extremismo

Neomachistas asociados

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descarga (2)Pulula por la red un decálogo para detectar a los sujetos que se oponen al feminismo. Esta declaración de los diez mandamientos de los bienintenciados que hocican con las exigencias del feminismo radical es un hito más de la escalada de esta pseudo-religión que penetra entre nuestras instituciones, nuestra sociedad y crea un discurso excluyente. Las feministas más fanáticas revisten como “machismo” a toda una suerte de valoraciones y juicios en las que son incapaces de distinguir el grano de la paja. Y así, los llamados “neomachistas” son mezclados con otras personas que simplemente nos negamos a sumirnos a cualquier ísmo que divida el mundo de forma maníquea.

El neomachismo huele a ginebra y lee a Hemingway. Viste camisa blanca, pantalón negro impecable y zapatos brillantes lustrosos. Su visión es aparentemente agradable para poder hacer convincentes unos argumentos de per se deleznables. El neomachista es sociológicamente de clase media o clase alta. Ejerce una profesión con su mente. Por eso llora por no haber trabajado en algún oficio manual. Un oficio de hombres. El neomachista observa a la mujer como un medio para la reproducción y el cuidado del hogar. Duda de la existencia del alma o de la racionalidad de la mujer encorsetada en un torbellino de Ipads y Ipods. El neomachista valora las sociedades y religiones donde la sumisión de la mujer es más factible en comparación con el mundo occidental. No es religioso, simplemente busca una forma práctica de esclavizar al otro sexo.

Este neomachismo es sutil. Expone sus argumentos de forma inocente. Entiende que en una sociedad dominada por el feminismo más fanático sus opiniones deben ser presentadas en foros reducidos, más propios de una secta que de un amplio movimiento social. El neomachista subsiste en el victimismo. Afirma que el feminismo es una forma de opresión del padre de familia. Oprimido por su mujer, por sus hipotecas y por un sistema que lo subyuga apropiándose de su sangre. En el fondo, el neomachista tiene su conciencia enferma, su alma corrompida y su voluntad fracturada por su propia incapacidad para realizarse a sí mismo. Mientras tanto, las feministas más extremas sólo están preocupadas por descifrar el posible mensaje político de La Bella y la Bestia.

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¿Volver a votar?

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elecciones-2016Parece que después de todo, España ha llegado a una situación de “impasse político”. Entre unos que no quieren que gobiernen los otros y los otros que quieren gobernar con terceros para travestirse en aquellos. Rajoy es muy cómodo para Pablo Iglesias, y viceversa. El amor es mutuo. Aunque más incómodo es González para Pedro Sánchez. La ventana de oportunidad está abierta. Tanto para el cambio político como para el cambio de sillones. Mientras tanto, Aznar y Zapatero parecen callar como si miraran hacia otro lado. Quizás a la fluctuación económica que ya ha mostrado los primeros síntomas de estar resentida por la ausencia de estabilidad política.

Por lo que, es probable que para evitar un resfriado y ahora que es invierno, lo mejor es volver a pasar por consulta. La consulta política. Y que el ciudadano, no el politólogo, le diga que lo que tiene que hacer es estabilizar un gobierno que brilla por su ausencia y la presencia de una corrupción envidiable. Si bien es preocupante que ante los escándalos que han salido entre los populares valencianos, haya todavía una mayoría nítida de la sociedad española que le volverá a dar la victoria a los conservadores. Conservadores o radicales. Parece que la mesura ha abandonado últimamente este carácter nuestro tan mediterráneo.

Cuando la mesura o el grado medio nos abandona cometemos un error, ya sea por defecto o exceso. Más bien por defecto que muchas “familias medias” siguen viviendo al límite de los finales de mes, mientras que los pobres se han hecho realmente más pobres. Aquí hay un caldo de cultivo perfecto para que los radicales de arriba y de abajo. Vamos a hablar por fin fuera de rollos de casta, que la sociedad de castas es otra cosa. Y es en ese caldo de cultivo, donde probablemente ahora estamos viendo los efectos de un tostadora que aplasta para aplanar más esa base que debieran ser nuestras clases medias cada vez más exiguas. Esto es lo que encontrará, si se vuelven a producir otroas elecciones este año.