Política
Televisión Española 2.0
Una vez asentado el Gobierno de turno, y pasado los 100 días de reserva que todo ejecutivo merece, se ha procedido a la actualización adecuada del software. Limpiada la vieja guardia zapateriana de los informativos y la programación de Televisión Española se ha abierto un período de reflexión. Profunda meditación que ha llevado a contratar a dos estrellas, no del periodismo, quizá de las amistades personales del buró popular como Carmen Lomana y Edurne Uriarte, mujer del Ministro Wert.
Los nuevos reclutas tienen mucho que aportar. Lomana, y algunos dirán que los peperos las prefieren rubias, será la encargada de un programa de cultura. Palabra hermética sobre la cual no sabemos si se esconden toros y flamenco o las últimas tendencias de la moda de los famosos más casposos. En esta nuestra televisión patria todo cabe, si fue posible un Urdaci reconvertido en monologuista, también es probable que Carmen Lomana se convierta en una letrada e ilustre intelectual de los madriles.
Siguiendo, para mayor calidad democrática, no hay nada mejor que la amante de un ministro que se dedica a valorar la gestión de su compañero. Ese requisito que enunciaba Dahl de unos medios plurales capaces de controlar a la clase política, ese “perro guardián” del clásico periodístico, ha sido pisoteado. Más bien travestido en una suerte de perro yorkshire lameculos que igual hace de compañera de cama que de poetisa a la épica política.
Y ahora, ¿dónde está la autorregulación de la televisión española? Es el momento en el que falta un consejo de sabios. Un auténtico comité que sepa poner las cosas en su sitio y atar los cabos sueltos que tanto gustan desatar a los sabuesos rabiosos del PP que han entrado en el ejecutivo para hacer de las suyas le pese a quién le pese. Ya sea el periodismo o el Estado del Bienestar todos son adecuados para ir pasando poco a poco el silencioso cuchillo de la guardia pretoniana.
Canal 2 Andalucía, especie en vía de extinción
Los recortes han llegado a la Radio Televisión Andaluza. El ejecutivo autonómico cerrará la segunda cadena andaluza por falta de presupuesto. La que fuera la mejor cadena de televisión se pierde por falta de fondos. Sin embargo, no se preocupen ustedes porque podremos seguir disfrutando de las bobaliconadas de Canal Sur, tales como el desfile de carnaza para ancianos, los niños convertidos en bufones y el guirigay de coplas, boleros y España franquista.
Pese a todo, lo que se pueda achacar a las cadenas públicas, que siempre siguen y seguirán siendo un instrumento político a manos del gobierno de turno. En mayor o menor medida, de forma más directa o descarada, Canal 2 Andalucía no merece la muerte que Griñán va a ejecutar sobre la misma. Ha sido más de una década de una programación rica y diversificada para todos los públicos, con programas educativos, documentales y contenidos de divulgación.
Sin embargo, en nuestra tierra andaluza, todavía gusta, o se sigue apostando por esa tradición del flamenco, los toros y la canción española. Algo a lo que el arribafirmante no se opone, pero que servido sin más acompañantes presenta una imagen simplificada y distorsionada de la realidad social y cultural de Andalucía. Por ello, merece la pena levantar esa bandera andaluza que pocas veces se alza y recordar, con el cierre de la citada cadena, que los andaluces somos mucho más que la bazofia que ofrecen en Canal Sur Televisión.
El rescate llega y el IVA engorda
La prima de riesgo aprieta y ahoga. Aunque no estemos a la profundidad de Portugal, el que se vende como modelo de rescate a seguir. Con un aumento de los recortes sin precedentes, la implantación del copago sanitario y este fin de semana, el aumento de las cotizaciones a la seguridad social. Miren ustedes, el Estado se convierte en un negocio poco rentable mucho aprieta, poco hace y nada aporta. Y es que, se rumorea que ya se están abriendo las cuentas de las presentes cotizaciones para pagar las pensiones de jubilados y desempleados.
El futuro imaginado está aquí. Rajoy que tanto criticó de Zapatero no es más que un bucle de su predecesor. Mano dura, silencio ante los medios y seguir los pasos de una Europa distópica. Una sociedad perfecta donde Merkel se convierte en la dama de hierro comunitaria y garantiza a todos la felicidad. O dicho de otra forma el “german way of life”, contratos de pocas horas pagados con salarios basuras.
Mientras tanto, nuestro IVA alcanza la obesidad morbida gracias al sobrepeso que le entregó el PSOE y su raquítico compañero el Sueldo Mínimo Interprofesional mantiene una draconiana lejanía con la primera. En el mercado común europeo, no hay competencia desleal, pero acaso no debemos cuestionar que los Estados miembros ofrecen distintos productos con una competencia abismal.
Gordillo, ni contigo ni sin ti
En estos tiempos de crisis, es recomendable hacer autocrítica del “sistema”. Del político, del económico y del social por si quedase alguna duda sobre el hermético contenido de dicha palabra. Y es que es ahora, cuando hay que dilucidar en qué se ha fallado y en qué se acierta. Sin embargo, también es una buena época para la eclosión de iluminados que hagan leyendas de los hechos y epitafios de sus discursos. Lo cierto es que, esta acción es meritoria siempre que se haga defendiendo auténticos ideales y desde una posición ideológicamente correcta.
Las andanzas de Gordillo y los suyos ha sido cualquier cosa menos una leyenda y un epitafio. Ha dado para todo, desde el panfleto popular del ABC de Sevilla hasta la llamada a las trincheras del ala izquierda. Y ciertamente, hay que tener mucho morro y muy poca vergüenza para ser parte del sistema como representante político y a la vez practicar el latrocinio en supermercados para repartirlo a los Robin Hood.
Yendo al asunto, la cuestión no es de si cumple la legalidad o la viola, sino de si está en el lado de la clase política y por tanto da un ejemplo que brilla por su ausencia. O si está del lado de las personas que se oponen al sistema y actúa desde fuera. Lo que es muy cómodo, es ser parte del Estado como alcalde cobrando sus respectivos erarios y después, dedicarse a robar de la forma más cafre y casposa.
Gordillo es un ejemplo, díscolo y esquizofrénico, de que lo que falta en este país sigue siendo coherencia. A la izquierda y a la derecha. Desde Marinaleda hasta Donostia, pasando por Madrid. Nuestra clase política no tiene pies ni cabeza. Afortunadamente, Gordillo es más inteligente que todo eso, porque sus aventuras propias del verso quevediano o de la novela cervantina, hacen que a día de hoy se siga hablando de él en esta columna y muchos otros lugares. Así que, guarden silencio.
El autoritarismo catalán
Los catalanes, perdón, la élite nacionalista aspira a independizarse tras los sendos recortes que se les imponen desde Madrid y los propios que ha ejecutado CiU. Y es que, la autonomía fiscal que han solicitado al Gobierno podría ser su primer paso para caminar hacia una Cataluña independiente. Esa Atenas ibérica y mediterránea de la que habló alguna vez Prat de la Riba. Sin embargo, lo peligroso de este asunto no lo es tanto para el bienestar del resto de españoles como para los mismos catalanes.
La derecha catalana gusta de un juego tiránico, el arribafirmante diría que antidemocrático y dañino para con el ser humano. En estos tiempos que corren, cada vez más desahuaciados y personas acaban en la calle. De ahí que, tengan que recurrir tanto a la beneficiencia que no siempre logra para cubrir todo como a la búsqueda de alimentos tirados por los supermercados. En la corporación de Girona, preocupados más por la imagen de la mendicidad que por el bienestar se ha invertido dinero en fabricar exclusas para los contenedores de basura de los supermercados. Cuando bien, en estos tiempos de crisis, la imagen podría haberse ido a tomar por culo y bien haber invertido ese dinero en las personas en tan desesperada situación.
Una segunda de estas “políticas públicas” ha sido dictar una ordenanza contra aquellas personas que se manifiesten por los recortes en la sanidad pública. De esa forma, el vivo al hoyo y el muerto al bollo, los problemas (y las muertes) derivados de la reducción de la cobertura hospitalaria quedarán en el patio de atrás. Lo que supone un atentado contra el derecho a la salud y también contra los respectivos de manifestación y libertad de expresión, que no olviden los catalanes, son propiedad de todos los españoles, incluidos ellos también.
Por tanto, existen pruebas fehacientes para preveer que el posible Estado catalán, si saliera adelante por algún juego de la Fortuna, sería posiblemente la primera dictadura mediterránea en el seno de la Unión Europea. Pero eso no es un problema, porque en Europa lo que está de moda es el autoritarismo y miren ustedes a Alemania o el gobierno títere de Italia. Parece que caminamos hacia la nueva Siracusa y Cataluña no iba a ser menos.
En Taifas todo sigue igual
El desplante de las comunidades rebeldes ante el Gobierno Central parece que no ha sentado adecuadamente en Madrid. Y es que, el Ejecutivo ruega a chasquido de látigo a las regiones que recorten su gasto para contener la subida del déficit. Así, entra en juego la elección entre servicio público y mercenariado europeo. En otras palabras, si la prioridad está en mantener la satisfacción de los derechos sociales o en servir al Leviatán bicéfalo de Bruelas.
En este sentido, lo interesante de esta polémica reside en observar el modelo de estado autonómico que hemos tenido hasta el momento. Sucesivos manuales y compendios teóricos definen al Estado autonómico como una especie de híbrido entre el Estado unitario y el Estado federal. Un paso más allá de un Estado descentralizado que decide crear entidades con cierta capacidad normativa en sus respectivos territorios. El panorama que dibuja es bastante idílico, una Arcadia de las relaciones interterritoriales. No obstante, la cuestión no está estrictamente en este bonito diseño institucional.
El problema sobre el funcionamiento de las Comunidades se encuentra en la actitud de la élite política y la partitocracia, es decir, las comunidades autónomas son simples arenas de competición política. Así, las relaciones que se tejen entre unas y otras serán de oposición o colaboración si coinciden con el color político que ostenta sus ejecutivos y el que se sitúa en la Administración Central. Por tanto, el recurso que va a presentar la Junta de Andalucía antes que una cuestión de reglas institucionales es de instrumentos en poder de su élite gobernante.
Por tanto, podemos concluir que una regla se mantiene constante en nuestro Estado autonómico que es el funcionamiento a modo de reinos de Taifas. A lo que hay que unir, la insolidaridad de otras comunidades como Cataluña y el servilismo de las gobernadas por los populares. Como dijimos, el problema está en la cultura política, ya que el concepto de “solidaridad interterritorial” dibuja bonitas esperanzas, pero en la práctica sólo sirve para contarle cuentos a los profanos de las leyes y la política.
La huida de España
El barco español se hunde. Mientras tanto, otros navíos toman el relevo de lo que se está llamando “fuga de cerebros” o inmigración de jóvenes españoles. Sin ninguna oportunidad en un país, donde el paro supera la cuarta parte de la población activa, se reduce la inversión en I+D, aumentan los precios de los productos básicos y los desahucios están a la orden del día. No es de extrañar que muchos capacitados y preparados estén haciendo las maletas, cuando otros ya las han abierto en sus nuevos destinos.
Hace una década, la sociedad española manifestó su preocupación por el tema “inmigración”. Sin recordar que hace treinta años, los emigrantes españoles se fueron a Francia, Alemania y Suiza, entre otros países. Ahora son los mismos los que vuelven a emigrar a otros lugares. Cuando Argentina y Chile enviaban inmigrantes a España hace quince años, somos ahora nosotros los que nos estamos marchando. De hecho, indican fuentes oficiales que el mes pasado más de 20.000 españoles llegaron a tierras chilenas.
Sin embargo, no todo son malas noticias. La clase política y empresarial están de celebración. Entre tanto inútil de diputado –disculpen, pues alguno habrá eficiente- y de patrono inculto, se echan a dar palmas porque los que pueden poner su posición en duda ya no estarán. España volverá a ser ese país no atrasado, si no subnormal que siempre ha gustado ser en los dos últimos decenios. Enhorabuena al Gobierno.
La sevillinización popular
Hace escasos días, el maestro Teodoro León Gross anunciaba bajo el lema “operación mi’arma” el nuevo eslogan del PP-Andaluz. Por lo visto, tras un congreso de carácter bastante autocrático (para lo que pueden llegar a serlo) y con un cambio de fechas para evitar aparecer en las mismas páginas de las manifestaciones, Zoido se proclamaba como el nuevo liderazgo de la derecha andaluza.
En los últimos ocho años, el mensaje de los populares ha sido “el cambio”. Una palabra bien definida en la RAE, pero que este grupo político ha alterado con un contenido hermético y esotérico. Y es que, es difícil entender que hay un cambio de Arenas a Zoido, cuando se le puede considerar, sino su discípulo –que para eso está Sanz-, el polluelo nacido de su cascaron. Por lo tanto, poco honor se ha hecho al cambio, suponiendo que esa transformación sólo fuera una alternancia del PP al mastodóntico gobierno socialista que se mantiene en la Junta desde eones.
Sin embargo, lo más insidioso no es la falta de sintonía con el lema del cambio. Lo peor aún, es el haber centralizado más aún la dirección de los populares andaluces, dejando la mayor parte del poder en la vieja Hispalis. A partir de la cual, se mueven los peones post-arenistas en cada provincia como delegados de la derecha más dura del interior andaluz. Véase el caso de Bendodo en Málaga y su consecutiva preponderancia frente a los socio-liberales del alcalde malacitano.
De esta forma, los populares han dado un paso más para continuar con su currículum vitae de derrotas en tierras andaluzas. Cuando bien había otras opciones y cabeceras, que podrían haber auspiciado un liderazgo joven y renovado, se vuelve a tirar de la buhardilla del cuarto de Javier Arenas que ya ha cambiado su cueva neo-censitaria por una alcoba en los madriles.
La tecnocracia de Rajoy
El Ejecutivo ya ha cumplido su misión final y esperemos que así sea para deslegitimar sus votos. Subida del Impuesto del Valor Añadido y modificación de la progresividad del IRPF. Con ello, Rajoy termina de demostrar la sintomatología de su esquizofrenia tiránica que ni representa a los españoles, ni a Europa, sino que nos convierte en un títere de la tecnocracia europea. España no es más que una provincia cual antigua Spania bizantina o Hispania Romana de la banca autocrática de Alemania.
La auténtica derecha, la derecha dura y conservadora, pide sacrificios a los borregos para mantener el status quo de la clase política y bancaria. Ella, auténtica enfermedad terminal de España y de su sociedad, si la situación no cambia por el azar o por el esfuerzo del pueblo español que ha sido el único que ha sacado a este país adelante, ya sea expulsando a franceses a tiro limpio o pidiendo el paso a una democracia.
Este Gobierno tiene los días contados, o los tendrá la sociedad. Nunca jamás antes desde el franquismo ni en los años del socialismo hipócrita de Zapatero, se ha vivido situación tan ardua y dura. Y no lo dice el escribiente, son palabras que subraya de grandes plumas como las de Pérez-Reverte o Roberto Centeno. Columnistas no estrictamente de izquierdas que han apoyado el cambio de los inútiles que llevan las actuales carteras ministeriales. Lo que tenemos ahora no es más que una tecnocracia de petimetres.
- ← Anterior
- 1
- …
- 30
- 31
- 32
- …
- 39
- Siguiente →


