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Francisco Collado recibe la Medalla de Oro 2015 de la Academia Malagueña de las Artes y las Letras «Santa María de la Victoria»

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IMG-20160226-WA0027 (1)La Academia Malagueña de las Artes y las Letras “Santa María de la Victoria” (ACAMAL) ha hecho entrega recientemente de las Medallas de Oro a Francisco Collado Campaña, en su edición de 2015, por su labor en la difusión de la Historia de la ciudad de Málaga. Este galardón reconoce el trabajo de más de diez años que el autor ha desarollado y desarrolla a través de la publicación mensual de artículos sobre temas históricos, patrimonio y folclóricos de la ciudad y la provincia malacitana en El Avisador Malagueño dependiente de la Academia. Esta revista, que se viene editando desde 2005, alcanza actualmente a varios miles de españoles en distintos países repartidos por los cinco continentes, en un intento de trasladar la cultura malagueña y andaluza dentro y fuera de España.

Collado fue premiado en un acto celebrado en la Sala Oyarzábal de la Diputación de Málaga el pasado viernes 26 de febrero. En el mismo, fueron reconocidos otros intelectuales y escritores que se han distinguido en la defensa del patrimonio y la cultura malagueñas, de mano del Presidente de la Academia, Diego Ceano González. Asimismo, como se hizo entrega de los premios de poesía “Poeta Teresa Aguilar” de la última edición. Entre otros galardonados se encuentran Diego Ceano, Mercedes Sophía Ramos y Juan Hernández, entre otros.

Málaga obscure: investigando el «dark side»

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Bajo el título ‘Málaga Negra’, dos jóvenes investigadores malacitanos, José Manuel Frías y Salvador Valverde, recopilan casi 300 muertes violentas. Estos difuntos que deambulan por las páginas de este trabajo histórico y detectivesco son una parte de esa nuestra otra historia más oscura a lo largo de los últimos cinco siglos. Buena fe dan de ello el trabajo de recopilación, documentación y maduración de la información realizada por sus autores que permite conocer a día de hoy hechos siniestros que bien quedaron en el olvido, bien no fueron conocidos más allá del lugar en el que sucedió. Lo que demuestra, pese a lo que pueda parecer que aún existen hechos de la historia malagueña que esperan a ser desempolvados en la estantería de algún archivo o digitalizados en un repositorio.

Ciertamente, detrás de este tomo se encuentra un trabajo de investigación intenso y extenso. Lo que ha sido posible gracias a la existencia de archivos como el Narciso Dïaz de Escobar y el Archivo Histórico de Málaga, entre otros. Al respecto, existe una opinión algo extendida entre algunos sujetos -productos de denominación de origen universitaria- sobre qué estos fondos documentales deberían ser el coto de caza privado de los académicos. Como si la historia de una ciudad o su patrimonio debieran estar vedados sólo a los expertos. Por suerte, esta abominación intelectual no se ha producido, pues de serlo, viviríamos en algún mundo orwelliano donde no sabríamos gran parte de nuestro pasado, sino sólo aquel que interesase a la comunidad académica para hacer progresar sus currículos y que se escribiría a gusto de las élites. Mientras tanto, algunos de estos intelectuales académicos se quejan de la poca preocupación de la sociedad por la cultura. Hipocresía. La historia puede y debe ser investigada por cualquier ciudadano.

En ese sentido, este mes se cumplen ocho años desde que El Avisador Malagueño y la Academia Malagueña de las Letras ‘Santa María de la Victoria’ comenzase su andadura de divulgación de la historia local de Málaga y provincia bajo la dirección de Diego Ceano. ‘Málaga Negra’ es una prueba junto a sus autores de que se ha trabajado en la dirección acertada, pese a las dificultades y trabas que hubo en un principio. Y es que, el proyecto, que inicialmente iba destinado a fomentar el conocimiento de la historia malagueña entre estudiantes de primaria y secundaria; retomó su rumbo hacia la divulgación de la misma al público en general. Dicho sea así, enhorabuena a los protagonistas de esta obra.

Cinco años del Avisador Malagueño

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Hace no pocas columnas, hablamos de la riqueza histórica y cultural de Málaga. Un valor singular sobre el que podría haber girado la capitalidad cultural y no sobre las tácticas partidistas y el beneficio empresarial. Hoy viene a colación hablar de un proyecto, la revista cultural ‘El Avisador Malagueño’ que se inició hace ya un lustro y que ha sido premiado el pasado viernes con el galardón “Sentir Málaga” que entrega anualmente la Asociación Málaga Siglo XXI.

Por principios de 2006, el historiador y escritor Diego Ceano reunió a un grupo de historiadores, escritores y especialistas en distintos ámbitos de la cultura malagueña. A partir de este equipo, se impulsó la creación de una publicación de periodicidad mensual y cuyo nombre hiciese honor al antiguo periódico malacitano, en la que se tratan distintos temas como la Málaga musulmana, la época decimonónica, misterios, leyendas, flamenco, recuerdos de un pasado reciente y mucho más. Todo ello, con el objetivo de servir como apoyo a los docentes de Historia en los colegios e institutos de educación secundaria para que los alumnos conociesen a su ciudad. Si bien, esta meta no se ha conseguido, el camino final que se adoptó ha sido exitoso.

Con el paso de los meses, aumentaron el número de personas a las que llega un ejemplar del Avisador Malagueño. Así, se han abarcado instituciones, casas regionales, malagueños en el exterior y muchos otros particulares que aún estando lejos de su tierra, tienen un trozo de su esencia para disfrutarla cada mes.

Y llegado a este punto, cabe preguntarse dónde están los políticos, las instituciones y los intelectuales pagados con prebendas del partido de turno para apoyar esta iniciativa. Por desgracia, ninguno de esos elementos ha tenido acceso a la elaboración del contenido de esta revista hasta el momento. Están demasiado ocupados dando palmaditas en la espalda a sus secretarios de organización y hablando de la “incultura malagueña”. En cambio, esto ha permitido que, intelectuales anónimos hayan podido escribir sobre la historia y las raíces malagueñas sin la censura política ni el apoyo condicional de místicos. Cubriendo el vacío de los que se llaman la élite cultural de la ciudad y permitiendo así, recuperar una Málaga que se hace mucho de querer.