Política
La sombra de Zapatero es alargada
Hasta hace no mucho tiempo, la palabra de Zapatero era equivalente a la del Partido Socialista Obrero Español. Unas sesiones atrás, su personificación con el Gobierno y con el partido había alcanzado unas cotas inimaginables. Sus acciones no conocían límites, sus modificaciones ministeriales desconocían caras y su apoyo ignoraba grandes hombres y mujeres. El poder por mantenerse en el poder.
De aquí a un tiempo, Rubalcaba que era el hombre fuerte del Gobierno. Ya sabemos la tradición española de los válidos para cuando el que gobierna no sirve ni para poner la cara. Y aquí está, un gran valedor. Un líder del pasado felipista y galista que sin dificultades se ha convertido en el futuro candidato a la Presidencia. Sin primarias, ni menudeces estatutarias. Hace sombra a Zapatero con una nueva campaña, que al igual que su antecesor, juega con la primera letra de su apellido. Un nombre, una marca, o eso diría Campmany.
Ahora, Rubalcaba juega contra la sombra de Zapatero. Un intento por adelantar las elecciones generales y con hacerlas coincidir con las autonómicas andaluzas. Y saben los socialistas, que del voto andaluz depende gran parte no sólo del Parlamento autonómico, sino del Congreso de los Diputados. Y ahí sigue el juego, un dilema de sombras chinescas para ver si la sombra de Rubalcaba es más abultada que la del fantasmagórico Zapatero.
La marcha de Oliart
Un hombre íntegro y con un pasado honesto. Perteneciente al una extinta formación de centro-democrático. Ésta era la carta de presentación de Albert Oliart. Hombre de consenso entre los partidos políticos mayoritarios para encargarle la dirección de Radiotelevisión Española. Y ayer, en un único día caía por los suelos la imagen de confianza en este político de la transición al descubrirse que había intervenido activamente en la concesión de un contrato de Televisión Española a la productora de su hijo.
Culparlo de favoritismo, o de corrupto, sería poner un lunar en una mancha más grande. Una punta de iceberg ante unas puertas draconianas. Detrás de las críticas a su figura lo que se esconden son los vicios que sufre la televisión pública. Y es que, son los mismos que el ha denunciado como la falta de pluralismo, la escasa representatividad y la parcialidad que también acompañaron al mismo ente audiovisual en los últimos años del gobierno popular.
Parece que la televisión que se presume española. Al final, acaba siendo de unos pocos, y no de todos. De nada sirven esos consejos audiovisuales que los parlamentos autonómicos nos venden como control a los medios, cuando nadie controla a los diputados. ¿Cuántos ciudadanos se sienten tenidos en cuenta en los servicios informativos y la programación de TVE? Hacer esta pregunta sería inversamente proporcional a la afirmación de los ciudadanos que están satisfechos con la gestión de la crisis económica. Está demostrado que el escaso pluralismo de Urdaci permanece como fantasma entre las cámaras, aunque con colores políticos distintos.
Letrados que no son personas
La figura del abogado en particular, y de los juristas en general, suele ser una de las más criticadas en los medios de comunicación. Parece que adolecen de estigmas similares a los políticos como la corrupción, la defensa de criminales, la ocultación de pruebas, los fraudes fiscales y otras tantas. Pero resumir un abogado en este estereotipo sería ante todo un insulto contra los valores y los principios que la noble profesión de letrado representa.
Generalmente, los abogados y los juristas formados en el Derecho tienen dos personalidades muy características, entre otras. Por un lado, están aquellos abogados que son profesionales y son personas, y que saben que el proceso de creación de una ley no está exento de intereses, sesgos y parcialidades que de forma agregada constituyen lo que llamamos el interés general. Los que saben que las personas muchas veces están en inferioridad ante los tribunales y las partes cuando tienen que defender sus derechos. Por otro lado, existe una suerte de espécimen que cree que la ley está para cumplirla sin ninguna ambigüedad porque es resultado de un pacto tácito y ultraterreno. Y que, ellos mismos consideran ser instrumentos del sistema formados en la incapacidad de la adaptación a las circunstancias y hacer cumplir la norma de forma absoluta, aunque suponga la violación de derechos. Ellos, ángeles redentores.
El arribafirmante tiene la desgracia de conocer a una de estas criaturas, disculpen, señorita. Una funcionaria de Hacienda que accedió al cuerpo de Contadores del Estado en la colonia saharui durante los tiempos del franquismo. Fíjense ustedes. Y ahí sigue, porque hay cosas que siempre permanecen. Tanto como su actitud autoritaria y despótica que ha violado los derechos individuales las veces que haya hecho falta. Ya sea quitando puntuación a sus alumnos por tener una operación, un accidente de tráfico o por tener asuntos personales en otra ciudad y faltar a clase. Señorita, esta columna va dedicada a usted con todo mi cariño que no sé si será el mismo que usted profesa hacia mi persona. Y ya sabe, que la norma es la norma. A mandar y a cumplir.
La renovación del liderazgo y la juventud
El 15-M ha retirado sus campamentos. Regresan a los cuarteles de invierno. Después de haber expresado sus demandas, mediatizado las elecciones y asistido a las investiduras de las alcaldías. Entre sus propuestas, hay muchas que son criticables, pero otras son merecedoras de su estudio y el arribafirmante diría que hasta de su ejecución. Pero hay muchos otros aspectos latentes. No encima, sino debajo de la mesa. Y uno de ellos, es la renovación de los liderazgos en los partidos políticos. Pues, es impermisible que líderes y portavoces fracasados sigan activos en política cuando su resultado es ineficiente. Aquí es, donde la juventud, en general y en particular, tiene la misión de renovar cabezas de lista más que añejos. Ya que uno de los grandes problemas de la política es la escasa rotación de los políticos, siendo un lastre para la calidad democrática del sistema.
La juventud en general tiene conciencia de la democracia y con una perspectiva distinta a la clase política actual; y a que los jóvenes politólogos en particular tienen algo que decir en todo esto. La generación nacida en democracia ha demostrado tener claros los déficits, iniciativa para ofrecer respuesta y vocación para solucionarlos. El problema es que no puede ser posible que los de siempre sigan en las instituciones y organizaciones, un año tras otro, una década tras otra. Y ésta es la política que se llama progresista, del cambio, la que sigue un mandato tras otro en el mismo banco, en el mismo cartel, intentándolo una vez más a ver si ésta vez cuela porque ya llevo varias veces continuadas perdiendo, dirían algunos.
Decía Michels que en toda organización humana existe una ley de hierro. Una ley que hace que la democracia interna de los partidos políticos sea imposible. Que al final, sea un grupo reducido el que imponga su criterio frente al resto. Al final, la institución que en Ciencia Política es una realidad estable y estática, casi una estatua, también convierte en estatuas a sus integrantes. ¿Por qué? Porque no terminamos de entender que la política tienes unas reglas y que como decía Maquiavelo, el príncipe o el líder no gobernará eternamente, ya porque sus sucesores no serán tan virtuosos como él lo fue o porque llegará otro distinto.
La preocupación de Maquiavelo es la forma en que se renueva el poder y se generan nuevos líderes capaces de hacer frente a una realidad como la política siempre cambiante. Éste es el problema de la crisis política actual en España: la dificultad para renovarse. Para renovar líderes, caras, propuestas, ideas e incluso valores porque difícilmente unos mismos valores podrían servirnos para épocas distintas. Y aquí es donde entra en juego la juventud.
Los requerimientos del gobernante
En los días de agitación del 15-M, se habla mucho sobre las exigencias que debe cumplir un gobernante. Si debe ser titulado, si debe tener cuál formación o proceder de tal escalafón social. Y de hecho, ésta es una cuestión que tiene un largo comentario en la historia del pensamiento occidental. Si algo se le criticó siempre a la democracia fue de ser el gobierno de los menos aptos, frente a la aristocracia tradicional.
La obra de Platón representa un aporte fundamental para la comprensión de la evolución política y social de Occidente. Pese a las duras críticas de Popper, Crossman y Arendt; el filósofo ateniense realiza un ejercicio intelectual por garantizar la ilustración de los gobernantes. Y por ello, no debe desmerecer atención su estudio para entender las instituciones políticas de la Edad Media y el Renacimiento. La cuestión está en que Platón considera que la justicia es el eje central de la ciudad, y al someter la comunidad a una visión holística enfocada hacia la consecución de dicho fin produce un abandono del individuo. Por lo que, su mensaje de liberación se convierte en un proyecto de esclavitud.
La fórmula política de Platón representa en su práctica un organicismo extremo equiparable a los sistemas fascistas y socialistas. Por lo que, es importante resaltar dos elementos comunes entre estas ideologías. Por un lado, el recurso a una metodología historicista que estudia la evolución de la comunidad hacia la consecución de un bien de carácter colectivo. Por otro lado, la profunda labor de homogeneización política y social a la que se somete el individuo, llegando a cometer barbaries que dañan la integridad física y moral del sujeto.
Asimismo, las doctrinas neoconservadoras realizan una reinterpretación de Platón para apostar por fórmulas corporativistas. Lo que pone en evidencia, como en el actual panorama de crisis el principio de representación política, entra en juego la dicotomía entre monopolio del poder político y distribución de la participación política entre los ciudadanos. De hecho, se pone en relación la formación del filósofo-rey con el ideal de político que se persigue, cada vez más con un carácter tecnocrático que esté avalado por una preparación y especialización profunda. Lo que en muchos casos, lleva al riesgo del olvido de las ideas. Y es aquí, donde más debe reseñarse el riesgo de las doctrinas que exigen un requisito determinado al gobernante.
Zapatazo a las primarias
El balance de las elecciones municipales y autonómicas del 22-M es una efeméride. Un momento histórico que marca la debacle definitiva del ascenso del Partido Socialista en las instituciones. El poder que tantos años habían acumulado en todos los niveles de gobierno cae barrido por la victoria de los populares que mantienen actualmente el control de dos tercios de las comunidades autónomas y de todas las capitales de provincia andaluzas. Lo que anuncia la caída más profunda del liderazgo del Presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y también de Jose Antonio Griñán en el feudo sureño.
Las respuestas desde los socialistas integrantes del Gobierno no se han hecho esperar. Chacón ha anunciado su negativa a presentarse como candidata a las elecciones generales los mismos días que se hablaban de primarias. Así, se habló de elecciones anticipadas, las fricciones con el PSC y los toques de queda del Patxi López al Presidente del Gobierno. Y es que, antes de que se convocase una auténtica concurrencia competitiva entre la élite socialista para su renovación, Zapatero ha hecho una vez más uso de su control personalista del partido. Para ello, un día después ha nombrado a Rubalcaba como el candidato oficioso del “zapaterismo” para plantar cara a Mariano Rajoy.
La regeneración de la que adolece el PSOE y que exigiría de una renovación de caras y de ideas profunda ha muerto. Una vez más, por el comité que dirige las tornas sin consultar a su electorado. El PSOE que tiene un sistema de elección mediante primarias, de forma distinta al método de compromisarios del PP parece que avanza hacia este segundo sistema. Posiblemente, hacia una fórmula mucho más presidencialista, rozando lo dictatorial.
Pero no todo son lágrimas, Blanco y Rubalcaba se unen en la caída de Zapatero y la continuación de su legado, como ¿la nueva oferta electoral del PSOE? En este panorama, ha aparecido la figura de un ex diputado socialista y miembro de la corriente crítica, Luis Ángel Hierro. Profesor de Economía Pública en la Universidad de Sevilla y Presidente del Consejo Económico y Social de Andalucía se postula como contrincante de Rubalcaba a las primarias internas. Posiblemente, esta apuesta de los críticos sea una llamada a la esperanza de que aún queda algo de democracia dentro del socialismo.
Conferencia ‘Crisis política y juventud’
Bajo el título ‘Crisis política y juventud’, el Presidente de la Asociación de Ciencias Políticas Babel, Santiago Rivero, y el Vicepresidente, Francisco Collado, impartieron una conferencia presentada por Fernando Arcas en el Ateneo de Málaga el pasado lunes 23 de mayo. Esta intervención, enmarcada dentro del Ciclo de Conferencias, ‘La ciencia de la política’, trasladó al público la actual crisis política y las aportaciones de los jóvenes licenciados en Ciencias Políticas en este panorama.
Con ello, se pretende trasladar la figura del politólogo al conjunto de la sociedad andaluza, aprovechando la red de ateneos, de este ciclo que comenzó el pasado mes de abril en el Algeciras y finaliza en el Ateneo de Dos Hermanas. Desde estas líneas, agradecemos la presencia de todas las personas que asistieron.
15-M: Una respuesta necesaria, pero tardía
La movilización bajo el lema “Democracia real Ya” representa un fenómeno único en el comportamiento político de la sociedad española. Desde los atentados terroristas de Atocha se desconoce una respuesta multitudinaria en protesta por la gestión de un ejecutivo. Ni antes de la crisis, ni después de ella, la sociedad en general y la juventud en particular habían salido a la calle para denunciar la impasividad de un gobierno socialista que vive en el boato, mientras sus ciudadanos sufren su incompetencia. Algo de lo que los medios internacionales se han hecho eco.
La reacción para darle un toque a la clase política era precisa. Pero tenía que haber llegado mucho antes. Y esta respuesta, no puede basarse en las exigencias de democracia real. Porque las prácticas democráticas participativas como las que propugnan los portavoces del movimiento tienen dos lagunas. Por un lado, la ciencia política empírica demuestra que es imposible crear mecanismos de participación al acceso de la totalidad de habitantes de las sociedades urbanas del presente. Al final, unos participarían más y otros menos, volviendo a reproducirse la misma situación. Por otro lado, una democracia participativa llevada al extremo puede convertirse en una nueva forma de dictadura que anule la identidad del individuo. La auténtica exigencia debe estar reorientada a un cambio en la actitud de la clase política en general.
La supresión de la inmunidad parlamentaria, el descenso del salario de los políticos y la creación de más oposiciones. Estas demandas necesitan de un análisis previo y serio para su puesta en marcha. Primero, si eliminásemos la inmunidad parlamentaria muchos políticos resolverían sus disputas en los juzgados y no en el campo político, colapsando aún más los tribunales. Segundo, si descendiésemos el salario de los políticos aumentaría la corrupción porque todos carecerían de los recursos suficientes para ejercer su labor. Y para terminar, es un suicidio aumentar las oposiciones, y por tanto, el gasto público; con la deuda pública que arrastramos.
Este movimiento es un desgarro de la izquierda dentro de la misma. Pero debemos ser prudentes en su análisis. No es un movimiento que esté capitalizado por una fuerza política determinada. Es un descontento generalizado que ha llevado a que sectores tradicionales de votantes de izquierdas se sientan irrepresentados por los dos grandes partidos. Pese a ello, debemos ser cuidadosos. Es fácil críticas a los políticos, pero difícil ponerse en su lugar. Todos no son iguales.
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