Málaga

Elecciones locales en Málaga 2015

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A menos de una semana, los ciudadanos tendrán que volver a expresar su voto en los comicios municipales de 2015. Según la intención de voto de una encuesta de Celeste-Tel presentada este mes de mayo, se revalidaría la victoria de Francisco de la Torre con 15 ediles, pero sin alcanzar la mayoría absoluta que los populares ha gozado últimamente. Por su parte, los socialistas encabezados por María Gámez ahondarían en la crisis que vienen sufriendo en el seno del consistorio y obtendrían unos 8 concejales. Mientras tanto, Izquierda Unida bajo el nombre “Málaga para la gente” mantendría unos 3 representantes al igual que Ciudadanos de Juán Cassá y Ahora Málaga (Podemos) de Isabel Torralbo, obtendría 2 ediles. En cambio, los andalucistas seguirían sin volver a la casona del Parque y el partido de Rosa Díez quedaría sin acceso una vez más.

En cuanto al grado de conocimiento y valoración, el líder con la nota más alta es Francisco de la Torre (PP) con un 96,8% y un 6 como nota respectivamente. Asimismo, iría seguido de María Gámez (PSOE) con un conocimiento del 59,5% y rozando el aprobado con un 4,1 y Eduardo Zorrilla (IU) con un 41,3% y una valoración de 4,1. Por su parte, el candidato de Ciudadanos, Juan Cassá, presenta un grado de conocimiento del 22,8% y una calificación de 4,8% y la candidata de Podemos, Isabel Torralbo, disfruta de un 22,5% y un 3,5, respectivamente. Finalmente, el candidato de UPyD se sitúa con los resultados más bajos en ambas variables.

Si se observan estos mismos datos, pero en relación entre los votantes y el partio, se observa como se mantiene una posición similar, ganando De la Torre y seguido por María Gámez. Sin embargo, se observan unas valoraciones positivas de los votantes populares hacia Juan Cassá y de los socialistas hacia Isabel Torralbo, respectivamente. Lo que nos lleva a plantear la hipótesis de la importancia que el eje izquierda-derecha tiene en los comicios electorales malagueños, siendo tradicionalmente un votante más escorado al centro-derecha en comparación con el votante español promedio, situado al centro-izquierda.

En otras encuestas, se mantienen predicciones similares de una mayoría simple para el PP, como la publicada por Sigma Dos este mes. Por lo que, los populares tendrán que gobernar en solitario con apoyos puntuales o intentan llegar a un acuerdo para un gobierno de coalición. Sea cual sea la situación, se echa en falta una mayor preocupación por el programa electoral en una época donde los cantos de sirenas de nuevos partidos, atrapan a conservadores y socialdemócratas en las mismas arenas.

Élite extractiva en la intelectualidad malagueña

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rev toroHace ya algunas décadas, Acemoglu y Robinson definieron el concepto de la llamada “élite extractiva”. Un tipo de élite caracterizada por la primacía de su interés corporativista frente al interés común. Al respecto, estos politólogos señalaban tres rasgos básicos que esta minoría tenía. En primer lugar, tener una capacidad para sin crear riqueza nueva, tener un sistema de captura de las rentas de la mayoría de la sociedad. Segundo, impedir la aparición de un nuevo sistema o grupo que permitiese distribuir los bienes económicos y sociales entre el conjunto de la población. Tercero, abominar de cualquier proceso innovador que suprima lo antiguo y genere nuevas realidades y objetos.

eliteAlgo así parece que sucede en los certámenes literarios de Málaga. Un consistorio donde se ha instalado una élite local de corte extractiva creada por la connivencia entre intelectuales del partido y representantes. Esta afirmación tomada a la ligera puede quedar en un comentario de taberna, pero existen argumentos suficientes para sostener esta realidad. Para empezar, la élite cultural local malacitana es incapaz de producir productos culturales con un éxito que alcance más allá del término municipal. Aislada en su ombliguismo heliocéntrico, su único objetivo se restringe a garantizar a sus intelectuales el acceso al capital cultural. Citemos por ejemplo, los herederos de Revello del Toro y los intelectuales afines a gaviotas de impregnante olor a gaviota. Tampoco se escapa la sucursal del PSOE de Sevilla, unida bajo las ascuas de nuestro endogámico Ateneo.

En segundo lugar, esta élite cultural local mantiene un monopolio de los centros de creación de reconocimiento cultural. La única forma de ser reconocido en algún ámbito cultural de Málaga es someterse a los ritos iniciáticos del Ateneo, tener apellido de malagueño realengo y satisfacer las bajas necesidades de algún Arcas o Gross si eres mujer. Una muestra de la oposición al surgimiento de nuevas élites culturales se encuentra en la Casa Invisible. Por parte de la derecha, este centro sólo ha recibido sucesivas amenazas y chantajes de cierre. Por parte de la izquierda del establishmennt, la ignorancia que es probablemente uno de los mayores daños. Baste echar un vistazo a la hemeroteca

En tercer lugar, la élite malacitana extractiva alaba lo viejo. Los viejos apellidos del franquismo ilustrado como los Segalerva y los Pérez-Estrada, junto a otros de segunda fila, viejas familias decimonónicas integradas dentro del establishment. Por eso, no es de extrañar que después de cuatro décadas de la dictadura, la cultura malagueña sea prácticamente la misma y repita los mismos himnos y lemas. También, se encuentra el adorable Elías de Mateo, para quien la cultura se convierte en una especie de arena donde buscar a herejes y castigarlos con la marginación si no comulgan con el catolicismo oficialista.

ateneo-malagaNuestra élite abomina de lo nuevo, por eso los jóvenes intelectuales que no comulgan con el establishment, quedan en el olvido. Sin embargo, la oportunidad que no está dentro, está fuera. Lo que esta élite plantea como una crisis para los herejes, puede ser una ventaja para la herejía. Harían falta ríos de tinta para hablar sobre la cantidad de profesionales, intelectuales y artistas de origen malagueño que han triunfado en el exterior. Más aún, en una época de crisis como la actual. Malagueños y malagueñas a los que después, a periódicos de mierda como el decano de la prensa malagueña, les gusta exhibir como trofeos de caza.

Ésta es pues, y no hay otra, la élite cultural e intelectual de nuestra ciudad. Jóvenes intelectuales sin carnet de partido, no aspiréis a nada dentro de esta endogámica tierra. El reconocimiento y el futuro está vetado para vosotros. Pero que pasados los años, no vengan los mismos que nos echaron para hacerse una foto con nosotros, a decir que nos conocían o que estudíamos en tal o cual colegio. Málaga nada nos debe, a ellos nada le debemos.

Nicolás, Jesús y la megalomanía delirante

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El pequeño Nicolás. Un caso extremo de arribista, con tan sólo 20 años, sin perjuicio ni beneficio ha salido a la luz como un auténtico estafador, un magnate de las falsas influencias y un ser deseoso de acumulación de capital simbólico, como diría Bourdieu, en forma de amistades, contactos y fama. El cual parece adolecer de algún delirio megalómano que lo llevó de «pegarse a los grandes» a la estafa. Al parecer, las últimas investigaciones apuntan que usaba un chalet de Edhinor S.A., empresa para la que trabajaba como free lance, como segunda residencia y para cerrar negociaciones (timos) con empresarios e inversores. Una situación que ejemplifica la confianza y la seguridad sobre la que se asientan no ya sólo la política, sino también el turbio mundo de la economía en España.

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Por desgracia, el delirio megalómano de Nicolás no es una excepción. También la literatura y las artes, esa loada torre de marfil que es el intelectualismo padece de estos seres egocéntricos (más de lo necesario). Un caso no muy lejano que el arribafirmante tiene es el de un compañero de carrera en el gremio periodístico. Un joven de dieciocho años que pensaba emular a los grandes escritores del siglo XX y que tenía Madrid como ciudad de referencia para peregrinar su compra y venta de influencias y redes. Durante su juventud, este chico se dedicó a vilipendiar a la ciudad malacitana porque la urbe era incapaz de satisfacer sus necesidades megalómanas, llegando a hablar de «esta mierda de ciudad» y propugnando una y otra vez su necesidad de emigrar a los Madriles. Mientras tanto, se obsesionaba por rodearse del glamour del Festival de Cine de Málaga. No fue en vana su empresa en territorio malacitano, donde vestido con una hipotética ideología de izquierdas, jugueteó con los miembros de IU de la Diputación, obteniendo premios, galardones y dinero para la publicación de su primer libro de formas poco ortodoxas. De hecho, se sirvió del chantaje y la difamación para mantener bien alta su reputación e intentar hundir la de otros. Uno de los que la padeció fue el señor que escribe estas líneas.

Una vez llenado el hartazgo con respecto a Málaga, nuestro protagonista había conseguido todo lo que necesitaba de nuestra ciudad. La (supuesta) influencia de León Gross, sendas tribunas periodísticas en Málaga Hoy, La Opinión y Sur. Con ello, Nieto emigró a Madrid, donde cambió la chaqueta comunista por el intelectualismo ibérico de Umbral y otros grandes de los medios más cercanos a la derecha. Desde allí, se hace miembro de la fundación umbralista, frecuenta el Café Gijón ya que una personalidad de su calidad moral e intelectual no podía estar fuera del circuito de cafés literarios; y dice ser un supuesto heredero de la «generación del botellón». ¿Una generación? ¿ideología y moral firmes y loables de un autor? ¿un auto… qué? Disculpen mis intelectuales, pero la socialización y la búsqueda individual del poder es lo que envuelve muchas veces a esa torre de marfil que es el mundo literario español, donde personas como nuestro amigo, Jesús Nieto Jurado, palidece de una peste megalómana grave  a la que nada le importa su sociedad, su país, su mundo, sus ideas. Sólo importa el Io, el Yo o Ego como ustedes le quieran llamar y este hombre sólo sirve a su nombre. Por si alguien tenía dudas sobre la calidad moral e intelectual de Nieto. Sus días de mendicidad entre mendrugo y mendrugo en el Café Gijón están a la orden del día. Ese es su compromiso.

Un alcalde folclórico, feminazismo y amenazas

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Al son de una malagueña, nunca mejor dicho frente a las tradicionales sevillanas de Feria, se mueve en la opinión pública un asunto arduo. La denuncia presentada por violación de una chica que trabajaba en el Real frente a cinco jóvenes empezó siendo una comidilla y reunía todos los ingredientes necesarios para que el peso de la ley cayera sobre los que por aquel entonces daban la imágenes de unos depravados. Cinco sujetos, con su correspondiente estética y pertenecientes a una de las barriadas conflictivas de la ciudad, habían perpetrado un hecho atroz. Dos días después, el funcionamiento de la institución judicial dio sus frutos poniendo en duda dicha denuncia y dicha violación.

Al respecto se han pronunciado todos y todas, el alcalde Francisco de la Torre que ha demostrado tener la comprensión y el compromiso de un cardo borriquero. Los medios locales con su ritual de disculpas atrasadas e incumplimiento anticipado de la presunción de inocencia. Y como no, los fanáticos y las fanáticas del feminismo radical para quienes el maltrato de los hombres es algo tan irreal como una hipopótamo verde. Lo que ha quedado claro es que el sentido común a quedado por los suelos. Y la gota que colmó el vaso ha llegado con las amenazas e insultos que se han perpetrado contra la jueza.

En un país, donde se pone en duda la labor de los tribunales y por ende, del Estado de Derecho, sólo cabe esperar que los conflictos se diriman entre particulares. A través de duelos, persecuciones y amotinamientos. Las feministas que defienden la igualdad esperan una justicia medieval en una democracia a la que acusan de no serlo. Por no ser una democracia mujer. Este tipo de corrientes ideológicas son tan peligrosas como un alcalde que suaviza el sufrimiento de una supuesta violación. Entre tanta mierda, ambos andan en el mismo lodazal. Mientras tanto, este asunto ha demostrado que el problema no es sólo de género por ser hombres los hipotéticos violadores, sino que también es de clase por pertenecer a una zona marginada. Por lo que, todo no es el género.

La indolencia malagueña

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Málaga tiene muchos valores añadidos en su haber en el ámbito cultural, histórico y patrimonial. Sin embargo, también tiene una sociedad marcada por la indiferencia y el desconocimiento de su propia identidad. Véase los yacimientos prehistóricos de la Araña, las ruinas de la legendaria Mainake, las distintas ruinas romanas que se conservan (Teatro Romano, Acinipo, etc.), los dólmenes de Antequera, el patrimonio industrial decimonónico, el cementerio inglés y el pasado nazarí que se perdió tras la limpieza étnica y el genocidio perpetrado por la recien constituida España de los Reyes Católicos. El trabajo tímido y continuado de algunos colectivos culturales ha permitido rescatar y difundir algunos de estos elementos junto a algunos actos como la recién concluida Noche En Blanco que se celebró el pasado sábado.

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Si bien, se realizan distintas llamadas a un cambio de actitud de los malagueños que muchas veces puede ser comparado con la metáfora de un burro sacudiéndose las moscas del trasero con la cola y mascando hierba. Y el burro sigue espantando moscas, como pueden ser la afición por el equipo de fútbol local o las últimas obras faraonicas de turno. ¿Dónde está el trabajo por recuperar nuestra identidad? A la par que, la calle Larios deja de ser abrigo de comercios locales históricos y tradicional para convertirse en una pequeña muestra de la globalización, acogiendo a franquicias varias.

¿Estará perdiendo Málaga su esencia? La indolencia es una enfermedad grave. Una nueva generación que corre el riesgo de perder tanto material como intelectualmente aquellos elementos que permiten definir lo «malagueño». Y más allá, del chovinismo que algunos dicen caracterizar a los malacitanos, este chovinismo existe porque es la última posibilidad de defender nuestro patrimonio frente a otras identidades locales y la indiferencia de la gran mayoría de la población malagueña. Al menos, quepa la posibilidad de pensar que aún quedará algún malagueño que sepa interpretar las palabras emblema del escudo de la urbe.

 

Málaga obscure: investigando el «dark side»

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Bajo el título ‘Málaga Negra’, dos jóvenes investigadores malacitanos, José Manuel Frías y Salvador Valverde, recopilan casi 300 muertes violentas. Estos difuntos que deambulan por las páginas de este trabajo histórico y detectivesco son una parte de esa nuestra otra historia más oscura a lo largo de los últimos cinco siglos. Buena fe dan de ello el trabajo de recopilación, documentación y maduración de la información realizada por sus autores que permite conocer a día de hoy hechos siniestros que bien quedaron en el olvido, bien no fueron conocidos más allá del lugar en el que sucedió. Lo que demuestra, pese a lo que pueda parecer que aún existen hechos de la historia malagueña que esperan a ser desempolvados en la estantería de algún archivo o digitalizados en un repositorio.

Ciertamente, detrás de este tomo se encuentra un trabajo de investigación intenso y extenso. Lo que ha sido posible gracias a la existencia de archivos como el Narciso Dïaz de Escobar y el Archivo Histórico de Málaga, entre otros. Al respecto, existe una opinión algo extendida entre algunos sujetos -productos de denominación de origen universitaria- sobre qué estos fondos documentales deberían ser el coto de caza privado de los académicos. Como si la historia de una ciudad o su patrimonio debieran estar vedados sólo a los expertos. Por suerte, esta abominación intelectual no se ha producido, pues de serlo, viviríamos en algún mundo orwelliano donde no sabríamos gran parte de nuestro pasado, sino sólo aquel que interesase a la comunidad académica para hacer progresar sus currículos y que se escribiría a gusto de las élites. Mientras tanto, algunos de estos intelectuales académicos se quejan de la poca preocupación de la sociedad por la cultura. Hipocresía. La historia puede y debe ser investigada por cualquier ciudadano.

En ese sentido, este mes se cumplen ocho años desde que El Avisador Malagueño y la Academia Malagueña de las Letras ‘Santa María de la Victoria’ comenzase su andadura de divulgación de la historia local de Málaga y provincia bajo la dirección de Diego Ceano. ‘Málaga Negra’ es una prueba junto a sus autores de que se ha trabajado en la dirección acertada, pese a las dificultades y trabas que hubo en un principio. Y es que, el proyecto, que inicialmente iba destinado a fomentar el conocimiento de la historia malagueña entre estudiantes de primaria y secundaria; retomó su rumbo hacia la divulgación de la misma al público en general. Dicho sea así, enhorabuena a los protagonistas de esta obra.

De vuelta en Málaga

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mercado centralEl arribafirmante ha aterrizado en la urbe malacitana tras un año en Madrid. La ciudad parece seguir en su continuo trance. En las calles no se perciben los efectos de la crisis. No hay manifestaciones, ni grandes huelgas. Las personas se mantienen sumidas en la cotidianeidad del Centro, dirigiéndose a algún comercio en la calle Larios o calle Nueva, o quizá realizando sus compras puntuales en el Mercado Central.

Sin embargo, esta imagen idílica es sólo un espejismo. Un telón detrás del que se oculta el día a día de muchas familias que han sido lanzadas a la calle. Nunca mejor dicho. La identidad que hace distinta a Málaga, es el papel que juega su clase media y el esfuerzo de sus ciudadanos. Muchas empresas han caído, sin el apoyo de la Junta de Andalucía, que ha decidido fortalecer el frente de sus inversiones en Sevilla. Este realmente es nuestro día a día.

Para continuar, no son pocos los malagueños y las malagueñas que se están yendo al exterior. Conforme aumenta esta salida de intelectuales y se pierde gran parte de la riqueza de las familias, Málaga pasará a convertirse en algo que no es. Puede que en algo que nunca fue, o en algo distinto. Se pierde su esencia.

Desde el monocultivo sureño al norte conservador

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1.-la-constancia-malagaSe habla de “monocultivo” de la costa andaluza con un discurso barato basado en la crítica a la globalización desde la intelectualidad del norte español. Un monocultivo basado en el ladrillo, el turismo y la explotación artificial de grandes hectáreas de tierra. Gratuita y expresamente sin tener ni pajolera idea de la historia de la Baja Andalucía. Sin conocer las dagas que vilmente se precipitaron sobre la élite y el conglomerado empresarial malagueño a mediados del diecinueve por la burguesía cántabro-vasca y catalana. Sin tener ni idea de la miseria que sufrieron las clases bajas y medias de Málaga, Granada y Almería.

Pongamos puntos sobre las íes y expliquemos a algunos ignorantes intelectuales norteños lo que nos hicieron sus ancestros a las gentes del sur. A mediados del siglo XIX, la burguesía malacitana había desarrollado un potente complejo siderúrgico que completaba con la exportación de productos horto-frutícolas y vinícolas. Málaga se conocía como la «ciudad de las chimeneas». Este entramado industrial abarcaba la costa malagueña, una sección de la costa granadina y en breve iba a extender su poderío mediante el acceso a las minas cordobesas de carbón. Un carbón más barato que el asturiano, por si no lo saben. Además, se había vertebrado una red de tren bajo las consignas de Ferrocarriles Andaluces, S.A. con sedes en Málaga y Sevilla. Para aquel entonces, sólo existían otros dos focos industriales en España, el textil catalán y vasco.

La burguesía catalana y vasca de identidad católica y conservadora observaba con temor como en el sur se desarrollaba lo que para ellos eran competencia. Una burguesía liberal y republicana que desde los escalafones más bajos de la sociedad había ascendido y creado su propia riqueza gracias al esfuerzo y el ahorro. Sin embargo, para los rancios señores del norte no era permisible permitir este crecimiento empresarial. Para ello, la burguesía vasca aliada con la catalana aprovechó sus posiciones políticas en el Congreso para que se impidieran las licencias viales ferroviarias y otras inversiones que habían realizado las familias Heredia, Larios y Loring. Gracias a esta artimaña política, estas obras quedaron paralizadas y el industrial malagueño empezó a decaer y para principios del siglo XX tan sólo quedaba un erial en el litoral andaluz.

Después de cincuenta años de miseria y pobreza, Málaga ha podido crecer gracias al turismo, sí y al ladrillo barato sea dicho de paso. Granada y Almería mediante las políticas de adquisición de tierras por parte de pequeños propietarios han podido enriquecerse y hacer que quienes en algún momento eran sólo campesinos se convirtieran en grandes exportadores de producción frutícola y hortalizas. Así que, mis queridos intelectuales ácratas del norte pueden meterse sus opiniones por el trasero y entender una cuestión: hemos sobrevivido cómo hemos podido y posiblemente si sus ancestros no hubieran arruinado nuestra industria, no se hubiera devastado el medio ambiente. Ustedes y sólo ustedes son los culpables de lo que critican al sur.

La condenada política bendodiana

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2011-01-05_IMG_2011-01-05_12-12-45_bendodoPolítica es el arte de gestionar lo público. Lo público se separa de lo privado, pero lo privado no deja de ser político. La actuación particular de los alcaldes populares que han zarandeado el coche oficial de Susana Díaz en un aniversario de Museo Picasso es un hecho vergonzoso y condenable. Y lo cierto, es que este estilo particular de hacer política que inaugura Elías Bendodo en Málaga dice mucho del mismo y de su partido.

Para empezar, este carácter contestatario es una auténtica hipocresía. En primer lugar, los ediles mayores cometieron esta agresión como una supuesta denuncia de las deudas que acumulan sus consistorios. Bien saben estos señores, que esa deuda está pendiente del abono de determinada cantidad por el Gobierno autonómico y que a su vez, parte de ese dinero está siendo recortado desde Moncloa. Por lo tanto, habría sido más correcto haberse dirigido al Gobierno Central que al andaluz, que ya de por sí está intentando minimizar esos tijeretazos.

En otra línea, si apostamos por este estilo de política contestataria, sería de todos de agradecer que acudiesen a las casas de los banqueros, empresarios y todos aquellos culpables que han hipotecado nuestro país. O dicho de otra forma, que protesten contra aquellos que están destruyendo empleos, arrancando a personas de sus hogares y despojando la poca propiedad que nuestras clases medias y bajas tienen. La culpa no es de los culpables, es de los sin-techo terroristas que atentan contra la élite. No obstante, parte de esa élite económica o son ellos, o los mismos peperos son sus comisarios. Se puede sospechar que el interés no está tanto en solucionar la vida de sus vecinos, sino en garantizar el flujo de dinero que mantenga su rédito político local.

En tercer lugar, esta estrategia de posicionarse a favor del interés provincial y local de Málaga es una mentira. Es uno de los pocos recursos que quedan a estos alcaldes, que agonizan por inacción ante los recortes que ejerce su mismo partido, respondiendo y culpabilizando al adversario político en su lugar. Esto es una muestra, no de lo que se define como “real-politik”, sino como una miseria política propia de una cultura política pobre.

Por último, sería coherente que Bendodo y los principales alcaldes protagonistas de este episodio de la España cañí dimitieran de sus cargos. Por honradez con Málaga y respeto a la provincia. Estos alcaldes si algo no hacen, es representar a sus ciudadanos. Simplemente son gestores burócratas de lo privado a través de lo público.