Política
Las mentiras de Iglesias
La nueva forma de hacer la política. Esa que se ha puesto de marcha con Podemos, parece que no tiene nada de nuevo y que todo huele a viejo. Apenas hace unos días que el ex Ministro de Agricultura y actual parlamentario europeo, el señor Cañete, nos sorprendía con una serie de datos económicos que había ocultado ante la institución del Parlamento Europeo. Un poco más tarde, Pablo Iglesias, ocultaba sus distintas retribuciones como colaborador de televisión y politólogo que asesoró a distintos gobierno latinoamericanos. Miren ustedes por donde, se ha vuelto a repetir lo que ya conocemos.
Es difícil, lo decía Weber, mantener un equilibrio entre la ética de la convicción y la ética de la responsabilidad, o entre las ideas políticas y la lógica científica. Iglesias, que es politólogo como el arribafirmante, debería saberlo y más siendo miembro del ámbito académico. Como docto en la materia, debe reconocer que la ley de la oligarquía de hierro de Michels, siempre se cumple y que una tiranía invisible -promovida por una minoría- con todas sus nefastas consecuencias se acaba imponiendo en cualquier partido político. Esta es una ley de la Ciencia Política a la que nadie puede escapar como nadie puede liberarse de la fuerza de la gravedad. Por eso, la “nueva política” huele a “vieja política”, a casta o como él quiera llamarlo. Sin embargo, afirmar eso a los desesperados y las desesperadas que le votan es algo muy duro para estas personas y muy dañiño para el crecimiento de su clientela electoral.
No se puede utilizar la cátedra para exponer tus convicciones políticas, traicionando la lógica de la responsabilidad para con la ciencia humana. Dicho de otra forma, Iglesias, Monedero y Errejón han cometido ese error que cometen otros tantos docentes de Ciencias Sociales que es usar el pulpito universitario como una tribuna política. El mismo discurso de sus ideas políticas está presente en sus artículos científicos y en sus columnas, en sus clases en la Complutense y en su asistencia a las tertulias de televisión. Un politólogo vomitando sobre su propia creación. Eso es la cúpula de Podemos.
Las verdaderas razones de la dimisión de Gallardón
El que hace unos años fuera el líder de los “liberales” del Partido Popular y hasta hace una semana, Ministro de Justicia, Alberto Ruíz Gallardón, ha dimitido debido al fracaso de la ley anti-aborto. Sin embargo, en un esfuerzo de sensatez y en términos de real-politik, no era necesario decapitarlo. Por un lado, porque la retirada del proyecto de ley podría haberse hecho a través de un ligero aviso a través de los boletines oficiales y de los medios de comunicación. Por otro lado, aborto ha habido y habrá siempre. La aprobación de esta ley no iba a contentar los deseos de los ultra-católicos de imponer sus creencias y dogmas al resto de los mortales. Lo único que iba a hacer esta ley era disminuir derecho y penalizar algo que a día de hoy es un derecho de las mujeres (y de los hombres).
Hay factores más políticos que han jugado en contra de Gallardón. Pese a lo que se pueda imaginar, el auténtico motivo ha sido la postura del Ministerio de Justicia ante la consulta catalana. Al parecer, el Gobierno Central o Rajoy, como ustedes lo quieren llamar, había dado instrucciones a Justicia para anular la autonomía de Cataluña en caso de que prosperase el referéndum sececionista. En dicho caso, las competencias correspondientes de las consejerías habrían pasado a manos de los demás ministerios que se encargarían de gestionarlas. Un hecho inédito en la historia del Estado de las autonomías, en el que por primera vez, una de las comunidades perdería su estatus como tal, quedando en manos de Madrid. Todo ello, con las implicaciones políticas e históricas que tendría dicha actuación. Algo a lo que Gallardón se había negado.
Una segunda razón, es que el ex Ministro de Justicia estaba dispuesto a llegar hasta el final en el caso Urdangarín, llegando a alcanzar a la infanta, que por cierto está bastante pringada y tiene mucha más mierda de la que se puede usted imaginar. A lo que Rajoy había dispuesto, que sólo se tocaría a su consorte y se dejaría intacta a Cristina, acallando los planteamientos del responsable ministerial.
Ante estas conflictivas divergencias, sólo ha hecho falta esperar al momento adecuado, como la retirada de la ley del aborto, para eliminar de un plumazo a Gallardón y matar dos pájaros de un tiro. Por un lado, evitar la sangría de votos del centro-derecha y acabar con un adversario político. La carrera política del ex Ministro, alcalde de Madrid y discípulo de Fraga queda finiquitada por la contundencia de Rajoy. No se olvide que este Gobierno es el único que ha conseguido dinamitar al incombustible Pedro J. Ramírez y a Gallardón. Rajoy es un completo inútil para la gestión de una nación, pero un hábil “hommus politicus” dispuesto a acabar con cualquier peligro potencial que no baile a su son. Esta es la democracia que ofrece el líder popular.
A Pedro
En mi anterior tesina, trámite necesario para acceder al grado de doctorando (en gerundio), realicé una investigación sobre el papel que jugaron los alcaldes y los concejales de las primeras corporaciones locales. Las primeras que nacieron en democracia, allá por el año 1979, y centrándome en los casos de Cáceres, Ciudad Real, Málaga y Sevilla. Fue por ese motivo por el que entrevisté al primer alcalde democrático de la ciudad malacitana, el socialista Pedro Aparicio, y cuyo contacto fue posible gracias a Paco Flores. Esta entrevista, la de Pedro, fue la segunda que realicé cuando empecé con el trabajo de campo en invierno de 2012. Su entrevista, una de las más lúcidas que disfruté junto a la del ex alcalde de Ciudad Real, Lorenzo Selas.
Durante los últimos meses, he estado elaborando el marco teórico y la metodología de lo que es mi tesis doctoral. Un trabajo de investigación basado en las historias de vida o biografías de los alcaldes democráticos de las capitales de provincia andaluzas, contadas por ellos mismos. A lo largo de verano, barajé la opción de adelantar la entrevista a Pedro Aparicio, con quien ya había tratado anteriormente. Después la pospuse a octubre y hace dos días, mientras me encontraba por razones académicas en Santiago de Compostela, me llegó la trágica noticia que de Pedro había fallecido de forma fulminante. No llegué a llamarlo.
El jueves fue un día nefasto. Un día aciago. La muerte de Pedro Aparicio se lleva con él parte de la memoria de la naciente democracia local en Málaga. Se lleva parte de los esfuerzos de aquella corporación socialista que trabajó intensamente en una ciudad en pleno desarrollo urbanístico, con grandes carencias en los equipamientos y saneamientos más básicos. La cual durante tres mandatos tuvo que ir al ritmo frenético de la sexta ciudad más poblada de España. Un trabajo loable en tiempos difíciles, en tiempos convulsos y quien abandonó la Medicina por esta ciudad en la que no nació, pero que lo hizo hijo. Descanse este malagueño ilustre en paz, Pedro Aparicio.
Estado Islámico
La guerra santa sigue en pie. Habrá acabado el momento de Al-Qaeda, pero ahora ha llegado la época para esta nueva franquicia de islámicos descerebrados bajo las siglas ISIS. A partir de la caída del régimen de Bashar Al Assad, los fanáticos islamistas de distintos puntos del globo acudieron a la llamada de las armas en Siria. Un país donde la guerra civil se recrudece y donde esta organización de inspiración califal e ideología sunita ha creado un feudo de considerable extensión. Más tarde, la misma entidad se ha extendido a Irak desde donde controlan gran parte del territorio y han atentado contra las autoridades gubernamentales e internacionales.
El Islam es una religión que no admite lugar a la tolerancia. Ya se dice en alguna parte del Corán que los musulmanes deben respetar a las otras religiones del libro, es decir, cristianos y hebreos. Si bien, los fanáticos sunitas que combaten en nombre del Estado Islámico tienen como objetivo una única fe y un único Estado, algo similar a la Alemania nazi, pero con ingredientes del profeta. Sus masacres, violaciones y muertes breves y sumarias han alcanzado a cristianos, musulmanes chíitas, judíos, yazidíes, kurdos y otros tantos que no se plieguen ante su voluntad y sus creencias religiosas.
Ahora, su última moda ha pasado por el uso de los medios de masas, para retransmitir el asesinato de periodistas y cooperantes destacados en Irak. Como ya hizo en su momento Al-Qaeda, estos soldados de Alá entienden que el poder audiovisual es un instrumento fundamental y que no debe ser desechado. No ha habido ninguna llamada al respeto del mensajero ni de otros miembros neutrales en el desarrollo del conflicto armado por su parte. Estos perros del desierto además de crueles son unos completos idiotas, ya que si la violencia debe ser administrada no puede ser gratuita, ni dirigida contra cualquier persona que no profese sus creencias en la esfera de la política. Dicho de otra forma, estos subnormales no sirven ni para hacer el papel de “malo”.
Sin embargo, hablar de separación de la política y la religión en el mundo islámico es como pedirle peras al olmo, ya que el mundo musulmán se encuentra en una época de desarrollo similar al de la Edad Media europea. ¿Cuántos sacrificios y cuántas muertes harán falta para que la política, la cultura y la sociedad se escindan de la religión en el mundo islámico? Mientras se responde a esta pregunta, desarrapados, muertos de hambre, psicópatas y fanáticos del Magreb, del Golfo Pérsico y más allá se encaminan hacia Siria e Irak para participar a la llamada de las armas. Por su bien, por nuestro bien (el de Occidente) esperemos que la mayoría de ellos acaben con una bala entre ceja y ceja y sin descendencia que continúe su barbarie.
El fraude magenta
Propuesta sobre la mesa una posible alianza entre Ciudadanos y UPyD de mano de Sosa Wagner y bien acogida por Rivera y Nart, ha sido bien desechada por la dirección de Rosa Díez. O mejor dicho, por la misma Rosa, que se justifica afirmando que su partido podría sufrir si se convirtiese en una coalición centrista al modo de la antigua UCD. El arribafirmante se desconoce si Rosa se observa a sí misma como una reencarnación de Adolfo Suárez o alguna suerte de figura mítica que separa las aguas (PP y PSOE) de un mar (bipartidismo). Con sinceridad, UPyD reúne entre uno de sus factores de constitución propiciar a Díez el liderazgo que no pudo tener tras su derrota ante Zapatero como Secretaria General de los socialistas.
Todo esto es prácticamente absurdo y probablemente Ciudadanos obtenga una cuota de los votos de UPyD ya que son barcos que pescan en el mismo caladero. Por su parte, el partido de Rivera ha tejido una estructura interna que funciona de un modo más eficaz en términos de rendimiento político que la ola magenta. A lo largo de su creación, Ciudadanos ha trabajado con un estilo pactista creando redes con pequeños partidos regionales y de similar posición ideológica, además de disfrutar de una transparencia intachable en comparación con otros partidos de la nueva ola como UPyD y Podemos.
Ahora si bien, queda una pregunta en torno a la cuestión de UPyD. Hemos visto como en los últimos diez años han aparecido una serie de partidos que independientemente de su ideología suponen una alternativa al tradicional bipartidismo. Hablamos de Ciudadanos, Equo, Ganemos y Podemos, entre otros; que responden a esos valores postmaterialistas como el bienestar individual, la transparencia o la recuperación del valor del sujeto en la participación política. La pregunta que es difícil de responder es si UPyD pertenece a esta nueva ola, o si simplemente es una marca blanda de los otros dos partidos-cartel.
Un alcalde folclórico, feminazismo y amenazas
Al son de una malagueña, nunca mejor dicho frente a las tradicionales sevillanas de Feria, se mueve en la opinión pública un asunto arduo. La denuncia presentada por violación de una chica que trabajaba en el Real frente a cinco jóvenes empezó siendo una comidilla y reunía todos los ingredientes necesarios para que el peso de la ley cayera sobre los que por aquel entonces daban la imágenes de unos depravados. Cinco sujetos, con su correspondiente estética y pertenecientes a una de las barriadas conflictivas de la ciudad, habían perpetrado un hecho atroz. Dos días después, el funcionamiento de la institución judicial dio sus frutos poniendo en duda dicha denuncia y dicha violación.
Al respecto se han pronunciado todos y todas, el alcalde Francisco de la Torre que ha demostrado tener la comprensión y el compromiso de un cardo borriquero. Los medios locales con su ritual de disculpas atrasadas e incumplimiento anticipado de la presunción de inocencia. Y como no, los fanáticos y las fanáticas del feminismo radical para quienes el maltrato de los hombres es algo tan irreal como una hipopótamo verde. Lo que ha quedado claro es que el sentido común a quedado por los suelos. Y la gota que colmó el vaso ha llegado con las amenazas e insultos que se han perpetrado contra la jueza.
En un país, donde se pone en duda la labor de los tribunales y por ende, del Estado de Derecho, sólo cabe esperar que los conflictos se diriman entre particulares. A través de duelos, persecuciones y amotinamientos. Las feministas que defienden la igualdad esperan una justicia medieval en una democracia a la que acusan de no serlo. Por no ser una democracia mujer. Este tipo de corrientes ideológicas son tan peligrosas como un alcalde que suaviza el sufrimiento de una supuesta violación. Entre tanta mierda, ambos andan en el mismo lodazal. Mientras tanto, este asunto ha demostrado que el problema no es sólo de género por ser hombres los hipotéticos violadores, sino que también es de clase por pertenecer a una zona marginada. Por lo que, todo no es el género.
El pulso de Wagner
Desde algunas voces de la militancia de UPyD, se promueve una posible coalición o unión con Ciudadanos (Ciutadans) de Albert Rivera y Javier Nart. Eso mismo ha hecho saber Sosa Wagner a la omnipresente Rosa Díez, que ya observa como su proyecto político era algo necesario en el ámbito nacional, pero que adolece de un peso draconiano con su liderazgo personalista. A la par que, han surgido otras fuerzas política que reclaman una vuelta al socioliberalismo, lejos del ultra-nacionalismo del PP y de la izquierda no dogmática que surge como alternativa a los tradicionales PSOE e IU.
En poco tiempo, Ciudadanos ha demostrado un empuje considerable gracias a la volatilidad de votos del centro-izquierda y centro-derecha, cansados del status quo. Lo cual se ha observado en las recientes elecciones europeas y probablemente se acentúe en los próximos comicios nacionales. Ya en un primer momento, este partido intentó acercarse e integrarse en la ola magenta, pero la postura de Díez impidió esa operación en tres ocasiones distintas. Paradójicamente, los eurodiputados de ambos partidos se han integrado en el mismo grupo parlamentario y tienen posturas similares en la mayor parte de los temas. Por lo que, no tiene sentido que existan dos marcas para lo que hipotéticamente es el mismo producto político, por mucho que su lideresa diga que “no son lo mismo”.
Teniendo en cuenta que Ciudadanos y UPyD ocupan un espacio similar en el vértice izquierda-derecha y en el mercado político, es una cuestión estratégica el pensar si dividir o sumar. Y desde el primer partido, se abren las puertas una vez más a la negociación según declaraciones de Albert Rivera y Matías Alonso. La estrategia pasa por observar si finalmente Díez prefiere las siglas de su partido o alcanzar una representación mayor que además ayude a la regeneración política. Y si la regeneración política lo exige, será necesario poner en segundo lugar las siglas, cosa distinta que no se puede decir de Podemos, dispuesta a absorber a cualquier competidor.
Dos chicos inteligentes
¿Existe una relación directa entre la ideología comunista y el autoritarismo de Putin? ¿Es posible que personas de izquierdas luchen junto a ultra-nacionalistas eslavos en el frente ruso de Ucrania? Son muchas las dudas que asaltan ante la noticia que apareció hace unos días, de que dos jóvenes españoles de ideología “comunista” estaban luchando en la batalla de Donest por decisión libre y voluntaria. Sería bueno aclarar la confusión ideológica de estos chavales, Ángel y Rafa, supuestos defensores de la II República que creen estar en una cruzada contra el capitalismo que representa la Unión Europea y que avala a los ucranianos.
Sin lugar a dudas, estos jóvenes militantes del Partido Comunista de los Pueblos de España y anteriormente del PCE, han demostrado tener un auténtico caos mental. No se puede decir que la opaca Unión Europea sea el mejor ejemplo de democracia y transparencia al que muchos comunistas, socialistas, social-demócratas y liberales aspiran. Si bien, la Rusia recién salida del comunismo dista de lejos de tener el grado de libertad de los países miembros de la Unión Europea. Un lugar donde los periodistas opustos al régimen son asesinados, los opositores silenciados o falsamente acusados y donde todo el que no baile a gusto de Putin pocas esperanzas puede tener.
Es vergonzoso que un régimen como la II República en el que se intentó una mejora social y en las libertades de los ciudadanos, sea asociado con el Moscú tiránico de la actualidad. Ahora bien, es cierto que los extremos se atraen y que tras la caída de la antigua Yugoslavia y otros regímenes adeptos a la Unión Soviética, una de las vías mayoritarias fue la creación de gobiernos nacionalistas y excluyentes bajo consignas étnicas. Del intento comunista (porque es difícil catalogar a los soviets como comunistas) se pasó al ultra-nacionalismo. Por lo que, ese fascismo contra el que dicen luchar Rafael y Ángel es el mismo al favor del que empuñan sus armas. Todo lo demás, cabe decir que estos jóvenes tienen un uso más propagandístico que militar.
Ineficiencias injustificadas en el sector público
La normativa española en un intento de mejorar la efectividad de sus recursos creó en su día la figura de los organismos autónomos contemplada en la Ley 6/1997 de Organización y Funcionamiento de la Administración General del Estado. Una suerte de apéndices con funciones concretas de los que se espera una lógica distinta a la de la tradicional burocracia weberiana y que se rige por el principio de descentralización. Además, se inserta una lógica de tipo empresarial en la que se espera una mayor eficiencia en la gestión de sus recursos y una mayor productividad. El problema de la mayoría de los organismos autónomos es que la composición de sus gestores y mandos intermedios es política, estando dirigidos por cargos de confianza política y siendo en muchas ocasiones, una recompensa partidista por algún favor o un cementerio de elefantes.
Si en un organismo autónomo aparecen dos ofertas de contrato público para la comisión de un proyecto, existen varios criterios para su adjudicación en caso de que tengan una asignación presupuestaria reducida y un carácter urgente. En primer lugar, se puede optar por acudir a las personas que en un primer momento trabajaron en dicho proyecto y comunicándoles la oferta por orden de mérito descendente y en base a criterios técnicos. En segundo lugar, se pueden publicar dichas ofertas y resolverlas en un plazo de tiempo reducido en base al principio de publicidad. Ahora bien, ¿qué sucede si se opta por la primera opción, pero se obvian los criterios meritocráticos? No hay que decir que vulnerando ya de por sí el principio de publicidad, se gestiona la oferta de dichos contratos de forma personalista y arbitraria.
Pensemos que las dos plazas se conceden a personas por su afinidad personal, política y emotiva. En este caso, se espera un buen rendimiento porque ambas personas pueden trabajar a gusto, coordinar las salidas al café, se evitan discusiones sobre fútbol o religión o posiciones políticas en el lugar de trabajo y se crea un clima favorable para la amistad. ¿Pero este es el funcionamiento que debiera tener una Administración racionalizada? ¿O esto es más bien, una posición de favoritismo y discriminación hacia otros compañeros y compañeras, los cuales ni sabían que se habían adjudicada dichos contratos? En todo caso, se desvirtúan los principios y criterios que deben de regir el funcionamiento de los organismos autónomos, siendo cómplices tanto los gestores como los adjudicatarios y cayendo en el favoritismo. La creación de bolsas de empleo sería una solución sencilla y justa a esta connivencia entre contratante y contratado. Estas lagunas legales de la Administración son los que producen más que tristeza, frustración. Frustración por saber que personas que dicen defender la igualdad y la transparencia sólo defienden más de lo mismo. Nada nuevo bajo el Sol.
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