Política
Sobre el adelanto electoral
La propuesta de un anticipo de los comicios por parte de la oposición representa un indicio del panorama de la competencia electoral. Los populares han descubierto los posibles efectos que puede plantear el recorte de puntos en la valoración de líderes y la intención de voto que ha mostrado el barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas. Y es que, difícil lo puede tener Rajoy, aunque siga apareciendo como el futurible vencedor.
Para ello, los socialistas han encomendado una parte de su campaña a humanizar la figura de Rubalcaba. Todo ello, mientras éste y el pre-jubilado Zapatero se ensarzan por el control de la agenda política. Poner las fechas y marcar los ritmos es uno de los grandes poderes de cualquier político y aquí es donde se juegan un recorte de puntos. Entre que uno garantiza la dignidad de su salida y el otro se prepara para unas elecciones otoñales.
El aspecto decisivo que si marcará la campaña es el reducido espacio de maniobras para el mensaje político. Pues, los ciudadanos una vez reincorporados a la vida corriente, a partir de mediados de septiembre, tendrán algo menos de un mes para recuperarse del síndrome postvacacional y elegir la dirección de su voto. Obviamente, los socialistas han aprovechado más que la niebla, la bruma marina de unas vacaciones donde sigue la borrachera de los mercados del arco mediterráneo. Algo que finalmente, ha roto con todos sus pronósticos.
La utopía platónica
La literatura de impronta liberal y democrática ha considerado a Platón como el primer autor legitimador de las tiranías, mientras que los filósofos políticos de izquierda lo clasifican como un defensor del comunismo primigenio. Por lo que, ambas corrientes coinciden, independientemente de críticas positivas y negativas, en resaltar el valor que Platón concede a la organización de la ciudad por encima de la individualidad de sus integrante.
Este proyecto es posible porque Platón entendía la consecución de la justicia como el fin último de los hombres y del proyecto político en el que se integran. Así, el Estado se convierte en una fuente de producción de lo justo y lo bueno, no para el sujeto, sino para la colectividad. De lo que se desprende, que la visión historicista de Platón tiene como consecuencia directa una visión holística de la “politeia”.
La justicia en Platón tiene un comportamiento autónomo. En otras palabras, un ser o elemento son justos porque cumplen unos cánones, pero no se establece un punto de referencia para esa justicia. En comparación con el liberalismo democrático, Platón no concibe la justicia como la igualdad de los ciudadanos ante la norma, la defensa del individualismo y de la vida.
No obstante, la respuesta que se ha dado es que los proyectos ideales y basados en el racionalismo extremo no conciben determinados casos como hipotéticos o posibles en el seno de su organización. Por ello, la utopía tiene el riesgo de convertirse en el largo plazo en un régimen opresor, que independientemente del ideal de justicia, no produce una auténtica optimización de las capacidades de desarrollo de los seres humanos.
La sombra de Zapatero es alargada
Hasta hace no mucho tiempo, la palabra de Zapatero era equivalente a la del Partido Socialista Obrero Español. Unas sesiones atrás, su personificación con el Gobierno y con el partido había alcanzado unas cotas inimaginables. Sus acciones no conocían límites, sus modificaciones ministeriales desconocían caras y su apoyo ignoraba grandes hombres y mujeres. El poder por mantenerse en el poder.
De aquí a un tiempo, Rubalcaba que era el hombre fuerte del Gobierno. Ya sabemos la tradición española de los válidos para cuando el que gobierna no sirve ni para poner la cara. Y aquí está, un gran valedor. Un líder del pasado felipista y galista que sin dificultades se ha convertido en el futuro candidato a la Presidencia. Sin primarias, ni menudeces estatutarias. Hace sombra a Zapatero con una nueva campaña, que al igual que su antecesor, juega con la primera letra de su apellido. Un nombre, una marca, o eso diría Campmany.
Ahora, Rubalcaba juega contra la sombra de Zapatero. Un intento por adelantar las elecciones generales y con hacerlas coincidir con las autonómicas andaluzas. Y saben los socialistas, que del voto andaluz depende gran parte no sólo del Parlamento autonómico, sino del Congreso de los Diputados. Y ahí sigue el juego, un dilema de sombras chinescas para ver si la sombra de Rubalcaba es más abultada que la del fantasmagórico Zapatero.
La marcha de Oliart
Un hombre íntegro y con un pasado honesto. Perteneciente al una extinta formación de centro-democrático. Ésta era la carta de presentación de Albert Oliart. Hombre de consenso entre los partidos políticos mayoritarios para encargarle la dirección de Radiotelevisión Española. Y ayer, en un único día caía por los suelos la imagen de confianza en este político de la transición al descubrirse que había intervenido activamente en la concesión de un contrato de Televisión Española a la productora de su hijo.
Culparlo de favoritismo, o de corrupto, sería poner un lunar en una mancha más grande. Una punta de iceberg ante unas puertas draconianas. Detrás de las críticas a su figura lo que se esconden son los vicios que sufre la televisión pública. Y es que, son los mismos que el ha denunciado como la falta de pluralismo, la escasa representatividad y la parcialidad que también acompañaron al mismo ente audiovisual en los últimos años del gobierno popular.
Parece que la televisión que se presume española. Al final, acaba siendo de unos pocos, y no de todos. De nada sirven esos consejos audiovisuales que los parlamentos autonómicos nos venden como control a los medios, cuando nadie controla a los diputados. ¿Cuántos ciudadanos se sienten tenidos en cuenta en los servicios informativos y la programación de TVE? Hacer esta pregunta sería inversamente proporcional a la afirmación de los ciudadanos que están satisfechos con la gestión de la crisis económica. Está demostrado que el escaso pluralismo de Urdaci permanece como fantasma entre las cámaras, aunque con colores políticos distintos.
Letrados que no son personas
La figura del abogado en particular, y de los juristas en general, suele ser una de las más criticadas en los medios de comunicación. Parece que adolecen de estigmas similares a los políticos como la corrupción, la defensa de criminales, la ocultación de pruebas, los fraudes fiscales y otras tantas. Pero resumir un abogado en este estereotipo sería ante todo un insulto contra los valores y los principios que la noble profesión de letrado representa.
Generalmente, los abogados y los juristas formados en el Derecho tienen dos personalidades muy características, entre otras. Por un lado, están aquellos abogados que son profesionales y son personas, y que saben que el proceso de creación de una ley no está exento de intereses, sesgos y parcialidades que de forma agregada constituyen lo que llamamos el interés general. Los que saben que las personas muchas veces están en inferioridad ante los tribunales y las partes cuando tienen que defender sus derechos. Por otro lado, existe una suerte de espécimen que cree que la ley está para cumplirla sin ninguna ambigüedad porque es resultado de un pacto tácito y ultraterreno. Y que, ellos mismos consideran ser instrumentos del sistema formados en la incapacidad de la adaptación a las circunstancias y hacer cumplir la norma de forma absoluta, aunque suponga la violación de derechos. Ellos, ángeles redentores.
El arribafirmante tiene la desgracia de conocer a una de estas criaturas, disculpen, señorita. Una funcionaria de Hacienda que accedió al cuerpo de Contadores del Estado en la colonia saharui durante los tiempos del franquismo. Fíjense ustedes. Y ahí sigue, porque hay cosas que siempre permanecen. Tanto como su actitud autoritaria y despótica que ha violado los derechos individuales las veces que haya hecho falta. Ya sea quitando puntuación a sus alumnos por tener una operación, un accidente de tráfico o por tener asuntos personales en otra ciudad y faltar a clase. Señorita, esta columna va dedicada a usted con todo mi cariño que no sé si será el mismo que usted profesa hacia mi persona. Y ya sabe, que la norma es la norma. A mandar y a cumplir.
La renovación del liderazgo y la juventud
El 15-M ha retirado sus campamentos. Regresan a los cuarteles de invierno. Después de haber expresado sus demandas, mediatizado las elecciones y asistido a las investiduras de las alcaldías. Entre sus propuestas, hay muchas que son criticables, pero otras son merecedoras de su estudio y el arribafirmante diría que hasta de su ejecución. Pero hay muchos otros aspectos latentes. No encima, sino debajo de la mesa. Y uno de ellos, es la renovación de los liderazgos en los partidos políticos. Pues, es impermisible que líderes y portavoces fracasados sigan activos en política cuando su resultado es ineficiente. Aquí es, donde la juventud, en general y en particular, tiene la misión de renovar cabezas de lista más que añejos. Ya que uno de los grandes problemas de la política es la escasa rotación de los políticos, siendo un lastre para la calidad democrática del sistema.
La juventud en general tiene conciencia de la democracia y con una perspectiva distinta a la clase política actual; y a que los jóvenes politólogos en particular tienen algo que decir en todo esto. La generación nacida en democracia ha demostrado tener claros los déficits, iniciativa para ofrecer respuesta y vocación para solucionarlos. El problema es que no puede ser posible que los de siempre sigan en las instituciones y organizaciones, un año tras otro, una década tras otra. Y ésta es la política que se llama progresista, del cambio, la que sigue un mandato tras otro en el mismo banco, en el mismo cartel, intentándolo una vez más a ver si ésta vez cuela porque ya llevo varias veces continuadas perdiendo, dirían algunos.
Decía Michels que en toda organización humana existe una ley de hierro. Una ley que hace que la democracia interna de los partidos políticos sea imposible. Que al final, sea un grupo reducido el que imponga su criterio frente al resto. Al final, la institución que en Ciencia Política es una realidad estable y estática, casi una estatua, también convierte en estatuas a sus integrantes. ¿Por qué? Porque no terminamos de entender que la política tienes unas reglas y que como decía Maquiavelo, el príncipe o el líder no gobernará eternamente, ya porque sus sucesores no serán tan virtuosos como él lo fue o porque llegará otro distinto.
La preocupación de Maquiavelo es la forma en que se renueva el poder y se generan nuevos líderes capaces de hacer frente a una realidad como la política siempre cambiante. Éste es el problema de la crisis política actual en España: la dificultad para renovarse. Para renovar líderes, caras, propuestas, ideas e incluso valores porque difícilmente unos mismos valores podrían servirnos para épocas distintas. Y aquí es donde entra en juego la juventud.
Los requerimientos del gobernante
En los días de agitación del 15-M, se habla mucho sobre las exigencias que debe cumplir un gobernante. Si debe ser titulado, si debe tener cuál formación o proceder de tal escalafón social. Y de hecho, ésta es una cuestión que tiene un largo comentario en la historia del pensamiento occidental. Si algo se le criticó siempre a la democracia fue de ser el gobierno de los menos aptos, frente a la aristocracia tradicional.
La obra de Platón representa un aporte fundamental para la comprensión de la evolución política y social de Occidente. Pese a las duras críticas de Popper, Crossman y Arendt; el filósofo ateniense realiza un ejercicio intelectual por garantizar la ilustración de los gobernantes. Y por ello, no debe desmerecer atención su estudio para entender las instituciones políticas de la Edad Media y el Renacimiento. La cuestión está en que Platón considera que la justicia es el eje central de la ciudad, y al someter la comunidad a una visión holística enfocada hacia la consecución de dicho fin produce un abandono del individuo. Por lo que, su mensaje de liberación se convierte en un proyecto de esclavitud.
La fórmula política de Platón representa en su práctica un organicismo extremo equiparable a los sistemas fascistas y socialistas. Por lo que, es importante resaltar dos elementos comunes entre estas ideologías. Por un lado, el recurso a una metodología historicista que estudia la evolución de la comunidad hacia la consecución de un bien de carácter colectivo. Por otro lado, la profunda labor de homogeneización política y social a la que se somete el individuo, llegando a cometer barbaries que dañan la integridad física y moral del sujeto.
Asimismo, las doctrinas neoconservadoras realizan una reinterpretación de Platón para apostar por fórmulas corporativistas. Lo que pone en evidencia, como en el actual panorama de crisis el principio de representación política, entra en juego la dicotomía entre monopolio del poder político y distribución de la participación política entre los ciudadanos. De hecho, se pone en relación la formación del filósofo-rey con el ideal de político que se persigue, cada vez más con un carácter tecnocrático que esté avalado por una preparación y especialización profunda. Lo que en muchos casos, lleva al riesgo del olvido de las ideas. Y es aquí, donde más debe reseñarse el riesgo de las doctrinas que exigen un requisito determinado al gobernante.
Zapatazo a las primarias
El balance de las elecciones municipales y autonómicas del 22-M es una efeméride. Un momento histórico que marca la debacle definitiva del ascenso del Partido Socialista en las instituciones. El poder que tantos años habían acumulado en todos los niveles de gobierno cae barrido por la victoria de los populares que mantienen actualmente el control de dos tercios de las comunidades autónomas y de todas las capitales de provincia andaluzas. Lo que anuncia la caída más profunda del liderazgo del Presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y también de Jose Antonio Griñán en el feudo sureño.
Las respuestas desde los socialistas integrantes del Gobierno no se han hecho esperar. Chacón ha anunciado su negativa a presentarse como candidata a las elecciones generales los mismos días que se hablaban de primarias. Así, se habló de elecciones anticipadas, las fricciones con el PSC y los toques de queda del Patxi López al Presidente del Gobierno. Y es que, antes de que se convocase una auténtica concurrencia competitiva entre la élite socialista para su renovación, Zapatero ha hecho una vez más uso de su control personalista del partido. Para ello, un día después ha nombrado a Rubalcaba como el candidato oficioso del “zapaterismo” para plantar cara a Mariano Rajoy.
La regeneración de la que adolece el PSOE y que exigiría de una renovación de caras y de ideas profunda ha muerto. Una vez más, por el comité que dirige las tornas sin consultar a su electorado. El PSOE que tiene un sistema de elección mediante primarias, de forma distinta al método de compromisarios del PP parece que avanza hacia este segundo sistema. Posiblemente, hacia una fórmula mucho más presidencialista, rozando lo dictatorial.
Pero no todo son lágrimas, Blanco y Rubalcaba se unen en la caída de Zapatero y la continuación de su legado, como ¿la nueva oferta electoral del PSOE? En este panorama, ha aparecido la figura de un ex diputado socialista y miembro de la corriente crítica, Luis Ángel Hierro. Profesor de Economía Pública en la Universidad de Sevilla y Presidente del Consejo Económico y Social de Andalucía se postula como contrincante de Rubalcaba a las primarias internas. Posiblemente, esta apuesta de los críticos sea una llamada a la esperanza de que aún queda algo de democracia dentro del socialismo.
Conferencia ‘Crisis política y juventud’
Bajo el título ‘Crisis política y juventud’, el Presidente de la Asociación de Ciencias Políticas Babel, Santiago Rivero, y el Vicepresidente, Francisco Collado, impartieron una conferencia presentada por Fernando Arcas en el Ateneo de Málaga el pasado lunes 23 de mayo. Esta intervención, enmarcada dentro del Ciclo de Conferencias, ‘La ciencia de la política’, trasladó al público la actual crisis política y las aportaciones de los jóvenes licenciados en Ciencias Políticas en este panorama.
Con ello, se pretende trasladar la figura del politólogo al conjunto de la sociedad andaluza, aprovechando la red de ateneos, de este ciclo que comenzó el pasado mes de abril en el Algeciras y finaliza en el Ateneo de Dos Hermanas. Desde estas líneas, agradecemos la presencia de todas las personas que asistieron.
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