Economía
Nueva reseña sobre la economía del procomún de Jeremy Rifkin
La Revista Mexicana de Sociología (RMS), en su número 78, recoge una reseña de Francisco Collado Campaña sobre la monografía La sociedad de coste marginal cero de Jeremy Rifkin. En dicha reseña se propone el enfoque de una economía poscarbono y sostenible que ha influido en la política energética promovida desde las Naciones Unidas y la Unión Europea. Dicho cambio económico se basa en la apuesta audaz por una economía más cívica y liberalizada entre las personas y las empresas. Para ello, el autor se apoya en un recorrido histórico de la Historia de la Economía centrándose principalmente en los procesos de intercambio. Esta visión queda englobado en lo que Rifkin denomina la «economía del procomún» y «procomún colaborativo». No obstante, este nuevo modelo económico implicaría la desaparición de los tradicionales corporativismos ejercidos tanto desde las instancias públicas como privadas. De forma que, este modelo se basa en la lógica de colectivos como Blablacar, Uber y Wimdu, entre otros donde existe una relación contractual directa entre distintos particulares sin mediación de terceros.
La reseña se puede consultar en el siguiente enlace de la Revista Mexicana de Sociología perteneciente a la Universidad Autónoma de México (UNAM): <http://www.revistas.unam.mx/index.php/rms/article/download/53490/47572>
Collado divulga la investigación en liderazgo entre estudiantes de bachillerato
La Universidad Pablo de Olavide ha celebrado recientemente «Café con ciencia», un evento donde docentes del centro han acercado su trabajo a distintos estudiantes de bachillerato de Sevilla. En esta actividad, que tuvo lugar el 3 y 4 de noviembre dentro de la Semana de la Ciencia, Francisco Collado presentó la charla «¿Los líderes nacen o se hacen?» ante alumnos de Academia Preuniversitaria. Los jóvenes pudieron conocer las distintas formas de analizar el liderazgo y presentó personajes históricos para ilustrar estos ejemplos desde Winston Churchill hasta Indira Gandhi, entre otros.
Esta actividad organizada por la Consejería de Economía y Conocimiento y la Fundación Descubre, en colaboración con la Oficina de Transferencia de Resultados de Investigación (OTRI) tiene como objetivo acercar la figura de docentes universitarios a la sociedad y el desarrollo de la vocación investigadora entre los estudiantes de educación secundaria.
Europa es Grecia, no Alemania
Alemania, con el mango de la sartén europea y el respaldo del Fondo Monetario Internacional (FMI), exige a la Grecia de Tsipras una reestructuración del pago de la deuda. Aunque ello implique el recorte de pensiones y una subida del IVA, en esta ya castigada sociedad mediterránea. Es paradójico que la Comunidad Europea del Carbón y del Acero, que fue el embrión de la actual Unión Europea, se crease con el objetivo de contener pacíficamente el rearme germánico, pero haya sido finalmente el rearme económico el que ha hecho que este mismo país domine a toda Europa a través de la aplicación del «soft power» en las instituciones comunitarias. También resulta patético que Alemania reclame una deuda a Grecia cuando aún tiene una deuda con los griegos que se remonta hasta la II Guerra Mundial. En pocas palabras, Alemania ha vuelto a demostrar una vez más sus ansias por imponerse en la geopolítica europea y que hace y deshace según su conveniencia.
Por mucho que Alemania se empeñe, ni Europa es de Alemania, ni mucho menos Alemania es Europa. La auténtica Europa, la que hace milenios alumbró la civilización política se encuentra en el arco mediterráneo. La democracia griega como primer gobierno diferenciado de la tiranía y la oligarquía y el imperio romano como ejemplo de unificación política territorial, son dos elementos que vertebran nuestra concepción presente y pasada de lo que es un Estado. Estas contribuciones políticos junto al desarrollo científico, cultural y técnico que representaron las antiguas culturas mediterráneas son el embrión de lo que actualmente algunos han venido en denominar «Europa» y en considerarla como la cuna de la civilización occidental. Y es que, mientras distintas ciudades comerciaban y guerreaban entre ellas en el Peloponeso griego, las tribus germánicas andrajosas, incultas y tecnológicamente atrasadas poblaban los bosques y los páramos de la actual Alemania.
Por todo ello, el trato que está recibiendo actualmente Grecia no hace honor a la «deuda histórica» que los países europeos hemos contraído con respecto a ella. Nuestra filosofía, literatura, cultura, escultura, arquitectura, lengua, nuestras matemáticas, la geografía, geometría y cartografía, entre otros campos, son directos deudores del desarrollo greco-romano. ¿Qué deuda hemos contraído con Alemania? ¿Las invasiones bárbaras de la Alta Edad Media, los juegos dinásticos entre los emperadores que ni eran sacros ni eran romanos, las guerras prusianas, la Gran Guerra, Hitler y el nazismo? Sí, evidentemente, claro que estamos en deuda con los alemanes, porque fue sólo Alemania quien ha mostrado la sombra más negra y oscura que puede albergar el alma de los seres humanos. El mal, pero no ese «mal» de las acciones políticamente necesarias y moralmente cuestionables, sino el Mal en su rostro más diabólico, perverso, deshumanizador y carente de toda lógica. El Mal que es a la vez medio y fin. Esa es la verdad que Alemania ha enseñado al mundo a través de la guerra, y que a día de hoy sigue mostrando con un método más discreto, descafeinado y sofisticado a través de su política económica. En pago a esta deuda, cabe preguntarse: ¿cómo se le debe pagar a Alemania y los alemanes?
Cruzadas: agencia de colocación
El islamismo radical expresa un auge de su campaña contra Europa con el atentado cometido en la sede de la revista satírica Charli Hebdo. Los asesinos musulmanes vuelven con una nueva escalada del terror para vengar cualquier afrenta contra Mahoma, su religión o su cultura. Y ya decía Alain Touraine, que el mundo islámico ha sido incapaz de separar política y religión. O mejor dicho, es incapaz de dejar una esfera de la vida humana sin ser regulada por su religión, que como otras tantas, tiene decenas y decenas de escuelas en su interpretación. No es que sea suficiente con respetarlos temerosamente de los soldados de Alá, sino que además habrá que ver cuál de las escuelas islámicas es la que amenaza con mayores castigos para evitar posibles represalias.
Las cruzadas no es un monopolio de Occidente. También el mundo musulmán aspira a convertir mediante la sangre, matar a los paganos y recuperar los lugares sagrados como Al-Andalus. En su absurda y simplista interpretación del mundo no son moralmente mejores que muchos de los ideólogos sionistas o neoconservadores calvinistas “made in USA”. Y entonces, surge la pregunta de si las penurias económicas de Europa junto con esta escalada del terror no volverá a traer otra época oscura. Mientras tanto, algunos intelectuales de nuestra izquierda emiten para televisiones iraníes, un auténtico paradigma de la libertad de expresión.
Y en España, las autoridades de Interior y Defensa se preguntan si hay que aumentar el grado de emergencia. Cuando hace unos días, dos familiares del autor intelectual del 11M amenazaban con hacer estallar un tren. El asco y la repugnancia es lo único que se puede desear a personas que creen que el terror y la desesperación son las únicas formas de hacer política (o religión). Porque ya se sabe que muchas veces, y por desgracia aún, ambas vienen de la mano. No obstante, política y religión ocultan el problema que hay detrás de todo esto, el fracaso económico no sólo de los países europeos, sino también árabes. Como afirma el periodista argelino, Kamel Daoud, la ensoñación de reconquistar Al-Andalus es la alucinación ideológica de una juventud que “sin presente, ni futuro, delira sobre su pasado”. Vuelven las cruzadas (y el paro).
Y ahora suben el gas
El nuevo conflicto desatado entre Occidente y Rusia, a través de la secesión de Crimea y con la guerra de Siria aún coleando, ha pasado factura. Factura nunca mejor dicho que está recogida en los acuerdos entre la rusa Gazprom y la ucraniana Naftogaz desde 2009. Hace apenas unos días, Moscú remitió una carta al gobierno estadounidense que en verdad estaba dirigida a los consumidores europeos de gas ruso. En la misma, se vislumbra un interés de presión de Putin frente a la Unión Europea, en la que se pedía especialmente que los occidentales se preocupen más por socorrer el déficit ucraniano y dejen de entrometerse en las cuestiones de seguridad y defensa. O dicho de otra forma, el gas no lo paga sólo Rusia, sino que Europa también tiene que soportar los costes de Naftogaz, a través de la ayuda económica a Ucrania.
Repartido el pastel y con el posible interés de Europa por integrar a Ucrania, Rusia no se contenta sólo con haberse adueñado de Crimea y campar a sus anchas. Además, tiene el morro suficiente de pedir que le paguen los costes del gas que tiene conveniado con Ucrania. Aquí se observa como Rusia sigue una lógica imperialista similar a la de Estados Unidos. Rusia no tiene interés en incrementar su territorio, más bien en garantizar sus posiciones y salidas estratégicas, a la par que intenta disminuir costes. Una lógica sabia desde la real-politik, pues está demostrado que cuando un imperio alcanza un determinado tamaño, los costes de su manutención son imposibles de superar por los beneficios y todo se torna en un déficit constante.
Este hecho demuestra que Rusia está cerca de su sobredimensionamente, si no lo ha hecho ya. Ahora bien, esto no es motivo para infravalorar las capacidades del gigante asiático, especialmente si se estudia una intervención militar en Ucrania por parte de la OTAN. Probablemente, esta opción sea la última y dependa no ya tanto de las ventajas de vencer a Rusia, sino de cuánto quieren arriesgar los socios europeos y americanos. Por lo que, probablemente habrá una relación directa entre mejora de la economía occidental frente a no intervención militar en Crimea.
El legado de Suárez
Se habla de quién fuera por aquellos que vivieron la Transición. También por parte de quienes le conocieron. Y probablemente, todos y cada uno de los españoles tuvieron alguna responsabilidad o culpa en la caída de Suárez. Las mismas piernas que caminan hoy libres en nuestra democracia, empujaron de una forma o de otra al artífice de nuestro sistema político por el precipicio. Y ya se sabe que -cuando se mira al abismo, el abismo mira dentro de ti- como dijo Nitezsche, veamos dentro de los arribistas. Ya fueran socialdemócratas o populares que absorbieron las distintas élites integrantes d la UCD, ya sean los peperos que hoy se enorgullecen de la Constitución democrática, cuando el suyo -Alianza- fue un grupo que no apoyó el texto fundacional.
Reverte dijo hace unos días que la vida fue amable con Suárez, le quitó la consciencia para no ver en manos de que clase de delincuentes había dejado su obra. Adolfo Suárez dejó una importante herencia a este país: una democracia liberal recién salida de la nada y en un proceso transitorio menos traumático que el portugués y la existencia de un sistema de partidos de libre competencia que garantizase la representatividad ideológica. Después llegarán los minoritarios, y se quejarán -no sin razón- de que el sistema electoral es injusto. Pues miren ustedes, Suárez les legalizó pese a las amenazas del búnker militar.
Suárez también creó algo que en España probablemente nunca haya existido: el centro político. Incluso, a finales de los ochenta, cuando ya se había creado nuestro bipartidismo imperfecto, tuvo la visión suficiente para ocupar un espacio del eje político que está (y sigue) secuestrado por otras fuerzas. Desafortunadamente, los populares jugaron un papel importante en terminar de eliminar a ese centro y viajar del centro a la derecha a principios de los noventa.
Una vez caído el CDS, se habían sembrado las semillas suficientes para mantener el bipartidismo imperfecto. Un sistema donde la alternancia entre dos fuerzas que con el apoyo puntual de otros partidos es la dinámica reinante. Sin lugar a dudas, la sociedad en su conjunto ha sido malagradecida con Suárez y ha derrochado parte de su herencia, véase las opiniones estúpidas de Alberto Garzón pidiendo revisar la Transición o las asociaciones de la memoria creando su propia versión de «memoria parcialista» poniendo en duda el consenso. Un despropósito, una vergüenza. D.E.P. uno de los mejores líderes que tuvo este país de ingratos.
Balance del trece
Aunque hace unos meses, las estadísticas oficiales sostenían que se estaba creando empleo, el día a día no ha cambiado para la mayoría de la sociedad. Puede que la promesa electoral de Rajoy hablase del pleno empleo en el sentido matemático de la palabra. Y es que, ya se sabe que desde que empezó la gran mentira en 2008, la única preocupación de nuestros gobernantes –independientemente del color- ha sido una buena presentación de números. Sin embargo, el sujeto sigue perdido entre sobres rapaces y gambones ugeteros que no estarán en muchas mesas navideñas.
Juanca sin cambios recordará la importancia de la institución monárquica. Una institución que independientemente de que vulnere los derechos de igualdad, representa –por su familia- a todo un ejemplo del “typical spanish”. Un abuelo que no quiere irse, un hijo a la espera de pillar el puesto en la empresita del padre, una hija corrupta, un yerno que mejor no salga en las fotos y unos sobrinos que a falta de Playstation se dedican a dispararse unos a otros con rifles de posta. Eso sí, se nos olvidaban los chalecitos en Barcelona y Mallorca.
Mientras tanto, nuestra democracia cada vez más prostituida. Desde sus bases hasta la cúspide, con dos partidos del sistema que caen en picado a la espera de ser devorados por las pirañas. Entre ellos, el depredador del populismo y que cada cual lea esta palabra como le apetezca, pues lo cierto es que los populistas se acusan mutuamente de serlo. Curioso, ¿verdad? Es difícil mirarse en el espejo.
Por lo demás, España sigue siendo un país feliz. No ha cambiado gran cosa, sólo se ha acentuado lo que ya teníamos. Y ahora cabe preguntarse qué pedirle al nuevo año. Algunos estarían gustosos de un conflicto armado. Cataluña, bolcheviques y desmembración de la unidad pensarán algunos de la vieja guardia, del búnker. Lo peor, es que seguimos sin darnos cuenta que la nuestra, es una sociedad de oportunistas. Catalanes o vascos, castellanos o gallegos, andaluces o levantinos, tenemos el mismo ingrediente.
El recorte de la caridad municipal
Las posiciones neoliberales y más conservadoras defienden que la atención a los sectores más humildes de la sociedad debe ser cubierta por la caridad privada. O dicho de otra forma, que las hermandades religiosas se encarguen de los pobres. Vaya, que también es un elemento que debe someterse a las leyes de la competencia. Si en los últimos cincuenta años, el Estado del Bienestar sustituía la caridad por la redistribución de la renta, actualmente asistimos a la retirada de esta institución en España.
El gobierno aristocrático de Rajoy se ha encargado de garantizar que se cumplan estas premisas. En los últimos dias le ha tocado el turno a los servicios sociales de los ayuntamientos. Albergues y comedores locales para los sin techo tendrán que proceder al recorte de sus actuaciones y probablemente al cierre.
De esta forma, el Gobierno Central no sólo da un paso más para convertir a nuestra sociedad en una selva donde impere la ley del más fuerte (o del más corrupto), sino que elimina una competencia importante de los entes locales. Y es que, prácticamente desde los inicios de la democracia, los consistorios permitían reducir la pobreza y las carencias de muchas personas que no tienen ni unos ingresos mínimos. Por lo que, estamos ante un atentado contra la supuesta autonomía municipal que debería garantizarse mediante una financiación adecuada.
La derecha española no conoce límites. Cualquier posibilidad de ahorro es un negocio. No importa si hay en juego bienestar de los ciudadanos o vidas. Seguramente, el siguiente paso de este estilo de política será producir discursos donde se venda la leyenda del hombre hecho a sí mismo. La meritocracia. Una suerte de nuevo feudalismo donde habrá que someterse a la protección de los señores. Las grandes corporaciones empresariales y que ellas se encarguen de los miserables o no.
Democracia sin riqueza
La democracia en Mongolia no es un hecho aislado como puede parecernos tras acometer con esta investigación. Previamente, en las gráficas del Polity IV vemos como el aumento de los índices de libertad en Polonia y Mongolia eran similares. Así como descubrimos que las transiciones de ambos países son el resultado de una negociación, en la que la autonomía de las instituciones juega un papel clave. Esto nos lleva a afirmar que la democratización de Mongolia ha seguido patrones similares a los de algunas democracias de Europa del Este, no tanto por la observacion del ejemplo de Mongolia que se producía de forma simultánea, sino por la existencia de un determinismo histórico que se reproducía de manera parecida en ambas.
Esto nos lleva a que las instituciones tengan determinados resortes que hagan que funcionen de manera similar en distintos lugares geográficamente hablando, permitiendo explicar las cuestiones que han planteado Landman y sus colaboradores. Asimismo, otros han hablado del caso de Mongolia como una “tercera vía” de democratización, y lo cierto, es que no representa una via atípica. Al contrario, el hecho atípico viene a decirnos que lo es en apariencia y que realmente comparte puntos en común con otras transiciones que se han producido en otros lugares.
A la luz de estos datos, cabe preguntarse cuál es la cultura política imperante en este país y recabar otros datos que nos permitan conocer más de cerca otros dados sobre su calidad democrática. Las instituciones juegan un papel fundamental como ya han comentado algunos autores. Un aspecto clave sería comparar por ejemplo el papel que juega el “cleveage étnico” en estas sociedades donde muchas veces el afán de diferenciación de unos frente a otros puede favorecer la democratización, como el caso de Lituania que se democratiza como forma de oposición ante el centralismo soviético de Moscú.
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