Mes: marzo 2017

No es cuestión de Estado

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lopez-diazPedro Sánchez, Susana Díaz y Patxi López. Las primarias del PSOE son el tema del candelero. Ya se ha demostrado de sobra como la candidata y Presidenta de la Junta de Andalucía cuenta con la bendición de la Santa Trinidad encabezada por Felipe González, Alfonso Guerra y Juan Luis Cebrián. Así como que la mayoría de los barones autonómicos -entre ellos Ximo Puig, García Page y Javier Fernández- han dado su apoyo a ella misma. Mientras tanto Pedro Sánchez parece tener el reducido apoyo de algunas secretarías provinciales y de Patxi López nadie espera que llegue al final del proceso. Por lo que todo quedará en un duelo personal entre Díaz y Sánchez.

El enésimo agujero negro del PSOE se ha convertido en una cuestión de Estado. Parece fundamental que el partido socialdemócrata tenga un líder firme y que la estabilidad política va en ello. Y es que es cierto, porque los socialistas españoles siempre han pecado de ser un partido sin ideología. Un partido cuya ideología se dijo «socialdemócrata» en Suresnes, pero se hizo felipista en la corte hispalense. De hecho, un espectáculo se ha vivido recientemente en las Juventudes Socialistas de Sevilla entre pro-sanchistas y pro-susanistas. Con sinceridad, la única ideología en esta formación es la duda y la necesidad de un liderazgo fuerte. Muy a juego con esa cultura política de jornalero y capataz.

¿Qué ha sucedido en la socialdemocracia española para que su gran preocupación sea pervivir en el espacio electoral a cualquier precio? Incluso al costo de ser centrista y no un demócrata social. La socialdemocracia que protegía a los débiles y mejoraba la vida de las clases populares es hoy una sombra de la élite hispalense acostumbrada al diezmo sucesorio y otros, mientras la sanidad andaluza es la que destina menos fondos en términos netos en comparación con las demás comunidades autónomas. Si Andalucía no es una cuestión importante para Susana Díaz, sus trances florentinos es una cuestión de Estado para España.

¿Una nueva edad oscura?

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punteo1En la historiografía europea, el concepto «Edad Oscura», alude a una serie de siglos que se sitúan en el tránsito desde la Edad Antigua hacia la Edad Media. Este término poco optimista se agrupó a raíz de una serie de episodios que desestabilizaron las tradicionales estructurales de poder institucionalizado. La fragmentación del poder imperial, las invasiones de pueblos nórdicos, esteparios y musulmanes y la creación de unidades políticas en una escala de alcance local. Con todo ello, no era de extrañar que por aquel entonces los cristianos creyesen que el fin del mundo se acercaba conforme llegaba el primer milenio.

En un reciente twitter de Cospedal, aseguraba que no hay educación ni sanidad pública, sino hay seguridad. Es cierto. La acólita de Rajoy se ha convertido en heraldo de los cuatro jinetes en un tiempo de incertidumbre donde las tradicionales estructuras de poder como los Estados Unidos, gobernados por un presidente populista, o Reino Unido guiado por la insegura batuta de los conservadores caminan hacia una desagregación del poder al nivel nacional. La otrora floreciente Unión Europea, convertida en un feudo de los mandatarios alemanes, y minada por el desacuerdo populista apenas presenta mayores señales para el positivismo.

Tampoco faltan en nuestro tiempo, no ya invasores, sino actores internos capaces de desestabilizar el frágil equilibrio entre libertad y seguridad. El terrorismo islamista, o aquel que alude a alguna legitimación coránica, está a la orden del día como el nuevo peligro para la civilización europea. Sin duda, y salvando las distancias, podríamos hablar de un nuevo episodio de oscurantismo cimentado por la desconfianza en los representantes políticos y el inminente peligro desestabilizador. Un enemigo interno y otro externo dispuestos a erradicar el estilo de vida occidental.

Lucro cainita

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quikfenHa salido a la luz que una empresa toledana, Quickfence SA, experta en la construcción de vallados de alta seguridad concursará, junto con otras, por adquirir el encargo de levantar el famoso muro de Trump entre Estados Unidos y México. Esta compañía que tiene entre otros méritos diseñar otros cercados para centros penitenciarios, instalaciones deportivas y de Fórmula-1, ya tiene experiencia en este tipo de estructuras que atentan contra los derechos más básicos del ser humano como la que comenzaron a alzar en Emiratos Árabes Unidos para evitar refugiados políticos procedentes de Arabia Saudita.

Castilla, el corazón de España y origen de uno de los idiomas más hablados, fue el reino que financió la aventura de Cristóbal Colón hacia las Indias. Y cuyo destino fue el fin del comienzo de la creación del imperio español a lo ancho de América Central, América del Sur y el Caribe. Entre estos territorios, México fue una de las regiones preponderantes y actualmente una de las potencias en su zona. Es en esa frontera desértica entre Texas y el Estado mexicano donde Trump pretende construir este nuevo muro de la vergüenza.

Una empresa del país que fundó México, y más aún castellana, pretende ganar millones de euros a expensas de joder a una de sus antiguas colonias. A un país, cuyo patrimonio histórico bebe directamente de la cultura iberoamericana. ¿Qué es esto? ¿A dónde hemos llegado? Sólo nosotros, españoles, cainitas de sangre oscura vivimos con el oro que sacamos de matar a nuestros propios hermanos.

Eres lo que escribes

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eres-lo-que-escribesLa palabra es el camino por el que se expresa el pensamiento, pero no toda palabra es vía única de las ideas. Aquello que se descubre, que se aprende y se transmite también pueden ser contenidos empíricos. Hechos que han ocurrido u ocurrieron, o quizás conocimiento. Lo cierto es que el qué escribimos, cómo lo escribimos y con qué estilo definen quiénes somos. Al contrario, no pretende ser esta columna una reflexión metalingüística sobre el sexo de los ángeles, sino poner sobre la mesa las implicaciones que existen cuando cualquier persona, ya sea un periodista, un profesor o un escritor, ponen algo por escrito.

La palabra escrita reviste de solemnidad, más aún que su expresión oral. De ahí, que los silencios sean aún más oportunos que en una conversación entre personas. Las ideas que dejamos a un lado, los datos que queremos transmitir y qué espacio -en un sentido cuantitativo- empleamos nos identifican como los actores que somos en una interacción social. Y no hay mayor actuación que cuando surge la oportunidad de transmitir algo realmente crucial a la audiencia.

Cuando existe un dato realmente rupturista todo queda en silencio por temor. Pequeñas notas a pie de páginas como si fuesen las cláusulas secretas de una póliza de seguro que intentan decir algo bajo la severa mirada de los poderes establecidos. Es ahí, donde el escribiente que realmente tiene algo que decir, dice quién es y más aún quien será. Aunque vivamos en una democracia, la censura fáctica no deja de estar al servicio del status quo y escribir lo que se sabe es un lujo.