autoritarismo

Democracia sin riqueza

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La democracia en Mongolia no es un hecho aislado como puede parecernos tras acometer con esta investigación. Previamente, en las gráficas del Polity IV vemos como el aumento de los índices de libertad en Polonia y Mongolia eran similares. Así como descubrimos que las transiciones de ambos países son el resultado de una negociación, en la que la autonomía de las instituciones juega un papel clave. Esto nos lleva a afirmar que la democratización de Mongolia ha seguido patrones similares a los de algunas democracias de Europa del Este, no tanto por la observacion del ejemplo de Mongolia que se producía de forma simultánea, sino por la existencia de un determinismo histórico que se reproducía de manera parecida en ambas.

Esto nos lleva a que las instituciones tengan determinados resortes que hagan que funcionen de manera similar en distintos lugares geográficamente hablando, permitiendo explicar las cuestiones que han planteado Landman y sus colaboradores. Asimismo, otros han hablado del caso de Mongolia como una “tercera vía” de democratización, y lo cierto, es que no representa una via atípica. Al contrario, el hecho atípico viene a decirnos que lo es en apariencia y que realmente comparte puntos en común con otras transiciones que se han producido en otros lugares.

A la luz de estos datos, cabe preguntarse cuál es la cultura política imperante en este país y recabar otros datos que nos permitan conocer más de cerca otros dados sobre su calidad democrática. Las instituciones juegan un papel fundamental como ya han comentado algunos autores. Un aspecto clave sería comparar por ejemplo el papel que juega el “cleveage étnico” en estas sociedades donde muchas veces el afán de diferenciación de unos frente a otros puede favorecer la democratización, como el caso de Lituania que se democratiza como forma de oposición ante el centralismo soviético de Moscú.

Lecciones maquiavélicas para independentistas catalanes

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La lógica de la política pura y dura se basa en tres elementos: el poder, la virtud y la fortuna. Así tanto, el poder es la capacidad para que un actor consiga imponer sus pretensiones frente a sus adversarios y la virtud corresponde con el estilo y el método que emplea a la hora de ejecutar sus decisiones. Sin embargo, siempre se encuentra la fortuna que engloba a todos aquellos aspectos que el príncipe no puede controlar, tales como los eventos, los sucesos, acciones de otros actores y el devenir histórico. Por ello, es fundamental sobre todo hacer frente a esta esquiva dama que puede acabar por destrozar la mejor decisión del mejor estratega.

A veces, en raras ocasiones, la fortuna puede acompañar o propiciar la adecuada consecución de un objetivo. Por ejemplo, la retirada de la monarquía que permitió la creación de la II República, o en otro caso, la caída del inclemente invierno ruso que salvó al zar de las tropas napoleónicas. Eso mismo, ha pensado Artur Mas con la idea de aprovechar la crisis económica para promover un ladrido de independencia catalana. Sin embargo, los nacionalistas catalanes tienen la misma inteligencia que un mosquito, con respeto a los mosquitos.

La lista de fallos del separatista catalán se puede enunciar a través de la lógica maquiavélica. En primer lugar, la “virtus” del gobernante debe transmitir la imagen de coherencia, aunque en la práctica fuere distinto. Lo que no puede hacerse es promover una independencia auténtica y a la vez seguir pidiendo dinero a Madrid para paliar el déficit del derroche catalán. En segundo lugar, los nacionalistas catalanes son una minoría frente al resto de partidos que se han posicionado en contra de la separación, encontrándose entre ellos PP, PSOE, IU y UPyD. En tercer lugar, con el actual Gobierno que disfrutamos, cualquier intento separatista podría ser aprovechado para una intervención militar de forma no muy lejana a la que vivió Fortuny, acabando de tajo con cualquier otra demanda de independencia o autonomía.

Esta visión de la política que bebe del maquiavelismo y del republicanismo mediterráneo bien debiera ser conocida por este pueblo a las orillas del citado mar. Y es que, si este argumento no es válido para los catalanes, no hay nada mejor que recordar que cualquier Estado que pudiera nacer de esta Cataluña sería un engendro deforme. Un país con una estructura territorial no definida, porque los araneses querrían autonomía, los tarraconenses querrían diferenciarse de los barceloneses y así. Además, se disminuirían los servicios públicos de una forma considerable, probablemente avanzando hacia un modelo mínimo de sanidad similar al de Estados Unidos. Pues ya se sabe que, si los ideólogos catalanes prefieren algo es el dinero a la salud de sus ciudadanos.

En definitiva, desde estas líneas invitamos a los catalanes a que pronuncien su nueva Siracusa. A crear un sistema autoritario donde desarrollen teorías sobre la genética catalana, la república por la gracia divina o una suerte de política que no atienda al ciudadano, institución mediterránea; sino a ti o gran señor Dinero al que todos se rinden. Y como todos somos muy prudentes, ahora llega Griñán y dirá que debemos montar un Estado federal, una suerte de chiringuito donde unos serían más que otros. Lo cual es razonable, porque en un partido donde no hay unidad sino cuchillos afilados y cabezas rodantes, no hay nada mejor que pasar esos términos al ámbito de la cooperación interterritorial.

El autoritarismo catalán

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Los catalanes, perdón, la élite nacionalista aspira a independizarse tras los sendos recortes que se les imponen desde Madrid y los propios que ha ejecutado CiU. Y es que, la autonomía fiscal que han solicitado al Gobierno podría ser su primer paso para caminar hacia una Cataluña independiente. Esa Atenas ibérica y mediterránea de la que habló alguna vez Prat de la Riba. Sin embargo, lo peligroso de este asunto no lo es tanto para el bienestar del resto de españoles como para los mismos catalanes.

La derecha catalana gusta de un juego tiránico, el arribafirmante diría que antidemocrático y dañino para con el ser humano. En estos tiempos que corren, cada vez más desahuaciados y personas acaban en la calle. De ahí que, tengan que recurrir tanto a la beneficiencia que no siempre logra para cubrir todo como a la búsqueda de alimentos tirados por los supermercados. En la corporación de Girona, preocupados más por la imagen de la mendicidad que por el bienestar se ha invertido dinero en fabricar exclusas para los contenedores de basura de los supermercados. Cuando bien, en estos tiempos de crisis, la imagen podría haberse ido a tomar por culo y bien haber invertido ese dinero en las personas en tan desesperada situación.

Una segunda de estas “políticas públicas” ha sido dictar una ordenanza contra aquellas personas que se manifiesten por los recortes en la sanidad pública. De esa forma, el vivo al hoyo y el muerto al bollo, los problemas (y las muertes) derivados de la reducción de la cobertura hospitalaria quedarán en el patio de atrás. Lo que supone un atentado contra el derecho a la salud y también contra los respectivos de manifestación y libertad de expresión, que no olviden los catalanes, son propiedad de todos los españoles, incluidos ellos también.

Por tanto, existen pruebas fehacientes para preveer que el posible Estado catalán, si saliera adelante por algún juego de la Fortuna, sería posiblemente la primera dictadura mediterránea en el seno de la Unión Europea. Pero eso no es un problema, porque en Europa lo que está de moda es el autoritarismo y miren ustedes a Alemania o el gobierno títere de Italia. Parece que caminamos hacia la nueva Siracusa y Cataluña no iba a ser menos.