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Los artificios de la política
La política no siempre es algo objetivo o real, muy al contrario puede ser resultado de nuestra valoración subjetiva. El constructivismo es un enfoque que se contrapone al empirismo según algunos autores. Mientras que el positivismo se centra en estudiar datos objetivos y cómo son percibidos por nuestros sentidos, el enfoque constructivista indaga en la subjetividad de las personas para conocer cómo definimos y conceptualizamos aquellos objetos. Desde este punto de vista, el subjetivismo es una de las características básicas de este enfoque, el cual sostiene que aquellas realidades como el liderazgo, la autoridad, el poder, las instituciones y otros elementos de la realidad política son construcciones sociales. Siguiendo esta lógica, el constructivismo sostiene que la política y la sociedad se basan en “constructos” o “artefactos sociales” como las ideas, las creencias y las normas.
Los artefactos sociales están presentes en el fuero interno de los individuos y sólo influyen cuando las personas realizan una acción justificándose en esas creencias, normas o percepciones. Por ejemplo, un líder político socialdemócrata impulsa una política expansiva del sector público porque cree en la idea de que un Estado fuerte es el mejor garante, o un gobierno regional crea una oficina de representación exterior porque considera que sus intereses son distintos a los de la federación. Estos mismos hechos son acciones políticas que se basan en constructos subjetivos como las ideas o la identidad. Por esta razón, el constructivismo busca más una explicación subjetiva de los actos políticos que una relación de causalidad, es decir, interpretar y comprender el discurso que fundamenta las acciones políticas. Por tanto, la interpretación o el interpretativismo es el segundo elemento que fundamenta el constructivismo político.
Esta característica de la interpretación nos pone en relación con un conjunto de planteamientos importados desde la Sociología y la Antropología como son las teorías del discurso, que partiendo de presupuestos similares, pretenden desgranar los significados y el sentido de cualquier discurso. Lo que implica asumir que cualquier discurso supone una construcción sociológica previa –consciente o inconsciente- que define la realidad política desde un punto de vista subjetivo. Como dice Parsons “vivimos en un mundo que hemos construido nosotros mismos” y la conclusión de esa afirmación es la artificialidad de las estructuras y las dinámicas políticas.
IU es uno más
En las últimas décadas, conforme se ha asentado el bipartidismo imperfecto o multipartidismo moderado, como diría Sartori, se ha venido produciendo una dinámica bastante lógica en IU. Por un lado, ha sufrido la volatilidad electoral hacia el PSOE, especialmente en elecciones en las que existía un consenso entre sus votantes en que no gobernase la derecha. Esto le ha colocado en una posición difícil, dependiendo de pactos con el PSOE para gobernar o de las protestas contra el sistema electoral que no garantiza la proporcionalidad. Como consecuencia, ha aumentado sus escaños generalmente en momentos en que gobernaba el PP y los ha reducido cuando gobernaba el PSOE. Esto es lo que sucede actualmente, con una cifra bastante holgada y un grupo propio que representa la tercera fuerza de la oposición.
Durante los anteriores años, cuando no gozaba de esta fuerza en las cámaras, IU era lo más parecido a una queja continua. Desde la reforma de la LOREG hasta la búsqueda del consenso entre la izquierda. Lo que lleva a entender que este partido no se había convertido aún en un «catch-all party» o partido atrápalo-todo. Ni siquiera tenía síntomas de serlo. Lo cual hacía que IU fuese valorado como uno de los partidos que más bien conservaba su ideología marxista y comunista porque no había vendido sus principios a intereses de mercadotecnia política.
Esta semana, que seguimos en tiempos de crisis por mucho que algunos hablen de aumento del empleo, IU ha demostrado que su camino se dirige hacia convertirse en un partido atrápalo-todo. Desde Gobierno y PSOE se viene gestando un pacto, auspiciado por Rubalcaba, para hacer frente a la crisis y que sería bueno que contase con la participación de otras fuerzas, es decir, un pacto de Estado. Al respecto, IU ha respondido que no participará en ese pacto ya que PP y PSOE son lo mismo y que es un acuerdo del bipartidismo. Y es que, esa sea tendencia de discurso es lo que va aumentar el voto de IU para las generales, ahora que PP y PSOE están desacreditados.
La izquierda plural ha renunciado a la búsqueda del bienestar a través del diálogo con las otras fuerzas políticas. Independientemente de si el bienestar que quiere aportar IU sigue el modelo de repúblicas bananeras, hay un hecho claro y es que, desde este momento el mercado electoral tiene un nuevo cliente que ha pagado por sus principios y es Izquierda Unida. Por lo que, la afirmación que debiera haberse hecho es que PP, PSOE e IU son los mismos. Partidos atrápalo-todo.
El inicio de la caída
El escándalo Snowden está dando para hablar de muchas cuestiones. Por un lado, el latente dilema entre libertad y seguridad. Un dilema donde Estados Unidos entiende que la libertad sólo es posible a través de una seguridad extrema con capacidad de llegar hasta el último rincón de la privacidad de los particulares. Por otro lado, también se comenta el papel ambiguo de Rusia en esta confrontación debido a su apoyo a la huida del ex miembro de la inteligencia norteamericana. Lo que se suma a su apoyo al gobierno oficial de Siria en una guerra que está siendo instigada por los países occidentales.
Estos días se ha observado como Estados Unidos ha amenazado a Ecuador por su objetivo de acoger a Snowden. Al respecto, plantean la posibilidad de retirar los acuerdos arancelarios que disfruta este país de América Latina. A lo que, el gobierno ecuatoriano ha respondido que pueden ofrecerles millones de dólares para invertir en educación en materia de derechos humanos a la primera potencia. Este mensaje ha sentado como un jarrón de agua fría a Obama. Estados Unidos que durante décadas había pastado –de la mano de la Escuela de las Américas- por el continente sur como si fuese su casa, apoyando golpes de Estado, eliminando gobiernos no proclives a sus intereses y colocando dictaduras de naipes. América Latina ya no es un cordero débil al que pueden decidir si sacrificar o guiar.
Este hecho es una evidencia de que la primera potencia está en el comienzo de su caída. Nuevos países, algunos no-democráticos, otros no necesariamente capitalistas y muchos de ellos antes en vías de desarrollo se están convirtiendo en los nuevos competidores económicos y militares. China, Rusia, Brasil, los “tigres asiáticos”, Venezuela y otros están acrecentando su poder. Lo que puede plantear la hipótesis de que quedarán no muchas décadas para que América del Norte deje de ser la panacea económica, y también de las libertades individuales.
Wert, Sauron y Génova
Es el ministro peor valorado según los barómetros del CIS. Su lengua es mordaz, poco acostumbrada a lo políticamente correcto y a lo políticamente humano. Cuando habla dicta sentencia y abre debate. El último ha sido revisar lo que entendemos como justicia y como excelencia. A lo que, apunta que la justicia es entregar becas sólo a los alumnos que superen una nota media de 6,5 en el expediente. Quedó atrás tener en cuenta otros factores que dificultan la obtención de notas altas, véase: escasos ingresos en el hogar, falta de clases de apoyo, etc. No es igual el hijo de una familia pudiente que puede costearse un colegio privado, unas clases particulares, una academia, un tercer idioma, o “comprar” las notas.
No hay lugar a duda de que la enseñanza que Wert defiende no es ni la meritocrática, sino la aristocrática. Unos arriba y otros abajo por derecho de sangre. Sin embargo, detrás de esta persona se oculta algo más oscuro como saber cuáles son sus auténticas intenciones. En un artículo del año pasado, Luis Gómez desde ‘El País’ señalaba que una hipótesis podría ser que Wert sólo reprodujese el discurso oficial de Génova y que no esté dirigiendo realmente Educación. Por un lado, Wert fue uno de los últimos ministros en ser nombrado y llegó sin equipo. Por otro lado, sugieren que su faceta de “gurú” podría haber convencido a los populares, días antes de nombrar un titular para el ministerio. De hecho, existen datos para pensar que Wert es sólo un títere movido por los hilos del partido.
Independientemente de la anterior hipótesis, es cierto que Wert tiene una doble personalidad. Una que es la de un señor llamado Ignacio que es Ministro de Educación en España que se comporta como el malvado Sauron y la otra es la de un inocente señor de derechas que es consejero del Rey Dorado en el Trono Azul, arrancado hace poco de las garras de la Guardia Zapateriana. O quizá sea al revés. Personas anacrónicas con discursos sincronizados. Mientras, Génova vuelve a torcer tuerca para definir la palabra «justicia» a la oposición y al enemigo interior.
Saluda, te estamos leyendo
En estos días, se han hecho públicos datos bastante escalofriantes sobre el respeto de la intimidad de las llamadas “democracias occidentales”. A partir del caso Snowden, se han hecho públicos los miles de datos que grandes corporaciones han suministrado al gobierno estadounidense para espiar a sus ciudadanos (y a los de otros países). Así, como el espionaje de Reino Unido hacia los enviados del G-20. Un país en cuya capital, decenas de cámaras garantizan la seguridad de sus ciudadanos.
El clásico debate sobre seguridad y libertad vuelve a salir al aire. Está claro de que lado de la balanza pende el hilo. Entonces si bien, llegamos al punto de qué la palabra democracia debe empezar a ser sustituida por otra. Una democracia no persigue a sus ciudadanos para garantizar su seguridad, máxime cuando con tanta información en sus manos se producen fallos entre las agencias como la CIA y el FBI, permitiendo atentados como los del 11-S o la reciente maratón de Boston. Por tanto, puede aventurarse que el principal objetivo de esta política de inteligencia y flagrante violación de la individualidad no es la protección del individuo.
Probablemente, estamos ante futuros proyectos, si no lo son ya, de distopías con sus propios mitos como “el hombre hecho a sí mismo” o “la protección del ciudadano”. Mientras tanto, otros Estados que no tienen la calidad democrática de “pata negra” van acogiendo a los detractores de estas estratagemas como América Latina con Julian Assange. Lo cual señala a los futuros países protagonistas en el desarrollo de las políticas de seguridad internacional.
Los falsos liberales
La derecha española y sus originales iniciativas políticas están destruyendo lo poco que puede quedar del liberalismo en nuestra vida pública. Y por tanto, también en nuestros derechos subjetivos que tienen una base jurídica, es decir, el corazón de la Constitución Española. Con una mayoría absoluta holgada, los populares muestran su verdadero rostro tras la máscara del “viaje al centro”. Ese lema preconizado por Aznar que en la realidad se convirtió a lo sumo en visitas esporádicas a Ginebra de manos de Bárcenas.
El sector ultracatólico ha pedido que se limiten los derechos de la mujer, especialmente, la elección en torno a decidir sobre si se continúa o se rechaza un embarazo. Lo que desde la perspectiva de la libertad del individuo, atenta contra una de las capacidades más básicas como es la elección del proyecto de vida. Así, y entendiéndose en el liberalismo, que cada sujeto es dueño y señor de sus decisiones, pretenden violar esta libertad. A lo que, también podríamos añadir la diatriba existente sobre el matrimonio homosexual y otros similares.
En el ámbito de la educación, se ha producido un movimiento regresivo hacia una situación anterior a la que se ha vivido en los últimos veinte años. El incremento de las tasas universitarias y la reducción de las becas como criterios de un sistema de excelencia ha producido que miles de estudiantes abandonen sus carreras ante el impago de matrícula. Y a esto, lo llaman avanzar hacia un modelo más justo, quizá ¿igualitario? Sería necesario recordar a estos defensores del Antiguo Régimen que Adam Smith, padre del capitalismo moderno, defendía que cualquier sociedad libre debía poseer una educación obligatoria y gratuita para sus miembros.
En el campo de la sanidad, se han privatizado los centros madrileños, se están cerrando plantas especializadas en el tratamiento de graves enfermedades y despidiendo a investigadores. Se está pervirtiendo el Estado del Bienestar de Keynes y el mínimo conjunto de derechos de Rawls, también teóricos liberales. Cabe citar la fuga de cerebros de España, bajo el lema de García Pons de que trabajar en Europa es como estar en casa, esa Europa dirigida por la mano de hierro del neopopulismo merkeliano.
Y estos señores y señoras del Partido Popular dicen defender el liberalismo. Pudiéramos argumentar que al menos defienden el liberalismo económico, es decir; capitalismo. Unos liberales que no declaran sus ganancias al Estado, casos de corrupción que quedan impunes ante la ley, que negocian fraudes y engaños con la monarquía, señoras como Aguirre que defienden el neoliberalismo, pero después ostentan un título nobiliario. Una de las barbaridades contra las que luchó el liberalismo más democrático y más radical en la época decimononica. Sin lugar a dudas, el liberalismo español no se encuentra en su derecha política.
El acuerdo de Taifas
«La chica de Presidencia y un psicópata del PP», textualmente éstos son los culpables de la salida de José Chamizo del cargo de Defensor del Pueblo Andaluz, una función que ha cumplido con humildad y sacrificio en los últimos años. Hasta no hace poco, Chamizo -conocido también como el cura de los Barrios- ha sido la voz de los que no tienen voz. Las demandas de esas personas de a pie que más allá de 15 emes, comunistas de boquilla y perroflautas a sueldo de partido, no llegan a ningún sitio.
En esta nuestra suerte de plutocracia, perdón, democracia andaluza, ese bloque de izquierdas PSOE e IU se pone de acuerdo para que no gobierne la derecha y con la derecha para cargarse al Defensor del Pueblo Andaluz. Sin embargo, estos tres partidos son incapaces de llegar a un acuerdo para responder ante la sociedad a la que dicen representar. ¿El motivo? Las palabras de Chamizo denunciando el distanciamiento de la realidad política y social de la élite autonómica en general es algo mucho más grave para sus posiciones que la crisis económica. Esto demuestra que los tres se han convertido en máquinas apegadas a las ubres de la Administración autonómica.
Mientras haya crisis económica, los populares seguirán criticando que malos son esos «revolucionarios» de IU y hablando de que si Andalucía es Cuba. Los «revolucionarios» seguirán manipulando con sus medidas populistas y su capitalización de los movimientos sociales. ¡Qué malo es el capitalismo! Pero miren ustedes, nuestra política no es capitalista porque nosotros comunistas seguimos aquí sentados en estos sillones que en la próxima legislatura serán más. Y el PSOE, seguirá en su tendencia de mantener el feudo andaluz a toda costa. Y si hace falta, de forma cainita, todos nos ponemos de acuerdo para cargarnos a la voz del pueblo. Porque si en este país se ponen de acuerdo, es para cargarse a las pocas personas honradas que quedan.
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