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En Taifas todo sigue igual
El desplante de las comunidades rebeldes ante el Gobierno Central parece que no ha sentado adecuadamente en Madrid. Y es que, el Ejecutivo ruega a chasquido de látigo a las regiones que recorten su gasto para contener la subida del déficit. Así, entra en juego la elección entre servicio público y mercenariado europeo. En otras palabras, si la prioridad está en mantener la satisfacción de los derechos sociales o en servir al Leviatán bicéfalo de Bruelas.
En este sentido, lo interesante de esta polémica reside en observar el modelo de estado autonómico que hemos tenido hasta el momento. Sucesivos manuales y compendios teóricos definen al Estado autonómico como una especie de híbrido entre el Estado unitario y el Estado federal. Un paso más allá de un Estado descentralizado que decide crear entidades con cierta capacidad normativa en sus respectivos territorios. El panorama que dibuja es bastante idílico, una Arcadia de las relaciones interterritoriales. No obstante, la cuestión no está estrictamente en este bonito diseño institucional.
El problema sobre el funcionamiento de las Comunidades se encuentra en la actitud de la élite política y la partitocracia, es decir, las comunidades autónomas son simples arenas de competición política. Así, las relaciones que se tejen entre unas y otras serán de oposición o colaboración si coinciden con el color político que ostenta sus ejecutivos y el que se sitúa en la Administración Central. Por tanto, el recurso que va a presentar la Junta de Andalucía antes que una cuestión de reglas institucionales es de instrumentos en poder de su élite gobernante.
Por tanto, podemos concluir que una regla se mantiene constante en nuestro Estado autonómico que es el funcionamiento a modo de reinos de Taifas. A lo que hay que unir, la insolidaridad de otras comunidades como Cataluña y el servilismo de las gobernadas por los populares. Como dijimos, el problema está en la cultura política, ya que el concepto de “solidaridad interterritorial” dibuja bonitas esperanzas, pero en la práctica sólo sirve para contarle cuentos a los profanos de las leyes y la política.
La huida de España
El barco español se hunde. Mientras tanto, otros navíos toman el relevo de lo que se está llamando “fuga de cerebros” o inmigración de jóvenes españoles. Sin ninguna oportunidad en un país, donde el paro supera la cuarta parte de la población activa, se reduce la inversión en I+D, aumentan los precios de los productos básicos y los desahucios están a la orden del día. No es de extrañar que muchos capacitados y preparados estén haciendo las maletas, cuando otros ya las han abierto en sus nuevos destinos.
Hace una década, la sociedad española manifestó su preocupación por el tema “inmigración”. Sin recordar que hace treinta años, los emigrantes españoles se fueron a Francia, Alemania y Suiza, entre otros países. Ahora son los mismos los que vuelven a emigrar a otros lugares. Cuando Argentina y Chile enviaban inmigrantes a España hace quince años, somos ahora nosotros los que nos estamos marchando. De hecho, indican fuentes oficiales que el mes pasado más de 20.000 españoles llegaron a tierras chilenas.
Sin embargo, no todo son malas noticias. La clase política y empresarial están de celebración. Entre tanto inútil de diputado –disculpen, pues alguno habrá eficiente- y de patrono inculto, se echan a dar palmas porque los que pueden poner su posición en duda ya no estarán. España volverá a ser ese país no atrasado, si no subnormal que siempre ha gustado ser en los dos últimos decenios. Enhorabuena al Gobierno.
La sevillinización popular
Hace escasos días, el maestro Teodoro León Gross anunciaba bajo el lema “operación mi’arma” el nuevo eslogan del PP-Andaluz. Por lo visto, tras un congreso de carácter bastante autocrático (para lo que pueden llegar a serlo) y con un cambio de fechas para evitar aparecer en las mismas páginas de las manifestaciones, Zoido se proclamaba como el nuevo liderazgo de la derecha andaluza.
En los últimos ocho años, el mensaje de los populares ha sido “el cambio”. Una palabra bien definida en la RAE, pero que este grupo político ha alterado con un contenido hermético y esotérico. Y es que, es difícil entender que hay un cambio de Arenas a Zoido, cuando se le puede considerar, sino su discípulo –que para eso está Sanz-, el polluelo nacido de su cascaron. Por lo tanto, poco honor se ha hecho al cambio, suponiendo que esa transformación sólo fuera una alternancia del PP al mastodóntico gobierno socialista que se mantiene en la Junta desde eones.
Sin embargo, lo más insidioso no es la falta de sintonía con el lema del cambio. Lo peor aún, es el haber centralizado más aún la dirección de los populares andaluces, dejando la mayor parte del poder en la vieja Hispalis. A partir de la cual, se mueven los peones post-arenistas en cada provincia como delegados de la derecha más dura del interior andaluz. Véase el caso de Bendodo en Málaga y su consecutiva preponderancia frente a los socio-liberales del alcalde malacitano.
De esta forma, los populares han dado un paso más para continuar con su currículum vitae de derrotas en tierras andaluzas. Cuando bien había otras opciones y cabeceras, que podrían haber auspiciado un liderazgo joven y renovado, se vuelve a tirar de la buhardilla del cuarto de Javier Arenas que ya ha cambiado su cueva neo-censitaria por una alcoba en los madriles.
La tecnocracia de Rajoy
El Ejecutivo ya ha cumplido su misión final y esperemos que así sea para deslegitimar sus votos. Subida del Impuesto del Valor Añadido y modificación de la progresividad del IRPF. Con ello, Rajoy termina de demostrar la sintomatología de su esquizofrenia tiránica que ni representa a los españoles, ni a Europa, sino que nos convierte en un títere de la tecnocracia europea. España no es más que una provincia cual antigua Spania bizantina o Hispania Romana de la banca autocrática de Alemania.
La auténtica derecha, la derecha dura y conservadora, pide sacrificios a los borregos para mantener el status quo de la clase política y bancaria. Ella, auténtica enfermedad terminal de España y de su sociedad, si la situación no cambia por el azar o por el esfuerzo del pueblo español que ha sido el único que ha sacado a este país adelante, ya sea expulsando a franceses a tiro limpio o pidiendo el paso a una democracia.
Este Gobierno tiene los días contados, o los tendrá la sociedad. Nunca jamás antes desde el franquismo ni en los años del socialismo hipócrita de Zapatero, se ha vivido situación tan ardua y dura. Y no lo dice el escribiente, son palabras que subraya de grandes plumas como las de Pérez-Reverte o Roberto Centeno. Columnistas no estrictamente de izquierdas que han apoyado el cambio de los inútiles que llevan las actuales carteras ministeriales. Lo que tenemos ahora no es más que una tecnocracia de petimetres.
Ana de Juan Amat y Francisco Collado presentan una ponencia sobre los indignados
Ana de Juan Amat y el politólogo escribiente presentamos este viernes, dentro del I Congreso de Internacional de Comunicación Política y Electoral, una comunicación sobre la comunicación política de los movimientos 15-M y Democracia Real Ya. Por lo que, se observan aspectos como los temas abordados en su agenda política, los efectos de su mensaje y la cercanía que han mantenido con las distintas opciones políticas durante las elecciones generales de 2011.
¿Por qué el Congreso? En la última década hemos asistido a un cambio radical en la concepción sobre las estrategias de comunicación en el ámbito de la política; y a una nueva forma de diseñar y de poner en práctica las campañas electorales por parte de los partidos.
Este giro se ha traducido en la adopción de modelos sustentados en nuevas formas de comunicación, en nuevos tipos de mensajes, y en la incorporación de un conjunto de técnicas para conocer cada vez más y mejor los públicos, y su reacción ante los discursos generados por los políticos, los partidos y los propios medios.
En este escenario se enmarca el I Congreso Internacional en Comunicación Política y Estrategias de Campaña, que tiene como eje central dos de los fenómenos más interesantes de los últimos años en el campo de la planificación y gestión de la comunicación en campaña: el líder como factor de voto y la centralidad cada vez mayor de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación.
El objetivo principal de este I Congreso es propiciar un foro de intercambio de ideas entre estudiantes, investigadores y profesionales, que permita un acercamiento entre las distintas perspectivas que componen la disciplina, con el ánimo de proponer desafíos sobre los que construir la comunicación política y las estrategias de campaña, no sólo del presente, sino también del futuro.
El cuento de Bankia
Los “pro-hombres” se han convertids en ranas. A la inversa de los cuentos para infantes. Los ex ministros populares, Rato y Acebes; el antiguo presidente de la Confederación de Empresarios y el archifamoso MAFO convertido en testigo. Ellos junto a otra miríada de consejeros del PSOE e IU son los protagonistas de la tragedia de la antigua Caja Madrid. Un drama que nada tiene para ellos, actores de la chanza financiera, pero que mucho afecta a los engañados por este fraude. Entre imputados y disgustados anda la cosa.
Se cuenta que los miembros del consejo de Administración de Bankia iban a veces y otras se quedaban a medio camino. Lo que incluía sus dietas tanto si se perdían como si llegaban. Y así, el cuento del nunca acabar porque parece imposible que terminasen una reunión con alguna conclusión en claro o en consenso entre todos ante la ausencia del quórum.
La cuestión en nuestro país no es la clase política en esta desfachatez bancaria. El problema real está en determinados políticos que una vez finalizado el trayecto pasan a la empresa privada o a la banca. Y así, cambian la profesión de político por la de tecnócrata, o mejor dicho de lobbista, puesto que una vez en el mercado, los contactos con las altas esferas y la capacidad de influencia se convierten en una mejor carta de presentación que el currículum vitae.
Por lo tanto, si pretendemos seguir en una economía de mercado, para volver a evitar viejos errores sería recomendable adoptar algunas medidas. Limitar no sólo la pensión de los políticos, sino también su ejercicio profesional posterior a la labor representativa. Algunos dirán que se atenta contra la libertad de un sujeto, pero su competencia monopolística en el ámbito de la influencia bien atenta contra la igualdad de otras personas que también tienen derechos y pudieran estar mucho mejor capacitadas.
Forum Impulsa: nuevas propuestas, viejos miedos
El arribafirmante ha tenido el placer de asistir estos días a un congreso donde se han reunido emprendedores y jóvenes con ideas prometedoras de todo el país y más allá, Forum Impulsa. La bella ciudad de Girona, perdida entre el medioevo y el románico catalán, ha sido el punto de encuentro en el que se han abordado propuestas en materia de educación, empresa y fomento del talento. Sin embargo, pasaremos de “pie juntillas” como dice Pepe García para estudiar estos planteamientos.
En primer lugar, se han ofrecido propuestas para sustituir la formación universitaria tradicional por la ofrecida por corporaciones. Y es que, la Universidad española adolece de cierta organización feudal y escasa preocupación por la producción de habilidades prácticas. Así, algunos gurús han reseñado retirar las titulaciones “inútiles”, es decir, las que no son productivas a ojos del sistema, para formar no personas, sino trabajadores. Para minutos después oír que estas ideas buscan una formación más humanística, pero claro sin filosofía, ni educación física, ni música, ni muchas otras.
Además, el foro ha permitido conectar a jóvenes de distintas áreas de conocimiento para intercambiar experiencias y conocerse. Lo cual es loable, ya que pocos congresos en España ofrecen la posibilidad de crear red entre compañeros y colegas del gremio. Por lo que, es una oportunidad única para abrir la mente y conocer lo que se está haciendo –y cocinando- en distintos sectores profesionales desde los más jóvenes.
Pero también, hemos tenido la fortuna o la desgracia de encontrarnos con el clásico señorito andaluz reconvertido en vendedor de humo. Todo ello, a través de su propuesta de “emprendedor social”, una suerte de demagogo destinado a humanizar la imagen de la empresa. Eso sí, todavía se ignora el cómo y el cuándo. Así, descubrimos que todavía existe un perfil de empresario español que sigue viviendo en mundos lovecraftianos basados en relaciones de servidumbre. Y esto, es una parte de los futuros empresarios españoles.
Javi se va a Madrid
Hay una clásica pregunta que plantea el dilema de un gallo sentado en la cornisa de un tejado. Si el ave pone el huevo, ¿hacia qué lado del tejado caerá? Y la respuesta bien sabida, es que los machos plumíferos no pueden poner huevos. Al menos, esta era la solución hasta que el (ex) líder de los populares andaluces ha decidido hacer las maletas y largarse a los Madriles, dejando la simiente plantada de Zoido. El alcalde de la ciudad hispalense que regirá el panorama hasta el próximo congreso del partido.
No vamos a contar las derrotas de Javi, porque nos faltan números en la calculadora para calcular su eficacia política. Mire usted, lo han jubilado hacia arriba. Y es que, ahora surgen dudas sobre el destino que bien pudiera deparar al liderazgo de la formación político. Al dejar a Zoido el liderazgo, Javier ha realizado una labor de fontanería –que para algo sí que sirve-, transmitiendo toda la problemática a su sucesor.
Zoido tiene un buen currículum a sus espaldas tras haber expulsado a los socialistas del consistorio sevillano. No obstante, hay discrepancias sobre si será el futuro líder. En primer lugar, surge la cuestión sobre si mantiene la fachada de auténtica derecha que su antecesor ha mantenido. Pues, por mucho que Arenas intentase un “viaje al centro”, este viaje ni fue auténtico, ni mucho menos lo fue de imagen. Por tanto, o habrá que hacer limpieza entre determinados elementos de la derecha hispalense amantes de viejas aves o todo seguirá con las mismas caras, pero con distintos bozales.
En segundo lugar, surge la tradicional coyuntura de disputa entre los populares malagueños y sevillanos, que bien tiene su traducción en una cuestión de índole provincial. Sin embargo, esto no debiera ser un problema para el presidente malagueño, Elías Bendodo, que a buen recaudo dejó atado Arenas para continuar con su herencia. Entonces, sólo podemos esperar a que Bendodo diga “si, buana” y no habrá problemas en que todo siga igual. Lo que tendrá sus consecuencias abriendo una brecha ideológica entre los social-liberales de De la Torre y los conservadores de la mano de Elías.
Por último, queda manifiesto que no hay grandes líderes populares que se postulen para candidatos. Bien por miedo, bien por evitar el conflicto. Y es que, el conflicto no siempre es negativo porque también implica cambio. Esa palabra de la que se llena la boca al PP de Andalucía, pero del que no hace un uso ejemplar. Las apuestas están abiertas y si algo queda claro, es que habrá disputas tanto ideológicas como territoriales por este liderazgo.
España se une al Club Rescatados
En este país, cada día algo huele más podrido. Puede ser que alguien no hubiese sacado las viejas latas de anchoas de la despensa o que un cadáver se esté consumiendo en su propia podredumbre. España se ha unido al grupo de países rescatados formado por Grecia, Portugal, Irlanda e Italia, aunque lasa saneadas economías del Este parecen no sufrir ni un constipado siquiera. Y hemos entrado con pase VIP, porque es nuestro sistema financiero –en lenguaje coloquial, los bancos- el responsable de este honor en especial Bankia.
El Gobierno decía hace una semana que no aceptaría ningún rescate y el sábado teníamos a De Guindos explicando los parámetros del rescate. Por lo que, el problema ya no está sólo en las mentiras que se tejen desde la banca, sino en la esquizofrenia de la comunicación política del PP que no sabe explicarse ni a sí mismo. Lo que evidencia a ojos de todos, un efecto de descoordinación en sus políticas de información a la sociedad. No saber explicar las actuaciones, es no saber gobernar, ya lo decía Maquiavelo en su prima obra.
La cuestión está en que el dinero será inyectado a los bancos, pero será el Estado quien tendrá que devolverlos a Bruselas. Por tanto, es innegable que este rescate afectará a las cuentas públicas, y por tanto, a las prestaciones sociales y la inversión estatal. Mientras tanto, los bancos sólo tendrán que hacer lo que han hecho siempre, jugar con el dinero a la ruleta rusa en los mercados del estraperlo, es decir, en el rating.
En definitiva, Rajoy sigue con su paranoia. La misma del Estado español que ni es dueño de sus decisiones porque está vendido por un lado al ejecutivo alemán y por otro a las élites financieras. Un extraño trío amoroso del que no se puede esperar orgasmos satisfactorios, sino más bien relaciones incestuosas y humillantes.
Los fascismos desnatados
Los partidos de extrema derecha y el fascismo representan uno de los temas que actualmente siguen suscitando profundos debates en la Ciencia Política Comparada y los estudios sobre élites y cultura política. Así, existe una tendencia a emplear el término “fascismo” que se ha aplicado mayoritariamente a dictaduras de extrema derecha. El deslindar determinados regímenes autoritarios de extrema derecha -como realiza Linz- del concepto fascista, los llevaría a incluirlos en un término mucho más amplio como el de “dictaduras” que bien pueden ser personalistas, militaristas, de extrema izquierda o de extrema derecha.
A partir de la consideración que realiza Linz al separar totalitarismos y dictaduras, surge un aluvión de preguntas. ¿No se puede calificar como fascista a la etapa falangista del franquismo en España? ¿Qué etiqueta le aplicamos al régimen militarista japonés durante la II Guerra Mundial apoyado en las tradiciones sintoístas y la revitalización del ideario nacionalista? ¿Las dictaduras xenófobas de África no pueden ser calificadas como fascistas al reivindicar la primacía de un grupo étnico frente a otros y su exterminio?
Encima, hay que recordar la elevada capacidad de cambio y transformación que los partidos radicales de derecha han adoptado en las últimas décadas, llegando a aceptar determinados discursos pro-occidentalistas y con un carácter populista. Lo que añade más leña al fuego y no aclara la diferencia entre unos y otros a través del tiempo y del espacio.
En pocas palabras, la división de Linz es suave y redentora, pero no justifica la cantidad de problemas morales que plantea. Con ello, vislumbramos un primer problema en la definición de lo que se considera “fascismo” y de lo que se considera “extrema derecha”. Es una desventaja fundamental en el discurso de las Ciencias Políticas frente a esta cuestión de estudio.
Por último, el término “fascismo” se ha aplicado mayoritariamente a dictaduras extrema derecha. El deslindar determinados regímenes autoritarios de extrema derecha del concepto fascista, los llevaría a incluirlos en un término mucho más amplio como el de “dictaduras” que bien pueden ser de personalistas, militaristas, de extrema izquierda o de extrema derecha
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