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España se une al Club Rescatados
En este país, cada día algo huele más podrido. Puede ser que alguien no hubiese sacado las viejas latas de anchoas de la despensa o que un cadáver se esté consumiendo en su propia podredumbre. España se ha unido al grupo de países rescatados formado por Grecia, Portugal, Irlanda e Italia, aunque lasa saneadas economías del Este parecen no sufrir ni un constipado siquiera. Y hemos entrado con pase VIP, porque es nuestro sistema financiero –en lenguaje coloquial, los bancos- el responsable de este honor en especial Bankia.
El Gobierno decía hace una semana que no aceptaría ningún rescate y el sábado teníamos a De Guindos explicando los parámetros del rescate. Por lo que, el problema ya no está sólo en las mentiras que se tejen desde la banca, sino en la esquizofrenia de la comunicación política del PP que no sabe explicarse ni a sí mismo. Lo que evidencia a ojos de todos, un efecto de descoordinación en sus políticas de información a la sociedad. No saber explicar las actuaciones, es no saber gobernar, ya lo decía Maquiavelo en su prima obra.
La cuestión está en que el dinero será inyectado a los bancos, pero será el Estado quien tendrá que devolverlos a Bruselas. Por tanto, es innegable que este rescate afectará a las cuentas públicas, y por tanto, a las prestaciones sociales y la inversión estatal. Mientras tanto, los bancos sólo tendrán que hacer lo que han hecho siempre, jugar con el dinero a la ruleta rusa en los mercados del estraperlo, es decir, en el rating.
En definitiva, Rajoy sigue con su paranoia. La misma del Estado español que ni es dueño de sus decisiones porque está vendido por un lado al ejecutivo alemán y por otro a las élites financieras. Un extraño trío amoroso del que no se puede esperar orgasmos satisfactorios, sino más bien relaciones incestuosas y humillantes.
Los fascismos desnatados
Los partidos de extrema derecha y el fascismo representan uno de los temas que actualmente siguen suscitando profundos debates en la Ciencia Política Comparada y los estudios sobre élites y cultura política. Así, existe una tendencia a emplear el término “fascismo” que se ha aplicado mayoritariamente a dictaduras de extrema derecha. El deslindar determinados regímenes autoritarios de extrema derecha -como realiza Linz- del concepto fascista, los llevaría a incluirlos en un término mucho más amplio como el de “dictaduras” que bien pueden ser personalistas, militaristas, de extrema izquierda o de extrema derecha.
A partir de la consideración que realiza Linz al separar totalitarismos y dictaduras, surge un aluvión de preguntas. ¿No se puede calificar como fascista a la etapa falangista del franquismo en España? ¿Qué etiqueta le aplicamos al régimen militarista japonés durante la II Guerra Mundial apoyado en las tradiciones sintoístas y la revitalización del ideario nacionalista? ¿Las dictaduras xenófobas de África no pueden ser calificadas como fascistas al reivindicar la primacía de un grupo étnico frente a otros y su exterminio?
Encima, hay que recordar la elevada capacidad de cambio y transformación que los partidos radicales de derecha han adoptado en las últimas décadas, llegando a aceptar determinados discursos pro-occidentalistas y con un carácter populista. Lo que añade más leña al fuego y no aclara la diferencia entre unos y otros a través del tiempo y del espacio.
En pocas palabras, la división de Linz es suave y redentora, pero no justifica la cantidad de problemas morales que plantea. Con ello, vislumbramos un primer problema en la definición de lo que se considera “fascismo” y de lo que se considera “extrema derecha”. Es una desventaja fundamental en el discurso de las Ciencias Políticas frente a esta cuestión de estudio.
Por último, el término “fascismo” se ha aplicado mayoritariamente a dictaduras extrema derecha. El deslindar determinados regímenes autoritarios de extrema derecha del concepto fascista, los llevaría a incluirlos en un término mucho más amplio como el de “dictaduras” que bien pueden ser de personalistas, militaristas, de extrema izquierda o de extrema derecha
Alemania pone el ojo para ocultar la mano
Hace unas semanas, en un conocido programa de televisión presentaban un reportaje sobre el ambiente de la actual sociedad griega. El conocido presentador andaba por las calles, preguntando a los griegos qué si pensaban salirse del euro, a lo que un ciudadano de a pie respondió audazmente. “Los alemanes no tienen que humillar a los griegos, no deben olvidar que la democracia empezó en Atenas”.
La mano de hierro de Merkel aprieta y ahoga. Cambió el gobierno italiano por una corte de tecnócratas eurocreyentes. Y ahora, amenaza con intervenir en la política griega si no consiguen alcanzar un ejecutivo de consenso en las próximas elecciones. Alemania clama al oráculo de los fantasmas del pasado: el autoritarismo y la unilateralidad como herramientas de política exterior. La única diferencia es que la ocupación del Reich ya no es militar, sino burocrática que representa el depredador de las sociedades liberales.
Grecia es un país con un pasado arduo, duro y honorable. En suelo helénico se encuentra el origen de la filosofía y las ciencias clásicas, de la democracia frente a la tiranía y del desarrollo de la cultura grecorromana. Mientras tanto, los pueblos germánicos caminaban como bárbaros sobre la tundra. Más tarde, la identidad griega palideció durante la larga ocupación otomana y siglos posteriores, fue liberada del yugo musulmán. A la par que, los alemanes tardaban siglos en consolidar una identidad común bajo la filosofía hegeliana.
Alemania carece de legitimidad para dirigirse a los griegos como lo está haciendo. Ni tiene un pasado histórico democrático mayor de cien años. Ni mucho menos, es el caudillo de la Europa unida. Este aguilucho germánico nada habla sobre la deuda, el paro o la economía de los países de Europa del Este. A Merkel le interesa hablar de España y Grecia, para tapar a países como Hungría, Rumania, República Checa y Polonia, por citar algunos. Estados donde el consumidor alemán disfruta de unos precios bajos y una mano de obra barata. He aquí el milagro alemán.
La doctrina Wert
“Las familias que no tienen dinero para educación es porque no se quieren privar de otros gastos”, ésta ha sido la sentencia poética con la que el Ministro de Educación ha respondido a los recortes en su cartera. Y es que, estas declaraciones tienen mucho que decir en el actual contexto de crisis del país. Veamos, pues que nos indica este señor con tan coherente recomendación.
Según Wert, las familias de clase baja y clase media, las mismas que están siendo adelgazadas por la crisis y las cifras de paro, deben recalcular su pálido presupuesto y consumir en educación. Se acabaron las mariscadas, los viajes a Nueva York, los hoteles de lujo y los coches de alta gama porque la inversión, que nunca ha sido necesaria en Educación ya que es (o era) un bien público, debe ir a para a la educación privada. Cuando sólo las familias más pudientes tienen capacidad de gasto para acceder a colegios privados, cuyo gasto puede rondar en torno a los 300 euros mensuales.
Y es que, la educación va a dejar de ser un bien común para convertirse en un bien privado. Si ustedes familias numerosas tienen tres lechugas y cuatro filetes en su nevera, desháganse de las lechugas, o de los filetes o reduzcan a la mitad dicha compra, ya que ahora con esos euros sobrantes podrán costear un colegio de pago, los idiomas y los libros de sus hijos. Éste es el razonamiento de carácter economicista del señor Wert que tan bien ha asumido eso de la educación para disfrute de todos.
También, es posible que uno se equivoque, y Wert se haya referido a la educación religiosa. Y por tanto, la advertencia es que marquen ustedes esa casilla de la declaración de la renta para aportarlo a las arcas de romana institución. Ya que, la educación no sólo es aprendizaje, sino también instrucción en la moral, que ya provenga del Estado o de un credo religioso seguirá siendo una inversión en adoctrinamiento para sus hijos. Ustedes ganarán en orgullo, sus vástagos en disciplina y coacción.
Quizá todo lo anterior, sean interpretaciones erradas de un columnista recién levantado. Un fantasma producto del letargo y de ese estado entre el sueño y la vigilia. Aunque, puede ser que el señor Ministro se quejase de los resultados de los estudios PISA, de que el sistema educativo ha fallado. Y entonces, la cuestión no sea monetaria, sino sobre qué modelo de enseñanza deseamos en nuestro país. Entonces, habrá que recordarle que el problema no está únicamente en los profesores, sino en la carencia de un acuerdo común entre los partidos políticos sobre la enseñanza pública. La enseñanza no es una cuestión de religión o doctrina estatal, de catalán o vasco, de dos horas de Matemáticas y una menos de Lengua. Mi estimado Wert, la educación requiere el consenso, y sus recortes y sus aletargadas ideas, sólo producen el desacuerdo de cientos de pies en las calles junto a un mensaje “No estamos dispuestos a aceptarlos”.
Ponle nota al Gobierno, ¿lo aprobamos o lo suspendemos? ¿con qué nota?
El Gobierno de Rajoy sigue efectuando recortes dentro de su política económica y presupuestaria en educación, sanidad, fomento y la mayor parte de las carteras ministeriales. Ahora, le ha llegado el turno a las comunidades autónomas, que tienen que pasar su examen. La sociedad, los medios de comunicación y las redes sociales se han posicionado en relación a esta cuestión. ¿Y qué piensas tú?
Sobre la tolerancia
En estos tiempos que corren de crisis, se abre el camino para la llamada a los viejos fantasmas. Los espectros del pasado cercanos a los totalitarismos de izquierdas y derecha, en otras palabras el comunismo ortodoxo y el fascismo. Un buen ejemplo, lo tenemos en el ascenso de partidos de extrema derecha en la última década en las democracias europeas.
La entrada de Aurora Dorada en Grecia es simplemente la punta de un iceberg que termina de vislumbrarse. Y tras este caso, podemos citar el Partido de los Autenticos Finlandeses, Ataka en Bulgaria, el Partido Nacionalista Alemán, Frente Nacional en Francia y su homólogo en Bélgica junto a Orgullo Flamenco. Además de, el Partido por la Libertad y la extinta Lista Pim Fortuyn en Holanda, el Partido de la Gente en Dinamarca, Laos en Grecia y Chipre, Alianza Nacional en Italia o el Partido de las Familias Polacas.
Mientras tanto, este ascenso de la ultraderecha y las cifras de paro dan pie para el surgimiento de movimientos de extrema izquierda. Los cuales, son mucho más difíciles de percibir y que hacen peligrar la misma esencia de las democracias liberales y la sociedad libre que defendía Popper. Cuando el sistema falla todos recurren a los extremos, y las derrotas de otros sistemas como el soviético son sólo “fallos” en un intento por experimentar una nueva experiencia 2.0 de economía planificada y censura.
Izquierda y derecha extrema tienen mucho en común. En ambas esferas, se apuesta por la homogeneización social de los sujetos en una comunidad, ya sea la obrera o la nacionalista. Se pierde la individualidad de la persona, aduciendo que es una ilusión y son castradas toda suerte de libertades y derechos. Por eso, en estos tiempos de crisis lo que más debiera defenderse es un valor que parece echarse de menos, la tolerancia. Y saber tolerar es fundamental para tener el pluralismo que toda democracia precisa. Cuidado con los extremos.
La extrema derecha en Grecia
Este fin de semana ha sido la cita electoral para griegos y franceses. Los resultados han hablado por sí mismos en respuesta a la austeridad que promueve Merkel. Desde Francia, las urnas han alzado a los socialistas de Hollande frente a Sarkozy que en sus últimas días parecía más la mano izquierda de Alemania que la derecha gala. Por otro lado, Grecia ha fragmentado su parlamento en multitud de partidos, reduciendo conservadores y demócratas sus votos hasta un tercio de los votos obtenidos en los anteriores comicios.
Sin embargo, en Grecia ha habido espacio suficiente para que la nueva derecha acceda al poder. En concreto, se trata del partido llamado “Amanecer Dorado” de ideología racista, antieuropeo y nacionalista. Este fenómeno es una respuesta de una sociedad confusa ante una democracia y un mercado –el común europeo- que siguen sin dar respuesta a la profunda crisis económica. Y es un fenómeno, porque lo habitual en los sistemas con una cultura política asentada no es responder ante una coyuntura negativa con la llamada a los viejos demonios.
Una línea de pensamiento, especialmente defendida por los historiadores, sostiene que el auge de los fascismos tiene a sus espaldas unas altas cifras de paro e inflación. Se piensa que la democracia falla cuando queda atrapada por la economía. La respuesta es difícil. Sí y no. Una hipótesis interesante es que la derecha radical vuelve a casa no por Navidad, sino cuando existe un problema de identidad.
La identidad de una sociedad es un elemento difícil de definir, especialmente, en sociedades marcadas por la diversidad. No obstante, es posible hablar de la identidad, más o menos artificial, más o menos heterogénea, de un país. Cuando un Estado pierde su identidad y observa como es dañada su autoridad en relación a otros países empieza una espiral hacia el abismo de los extremos.
La Unión Europea en general, y la cancillera alemana en particular, han puesto en duda las cuentas de Grecia. Pero no ha sido suficiente con eso, y han dejado a los mercados jugar con la autoridad no ya de un gobierno, sino de un país, imponiéndole sendas restricciones y exigiéndole sacrificios a su sociedad. Unos sacrificios que se les piden desde el exterior, sin ningún beneficio a cambio. Merkel azota a Grecia como Francia castigó a Alemania tras la Gran Guerra. Así, de aquellos tiempos, los mismos fantasmas del fascismo.
El señor de las tijeras
Los recortes en cualquier cartera están a la orden del día. A diario, la prensa retransmite los entresijos de la sastrería de Moncloa donde se recorta de todo, menos el sueldo del personal estatutario, dícese los políticos. Y es que, si la prioridad que vendía el PP durante la campaña era el empleo, ahora se ha convertido en ajustar las cuentas macroeconómicas para quedar bien en la familia europea. Y según algunos, para no caer en un rescate que puede salir a la griega.
Las soluciones de los recortes son sólo medidas a medio plazo. Ya que aún así, no se conseguirá atajar con el problema de raíz que es la caída de la producción y el empleo. Como decía un prestigioso profesor de Economía, Rajoy se ha convertido en el señor de la tijera. Cortes y descosidos por un lado y por otro, pero nadie se encarga de reactivar la economía que es la auténtica cuestión que está al fondo del telón.
Las pymes siguen sufriendo y el comercio local continúa cerrando. Mientras, se anuncia que el primer trimestre de este año se ha iniciado una recesión producida por las cuentas heredaras de Zapatero y los recortes del actual ejecutivo popular. Y así, seguirán cerrando unas empresas y otras. Como decía el refrán, primero fueron a por mis vecinos de la calle de arriba, después a por los otros y así hasta que el último fue uno mismo. No habrá escapatoria a la economía si la dirección del Gobierno va a ser “feudalizar” una sociedad que ya empieza a dar pasos de gigantes hacia atrás.
Quién llenará tu corazón vacío
En otras ocasiones, he tenido el placer de hablar sobre los sujetos que pululan por la Universidad Pablo de Olavide, un lugar del cual se extrae bastante bazofia con aspiraciones políticas pueriles. Pueriles porque se reviste el ansia de poder con el interés general. Hoy tengo el disgusto de observar como el hipócrita señor, actual Delegado General del mencionado centro universitario hace de su política “rebelde” e “inconformista” con los recortes en Educación. Tarea la cual, es cuanto menos loable, si bien hay personas con mucha más dignidad para acometerla.
Hablemos por ejemplo de la diarrea mental que transcurre por su cabeza que a duras penas sólo piensa “quiero tener poder” para “ser popular”. Érase una vez, un imberbe representante de la clase de un primer curso que entre dar su apoyo a un sector u otro de una asociación dividida por otros hambrientos de cargos, prefirió desmarcarse para presentarse como presidente a las elecciones internas. Y finalmente, acabó obteniendo el menor número de votos porque no había otro interés, antes que el servicio a los compañeros, que el aspirar a más poder. Fue una pena, al final sus amenazas, chantajes y aquellas frase de “mi clase es la que tiene más votos” podría haber quedado inmortalizada como la del monarca francés que dijo “El Estado soy Yo”.
No obstante, no fue una mala jugada porque de camino consiguió limpiar los cuartos traseros del Delegado General del momento. Tras lo que, recibió algunos cargos de segundo de a bordo junto al resto del séquito gubernativo. Y tras unos trabajos detrás del telón, nada que ver con el servicio a los demás, ha logrado hacerse con el cargo más alto de la representación estudiantil. Enhorabuena. Esto quiere decir que el guión de la obra entre un grupo de antiguos chupatintas del sector sigue sin cambios por la vieja Hispalis.
Como hemos deseado a muchos y siempre se acaba cumpliendo por lo que he visto. Espero que algún sujeto le pare los pies en algún momento del camino o le encierre en un despacho autónomo, cima de tu posterior caída. Tengo la suerte de escribir desde malacitano escritorio, escuchar el sonido del mar cerca y saborear un pitufo mixto todas las mañanas. Disfruto a ratos parafraseando al viejo profesor Baques “cada sociedad tiene a los políticos que se merecen”. Pero chico, los estudiantes de la Pablo te garantizo que no te merecen.
Para no calentar más tu cabeza, herir tu irascible orgullo o hundir tu helado corazón, recordaré una frase de Jung por si tus relaciones afectivas dejan de ser satisfactorias. Y es que, “si algo llena más al hombre que el sexo, es el poder”. Garantizo que como ser humano necesitas tanto amor como toda esa fanfarria de cargos no consiguen llenar tu vacío espíritu.
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