Elecciones

¿Por qué triunfa Ciudadanos?

Posted on Actualizado enn


La indiscutible posición de Albert Rivera se sitúa entre los tres principales partidos con intención de voto para las generales. Mientras que en las elecciones autonómicas que se celebran, mantiene posiciones entre la primera y la segunda fuerza con más votos. De esta forma, Ciudadanos se ha constituido como el partido más exitoso de la nueva oleada de lo que algunos han venido a definir como la “nueva política”. Ni la extinta UPyD ni la moribunda IU, han conseguido aprovechar esta situación de crisis y a la vez de oportunidad que ha surgido en el mercado político. En cambio, Podemos que parecía aglutinar a la mayoría del descontento de izquierdas ha obtenido un éxito relativo que no se corresponde con sus expectativas iniciales.

rivera03-6910

Las voces críticas señalan a ciudadanos como un heredero de PP y PSOE. Una especie de suerte de continuismo de las propuestas políticas realizadas por el bipartidismo, los dos grandes catch-all-parties de la primera época de la democracia española. Y es que, algo de verdad encierra estas afirmaciones. Es cierto que Ciudadanos supone un aglutinamiento de las tendencias ideológicas más moderadas y del votante de centro, ya sea centro-izquierda o centro-derecha. Lo que explica que el éxito de Ciudadanos se deba principalmente a la atracción de votantes socialdemócratas y liberales, entre otros. Y es que, si se observan los datos de auto-ubicación ideológica del votante español, éste se sitúa en una posición entre el cuatro y el cinco, por lo que a grandes rasgos, la mayor bolsa de votantes se encuentra en torno a posiciones políticas moderadas.

Partiendo de que el votante promedio está en una posición centrípeta, se puede explicar la caída de Podemos a partir de sus posiciones originales radicales. Las cuales han tenido que moderar conforme han entrado en el juego político para poder hacerse un hueco en el mercado electoral. De hecho, la ruptura de Podemos con el discurso bipartidista ha beneficiado más a su adversario Ciudadanos que a la misma formación. No obstante, Ciudadanos tiene que jugar a un juego peligroso, y es que en aquellos casos en los que no gobierna, se está convirtiendo en una fuerza de apoyo a la gobernabilidad en las distintas arenas, situándose en una estrategia de partido-bisagra. Ahora está en las posturas que mantenga si actúa como partido-bisagra sin integrarse en los gobiernos que apoya o si realiza una labor de oposición adecuada. Se podrá estar en desacuerdo o en acuerdo con Ciudadanos, pero sí es cierto que durante mucho tiempo muchos votantes han esperado una opción política central capaz de defender los derechos individuales por igual que los derechos colectivos, y aglutinase lo mejor del centro-izquierda y del centro-derecha. He ahí el éxito.

Creer en la disgustosa realidad

Posted on


encuestas-a-pie-de-calleEl Centro de Investigaciones Sociológicas ha publicado su encuesta política esta semana. En ella sigue apareciendo el Partido Popular como opción más votada con un 29%, seguido de PSOE con un 25,3% y de Ciudadanos con un 14%. Mientras, el voto de Podemos sigue cayendo en picado. La cuestión es que este cuestionario sigue sin convencer, y obviamente, sin gustar a esos dos tercios de la sociedad española que van a votar a otro partido distinto a los populares. Y es que, es legítimo que esta predicción disguste a gran parte de la sociedad que es mayoritaria, es decir, no es que el PP sea la opción más votada, sino que es mayor la cantidad de electores que van a negar el apoyo a Rajoy.

Ahora bien, es indudable el carácter técnico de una encuesta, máxime cuando es realizada en una institución como la anterior. Generalmente, la intención directa de voto, el recuerdo de voto, la simpatía y la autoubicación ideológica suelen ser las variables a partir de la cuales se realizan las estimaciones. No obstante, se puede aventurar una medida que muchas veces ha acertado resultados electorales, pero que no ha sido desarrollado por los profesionales. Esa variable es la creencia individual sobre la victoria electoral.

Siguiendo esta lógica, una pregunta que se puede incorporar en futuras encuestas debería ser la siguiente: “Y usted, ¿quién cree que puede ganar las elecciones generales?”, o “¿quién cree que ganaría las elecciones si mañana se celebrasen uno comicios?” Esta medida acierta de lleno en que a las personas les fastidian los resultados negativos para aquellos partido por los que sienten simpatía o de quién esperan una victoria, pero otra cosa son la estimación subjetiva que cada uno realiza sobre el pronóstico electoral.

De lo local a lo nacional

Posted on


urna electoral.JPGHay una tradición errónea en el análisis electoral que se hace habitualmente en España. Tanto la clase política como los medios de comunicación intentan realizar predicciones de las elecciones generales a partir de los resultados de los últimos comicios municipales. Esto viene a ser una extraña fórmula para adivinar lo que sucede en una escala de gobierno y trasladarlo a otra. Sí es cierto que existe una influencia entre política local y nacional, y viceversa. No obstante, dicha relación no se establece exactamente a partir de un vínculo análogo entre uno y otro. Esta tradición tan aberrante a ojos politológicos es lo que se denuncia como “falacia ecológica”.

En la década de los cincuenta, un sociólogo, Robinson, explicó claramente en términos estadísticos este error de cálculo. Sin embargo, en la mayoría de las Ciencias Sociales se encuentran distintos ejemplos de falacias ecológicas. Desde Platón, que intentó crear una serie de clases sociales de forma análoga a las partes del cuerpo humano, las cuales, él mismo había concebido, hasta el traspaso de las relaciones de poder capitalistas al ámbito familiar por parte del marxismo, son una muestra clara de este fenómeno. Si bien, la falacia ecológica se comete en la mayoría de las ocasiones por tres razones: visión análoga de dos dimensiones distintas, la pereza por no comprobar empíricamente lo sucedido en ambas o la creencia de que una única afirmación permite responder a cualquier pregunta.

En el caso de ese vínculo entre lo local y lo general, no se produce vía una relación análoga. Al contrario, es preciso hablar de la nacionalización de la política local. Y es que, los ciudadanos españoles, y en otros países, acuden a votar a las elecciones municipales a partir de sus valoraciones con respecto a lo que sucede en el ámbito nacional. Por tanto, esto explica que muchas veces en el ámbito municipal se reproduzcan un serie de ciclos de entrada y salida del partido que ostenta la alcaldía en función de sus homólogos en el ámbito nacional. Si bien, esto evidentemente no se trata de una falacia ecológica, sino de la traslación de la política estatal al ámbito más cercano, que en la mayoría de las ocasiones no guarda relación directa con la escala superior.

Resaca de bipartidismo

Posted on


scroogeEl Presidente del Gobierno, ya a menos de dos meses de las elecciones, ha caído en esa tentación del país de las maravillas. Las maravillas que se observan tras una borrachera de absenta bipartidista. Hace ya dos legislaturas, cuando se hablaba del pensamiento “Alicia” de Zapatero, pero en este caso, el malestar que afecta a Rajoy es de una índole bien distinta. En concreto, se trata de esa obsesión por continuar anclado en un pasado beneficioso. Ese episodio de la historia donde populares y socialistas eran los únicos partidos con capacidad auténtica de formar gobierno. Una especie en peligro de extinción desde que han aparecido Ciudadanos y Podemos en la escena pública.

En un reciente discurso de Rajoy de Finestrat, en la provincia de Alicante, no se ha mencionado a ninguno de los partidos emergentes. Mientras que los líderes populares locales se han referido en distintos fragmentos a la nueva política, Compromís y Podemos. La pesadilla de la resaca bipartidista de Rajoy no es tanto Iglesias, como Rivera con una postura de centro que aúna las posiciones del liberalismo y de la socialdemocracia. Y es que, si se observa la evolución histórica del Partido Popular en España este no experimentó un verdadero ascenso hasta la caía de la Unión de Centro Democrático y el exilio en el desierto de la derecha hacia el centro que duró más de una década.

Para la derecha española no hay mayor ampolla que un partido de centro, aunque sea a título nominal. Porque la victoria política es más sencilla en una visión maníquea de la política y no pluralista. En este sueño de Morfeo que es la resaca de Rajoy, la pesadilla no va acompañada de un desenfadado Pedro Sánchez, sino que es continuada por dos señores treintañeros: uno con coleta y barba y otro con cara de joven infante aún no lo suficientemente embarrado en los lodazales de la política. La ilusión de avaricia de poder de Rajoy se preocupa por amasar su moneda para la fiesta navideña. Sin embargo, el fantasma de la nueva política acosa a Rajoy en sus delirios como el espíritu de la Navidad perseguía al ávaro señor Scrooge.

Ciudadanos sube, Rajoy patina

Posted on


todos-los-hombres-del-presiLa maniobra del Partido Popular de vender sus brotes verdes ha caído en papel mojado. Ya ha quedado claro que si hay una salida de la crisis, dicha salida se traduce en las cifras macroeconómicas, pero no necesariamente en la mejora de las condiciones laborales de las personas. Esto se explica principalmente a la receta de los “mini-jobs” importada por Rajoy desde la actual Alemania. De esta forma, juega al disimulo de las estadísticas tal y como hizo su antecesor, Rodríguez Zapatero, y al que él mismo culpaba de dicha visión macro frente a la realidad de las personas.

Mientras tanto, el PSOE de Pedro Sánchez sube ligeramente frente a los populares y la formación de Albert Rivera se beneficia de la volatilidad del caladero popular. No obstante, cabe y surge la duda de preguntarse si parte de esos votos no provienen del centro-izquierda que recientemente ha dado su apoyo a Podemos. Aunque ya advirtió Pablo Iglesias que pescan en caladeros distintos. Lo cierto es que se observa un fenómeno de doble bipartidismo entre unos y otros. Todo esto lleva a la situación de que el próximo gobierno lo determinará el apoyo de Ciudadanos. Es aquí realmente donde se juega la partida y no ya tanto, en el campo electoral.

En este sentido, Rivera no ya es sólo un líder indiscutible, sino que también se ha convertido en alguien que determinará el futuro devenir del panorama político. A fin de cuentas, ha demostrado prudencia al manifestarse frente a los resultados de las encuestas pre-electorales. Prudencia que desafortunadamente no acompaña al actual Presidente del Gobierno, quien entre cuyos grandes éxitos se encuentra el haber convertido a la corrupción política, y no ya tanto a la crisis, en un problema de primer orden.

Navidades rajoyanas, agosto rivereño

Posted on


feliz navidadLa convocatoria para las elecciones generales ya tiene fecha el 20 de diciembre. Apenas con unos cuatro días de antelación para que Rajoy se atragante con el pavo y Rivera celebre un brindis al sol. Ciertamente, los populares han basado su estrategia en el control de los tiempos y en esperar que los “buenos resultados” de la macroeconomía calen entre la opinión pública. Una opinión que todavía no termina de estar segura de ese mensaje que sostiene que hemos salido -o estamos saliendo- de la crisis. Sin embargo, el ascenso de Ciudadanos como principal fuerza nacional tras las elecciones autonómicas de Cataluña asienta un precedente de lo que cabe esperar de los próximos comicios.

En distintas encuestas, se sitúa a Ciudadanos como la tercera fuerza política tras PP y PSOE, de cuya caída se beneficiaría. En cuarto lugar, se encontraría el partido de Pablo Iglesias, que no conseguiría aprovecharse de la volatilidad de votos socialistas, caladero donde Albert Rivera también pesca con éxito. Todo esto ha llevado a que Ciudadanos no sea considerado sólo como una “marca blanca” de los populares, sino a un partido que complementa las tendencias centralistas planteadas por el clásico bipartidismo. De esta forma, esta fuerza habría conseguido el objetivo que no llegó a alcanzar UPyD, al colocarse en el centro político que correspondería con el espacio ocupado por la extinta UCD.

En este sentido, ni las banderas españolas de Pedro Sánchez, ni los desavíos de Rajoy, quemado por los constantes escándalos de corrupción, salvarán la situación en Navidades. Al contrario, se volverá a entrar en una nueva dinámica de pactos en las que las fuerzas de Ciudadanos y en menor grado, Podemos y otras formaciones minoriatarias de izquierdas decidirán el futuro Gobierno de España. Un dato que es indudable es que se producirá una fragmentación electoral en un grado considerable como no se ha conocido en la última década.

Demasiada permisividad, futura catalanidad

Posted on Actualizado enn


alguer-italyCorren ríos de tinta sobre los pros y los contra de la independencia catalana. Se escuchan argumentos de un lado y de otro sobre la legalidad de la consulta que no deja de ser un comicio autonómico. Si sube el café, también están los que se preguntan si al escindirse estaría ese nuevo país dentro o fuera de la Unión Europea. Y para atemperar el debate, aparece un periodista de la BBC que desmonta uno a uno los argumentos de “Junts per Sí”. ¿Y quién se preocupará de la futura selección de fútbol catalana? Si bien, se observa que aquí nadie habla de los catalanes o la minoría catalana que se encuentra repartida entre, Andorra, el Rosellón francés y el Alguer italiano.

En un ejercicio de política comparada, se puede afirmar que esta escalada de la tensión catalano-española es el resultado de cierta permisividad del Estado español desde el inicio de la democracia. Como los más mayores saben, el Gobierno Central decidió conceder el reconocimiento de una autonomía a Cataluña, País Vasco y Galicia en un primer momento debido a que tras la Guerra Civil, eran una serie de demandas que se mantenían bajo el nombre de los llamados “territorios históricos”. Desde aquí, España ha evolucionado hacia un Estado descentralizado con determinados ingredientes regionalistas y federalistas, según teóricos como Agranoff, para satisfacer dichas exigencias territoriales.

En Francia, existe una minoría catalana que no tiene acceso a la educación en su lengua, tampoco se admite su lengua en las relaciones entre ciudadano y Administración. Esto es el resultado de un Estado centralizado que ha impuesto el francés tanto como lengua como patrimonio lingúístico común a todos sus territorios, sin ninguna concesión. Tan sólo en 2007, el Consejo General de los Pirineos Orientales lo reconoció como idioma oficial. En Italia, sólo la lengua catalana está reconocida como lengua minoritaria del Alguer desde 1991 y queda protegida por la jurisdicción que vela por la misma con un carácter protector, desarrollada especialmente a través del gobierno regional y municipal. Finalmente en Andorra, coexiste el catalán junto al español y al francés en igualdad de condiciones, existiendo centros de educación diferenciados para cada una de estas lenguas y auspiciados por los ministerios español y francés.

Ante todo esto, cabe preguntarse por qué en España no hemos procedido de forma similar al caso francés, más aún, cuando Francia tiene más minorías etno-lingüísticas (bretones, vascos, occitanos, catalanes, corsos, etc.) que España. O por qué no se quedó todo en un tímido reconocimiento territorial como en el caso de Italia. Tampoco se pudo auspiciar una situación similar a la de Andorra debido al reducido tamaño geográfico de este micro-Estado y a sus propias características socio-culturales. La permisividad ante todo ha sido la política del Gobierno Central, mientras en Barcelona se sigue haciendo dinero con los “tablaos flamencos” que desde una postura estrictamente nacionalista-catalana, no serían patrimonio de su identidad cultural.

No es país para twits

Posted on Actualizado enn


twitter

La opinión manifestada por los políticos en las redes sociales es el tema estrella de esta semana. Baste hacer un recorrido por diversos episodios. Empezando por Zapata, candidato frustrado a concejal en el Madrid de Carmena, pasando por las declaraciones de Pablo Iglesias sobre la redención de portar explosivos y terminando por algún concejal popular que se ha dedicado a revisar sus twits y estados de Facebook de hace un lustro. Parece que a todos nos ha dado una fiebre por saber quién dijo qué aquel día que tuvo un apretón mental y acabo en cagada, o si donde dije digo, digo Diego como le ha pasado al responsable de comunicación de los populares.

En este nuestro país de cainitas, se trata la opinión de cualquier mequetrefe como información. La vanidad más etérea se convierte en la verdad más absoluta. Esto hace posible que cuándo el adversario diga cualquier barbaridad todos se escandalicen, que cuando un amigo de filas diga otra se minimice su efecto o que cuando diga algo que no sea una barbaridad todos aplaudan como primates (mi respeto a los simios, pues son seres con sentimientos) a los que le lanzan fruta. Hay que repensar que la fugacidad a la que se mueven las redes sociales, y la sociedad del conocimiento, hacen imposible tener una opinión, no ya digamos una postura firme, en torno a un tema. Máxime cuando las lógicas de estas opiniones oscilan en alineamientos izquierda-derecha o adversario-amigo.

La velocidad de la comunicación es un problema, pero no el principal. No, no, no. El principal problema es que somos demasiado cainitas. Tan cainitas como para justificar que si alguien llevaba un explosivo (en el caso hipotético de que lo llevara) tiene tanta legitimad a llevarlo como un banquero a robar dinero. Lo suficientemente cainitas como para pedirle a una alcaldesa como Carmena -que al igual que todos- apenas lleva diez días en el cargo, produzca unos resultados con su gestión que en su día no se le exigió a Botella. Debemos darnos cuenta que nuestro problema no es ser de izquierda o derecha, ser «pepero» o «del sóe», o «del coletas» o «de los naranjitos». Nuestro problema auténtico es que somos lo suficientemente gilipollas como para no darnos cuenta de que el cainismo es la variable independiente que nos mantiene sumidos en esta crisis política, social e incluso moral.

Rivera e Iglesias juegan al ajedrez

Posted on Actualizado enn


Albert-Rivera-y-Pablo-Iglesias

La “política del consenso” era un espécimen único en su especie en la España democrática. Gunther, Maravall, Bernecker y Maihold, entre otros, han advertido la evolución de la política del pacto a la crispación. La crispación ha sido durante mucho tiempo el monopolio del bipartidismo, ya que todo se resumía en una conversación teatralizada -hasta cierto punto- entre dos adversarios. Tras las últimas elecciones municipales, se ha terminado la función y los nuevos actores han entrado en escenas. No obstante, siguen existiendo reticencias al pacto, como algunos alcaldes populares que han dicho que seguirán en sus cargos en funciones hasta que los expulsen como tales, o Susana Díaz que se niega a acabar con la corrupción entre los socialistas sevillanos.

Aunque se baraja la hipótesis de que Podemos y Ciudadanos son una nueva generación del bipartidismo: una opción de izquierda y otra de derecha, el contexto es bien distinto. Primero porque si se acepta dicho bipartidismo, actualmente conviven dos, pero atravesados por un anclaje de “vieja” y “nueva política”, o “casta” y el “pueblo”. Segundo, en la práctica ambos partidos tienen capacidad de negociación con cualquiera de los demás, a excepción de las reticencias de las agrupaciones de electorales de Iglesias a sentarse con los populares. Tercero, las listas de ambos partidos han entrado en el gobierno en las grandes ciudades -como Madrid y Barcelona- o si no, se han erigido como “gatekeerpers” para permitir el gobierno de otros -como el caso de Valencia, Sevilla y Málaga-, eliminando el control férreo que socialistas y populares mantenían sobre sus tradicionales feudos.

Si algo han demostrado Ciudadanos y Podemos en que son partidos de eminente implantación urbana. De hecho, una observación generalizada a los municipios rurales menores de 50.000 habitantes demuestra como PP y PSOE mantienen el control en comarcas y pueblos que por factores económicos y sociológicos han convertido en bastiones. Esto hace que se haya creado una brecha de mayor representatividad democrática entre los municipios urbanos y los rurales. Volviendo al ámbito autonómico, el PSOE sigue empecinado en su idea de “gobernar para la mayoría”, mientras las minorías -que parece que no representan a nadie según Díaz- exigen la dimisión de Cháves y Griñán. Ahí es donde realmente, Podemos y Ciudadanos están jugando sus cartas como promotores de la renovación de líderes y caras entre los dos clásicos. Lo que nunca nadie hubiera imaginado que se hubiese hecho gracias a iniciativas democráticas internas de PP y PSOE, se está acometiendo a través del chantaje político externo. Esto demuestra, que al menos a nivel de discurso, Rivera e Iglesias suponen un revulsivo de democracia y limpieza política.