hipocresia

No exit

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slide_3Dice un buen profesor, Josep Baqués, que tenemos los políticos que nos merecemos. Nuestros políticos son humanos, no extraterrestres ni criaturas de una dimensión alternativa. Proceden de nuestra misma sociedad, han estudiado en lugares -menos o más privilegiados-, comparten creencias religiosas ampliamente extendidas, han participado en actividades, clubes o asociaciones presentes en su entorno. En definitiva, han llevado a cabo un proceso de socialización existente en el seno de su sociedad. Un proceso de socialización que otras personas ajenas a la política, también han experimentado. Nuestra élite política es producida en casa, es un producto de manufactura artesanal. Su pensamiento, su forma de contemplar el mundo, sus acciones, la justificación de sus acciones y sus objetivos no son tan distintos a los que cualquier ciudadano tendría.

Análogamente a la inversa, el individuo promedio no es tan distinto de esos políticos. Las glorias y las miserias de la política a gran escala también se reproducen en los grupos pequeños. Veamos, cualquier grupo humano de la sociedad crea su propia jerarquía, más o menos acentuada, con independencia de su tamaño. Lo interesante de la microsociología es que -siempre y cuando se tenga en cuenta la falacia ecológica- se puede observar si se reproducen tendencias similares a una escala mayor. Por eso, no es extraño que personas que militan, votan y simpatizan con partidos que supuestamente se oponen al bipartidismo tradicional -C’s y Podemos-, luego en su vida privada, actúen como auténticos miembros de la casta. Y con placer.

Es imposible escapar a estas tendencias. La política, la sociedad y cualquier colectivo humano tiene en su más profundo corazón esta dinámica. Decía Kichi, el alcalde de Cádiz, que la política es gestionar las incoherencias y es cierto, política es la resolución de conflictos con alternativas enfrentadas no necesariamente binarias y cuyo resultado siempre conlleva una pérdida para alguno de los participantes. Pareciera que desde la perspectiva de los elitistas el mundo es oscuro. Sin embargo, existe una luz y es que los líderes necesitan mantener algún vínculo con la masa, y que de no mantenerlo corren el riesgo de ser depuestos por otros.

Hablando de refugiados, ladran los Bardem

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refugees

La llamada “crisis de los refugiados” ha estallado de lleno en el corazón de Europa. Desde hace unas semanas, la opinión pública asiste atónita a los centenares de miles de sirios que huyen de la guerra civil. Desde la derecha europea, las respuestas han oscilado desde el rotundo rechazo hasta la asimilación heredada de los socialdemócratas, como ilustra Merkel en este último caso. Desde la izquierda, su expresión ha pasado desde la acogida planificada hasta las voces que culpan a Europa de la tragedia siria. Ante esta situación, la Unión Europea ha procedido al reparto de cuotas de refugiados entre los países miembros, correspondiendo una cantidad aproximada de 15.000 personas para España. Una política que probablemente sea la más razonable al atenerse al tamaño, las capacidades económicas y el potencial de cada uno de los países miembros.

Sin embargo, esto parece que no ha gustado mucho al honrado gremio de artistas, ese sector que se viste con la bandera republicana y que vive gracias al suministro de dólares hollywoodiense. En concreto, Miguel Bardem ha difundido un cortometraje, bajo el títutlo “¿Quién da más?” en el que presenta a los refugiados como un producto en subasta entre los países miembros, recordando que más de 15.000 huidos de diferentes conflictos bélicos han perecido en las últimas décadas. Y ciertamente, es innegable que permanecer impasible frente a este drama humanitario es un auténtico acto de indolencia. Ahora bien, otra postura distinta es, aquella que manifiesta Bardem y algunos sectores de nuestra izquierda, que señalan a Europa como culpable de la guerra civil en Siria.

Desafortunadamente, los artistas son dados a los argumentos emotivos, pero poco razonados. Para comenzar, el origen de la guerra civil siria reside en el fracaso del cambio de régimen durante la llamada “primavera árabe”. Este país que durante muchas décadas ha sido una dictadura personalista, de corte soviético y autoritario, experimentó una serie de manifestaciones públicas en las que se abogaba por un aumento de las libertades y una transición hacia un régimen democrático en 2011. La violenta respuesta de Al Assad contra los críticos y la penetración de fundamentalistas islámicos entre la oposición, que más tarde ha venido a llamarse “Estado Islámico”, fue la primera chispa del conflicto que se ha prolongado por un lustro. Durante estos cinco años, pocos miembros de nuestro honrado cuerpo de artistas, y en concreto de la familia Bardem, se ha acordado de este drama.

Siguiendo en nuestra argumentación, la obligación de acoger a los refugiados es política, pero no legislativa. Ni la Constitución Española, ni las normas comunitarias obligan al Estado a aceptar una cantidad determinada de refugiados. Hasta hace unos años, operaba el llamado “sistema de Dublín”, según el cual, el país al que llegaba un refugiado, era el que debía de ocuparse de su acogida. Ahora bien, el actual recurso al reparto de refugiados está basado en una sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea que afirma que si un país miembro no tiene capacidad para acoger a los refugiados, debe procederse a efectuar un reparto equitativo. Además, hay que señalar que la acogida de refugiados es una cuestión de soberanía, por lo que, es cuestión de cada Estado decidir su postura al respecto.

Por otro lado, en el corto de Bardem se confunde inmigración ilegal y refugiados. No es lo mismo, ya que la inmigración supone un cambio del lugar de residencia, y en última instancia, la adopción de una nueva nacionalidad. En cambio, el refugiado es una persona para con la cual, el Estado de acogida, se responsabiliza de asistir materialmente y brindarles protección. En este sentido, aunque Rajoy y algunos indicadores con intereses electoralistas hablen de mejora económica, España aún no ha salido plenamente de la crisis. Por lo que, se debe tomar cierta precaución, antes de decidir la cantidad de refugiados que el país es capaz de atender adecuadamente.

Ciertamente, este video pasará a la lista de episodios de hipocresía política que rodean a la familia Bardem. Entre estos capítulos se puede recordar la postura de Javier Bardem a favor de la causa palestina, mientras su mujer, Penélope Cruz, daba a luz en Monte Sinaí, un reputado hospital hebreo de Los Ángeles; el apoyo de Bardem a los trabajadores de Coca Cola que sufrían un ERE, la misma técnica que su familia empleó para intentar despedir a los trabajadores de su restaurante; o la defensa de la sanidad pública cuando el clan ha usado la clínica Ruber Internacional de Madrid. En estas condiciones, es difícil tomar en serio los argumentos presentados por estos cínicos.

Igualdad ante todo

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descargaLas bocas de algunos políticos se llenan de palabras con mucho sentido. Términos como “justicia social”, “transformación del sistema” y también de “igualdad”. Igualdad del hombre ante la mujer, de los más pudientes frente a los más humildes, de nacionales frente a los que no tienen la nacionalidad, etc. El problema es que cuando una boca se llena de muchos palabros acaba por vaciarlos de contenido, para que puedan entrar más en su discurso y llenarlos después con la extraña esencia que ellos pretendan dotarle.

Estos son los misterios de nuestra clase dirigente. No hace mucho, se ha podido ver un ejemplo de esta cuestión, cuando la Consejera de Vivienda ha intentado definir como más iguales a los miembros de un colectivo social que no tienen techo, frente a otras personas que no tienen techo y con mucha anterioridad, se han integrado en el procedimiento para solicitar una vivienda social. Son más iguales unos que otros y parece ser que sí. Posiblemente, por ser de una determinada ideología, por tener un color político o mejor dicho, por ser seguidores de un alguien de que de un otro. Todo ello, creando una crisis de gobierno con los socialistas en Andalucía, sin necesidad de ton ni son. Después se llenarán las bocas de los dirigentes de IU diciendo que PSOE y PP la misma “m” son. Pues mire usted, no son lo mismo, pero ustedes sí son igual de cainitas y traidores que ellos.

El problema de nuestros políticos, y ya se ve en muchos ayuntamientos cuando se cuidan más los barrios de los votantes que de los no votantes; es que están acostumbrados a pagar con prebendas. Ya sea de un sobre a una vivienda de protección oficial, todo vale para mantener a los fieles. Y lo peor para ellos, es que si algo se valora en nuestro sistema político, por parte del común o del conjunto de la sociedad, es la igualdad ante la ley. Y este partido en concreto, ha demostrado que su concepto de igualdad es tan válido como el de sus opositores políticos. Una prueba más que el 15-M hace mucho que fue secuestrado por el establishment partidista.

Miseria intelectual

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imagesVuelvo a Málaga para descansar del trajineo de los Madriles. Fin de semana. Abro el periódico emblema de la ciudad mediterránea y veo los mismos rostros. Mi mente vomita improperios. Mi boca denuncia miserias. Cada vez más, la élite cultural local o lo que muchas veces mal llamamos “intelectuales” son las sierpes más viles e hipócritas con las que podemos toparnos. Se acuestan con políticos, mueven banderitas según el calendario, publican con subvenciones y copan las redes sociales para cumplir sus ansias de fama y… gloria. Seres vacíos.

Ilustremos con algunos ejemplos de algunos bien conocidos, sin dar nombres para no invocar posibles violaciones del honor que está bastante sobrevalorado. Érase una vez un profesor universitario que en sus clases de literatura narraba los asuntos de cama de los autores españoles en lugar de profundizar en el sentido de sus obras. Y fuera del aula, dedicaba el tiempo libre a escribir libros para el público infantil. Bendita libertad de cátedra. Sin ti los degenerados no podrían hacer lección de lo sórdido.

Hay otros sujetos. Como uno que empezó siendo comunista y ahora es destacado españolista experto en el universo umbraliano. Una buena persona que en privado lanza improperios contra nuestra ciudad, pero en público la alaba. Defensor de la España profunda. A medio camino entre Madrid y Málaga, con el Café Gijón como cuartel general, este taimado buscavidas vende humo entre editores, poetas y cosas similares. La chaqueta se cambia las veces que haga falta con tal de publicar, con tal de cobrar.

Y para terminar, una de nuestras singularidades intelectuales es un reputado “escritor” argentino. Bien conocido entre nuestra derecha malagueña de cuya mano come. Uno que al mando de una reputada institución del legado artístico de la ciudad, igual se dedica a acusar a asociaciones culturales y cívicas de “nazis”. O bien se pone a dirimir premios literarios entre versos que hablan de la masturbación en ausencia de amante, de comida caducada en el interior de una nevera o de fantasías sexuales durante la revisión de la ITV.

Estos sujetos y muchos otros de similar calaña tienen una gran habilidad. Una capacidad sin igual para criticar a políticos un día y al siguiente acostarse con ellos para conseguir sus intereses. Que un día venden su alma al demonio y al siguiente aspiran ser enardecidos en la ambrosía de las divinas musas. Este es el “espíritu crítico” oficial de Málaga. Esta es la voz de la clase pensante que actúa como la misma clase política a la que denuncia. Esta bandurria de petimetres y fulanos es nuestra miseria intelectual.