Política
Iglesias en la política partidista
La gran sorpresa de estas elecciones ha sido la irrupción de Podemos con cinco eurodiputados. Literalmente, han conseguido en cuatro meses lo que a Izquierda Unida le ha costado ocho años o más de trabajo político. Llueve rápida y constante mucha información, de seguidores y detractores, sobre el programa de este partido o «movimiento ciudadano» como se autodefine y es normal que entre sus seguidores las alabanzas sean bien recogidas y las críticas mal acogidas. Muchas veces, sin una contra-réplica o respuesta en la que se dice que Pablo Iglesias no es igual que el resto de político, que la «casta», con esa casta con la que ya empieza a pactar (léase Izquierda Unida y Equo, a quien susodicho considera miembros de la «casta»).
Para bien o para mal, a día de hoy vivimos en una democracia parlamentaria de corte liberal. Eso implica que nuestros representantes políticos, por ejemplo Pablo Iglesias, y los partidos, léase Podemos, acceden al poder y como parte del poder democrático tenemos el derecho a defenderlos y criticarlos. No es válido el argumento de separar a Pablo Iglesias y sus propuesta de lo qué es Podemos, de la misma forma que no se separa a Bárcenas del Partido Popular o a los ex-consejeros de la Junta de Andalucía implicados en el caso de los ERE tampoco se les separa del PSOE. Esto es una democracia, y cualquier persona que defienda Podemos, debe entender que desde el momento cero en que acceden a la arena política, todos los ciudadanos (incluidos ellos) están en el derecho de criticar a los poderes bajo la sacro-santa libertad de expresión.
Es denostable tanto que desde Interior vayan a perseguir a ciudadanos que comentaban tal o cual con el reciente asesinato de Isabel Carrasco como que ahora cualquier crítica a Podemos se esgrima: separando a Iglesias de su partido, diciendo que quién lo critica es un «fascista» o que Pablo es una persona buena y santa. Cuestión esta última de la que me ocuparé en siguientes textos de dilucidar quién es Pablo Iglesias (para quiénes no lo conocían antes de febrero), de explicar qué es Podemos y sus propuestas y sobre todo, de saber quién está detrás de este grupo político. Porque, lo quieran o no en Podemos, hay que recordar que ningún movimiento ciudadano representará a toda la ciudadanía, por eso de que vivimos en una democracia donde otro principio fundamental es la pluralidad ideológica y partidista. Bienvenidos todos y todas al debate.
La caída de los partidos dinásticos
A falta de unas horas de los resultados de las elecciones europeas, surge la hipótesis de vaticinar la caída de los dos partidos dinásticos en España. Es posible plantear la posibilidad de que se esté abriendo un ciclo, y no precisamente económico, sino político en el que las dos corporaciones atrápalo-todo, ya no consiguen atrapar ni una cucaracha en una esquina. Todo ello, debido a una gran volatilidad del voto, que hacía décadas que no se conocía en este país. He aquí lo interesante de estas elecciones europeas que sirven como un previo de las nacionales.
A la izquierda le ha salido una gran competencia y por tanto opciones al ciudadano de a pie, en el que el gran beneficiado ha sido el pasaporte gratuito de Podemos para que Pablo Iglesias sea político sin tener que sufrir años de militancia. Mientras tanto, en la derecha hay dos grandes ganadores como son UPyD y Ciudadanos. No precisamente porque hayan ganado en términos reales, sino porque son los que mejor han optimizado el voto descontento de antiguos votos del electorado popular. Además, a lo anterior hay que recordar la presencia de otras formaciones como Equo, Vox y los partidos nacionalistas que han sido depositarios de muchos otros votos que en gran medida podrían haber obtenido PP y PSOE.
Es muy pronto para hablar de la caída de estos partidos, si bien puede que algún medio de comunicación se aproxime a hacer vaticinios esotéricos. Lo que está claro es que se abre y se cierra un ciclo especialmente para los líderes, o dicho de otra forma, la vida política de Rajoy y Rubalcaba está contada. Si bien las opciones que parecen plantearse para estos dos partidos de cara a las próximas elecciones generales son la renovación de sus candidatos, o de lo contrario, tendrán que recurrir a la tradicional alianza del PSOE con IU y otros grupos o la formación de un posible gobierno entre PP-PSOE que como ya anunció en su día Julio Anguita, son prácticamente lo mismo en el plano económico que es el que realmente importa ahora mismo.
El crimental de Interior
El asesinato de Isabel Carrasco en Léon ha conmocionado a la sociedad en los últimos días. Para empezar, es el primer asesinato político no realizado por ETA que se produce en estos treinta años de democracia, prácticamente desde la Transición con marcados episodios como los abogados de Atocha. Si bien, la situación económica y política presente dista de una gran diferencia con la que se vivía por aquel entonces. Esto ha producido multitud de comentarios, opiniones y declaraciones ante los medios de comunicación y las redes sociales.
En esta época, muy dada al populismo, no ha faltado quién de alguna forma u otra ha parecido celebrar la muerte de esta persona. Si bien, los medios de comunicación están magnificando el asesinato de esta señora hasta límites moralmente indeseables. Y moralmente indeseables porque -y que conste el arribafirmante no es amigo de populismos- son más de 3.000 las personas que a día de hoy se han suicidado por hechos trágicos como la pérdida de su hogar, de su empleo, etc. y esos cadáveres son ocultados por nuestros medios de comunicación. Silenciados. Son «evaporados» como dirían en 1984 de Orwell. Mientras que, la muerte de un representante político parece convertirse en un drama nacional. Hay que meditar sobre estos balances del sistema y sobre todo, ser fríos en nuestra expresión ante la muerte de esta señora, que no deja de ser una ciudadana más como las que a diario mueren en un suicidio o por un caso de malos tratos.
Si bien, será difícil meditar porque las reacciones del Ministerio de Interior no se han hecho esperar. Desde esta cartera se afirma que procederán a investigar en las redes sociales a cualquier opinión, mofa o burla que no haya sido acorde con el drama nacional patrio que estamos viviendo. ¿Será investigada esta columna? ¿Por qué no se investigan las opiniones racistas, machistas y clasistas de algunos miembros del Partido Popular? Parece ser que nuestro derecho a la libertad de expresión tiene mayor alcance para unos y para otros. E insisto, no es una cuestión fácil porque es sencillo caer en el populismo, pero palabras mayores son cortar la libertad de comunicación de una ciudadanía. ¿Se estará produciendo una extraña coincidencia entre Jorge Fernández y el Gran Hermano orwelliano? ¿Estaremos dando los pasos para tipificar el «crimental» y seguir manteniendo la «evaporación» de ciudadanos que se quitan la propia vida en este contexto de crisis? Lo que sí queda claro, es que España no es país para las libertades ni mucho menos para liberales.
Ponencia de Collado sobre las élites locales en el VII Congreso de la Asociación Portuguesa de Ciencia Política
Las distintas fórmulas y dinámicas entre los grupos municipales fue el objeto de análisis de una ponencia presentada por Francisco Collado en el VII Congresso de la Assoçiaçao Portuguesa de Ciência Política (APCP). Bajo el nombre «La negociación entre las élites locales durante la transición española a la democracia: colaboración u oposición», el autor realizó una exposición sobre las fórmulas de coordinación entre los partidos políticos en el ámbito local el pasado 14 de abril en este congreso científico que tuvo lugar en la Universidade de Coimbra.
Esta comunicación, que se encuadra dentro del proyecto de tesina desarrollado por Francisco Collado, y en el que se analizan los gobiernos municipales de cuatro ciudades españolas entre 1979 y 1983, fue acogida por el Grupo «Transiçao e conflito» bajo la dirección de los profesores Paloma Román y Jaime Ferri de la Universidad Complutense de Madrid. Asimismo, se expusieron otras ponencias de estos autores concernientes al conflicto vasco y de Marta Silva y Carla Prado, pertenecientes estas últimas a la Universidade de Coimbra, sobre la evolución de la desconolonización de Egipto y Argelia.
Las concubinas en la Administración china
Recientemente, se ha hecho público el escándalo existente en China, donde más de dos tercios de los funcionarios detenidos por corrupción, lo han sido por el cargo de «adulterio» o segundas esposas. En este país, donde el comunismo se diluye y adquiere el carácter gerifáltico de cualquier bizarría o exhibición de poder que se pueda pagar con dinero, la intromisión en la vida privada de sus ciudadanos y la malversación de fondos van unidos de la mano. Curiosamente, el establishment no castiga por el robo del erario público, pero sí, por la razón a donde va a parar ese robo de las arcas, véase en este caso a las conocidas como «ernai», que cuanto más jóvenes y multitudinarias son, más caché le otorgan a su propietario.
El problema de las «ernai» no es ya tanto un producto de la corrupción china, sino también una cuestión de cómo determinadas instituciones han sido adaptadas a un sistema comunista moderno en un país oriental. En concreto, China es una de las culturas donde la administración y la burocracia adquirieron un impresionante valor desde la Antigüedad -gracias al confucianismo-, más de mil años antes de la creación de los primeros Estados occidentales. En esta coyuntura, la posición de poder llevó aparejada ciertos privilegios y algunos de ellos se convirtieron en institucion como las concubinas.
En el actual panorama, el partido único no ha conseguido acabar con esta institución que está mucho más arraigada y cuenta con más siglos de vigencia. Por lo que, cabe preguntarse si el comunismo chino, no es a fin de cuentas, una nueva versión de las dictaduras orientales transformadas a los tiempos modernos, en un entorno donde la adquisición de la democracia pasar por un proceso de aculturación occidental. Probablemente, se pueda afirmar que el éxito del Estado liberal moderno sea una de las grandes aportaciones de la cultura occidental a la política teórica y práctica, frente a lo que han aportado otras culturas.
Y ahora suben el gas
El nuevo conflicto desatado entre Occidente y Rusia, a través de la secesión de Crimea y con la guerra de Siria aún coleando, ha pasado factura. Factura nunca mejor dicho que está recogida en los acuerdos entre la rusa Gazprom y la ucraniana Naftogaz desde 2009. Hace apenas unos días, Moscú remitió una carta al gobierno estadounidense que en verdad estaba dirigida a los consumidores europeos de gas ruso. En la misma, se vislumbra un interés de presión de Putin frente a la Unión Europea, en la que se pedía especialmente que los occidentales se preocupen más por socorrer el déficit ucraniano y dejen de entrometerse en las cuestiones de seguridad y defensa. O dicho de otra forma, el gas no lo paga sólo Rusia, sino que Europa también tiene que soportar los costes de Naftogaz, a través de la ayuda económica a Ucrania.
Repartido el pastel y con el posible interés de Europa por integrar a Ucrania, Rusia no se contenta sólo con haberse adueñado de Crimea y campar a sus anchas. Además, tiene el morro suficiente de pedir que le paguen los costes del gas que tiene conveniado con Ucrania. Aquí se observa como Rusia sigue una lógica imperialista similar a la de Estados Unidos. Rusia no tiene interés en incrementar su territorio, más bien en garantizar sus posiciones y salidas estratégicas, a la par que intenta disminuir costes. Una lógica sabia desde la real-politik, pues está demostrado que cuando un imperio alcanza un determinado tamaño, los costes de su manutención son imposibles de superar por los beneficios y todo se torna en un déficit constante.
Este hecho demuestra que Rusia está cerca de su sobredimensionamente, si no lo ha hecho ya. Ahora bien, esto no es motivo para infravalorar las capacidades del gigante asiático, especialmente si se estudia una intervención militar en Ucrania por parte de la OTAN. Probablemente, esta opción sea la última y dependa no ya tanto de las ventajas de vencer a Rusia, sino de cuánto quieren arriesgar los socios europeos y americanos. Por lo que, probablemente habrá una relación directa entre mejora de la economía occidental frente a no intervención militar en Crimea.
Igualdad ante todo
Las bocas de algunos políticos se llenan de palabras con mucho sentido. Términos como «justicia social», «transformación del sistema» y también de «igualdad». Igualdad del hombre ante la mujer, de los más pudientes frente a los más humildes, de nacionales frente a los que no tienen la nacionalidad, etc. El problema es que cuando una boca se llena de muchos palabros acaba por vaciarlos de contenido, para que puedan entrar más en su discurso y llenarlos después con la extraña esencia que ellos pretendan dotarle.
Estos son los misterios de nuestra clase dirigente. No hace mucho, se ha podido ver un ejemplo de esta cuestión, cuando la Consejera de Vivienda ha intentado definir como más iguales a los miembros de un colectivo social que no tienen techo, frente a otras personas que no tienen techo y con mucha anterioridad, se han integrado en el procedimiento para solicitar una vivienda social. Son más iguales unos que otros y parece ser que sí. Posiblemente, por ser de una determinada ideología, por tener un color político o mejor dicho, por ser seguidores de un alguien de que de un otro. Todo ello, creando una crisis de gobierno con los socialistas en Andalucía, sin necesidad de ton ni son. Después se llenarán las bocas de los dirigentes de IU diciendo que PSOE y PP la misma «m» son. Pues mire usted, no son lo mismo, pero ustedes sí son igual de cainitas y traidores que ellos.
El problema de nuestros políticos, y ya se ve en muchos ayuntamientos cuando se cuidan más los barrios de los votantes que de los no votantes; es que están acostumbrados a pagar con prebendas. Ya sea de un sobre a una vivienda de protección oficial, todo vale para mantener a los fieles. Y lo peor para ellos, es que si algo se valora en nuestro sistema político, por parte del común o del conjunto de la sociedad, es la igualdad ante la ley. Y este partido en concreto, ha demostrado que su concepto de igualdad es tan válido como el de sus opositores políticos. Una prueba más que el 15-M hace mucho que fue secuestrado por el establishment partidista.
Cañete, candidato europeo
La elección de Arias Cañete como candidato para las europeas por parte del Partido Popular era un secreto a voces. Con la caída de intención de voto que está experimentando el partido en el Gobierno, no hay una gran disputa por ser el cabeza en las elecciones comunitarias ni tampoco por experimentar una jubilación «hacia arriba». Los arribistas populares se aferran a lo poco que les queda, ya que el próximo año serán las generales y todavía les queda mucho que hacer, sobre todo si se tiene en cuenta que poco se ha cumplido de lo prometido.
De una forma o de otra, el Ministro tiene una experiencia previa en las instituciones europeas. Lo cual es un aval para buscar un voto tecnocrático. Sin embargo, los resultados de la tecnocracia de Moncloa, y no digamos ya de Bruselas, es lo que hará arrancar más de un voto de castigo. Al menos, entre aquellos que estén realmente preocupados por la nueva composición de la cámara europea y lo vinculen con la política nacional. Lo que está claro es que la teoría racionalista del voto economicista será un factor determinante en países como España.
Si bien, tampoco hay que olvidar que muchas de nuestras decisiones se toman desde Bruselas y no desde Madrid precisamente. A lo que hay que señalar que Bruselas se ha convertido en un apéndice de la política exterior alemana, la que actualmente impone sus criterios frente al resto de los países. Y lo que hace años era una Europa unida es ahora una Europa dominada. Dominada por quienes se evitó que dominaran el mundo en la Segunda Guerra Mundial.
El legado de Suárez
Se habla de quién fuera por aquellos que vivieron la Transición. También por parte de quienes le conocieron. Y probablemente, todos y cada uno de los españoles tuvieron alguna responsabilidad o culpa en la caída de Suárez. Las mismas piernas que caminan hoy libres en nuestra democracia, empujaron de una forma o de otra al artífice de nuestro sistema político por el precipicio. Y ya se sabe que -cuando se mira al abismo, el abismo mira dentro de ti- como dijo Nitezsche, veamos dentro de los arribistas. Ya fueran socialdemócratas o populares que absorbieron las distintas élites integrantes d la UCD, ya sean los peperos que hoy se enorgullecen de la Constitución democrática, cuando el suyo -Alianza- fue un grupo que no apoyó el texto fundacional.
Reverte dijo hace unos días que la vida fue amable con Suárez, le quitó la consciencia para no ver en manos de que clase de delincuentes había dejado su obra. Adolfo Suárez dejó una importante herencia a este país: una democracia liberal recién salida de la nada y en un proceso transitorio menos traumático que el portugués y la existencia de un sistema de partidos de libre competencia que garantizase la representatividad ideológica. Después llegarán los minoritarios, y se quejarán -no sin razón- de que el sistema electoral es injusto. Pues miren ustedes, Suárez les legalizó pese a las amenazas del búnker militar.
Suárez también creó algo que en España probablemente nunca haya existido: el centro político. Incluso, a finales de los ochenta, cuando ya se había creado nuestro bipartidismo imperfecto, tuvo la visión suficiente para ocupar un espacio del eje político que está (y sigue) secuestrado por otras fuerzas. Desafortunadamente, los populares jugaron un papel importante en terminar de eliminar a ese centro y viajar del centro a la derecha a principios de los noventa.
Una vez caído el CDS, se habían sembrado las semillas suficientes para mantener el bipartidismo imperfecto. Un sistema donde la alternancia entre dos fuerzas que con el apoyo puntual de otros partidos es la dinámica reinante. Sin lugar a dudas, la sociedad en su conjunto ha sido malagradecida con Suárez y ha derrochado parte de su herencia, véase las opiniones estúpidas de Alberto Garzón pidiendo revisar la Transición o las asociaciones de la memoria creando su propia versión de «memoria parcialista» poniendo en duda el consenso. Un despropósito, una vergüenza. D.E.P. uno de los mejores líderes que tuvo este país de ingratos.
Occidente impotente
El mundo occidental ha demostrado su inutilidad de forma manifiesta. La Casa Blanca no ha actuado con contundencia ante la ocupación rusa de Ucrania y el referéndum de pacotilla que ha celebrado la península de Crimea. Unas fotografías de Obama llamando por teléfono a sus colegas rusos es la única imagen que ofrece la propaganda yanqui como respuesta a esta crisis. La Unión Europea, la misma que nos obliga a recaudar a través de subidas del IVA y reducción del Estado del Bienestar, no ha hecho absolutamente nada con respecto a Moscú.
Occidente sólo tiene una preocupación que es recaudar y una respuesta militar en Crimea habría sido fatídica para sus intereses confiscatorios. Mientras tanto, Ucrania observa como pierde «ipso facto» la soberanía de una parte de su territorio en medio de un proceso de transición política. Las autoridades rusas animan a la sedición del ejército ucraniano en Crimea, mientras campan a sus anchas en la que es una nueva provincia del imperio. ¿Cuál es la imagen que las democracias liberales europeas están dando ante Ucrania? No nos engañemos, la UE tiende su mano si se cumplen con los tres requisitos: es decir, usted es una democracia y se viene con nosotros a Bruselas a lo que le digamos, una buena caja registradora sonante y contante al son del mercado y la sumisión a las leyes que Bruselas le diga debe de cumplir. Está claro que Ucrania no es una buena inversión de momento.
El idealismo de una Europa unida por la pasta -¡sí! ¡por la pasta!- deja de ser una alternativa viable en la política de la Unión. Se quiera o no, Rusia ha puesto de manifiesto algo, y es que, el realismo político como visión de la geopolítica internacional, aún está vigente. En un mundo, donde el diálogo con dictaduras no es factible, sólo caben dos alternativas la disuasión y la represión. Sólo cuando los traseros de los burócratas occidentales se den cuenta de eso, podremos tener una mínima seguridad en que nuestro pequeño paraíso de democracia puede ser preservado. Mientras tanto, sólo cabe poner la mano a Europa y el culo a las dictaduras de todo tipo.
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