Por tanto, el recurso que va a presentar la Junta de Andalucía antes que una cuestión de reglas institucionales es de instrumentos en poder de su élite gobernante.
Por tanto, podemos concluir que una regla se mantiene constante en nuestro Estado autonómico que es el funcionamiento a modo de reinos de Taifas. A lo que hay que unir, la insolidaridad de otras comunidades como Cataluña y el servilismo de las gobernadas por los populares. Como dijimos, el problema está en la cultura política, ya que el concepto de “solidaridad interterritorial” dibuja bonitas esperanzas, pero en la práctica sólo sirve para contarle cuentos a los profanos de las leyes y la política.
La huida de España
El barco español se hunde. Mientras tanto, otros navíos toman el relevo de lo que se está llamando “fuga de cerebros” o inmigración de jóvenes españoles. Sin ninguna oportunidad en un país, donde el paro supera la cuarta parte de la población activa, se reduce la inversión en I+D, aumentan los precios de los productos básicos y los desahucios están a la orden del día. No es de extrañar que muchos capacitados y preparados estén haciendo las maletas, cuando otros ya las han abierto en sus nuevos destinos.
Hace una década, la sociedad española manifestó su preocupación por el tema “inmigración”. Sin recordar que hace treinta años, los emigrantes españoles se fueron a Francia, Alemania y Suiza, entre otros países. Ahora son los mismos los que vuelven a emigrar a otros lugares. Cuando Argentina y Chile enviaban inmigrantes a España hace quince años, somos ahora nosotros los que nos estamos marchando. De hecho, indican fuentes oficiales que el mes pasado más de 20.000 españoles llegaron a tierras chilenas.
Sin embargo, no todo son malas noticias. La clase política y empresarial están de celebración. Entre tanto inútil de diputado –disculpen, pues alguno habrá eficiente- y de patrono inculto, se echan a dar palmas porque los que pueden poner su posición en duda ya no estarán. España volverá a ser ese país no atrasado, si no subnormal que siempre ha gustado ser en los dos últimos decenios. Enhorabuena al Gobierno.
La sevillinización popular
Hace escasos días, el maestro Teodoro León Gross anunciaba bajo el lema “operación mi’arma” el nuevo eslogan del PP-Andaluz. Por lo visto, tras un congreso de carácter bastante autocrático (para lo que pueden llegar a serlo) y con un cambio de fechas para evitar aparecer en las mismas páginas de las manifestaciones, Zoido se proclamaba como el nuevo liderazgo de la derecha andaluza.
En los últimos ocho años, el mensaje de los populares ha sido “el cambio”. Una palabra bien definida en la RAE, pero que este grupo político ha alterado con un contenido hermético y esotérico. Y es que, es difícil entender que hay un cambio de Arenas a Zoido, cuando se le puede considerar, sino su discípulo –que para eso está Sanz-, el polluelo nacido de su cascaron. Por lo tanto, poco honor se ha hecho al cambio, suponiendo que esa transformación sólo fuera una alternancia del PP al mastodóntico gobierno socialista que se mantiene en la Junta desde eones.
Sin embargo, lo más insidioso no es la falta de sintonía con el lema del cambio. Lo peor aún, es el haber centralizado más aún la dirección de los populares andaluces, dejando la mayor parte del poder en la vieja Hispalis. A partir de la cual, se mueven los peones post-arenistas en cada provincia como delegados de la derecha más dura del interior andaluz. Véase el caso de Bendodo en Málaga y su consecutiva preponderancia frente a los socio-liberales del alcalde malacitano.
De esta forma, los populares han dado un paso más para continuar con su currículum vitae de derrotas en tierras andaluzas. Cuando bien había otras opciones y cabeceras, que podrían haber auspiciado un liderazgo joven y renovado, se vuelve a tirar de la buhardilla del cuarto de Javier Arenas que ya ha cambiado su cueva neo-censitaria por una alcoba en los madriles.
La tecnocracia de Rajoy
El Ejecutivo ya ha cumplido su misión final y esperemos que así sea para deslegitimar sus votos. Subida del Impuesto del Valor Añadido y modificación de la progresividad del IRPF. Con ello, Rajoy termina de demostrar la sintomatología de su esquizofrenia tiránica que ni representa a los españoles, ni a Europa, sino que nos convierte en un títere de la tecnocracia europea. España no es más que una provincia cual antigua Spania bizantina o Hispania Romana de la banca autocrática de Alemania.
La auténtica derecha, la derecha dura y conservadora, pide sacrificios a los borregos para mantener el status quo de la clase política y bancaria. Ella, auténtica enfermedad terminal de España y de su sociedad, si la situación no cambia por el azar o por el esfuerzo del pueblo español que ha sido el único que ha sacado a este país adelante, ya sea expulsando a franceses a tiro limpio o pidiendo el paso a una democracia.
Este Gobierno tiene los días contados, o los tendrá la sociedad. Nunca jamás antes desde el franquismo ni en los años del socialismo hipócrita de Zapatero, se ha vivido situación tan ardua y dura. Y no lo dice el escribiente, son palabras que subraya de grandes plumas como las de Pérez-Reverte o Roberto Centeno. Columnistas no estrictamente de izquierdas que han apoyado el cambio de los inútiles que llevan las actuales carteras ministeriales. Lo que tenemos ahora no es más que una tecnocracia de petimetres.
Ana de Juan Amat y Francisco Collado presentan una ponencia sobre los indignados
Ana de Juan Amat y el politólogo escribiente presentamos este viernes, dentro del I Congreso de Internacional de Comunicación Política y Electoral, una comunicación sobre la comunicación política de los movimientos 15-M y Democracia Real Ya. Por lo que, se observan aspectos como los temas abordados en su agenda política, los efectos de su mensaje y la cercanía que han mantenido con las distintas opciones políticas durante las elecciones generales de 2011.
¿Por qué el Congreso? En la última década hemos asistido a un cambio radical en la concepción sobre las estrategias de comunicación en el ámbito de la política; y a una nueva forma de diseñar y de poner en práctica las campañas electorales por parte de los partidos.
Este giro se ha traducido en la adopción de modelos sustentados en nuevas formas de comunicación, en nuevos tipos de mensajes, y en la incorporación de un conjunto de técnicas para conocer cada vez más y mejor los públicos, y su reacción ante los discursos generados por los políticos, los partidos y los propios medios.
En este escenario se enmarca el I Congreso Internacional en Comunicación Política y Estrategias de Campaña, que tiene como eje central dos de los fenómenos más interesantes de los últimos años en el campo de la planificación y gestión de la comunicación en campaña: el líder como factor de voto y la centralidad cada vez mayor de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación.
El objetivo principal de este I Congreso es propiciar un foro de intercambio de ideas entre estudiantes, investigadores y profesionales, que permita un acercamiento entre las distintas perspectivas que componen la disciplina, con el ánimo de proponer desafíos sobre los que construir la comunicación política y las estrategias de campaña, no sólo del presente, sino también del futuro.
El cuento de Bankia
Los “pro-hombres” se han convertids en ranas. A la inversa de los cuentos para infantes. Los ex ministros populares, Rato y Acebes; el antiguo presidente de la Confederación de Empresarios y el archifamoso MAFO convertido en testigo. Ellos junto a otra miríada de consejeros del PSOE e IU son los protagonistas de la tragedia de la antigua Caja Madrid. Un drama que nada tiene para ellos, actores de la chanza financiera, pero que mucho afecta a los engañados por este fraude. Entre imputados y disgustados anda la cosa.
Se cuenta que los miembros del consejo de Administración de Bankia iban a veces y otras se quedaban a medio camino. Lo que incluía sus dietas tanto si se perdían como si llegaban. Y así, el cuento del nunca acabar porque parece imposible que terminasen una reunión con alguna conclusión en claro o en consenso entre todos ante la ausencia del quórum.
La cuestión en nuestro país no es la clase política en esta desfachatez bancaria. El problema real está en determinados políticos que una vez finalizado el trayecto pasan a la empresa privada o a la banca. Y así, cambian la profesión de político por la de tecnócrata, o mejor dicho de lobbista, puesto que una vez en el mercado, los contactos con las altas esferas y la capacidad de influencia se convierten en una mejor carta de presentación que el currículum vitae.
Por lo tanto, si pretendemos seguir en una economía de mercado, para volver a evitar viejos errores sería recomendable adoptar algunas medidas. Limitar no sólo la pensión de los políticos, sino también su ejercicio profesional posterior a la labor representativa. Algunos dirán que se atenta contra la libertad de un sujeto, pero su competencia monopolística en el ámbito de la influencia bien atenta contra la igualdad de otras personas que también tienen derechos y pudieran estar mucho mejor capacitadas.
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