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La caída de los partidos dinásticos
A falta de unas horas de los resultados de las elecciones europeas, surge la hipótesis de vaticinar la caída de los dos partidos dinásticos en España. Es posible plantear la posibilidad de que se esté abriendo un ciclo, y no precisamente económico, sino político en el que las dos corporaciones atrápalo-todo, ya no consiguen atrapar ni una cucaracha en una esquina. Todo ello, debido a una gran volatilidad del voto, que hacía décadas que no se conocía en este país. He aquí lo interesante de estas elecciones europeas que sirven como un previo de las nacionales.
A la izquierda le ha salido una gran competencia y por tanto opciones al ciudadano de a pie, en el que el gran beneficiado ha sido el pasaporte gratuito de Podemos para que Pablo Iglesias sea político sin tener que sufrir años de militancia. Mientras tanto, en la derecha hay dos grandes ganadores como son UPyD y Ciudadanos. No precisamente porque hayan ganado en términos reales, sino porque son los que mejor han optimizado el voto descontento de antiguos votos del electorado popular. Además, a lo anterior hay que recordar la presencia de otras formaciones como Equo, Vox y los partidos nacionalistas que han sido depositarios de muchos otros votos que en gran medida podrían haber obtenido PP y PSOE.
Es muy pronto para hablar de la caída de estos partidos, si bien puede que algún medio de comunicación se aproxime a hacer vaticinios esotéricos. Lo que está claro es que se abre y se cierra un ciclo especialmente para los líderes, o dicho de otra forma, la vida política de Rajoy y Rubalcaba está contada. Si bien las opciones que parecen plantearse para estos dos partidos de cara a las próximas elecciones generales son la renovación de sus candidatos, o de lo contrario, tendrán que recurrir a la tradicional alianza del PSOE con IU y otros grupos o la formación de un posible gobierno entre PP-PSOE que como ya anunció en su día Julio Anguita, son prácticamente lo mismo en el plano económico que es el que realmente importa ahora mismo.
Igualdad ante todo
Las bocas de algunos políticos se llenan de palabras con mucho sentido. Términos como «justicia social», «transformación del sistema» y también de «igualdad». Igualdad del hombre ante la mujer, de los más pudientes frente a los más humildes, de nacionales frente a los que no tienen la nacionalidad, etc. El problema es que cuando una boca se llena de muchos palabros acaba por vaciarlos de contenido, para que puedan entrar más en su discurso y llenarlos después con la extraña esencia que ellos pretendan dotarle.
Estos son los misterios de nuestra clase dirigente. No hace mucho, se ha podido ver un ejemplo de esta cuestión, cuando la Consejera de Vivienda ha intentado definir como más iguales a los miembros de un colectivo social que no tienen techo, frente a otras personas que no tienen techo y con mucha anterioridad, se han integrado en el procedimiento para solicitar una vivienda social. Son más iguales unos que otros y parece ser que sí. Posiblemente, por ser de una determinada ideología, por tener un color político o mejor dicho, por ser seguidores de un alguien de que de un otro. Todo ello, creando una crisis de gobierno con los socialistas en Andalucía, sin necesidad de ton ni son. Después se llenarán las bocas de los dirigentes de IU diciendo que PSOE y PP la misma «m» son. Pues mire usted, no son lo mismo, pero ustedes sí son igual de cainitas y traidores que ellos.
El problema de nuestros políticos, y ya se ve en muchos ayuntamientos cuando se cuidan más los barrios de los votantes que de los no votantes; es que están acostumbrados a pagar con prebendas. Ya sea de un sobre a una vivienda de protección oficial, todo vale para mantener a los fieles. Y lo peor para ellos, es que si algo se valora en nuestro sistema político, por parte del común o del conjunto de la sociedad, es la igualdad ante la ley. Y este partido en concreto, ha demostrado que su concepto de igualdad es tan válido como el de sus opositores políticos. Una prueba más que el 15-M hace mucho que fue secuestrado por el establishment partidista.
Susana en el cambio andaluz
Ya tenemos nueva responsable del ejecutivo andaluz. Por primera vez en nuestra historia, la cabeza de la Presidencia es una mujer. Sin embargo, esto es uno de los pocos motivos de celebración que tiene la Junta de Andalucía. Está claro que el nombramiento no electo de Susana Díaz no responde al interés ideológico -o estético- de poner a una fémina al frente de la institución. Por desgracia, se trata de una retirada de Griñán ante el riesgo de que su persona pudiera salpicar con su permisividad las corruptelas del caso de los ERES a la institución autonómica.
Por su parte, Díaz responde que se perseguirá la corrupción. El mismo día que lo dice, le estalla el incendio intencionado de un archivo en el Ayuntamiento de Los Palacios. Lugar donde constaba importante documentación sobre los fondos de reptiles que se habían usado por parte de determinados miembros del PSOE-Andalucía. Además, como también se han destruido actas e informes con un gran valor histórico pertenecientes al siglo decimonónico. A la par, el vendedor de humos Antonio Martín se aventuraba unos días antes a valorar el discurso de Díaz como una entrada de aire fresco en el búnker. Al final, la poesía barata es lo poco que queda en el discurso de los socialistas andaluces.
Mucho tendrá qué hacer Susana si quiere reconvertir el aparato del partido. No obstante, puede que la solución a este problema sólo sea posible mediante un cambio de partido en la Presidencia de la comunidad autónoma. Lo que sólo será posible en las próximas elecciones al Parlamento Andaluz. Por desgracia, las alternativas de la derecha tampoco parecen muy auspiciadoras. Si algo parece no cambiar en los candidatos andaluces es su residencia en la ciudad de Sevilla, su carrera en Derecho y eso sí, por la Hispalense. He aquí el cambio andaluz.
IU es uno más
En las últimas décadas, conforme se ha asentado el bipartidismo imperfecto o multipartidismo moderado, como diría Sartori, se ha venido produciendo una dinámica bastante lógica en IU. Por un lado, ha sufrido la volatilidad electoral hacia el PSOE, especialmente en elecciones en las que existía un consenso entre sus votantes en que no gobernase la derecha. Esto le ha colocado en una posición difícil, dependiendo de pactos con el PSOE para gobernar o de las protestas contra el sistema electoral que no garantiza la proporcionalidad. Como consecuencia, ha aumentado sus escaños generalmente en momentos en que gobernaba el PP y los ha reducido cuando gobernaba el PSOE. Esto es lo que sucede actualmente, con una cifra bastante holgada y un grupo propio que representa la tercera fuerza de la oposición.
Durante los anteriores años, cuando no gozaba de esta fuerza en las cámaras, IU era lo más parecido a una queja continua. Desde la reforma de la LOREG hasta la búsqueda del consenso entre la izquierda. Lo que lleva a entender que este partido no se había convertido aún en un «catch-all party» o partido atrápalo-todo. Ni siquiera tenía síntomas de serlo. Lo cual hacía que IU fuese valorado como uno de los partidos que más bien conservaba su ideología marxista y comunista porque no había vendido sus principios a intereses de mercadotecnia política.
Esta semana, que seguimos en tiempos de crisis por mucho que algunos hablen de aumento del empleo, IU ha demostrado que su camino se dirige hacia convertirse en un partido atrápalo-todo. Desde Gobierno y PSOE se viene gestando un pacto, auspiciado por Rubalcaba, para hacer frente a la crisis y que sería bueno que contase con la participación de otras fuerzas, es decir, un pacto de Estado. Al respecto, IU ha respondido que no participará en ese pacto ya que PP y PSOE son lo mismo y que es un acuerdo del bipartidismo. Y es que, esa sea tendencia de discurso es lo que va aumentar el voto de IU para las generales, ahora que PP y PSOE están desacreditados.
La izquierda plural ha renunciado a la búsqueda del bienestar a través del diálogo con las otras fuerzas políticas. Independientemente de si el bienestar que quiere aportar IU sigue el modelo de repúblicas bananeras, hay un hecho claro y es que, desde este momento el mercado electoral tiene un nuevo cliente que ha pagado por sus principios y es Izquierda Unida. Por lo que, la afirmación que debiera haberse hecho es que PP, PSOE e IU son los mismos. Partidos atrápalo-todo.
El acuerdo de Taifas
«La chica de Presidencia y un psicópata del PP», textualmente éstos son los culpables de la salida de José Chamizo del cargo de Defensor del Pueblo Andaluz, una función que ha cumplido con humildad y sacrificio en los últimos años. Hasta no hace poco, Chamizo -conocido también como el cura de los Barrios- ha sido la voz de los que no tienen voz. Las demandas de esas personas de a pie que más allá de 15 emes, comunistas de boquilla y perroflautas a sueldo de partido, no llegan a ningún sitio.
En esta nuestra suerte de plutocracia, perdón, democracia andaluza, ese bloque de izquierdas PSOE e IU se pone de acuerdo para que no gobierne la derecha y con la derecha para cargarse al Defensor del Pueblo Andaluz. Sin embargo, estos tres partidos son incapaces de llegar a un acuerdo para responder ante la sociedad a la que dicen representar. ¿El motivo? Las palabras de Chamizo denunciando el distanciamiento de la realidad política y social de la élite autonómica en general es algo mucho más grave para sus posiciones que la crisis económica. Esto demuestra que los tres se han convertido en máquinas apegadas a las ubres de la Administración autonómica.
Mientras haya crisis económica, los populares seguirán criticando que malos son esos «revolucionarios» de IU y hablando de que si Andalucía es Cuba. Los «revolucionarios» seguirán manipulando con sus medidas populistas y su capitalización de los movimientos sociales. ¡Qué malo es el capitalismo! Pero miren ustedes, nuestra política no es capitalista porque nosotros comunistas seguimos aquí sentados en estos sillones que en la próxima legislatura serán más. Y el PSOE, seguirá en su tendencia de mantener el feudo andaluz a toda costa. Y si hace falta, de forma cainita, todos nos ponemos de acuerdo para cargarnos a la voz del pueblo. Porque si en este país se ponen de acuerdo, es para cargarse a las pocas personas honradas que quedan.
Las falsas interpretaciones de las elecciones vasca y gallega
En los próximos días, vendrán los expertos e iluminados de los distintos partidos a valorar los resultados de Galicia y del País Vasco. Entre las hipótesis que se barajan hay dos que son especialmente erróneas y preocupantes. Por un lado, la afirmación de que la victoria popular gallega es una aceptación positiva de los recortes de Rajoy. Por otro lado, la creencia de que la pérdida de votos socialistas en detrimento de populares y nacionalistas es un rechazo de la oposición de Rubalcaba.
En términos politológicos, es factible afirmar que los anteriores factores han jugado un papel en el desenlace de la campaña. Sin embargo, hay aspectos que tampoco se deben olvidar. En Galicia, se encuentra uno de los principales feudos populares y tradicionalmente ha sido una comunidad de derechas y a la antigua usanza. Es ilustrativo, el estudio de Guillermo Márquez sobre los políticos franquistas que después de la transición repiten como concejales democráticos en los municipios gallegos. O dicho de otra forma, la continuidad de los viejos notables de provincia en esta región.
En segundo lugar, la cuestión vasca debe ser analizada desde dos causas. La primera el rechazo al bipartidismo presente en España actualmente por la mala gestión de Rajoy y el desencanto socialista a Rubalcaba. Y la segunda, el auge de los nacionalistas propiciado por la iniciativa de Mas de invertir políticamente por la independencia de Cataluña, junto a la subida de la izquierda abertzale. He aquí, donde sí hay que pensar y reflexionar sobre la deriva de estas comunidades, una feudo popular y la otra convertida en una suerte de sistema multipartidista en su cámara autonómica.
El señor de las tijeras
Los recortes en cualquier cartera están a la orden del día. A diario, la prensa retransmite los entresijos de la sastrería de Moncloa donde se recorta de todo, menos el sueldo del personal estatutario, dícese los políticos. Y es que, si la prioridad que vendía el PP durante la campaña era el empleo, ahora se ha convertido en ajustar las cuentas macroeconómicas para quedar bien en la familia europea. Y según algunos, para no caer en un rescate que puede salir a la griega.
Las soluciones de los recortes son sólo medidas a medio plazo. Ya que aún así, no se conseguirá atajar con el problema de raíz que es la caída de la producción y el empleo. Como decía un prestigioso profesor de Economía, Rajoy se ha convertido en el señor de la tijera. Cortes y descosidos por un lado y por otro, pero nadie se encarga de reactivar la economía que es la auténtica cuestión que está al fondo del telón.
Las pymes siguen sufriendo y el comercio local continúa cerrando. Mientras, se anuncia que el primer trimestre de este año se ha iniciado una recesión producida por las cuentas heredaras de Zapatero y los recortes del actual ejecutivo popular. Y así, seguirán cerrando unas empresas y otras. Como decía el refrán, primero fueron a por mis vecinos de la calle de arriba, después a por los otros y así hasta que el último fue uno mismo. No habrá escapatoria a la economía si la dirección del Gobierno va a ser “feudalizar” una sociedad que ya empieza a dar pasos de gigantes hacia atrás.
La elección de Izquierda Unida
El resultado electoral de los recientes comicios autonómicos ha dejado una interesante situación de desgobierno para todos los partidos concurrentes. Los populares no han obtenido su profetizada mayoría absoluta, a saber por dos factores fundamentales: el recorte efectuado desde el ejecutivo central y el caduco liderazgo de Arenas. Por su parte, los socialistas han sido los grandes perdedores, reduciendo su número por la volatilidad de votos hacia la derecha y hacia la formación más a su izquierda. En cuanto a IU, son los grandes vencedores al aumentar sus diputados y disponer de la última palabra en la arena política.
Este partido es el triunfante en la batalla, pero no tiene por qué ser el ganador a largo plazo. Pues hablamos anteriormente, de las posibles debilidades que podría acarrear cualquier decisión en su estrategia para la presente legislatura. Y es que, el primer problema que tiene IU es su democracia interna, mucho más auténtica que la que pueda existir en otros partidos. Así, han surgido defensores y detractores entre el apoyo puntual al PSOE para la investidura y los presupuestos; o la formación de un gobierno.
La apuesta por la coalición tiene como precio la Presidencia de la Junta y tres consejerías, posición que apoya Valderas. Aunque, insiste en ir hasta el final en el caso de los ERES. El camino del apoyo puntual está más en manos de Gordillo y Garzón, quienes consideran que un gobierno de coalición podría llevar a la pérdida de votantes fieles y más riesgos de volatilidad en futuros comicios. Y ciertamente, no se equivocan en este último aspecto.
La arista más puntiaguda señala la posible disolución de la formación de Gordillo en el seno de la federación de izquierdas. Más las demandas de otros, por impulsar una suerte de transformación del sistema en Andalucía, que siempre hablando de “capitalismo” nunca hablan de la otra alternativa que es, para variar, el “comunismo”. Y ahora es, cuando entre tantas versiones de proyecto comunista, que si el de Gordillo, el de Garzón, Lenin, Marx, Kautsky, Bernstein, o el de Dios sabe quién; se va a poner en marcha en sus políticas. Por lo que, caemos en el interrogante del auténtico nombre y contenido de su programa, en esencia de izquierda, y que no quiere saber nada con la “derecha” del PSOE.
La clave está a la izquierda
25M. Desenlace de la contienda electoral por Andalucía. Los protagonistas del bipartidismo se la juegan todo a una. Aunque, en la parrilla de cada partido hay distintas cuestiones que acabarán con buen asado o una chamusquina definitiva. Por ello, si algo marca a los contendientes es que el derrotado perderá mucho más que el acceso al ejecutivo de la Junta de Andalucía.
En primer lugar, el PP andaluz afronta su bautismo de fuego para hacerse por primera vez en la historia con el Gobierno autonómica. Y por tanto, efectuar una alternancia en el poder de la comunidad que ha estado durante más de treinta años en un régimen de partido dominante, según la clasificación de Sartori. Lo que, se presume, es un síntoma de calidad democrática para las instituciones y la cultura política. No obstante, la apuesta de los conservadores es el liderazgo de Javier Arenas, político superviviente e iniciado en el centro-democrático durante la Transición. Y que, de no obtener la victoria acabaría totalmente quemado produciendo una renovación de la élite en el seno del partido.
En segundo lugar, el PSOE se juega la continuidad del régimen chavista, ahora griñaniano, de café para todos. O mejor dicho, está a prueba el liderazgo de José Antonio, que recibió el Gobierno de la Junta de parte de su amigo Manuel, pero nunca lo ha ganado hasta ahora en unos comicios. De ahí, debemos observar si el heredero tiene la misma virtus que el príncipe; o si por el contrario, la fortuna termina por vencerlo en el último momento después de tantos ERES, fondos reptilianos, leyes de reforma administrativa y demás varapalos. Cuya hipotética derrota abriría aún más las luchas intestinas en el socialismo andaluz arrastrado por la marea azul.
En tercer y en último lugar, está el gran decisor de esta contienda IU. Esta formación aspira a aumentar sus diputados gracias a los votos volátiles desde la izquierda del PSOE. Lo que la coloca en una posición inmejorable para negociar con los socialistas un gobierno de coalición en caso de que los populares no obtuviesen mayoría absoluta, o si, dejaría a la derecha gobernar como castigo al gobierno saliente como hizo en Extremadura. IU lo tiene todo por ganar porque si cede al PP aumentaría sus votos y apoyos de forma indirecta y se legitimaría como “auténtica izquierda” frente a un PSOE que ella misma cataloga como derecha. Si no, regresaría al ejecutivo entrando en la gestión de la comunidad autónoma con todas sus prerrogativas y prebendas.
En cuanto a los diputados de PA y UPyD, los primeros se quedarían fuera y los segundos mantienen unas lejanas posibilidades de conseguir algún diputado por Sevilla y Málaga. Por lo que, tras este análisis, la izquierda real es la que tiene el sartén por el mango y la que decidirá cuál será el destino de Andalucía en la próxima legislatura.
El dúo dinámico: Griñán y Valderas
Los candidatos a las elecciones andaluzas, disculpen, algunos han tenido la buena costumbre democrática de participar en el debate televisado. Un ritual que viene siendo símbolo de una cultura política coherente y saludable. Aunque, antes bien habría que observar si el dúo entre Griñán y Valderas corresponde con las fuerzas que compiten por la Presidencia de la Junta de Andalucía.
Muchos partidos, especialmente los que carecen de representación política, se quejan de la poca visibilidad que tienen en los medios de comunicación. Y en parte razón no les falta, pero entonces llegamos a la pregunta sobre cuáles son los partidos que deben ser llamados a un debate. La tradición electoral norteamericana impuso como tendencia la confrontación entre los dos principales partidos, pero esto sólo tiene sentido en un sistema bipartidista como el del otro lado del Atlántico.
Dice Sartori que aquellos partidos con poder real, es decir, los que ostentan o pueden lograr una representación efectiva son los que deben ser analizados. Por tanto, bien estaría que en el debate se hubiese contado con la presencia de UPyD y PA, a los cuales se les ha hecho un vacío mediático. Y mejor no hablar, del desplante del valiente Javier Arenas, temeroso de ser acorralado en el gallinero de Canal Sur.
Asimismo, reza en el estatuto de RTVA que los medios autonómicos serán un fiel reflejo de las distintas sensibilidades y la diversidad de la comunidad. Parecer ser que, los directores de la empresa pública sólo han tenido en cuenta a los dos grandes, amén del tercero que está ahora en alza. Por lo que, ni la censura de PA y UPyD, ni la espantada de los populares hacen honor a esa pluralidad política que bien debiera haberse esperado del mencionado debate. Por lo que, el debate ha dejado más por los suelos aún la pésima imagen de la que ya disfruta esta nuestra televisión autonómica.
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