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El affaire catalán como barrera reformista

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colau-iglesiasLas disputas entre Pedro Sánchez y Susana Díaz por el liderazgo socialista y los bailecitos de Mariano al son de guateque son la imagen de la actualidad política de estas fiestas navideñas. Mientras tanto, se ha seguido debatiendo sobre unas futuribles segundas elecciones. En sí, teniendo en cuenta el gasto superior a 160 millones de euros que conllevarían y los efectos perjuiciosos para los distintos partidos políticos con la excepción de los populares que mantendrían una intención de voto similar a la del 20-D. Sin embargo, nadie ha tenido en cuenta la especial coyuntura de oportunidad política que se presenta ante Podemos que ha recabado unos resultados positivos más allá de las expectativas que dibujaron las encuestas.

El problema de Podemos en cambio es la territorialización de sus ramas y sus aliados políticos. Las mareas gallegas han reivindicado su intención de ir coaligados bajo las propuestas de Pablo Iglesias, pero han hecho hincapié en la independencia de su voluntad política y su deseo de crear un grupo parlamentario propio. Algo similar, pero más acusado sucede con Ada Colau y el proyecto liderado En Comú. Desde este sector de los renovadores de izquierda catalanista se ha aclarado a Podemos que no existe un pacto con Iglesias y que cualquier acuerdo estaría suscrito a la aceptación de una consulta soberanista. Todo ello mientras la trifulca política de la CUP y los intentos de salida de Mas han prolongado la hipotética independencia durante más de tres meses y sigue el gobierno en funciones de la comunidad autónoma. Y ello lleva a que todos los deseos de reformas en el plano social, educativo y energético que proponen los podemitas y su apoyo por parte del PSOE queden suscritos una vez más, como sucedió en su época a Súarez, a las reivindicaciones nacionalistas catalanas.

No nos engañemos. La bandera del independentismo catalán de Colau representa no una simple pugna con Madrid, sino un pulso con las otras formaciones políticas catalanas de izquierda como ERC y la CUP por determinar quién es la verdadera cara del proyecto en esta coyuntura de oportunidad. Mientras la alcaldesa de Barcelona intenta ensombrecer a sus adversarios en la arena política de la independencia catalana, suena un teléfono de fondo con la voz de Varoufakis. Una llamada que otorga reconocimiento internacional a Colau y denostación a Iglesias que hace dos años contaba con el respaldo de Syriza. En strictu sensu, Iglesias es sólo un enemigo dramatizado y Mas un zombi necesario frente a sus verdaderos adversarios como lo son Oriol Junqueras y Antonio Baños. Este último erradicado de la arena política tras su dimisión esta semana.

En este sentido, el catalanismo mantiene dos similitudes con sus características durante la II República y la transición a la democracia. En primer lugar, es un rasgo de ostentación para aquellos líderes que pretenden alzarse con suficiente poder y reconocimiento en el territorio catalán. Una reliquia necesaria. En segundo lugar, por sus dinámicas cainitas -tendentes a dificultar la alianza entre todos los que apoyan el independentismo- dificulta la cohesión del proyecto e impide la realización de políticas reformistas necesarias en el contexto del Estado español. Los catalanes como buenos españoles son tan cainitas como aquellos ante los que se proclaman distintos y diferentes. Lo que a la luz de una Europa cohesionada bajo una unión estas tendencias centrífugas quedan sojuzgadas como un auténtico disparate.

Elecciones históricas

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elecciones 20DEsta semana representa la última etapa de la carrera de fondo de la campaña electoral. La misma comenzó con el PP como partido aventajado, pero que ha ido perdiendo distancia con aquellos que competían por el segundo puesto, principalmente PSOE y Ciudadanos. Mientras a lo lejos y ahora a corta distancia, se sitúa Podemos con una posición bastante mejorada. Y es que, Pablo Iglesias ha demostrado que su liderazgo se proyecta positivamente en la cercanía y no tanto en distancias mayores. Al respecto, la formación de Albert Rivera ha experimentado una caída de intención de voto y en las filas socialistas se ha observado un cuestionamiento de la figura de Pedro Sánchez.

Durante estos días se han sucedido distintos debates, a cuatro, a seis bandas y a dos. Esta semana se celebra el debate clíma entre los dos grandes hasta el momento. El único al que asistirá Mariano Rajoy frente al líder de la oposición. Al respecto, se barajan dos hipótesis sobre su ausencia en los anteriores más allá del miedo escénico que domina al actual Presidente. Por un lado, la aparición de Soraya Sáenz en los otros debates y en los carteles electorales sugiere la posibilidad de que exista un relevo en el liderazgo popular, asumiendo además su papel de “heraldo” de Rajoy. Por otro lado, se encuentra la negativa de Arriola de plantar cara a las formaciones emergentes. Y es que, este asesor politico, al que ya se le ha pasado el arroz, se niega a observar antes de su jubilación como los “frikis” de la política introducen una segunda generación en la agónica clase política española.

De hecho, ya no hay sólo “frikis” entre Podemos, sino que este concepto arriolista puede ser traspasado a Sánchez, Rivera y Garazón debido a su perfil socio-económico y su edad. De esta forma, los populares son los que se resisten a ese cambio generacional. Ciertamente, las generaciones nacidas en democracia son las que tienen mucho que decir en estas elecciones generales, en las que se le ha vetado el voto a miles de españoles en el extranjero, aduciendo dificultades burocráticas. Será por esto y por la corrupción, no ya tanto por la cuestionable recuperación económica, por lo que el Partido Popular tendrá que responder en la próxima legislatura, sea cual sea el resultado.

Lo que no cabe duda es que estas elecciones abren una nueva etapa politica tanto de cambio en el sistema de partidos como de constitución de las élites políticas. Ahora bien, una cosa es jugar al Juego de Tronos y otra es gobernar, ya que es ahí donde todos y cada uno de los partidos se la juegan después del 20-D. Es por eso, que estas elecciones son el inicio de una nueva época en España y es aquí donde todos estamos llamados a votar, sea cual sea la decisión, para hacer Historia.

Debates, excluidos y ballenas hipsters

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0001452771El y los debates electorales que han tenido lugar a cuatro bandas representan unos de los encuentros históricos en la democracia. Se sabe que la participación de los candidatos en dichos debates no afecta especialmente a la decisión de voto, a excepción de los indecisos. Al ser el momento actual uno de los de mayor incertidumbre y de cambio que se produce prácticamente desde la entrada de los populares en el Gobierno en 1996, es cuando dichas intervenciones pueden capturar más votos indecisos. Si bien, espero que haya mucha gente interesada en votarle a Saenz de Santamaría. Aunque esta cuestión bien merece un comentario en profundidad en otra columna.

Lo cierto es que el arribafirmante no vio el debate de ayer. Se conocen adecuadamente las propuestas, se saben las posibles coaliciones y alianzas que se pueden fraguar y se desgrana claramente el espacio ideológico de cada uno de los partidos. Si bien, es recomendable estudiar los programas políticos de las fuerzas emergentes de Iglesias y Rivera debido a que estos programas tienen vocación de ejecución. Es decir, se ha demostrado que ambos candidatos tienen capacidad para decir lo qué harán y para rectificar sobre lo dicho. Algo que no se observa en la inquebrantable e indudable voluntad de los populares. Y ciertamente, hay que temer a aquellos que nunca ponen sus acciones en entredicho, quienes excluyen la crítica.

También se deduce de lo anterior que el arribafirmante haya decidido su voto entre los cuatro debatientes. Si bien, no estaban todos los actuantes políticos pues alguien se había olvidado a un economista malagueño y a otros reputados candidatos que se presentan a estas elecciones. Ni son todos, ni se estaba al completo. Por lo que, la escenificación de estos debates son la aceptación del nuevo establishment político que nos depara la próxima legislatura, en el que unos existen y otros son personajes ficticios. Más allá de todo eso está claro que no hay problema en ser hipster y votarle a Rajoy, otra cosa es que el votante sea una ballena canaria.

No todo es venganza, también protagonismo

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iglesias-yihadismoLas declaraciones de Pablo Iglesias ante su rechazo para sumarse al pacto antiyihadista apoyado por PP, PSOE y C’s ha causado furor en las redes. Desde su tribuna ha sostenido que esta postura representa un alegato de la venganza. Mientras que ha propuesto una serie de medidas para acabar con la guerra en Oriente Medio. Entre ellas, el cese de la venta de armas de las potencias occidentales a las partes implicadas que es un hecho objetivo. Por desgracia, esta apuesta en solitario ha quedado en papel mojado cuando unas horas después se ha escuchado a su jefa de prensa calificar como “fachas” a los franceses que cantaban “La Marsellesa” en la embajada gala ante España.

El discurso de Podemos es un intento de encauzar una canción independiente, pero que termina desentonando entre los partidos del “régimen del 78”. A la par que se hace un guiño a formaciones como Bildu para la conformación de gobiernos locales. Un auténtico juego de malabarista para tener una posición política lo suficientemente acaparadora como se presume de un partido atrápalo-todo, pero lo suficientemente hipster como para no ser una marca blanca de la socialdemocracia española. Difícil juego. No obstante, Iglesias habría tenido la opción de sumarse al pacto antiyihadista y proponer enmiendas o modificaciones al mismo como uno de los partidos participantes.

La cuestión de fondo es que el pacto antiyihadista fue propuesto por los populares, es decir, fueron los conservadores quienes pusieron el tema sobre la agenda hace unos meses. Por su parte, el líder de Podemos ha intentado echar un pulso, siendo el quien ostentase el control de la agenda y estableciendo en qué parámetros se debía tratar el tema del terrorismo islámico. Lo que obviamente le ha dejado en una posición minoritaria. Pese a ello, Iglesias no tiene porque preocuparse ya que existen antecedentes de partidos que no apoyaron pactos claves consensuados por una amplia mayoría y que después se han convertido en partidos de masas. Recuerden al Fraga de Alianza Popular que decidió no firmar la Constitución de 1978 debido a discrepancias con temas como el divorcio y la libertad de prensa.

Podemos sólo se reajusta, no se fractura

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El arribafirmante ya ha dejado clara en más de una ocasión su postura frente a Podemos. No obstante, es preciso tomar distancia con respecto a lo que está sucediendo últimamente en este partido. Un análisis en profundidad alumbraría cómo esta formación está experimentando las dinámicas que otros tantos partidos han vivido y viven. Más allá de los titulares sensacionalistas que hablan de “ruptura”, “crisis” o “fragmentación”, hay que mencionar una cuestión en defensa de Podemos y es que la manifestación de sus conflictos internos es una prueba fehaciente que existe un diálogo interior. Un hecho, que se puede poner en duda en el seno de otras organizaciones del sistema de partidos español.

Monedero ha aparecido, tras su dimisión, como la víctima de una traición política por parte de Iglesias. Si bien, se podría hablar de un desencuentro entre dos perfiles de militantes distintos. El primero, representa el teórico y crítico de lo que ha venido en llamar como el “régimen del 78”. Es incuestionable el perfil intelectual y se podría decir que hasta fanático de Monedero. Un acérrimo defensor del discurso originario de Podemos. Sin embargo, el viraje dado hacia el centro político por Iglesias para captar mayores votos entre los desencantados y su posición como un partido “atrápalo-todo”, ha implicado una moderación en dicho discurso. Como en política, gran parte de todo se basa en la toma de decisiones dentro de un menú delimitado de alternativas tácticas. Y estas tácticas se definen con acuerdo a los fines planteados.

El equilibrio entre creyentes y arribistas es fundamental en cualquier formación política. Al menos, eso sostiene la teoría de la elección racional de Panebianco. Y en base a esta visión, lo que esté aconteciendo en el interior del partido simplemente sea un reajuste de las posiciones de ideólogos y estrategas. De hecho, los creyentes suelen evitar las primeras filas de acción y quedan en un segundo plano urdiendo las ideas y los programas. Y una prueba de ello, es que Monedero ha renunciado a sus cargos, pero no a su militancia, reivindicando su lugar como intelectual de la formación.

Podemos se distancia de Ciudadanos

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recambio-imgYa corren los rumores sobre las guerras internas de Podemos en Andalucía. Los críticos han vuelto a pronunciarse contra los oficialistas de Iglesias, concibiendo como una derrota los resultados de las autonómicas. Ciertamente, es bastante discutible que esta formación haya llegado a un resultado negativo, ya que la entrada de 14 parlamentarios para la primera convocatoria a la que se presenta una fuerza política nueva, se puede considerar un rotundo éxito. Más, si se tienen en cuenta los factores que hacen de esta comunidad una arena política concreta: existencia de un partido dominante como el PSOE, retraso en el relevo generacional de votantes, presencia de los localismos, etc.

Ahora bien, es interesante observar la calificación de “recambio” con la que Pablo Iglesias ha mencionado a Ciudadanos. Aquí, obviamente, se observa un distanciamiento con respecto a su competidor entre los votantes opuestos al bipartidismo. Está claro que los ciudadanos y las ciudadanas contrarios a PSOE y PP, no se encuentran en el calado de votos de UPyD y probablemente, una cuota considerable es tendente hacia IU. Por lo que, la guerra por estos votantes está principalmente entre Podemos y Ciudadanos, guerra que por ahora encabeza la primera fuerza mencionada.

Así, hay que apreciar que los cambios en los discursos no son cambios superficiales. El discurso de Podemos hasta ahora ha ayudado a auspiciar a fuerzas opuestas a socialistas y populares, como Ciudadanos. En este sentido, se debe añadir que ese discurso ha sido beneficioso combinado con la imagen transmitida por Albert Rivera parece más agradable, especialmente por no tener “ningún muerto en el armario”. No obstante, los naranjas todavía están por estrenarse y el crecimiento partidista conlleva riesgos como la entrada de arribistas y oportunistas descontentos de otros partidos. De ahí que, Iglesias necesite un distanciamiento político de lo que podríamos calificar como el “nuevo centro-derecha” a la par que diluye su primigenio radicalismo en unos valores más maleables, más dinámicos.

JDT politizado y filosofeado

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La fascinante saga de ‘Juego de Tronos’, escrita por George R. R. Martín y llevada a la pantalla de la mano de HBO, es una de las grandes obras narrativas y dramáticas de nuestra época. Sus tragedias políticas conectan adecuadamente con la sensibilidad de la sociedad actual donde la convulsión y la incertidumbre están a la orden del día. No hay cuestión política, social o económica que no sea tratada a lo largo de las páginas de los habitantes de Poniente. A raíz de esta profundidad de su contenido, han surgido distintas obras en lengua castellana que permiten obtener reflexiones sobre sus enseñanzas. Si bien, ante esta cascada editorial hay que hacer alguna criba que permita distinguir lo sano de lo perjudicial, lo recomendable de lo infumable. Al respecto, hay dos ensayos que permiten ilustrar esta diferencia: de un lado, la conocida ‘Filosofía de Hielo y Fuego’ (Ediciones Invisibles) de Villaprinyò, Roca y Canto; de otro lado, una monografía colectiva de Akal y editada por Pablo Iglesias.

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La primera obra es un compendio de un trabajo de años realizado desde el blog ‘Juego de Tronos y la Filosofía’. En esta bitácora, se han puesto en relación los distintos personajes del bardo de New Jersey con filósofos y corrientes de pensamiento. Por su parte, intelectuales como Freud, Maquiavelo, Nietzsche, Jung, Platón y otros permiten diseccionar los elementos característicos de Tywin, Daenerys, Tyrion, Cersei, Jon Nieve y Petyr Baelish. A la luz de las velas de un mundo medieval, Roca, Vilaprinyò y Canto hablan de los gobernantes, del feminismo, del buen salvaje, del moralismo kantiano y del hombre fáustico. Y es que, los tres jóvenes aúnan su trabajo y su conocimiento como profesores y críticos literarios y su afición por los juegos de rol y la literatura. Por lo que, con estas capacidades consiguen elevar a filosofía una de las más ricas piezas literarias de la fantasía moderna. Si bien, sin llegar a adoctrinar, sino a aconsejar la lectura de filósofos clásicos como instrumento de análisis.

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De otro lado, tenemos una obra colectiva coordinada por Iglesias y en la que participa el “establishment” de Podemos. La obra ‘Juego de Tronos: Ganar o Morir’ (Akal) que bien podría ser un ensayo más enfocado hacia la Filosofía Política, se convierte en un auténtico manifiesto ideológico y estratégico para las bases politizadas de los indignados. Apenas ojean el índice del libro se descubre como los capítulos han sido escritos de forma apresurada con el objetivo de captar neófitos a partir del éxito de la saga. Por lo que, este ensayo que podría haber profundizado en los debates morales y políticos de Poniente, ocupa un lugar más adecuado entre obras como las memorias de Aznar, Zapatero y Pujol.

En ese sentido, es detestable que la “cultura geek” o “friki” sea aprovechada como un gancho propagandístico y llevada hasta el fango de la arena partidista. Las esferas (cultura/política) deben estar separadas porque ser friki o ser hipster no es algo que tenga que estar relacionado con la intención de voto o el color político. Y si Pablo Iglesias, Monedero, Errejón (que por cierto se parece a Nobita de Doraemon) y Bescansa se consideran frikis, pueden abandonar la tribu porque han traicionado moralmente al grupo. Un buen friki sabe mantener la compostura y dejar a un lado sus ideas cuando está con sus iguales. Mientras tanto, recomiendo la lectura de la bazofia de Iglesias para cuando no encuentren papel higiénico en el baño. Al menos, protejan el medio ambiente.

De Zapatero a Iglesias

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La reunión de Zapatero con Pablo Iglesias ha producido un importante daño en el naciente liderazgo de Pedro Sánchez. Un candidato moderado, negociador y con un perfil técnico y político limpio y consolidado, el que encabeza el PSOE actualmente. Y el que además, ha nacido de unas primarias internas. Sin embargo, este «petit comité» en las sombras, ofrece lecturas diversas y enriquecedoras sobre el papel que Zapatero e Iglesias, aún aspiran a ejercer sobre España, después de haber aplaudido las dos legislaturas de José Luis y el resultado final de la última. Y eso son datos objetivos en términos de política económica y del estado de la sociedad, aunque siempre hay fanáticos para un descosido. p-sanchez La primera lectura clara de esta actuación de Zapatero, es que para él tiene más peso la influencia de su propia persona en la política, que los resultados de las futuras elecciones o el papel que deba desempeñar la nueva generación de socialistas. Moralmente es condenable, pero políticamente no, porque hubiera dejado el país hecho un erial después de su salida hace cuatro años y hubiera ocultado una crisis en el año que se presentaba a su reelección. No conforme con eso, aspira a jugar cartas en el futuro de la naciente fuerza de Podemos. Si bien, probablemente la actuación de Zapatero sea posiblemente un intento de lucha entre un sector de los votantes y militantes socialistas, los más próximos a Podemos, contra el sector socialdemócrata y socio-liberal. Aunque, las luchas intestinas en el PSOE suelen en no pocas ocaciones, llevar más el sello de personas que el de ideas o posiciones políticas.

En lo que acontece a Iglesias, se asiste a la escenificación de lo que ya había advertido Orwell en Rebelión en la Granja. Durante un año, se ha difundido el discurso de la casta, de quién es casta o quién no, si el PSOE sí, si IU ahora sí y luego no, el PP seguro que sí y los otros partidos que no son Podemos, también son casta. Y después de eso, la acción del líder tuerce el guión de la casta reuniéndose con una de las grandes personalidades de esa élite, José Luis Rodríguez Zapatero. De forma similar, los cerdos de la granja que habían acometido una revolución política y social, terminaban reuniéndose con el granjero, comiendo en su mesa y vistiendo como él en una negociación al final del libro. ¿Seran las personas capaces de entender que la política no es más que la lucha de una minoría contra otra en coalición con otras? Véamos pues, hasta dónde llega el sentido común de esta nuestra sociedad.

Argumentos contra Pablo Iglesias

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El texto que sigue en estas líneas no es una columna, ni es un análisis. Es un argumentario contra la cúpula de Podemos, en general; y contra su líder, Pablo Iglesias Turrión, en particular. Esto explica el tamaño, el estilo y la redacción del mismo. Si hasta esta frase está pensando que el arribafirmante es algún intelectual a sueldo de algún medio de comunicación de derechas (La Razón, La Cope, ABC, El Mundo), se equivocan. Si creen que estoy a favor de alguno de los dos principales partidos, también se equivocan. Como la mayoría de los ciudadanos y las ciudadanas que viven en este país, soy una de las personas que sufre de un modo u otro la crisis económica. El arribafirmante no se encuentra entre los hipotecados, ni está en el desempleo, si bien como la mayoría de los jóvenes tiene una alta cualificación, no tiene acceso al mercado de la vivienda y aún vive con sus padres. Es uno de los llamados «mileuristas» que a trancas y barrancas salen adelante en nuestro actual sistema político y económico.

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Antes de que sigan leyendo (si no les he producido rechazo anteriormente, ustedes siempre pueden coger la puerta e irse, cerrar ventana en su explorador de Internet, estamos en una democracia), aclararé que ideológicamente soy un convencido del liberalismo democrático con ligeras dosis de socialdemocracia, teniendo como autor de referencia a Karl Popper, autor del libro La sociedad abierta y sus enemigos y como figuras políticas de referencia a Michael Ignatieff. Los principios en los que considero que debe fundarse una democracia y cualquier sistema que se precie como tal son: la pluralidad ideológica, el derecho de ciudadanía, la capacidad de participacion directa o indirecta en la política a través de la representación en el entorno nacional y la participación en el local, la libertad de prensa, la propiedad privada y fielmente, en el individualismo. Creo que cada sujeto tiene derecho a vivir dignamente, expresar libremente lo que piense, respetar lo que piensan los demás, tener una vivienda, disfrutar de una buena salud gracias a un sistema sanitario público, acceder a una educación obligatoria y no vivir desesperado por las facturas, el impago y lo que nos exigen desde Bruselas. Porque gran parte de nuestros problemas están en lo que hoy llamamos Unión Europea y en su política económica. Soy lo que alguna gente llama «alguien de centro», aunque para ser sincero no creo que exista el centro político, ni la transversalidad, ya que al final todos tienden más o menos hacia un lado izquierdo o derecho en cuanto a ideología política se refiere. No seré yo quien les diga que la izquierda y la derecha no existe. Que se los diga otro. Como en todo, los extremos siempre son peligrosos y hay que desacreditarlos con la razón y la emoción, porque cualquier valoración de la realidad política se hace con una combinación de dosis de argumentos y sentimientos. Y en nuestros tiempos de crisis, es el momento para que los oportunistas y los arribistas jueguen con nuestros sentimientos, nuestra rabia y nuestra impotencia contra un tiempo político que se ha vuelto oscuro. Y como dicen en Juego de Tronos, «La noche es oscura y alberga horrores». Así pues, pongamos las cosas en su sitio y ofrezcamos datos para aquellos a los que no les convence Pablo Iglesias y aquellos que no están seguros. Si usted es un convencido de Podemos, abandone la lectura, yo respeto que usted piense diferente, aunque personalmente no lo comparto y me produce rechazo.

1. El marco de la realidad. Se aprovechan de nuestras vidas, nuestra rabia y nuestra impotencia.

El discurso de Podemos y la actual coyuntura política, económica y social es lo que ha permitido que un partido político con menos de un año de existencia tenga un tercio de intención de voto del conjunto del electorado a fechas de noviembre de 2014. Si se observan las series del CIS descubrimos como la «corrupción política» es uno de los principales problemas del país según la ciudadanía; tenemos al menos un 23% de parados en el conjunto de España, siendo mayor entre los jóvenes; un encarecimiento de los productos básicos y del acceso a la vivienda y un grave problema económico que afecta también a las administraciones y que les impiden mantener cosas como el sistema sanitario, los servicios públicos y otras actuaciones básicas de los ciudadanos. A partir de esta realidad, se crean tres ejes fundamentales de Podemos: la casta, la atribucion de la primera persona y la promesa.

La «casta» es un concepto ambiguo que incluye al conjunto de élites políticas y económicas que a veces es difícil deslindar. Por ejemplo, ¿un trabajador autónomo que tenga una red de comercios en su pueblo o comarca es casta? ¿ser casta es una cuestión de cantidad o de forma? ¿un partido como IU es casta? ¿o son sólo casta alguno de ellos? ¿Ser de la casta es una decisión personal como quien elige marca de coche o marca de detergente? Lo cierto es que no vivimos en una sociedad de castas donde nuestra clase social y derechos vienen determinados por nuestro nacimiento como sucedía en el Antiguo Régimen, vivimos en una sociedad de clases donde la herencia, la formación, el trabajo y la propiedad determinan nuestra clase social.

La atribución de la primera persona del plural, cuando en realidad el militante de Podemos lo único que hace es dar su apoyo junto al resto del colectivo al líder y su cúpula. No obstante, el uso de la primera persona del plural favorece que psicológicamente el seguidor de Podemos pueda sentirse parte de algo de lo que sólo es parte a efectos de militancia y nada más, al igual que otro militante de base de IU, PSOE, PP, UPyD y el partido que usted quiera incluir. Esto se produce y se ha producido así en cualquier partido político, organización humana o colectivo de sujetos. La jerarquía siempre existe y unos, pueden más que otros.

Como todos pueden (o podemos), es posible construir una sociedad mejor. No obstante, el problema es que hasta día de hoy, Pablo Iglesias, ha dado distintas hipótesis y explicaciones ambiguas sobre cuál es su promesa electoral: transparencia, democracia directa, salir de la crisis, etc. La transparencia se puede mostrar a través de facturas, pero nunca nadie nadie (ni siquiera yo, seamos sinceros) muestra todo lo que realmente es o quiere mostrar. La democracia directa nunca existirá ni dentro ni fuera de un partido e Iglesias y cualquier politólogo que haya leído a Robert Michels y conozca la «ley de la oligarquía de hierro» sabe de lo que hablo. En cualquier grupo, existe una minoría que monopoliza el poder y los recursos para sí misma, y todas las luchas políticas son luchas de unas minorías frente a otras. Eso a lo que a veces Iglesias se refiere como «casta».

Con estos ingredientes, Podemos crea una estampa o imagen de la realidad (como PP, PSOE o CiU) que le favorece aprovechando nuestra rabia, nuestra impotencia, nuestro deseo de castigo a PP y PSOE y nuestra miseria. Crea un marco de la realidad. El marco es una herramienta usada por politólogos y sociólogos para describir como cada persona o grupo de personas construyen un relato o una forma de ver la realidad, conceptualizado por Erving Goffman y popularizado por George Lakoff en su clásico No pienses en un elefante. Este instrumento para construir discursos que lleguen a la sensibilidad de las personas no es algo nuevo en España. De hecho, fue muy popular entre algunos dirigentes del Gobierno de Zapatero y esta obra se convirtió en un libro de cabecera. Como ideólogo y académico brillante (es algo que no pondré en cuestión), Pablo Iglesias, ha sabido construir un discurso adecuado que le permite acceder a la arena política.

2. Podemos, Somos, todo lo hacemos juntos… ¿usted se cree eso realmente? Lo hace para unos pocos, no para usted como cualquier partido.

Vivimos en una sociedad cada vez más individualista como fruto del desarrollo científico, tecnológico, los avances democráticos y el deseo de tener una vida más plena y el deseo psicológico de desarrollar nuestra identidad. A la vez, vivimos en una sociedad mediterránea como la italiana, portuguesa o griega donde la familia realiza un papel importante e introduce un elemento colectivo. La familia cuida de los hijos que no encuentran empleo, ayuda económicamente, ofrece refugio, asistencia a los mayores y discapacitados, etc.Tenemos un componente individualista por ser una sociedad moderna y colectivista por la institución de la familia.

Probablemente, un psicólogo pueda explicar de mejor forma que un politólogo como yo a lo que me refiero, pero voy a hacer el esfuerzo intelectual. El partido de Pablo Iglesias bien podría llamarse «unidos contra el sistema», «adiós a la globalización» o «comunismo para el siglo XXI». Ahora bien, el uso de la primera persona del plural permite que todos y cada uno de los sujetos puedan identificarse con un colectivo, ser una célula en un cuerpo más grande. Simplemente, la cúpula es la que dirige la voluntad del cuerpo y yo, lo siento, no puedo creer que en un partido como Podemos, de donde espero una mayor pluralidad y diversidad de ideas, el Secretario General sea votado con más del 80% de los votos a través de Internet, y todos sabemos que las herramientas informáticas pueden ser manipuladas por ser una herramienta en manos del ser humano.

Todo lo vamos a hacer juntos… ¿y qué pasa con los que nos negamos? ¿con los que no pensamos igual? Quizá el rechazo de Pablo Iglesias junto a los movimientos anti-globalización y anti-sistemas de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la UCM a una conferencia de Rosa Díez, pueda darles una idea (o igual han suavizado sus posturas). También recuerdo que están dispuestos a pactar con el PSOE si renuncia a la socialdemocracia, es decir; no aceptan que existan grupos políticos con otras ideologías, pero… después la izquierda y la derecha no es lo importante, son los de arriba y los de abajo. Esto es incoherente: que Iglesias le pida a un partido renunciar a una ideología de centro-izquierda y después la política no sea algo de izquierda o derecha. ¿Les suena esto de algo?

3. Un arribista (oportunista) y el fanático de Monedero. Biografía de Pablo Iglesias.

Un clásico politólogo italiano, Angello Panebianco, (en esto destacan en el país de los spaghettis: Maquiavelo, Sartori, Bobbio, Negrí, etc.) diferencia a los políticos entre arribistas y creyentes. Un arribista es un oportunista que quiere algo para él (fama, dinero, cargos, etc.) y un creyente es alguien que se preocupa por mantener vivos los ideales y los principios del partido. Y aquí sostendré la hipótesis de que Pablo Iglesias es un oportunista más que un creyente, pero no un oportunista cualquier, sino uno que está dispuesto a todo por maximizar su felicidad y beneficio.

A Pablo Iglesias se le llena la boca al hablar de «casta». Este joven politólogo proviene de una familia de clase media: una madre abogada de Comisiones Obreras y un padre antiguo inspector de trabajo y profesor de Historia. El señor Iglesias es miembro de la «casta» de la que él habla desde que nació, lo que algunos marxistas llamaron la élite o «aristocracia obrera«. Si miran la biografía de insignes personajes como Felipe González encontrarán recorridos biográficos similares y ellos son los únicos entre los obreros que acceden a la política porque un pobre cabrero seguirá siendo un cabrero. También en algunas ocasiones, Iglesias se ha referido a los principales sindicatos (UGT y CC.OO.) como casta. Recuerdo que parte del escándalo de Bankia era posible gracias a la intervención de miembros de Comisiones. Y esta actitud, que yo sepa es de casta. Sería más honrado usar «casta» si fuera hijo de trabajadores manuales o campesinos. Miren ustedes: mi madre fue limpiadora y mi padre es aún jardinero, no sé si soy casta o no, para mayor tranquilidad moral me quedo en la duda.

4. Pablo Iglesias procede de la clase media, como la mayoría de los políticos de los demás partidos. No es coherente hablar de casta.

En la clase media se encuentra el origen biográfico de la mayoría de nuestra clase política. Son escasos los políticos procedentes de las clases bajas y de las clases altas en la sociedad española. Y digo esto después de haber entrevistado a decenas de alcaldes, concejales y otros miembros de nuestra élite, sé muy bien de lo que hablo. Pueden mirar aquí. Si no les convenzo, pueden leer a Jeréz Mir, Edurne Uriarte, Robles Egea, Lourdes López Nieto y Miguel Beltrán que son los grandes politólogos españoles que han tratado élites. Ellos lo han hecho mejor que yo (un joven FPU).

5. Un arribista antisistema que encuentra su lugar en la academia: producción dogmática y creación de ideología extremista y excluyente.

En el caso de Iglesias, encontramos a un joven de ideología comunista y arribista de clase media deseoso sobre todo de fama, poder y ambición que llega a la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Complutense, el conocido como «búnker» por la preeminencia de colectivos y asociaciones anti-sistema. Es aquí donde Pablo Iglesias encuentra su oportunidad y Juan Carlos Monedero encuentra a su discípulo. Amor a primera vista. El ideólogo, Juan Carlos Monedero, una persona que no cree (y hablo de creencia en el más estricto sentido de la palabra) en la Transición Española; y el discípulo o mano derecha, Pablo Iglesias.

Esta relación es fundamental para entender a Podemos, sin esta pareja de maestro y alumno esto no existiría. Desde finales de los noventa y la década posterior, Iglesias y Monedero han realizado una labor técnica y a la vez ideológica. Se ha trabajado en algo (esto es innegable, no seré yo quien diga que no han trabajado o son unos charlatanes).

Han trabajado técnicamente asesorando a los gobiernos venezolano y boliviano, entre otros, (lo que se llama la nueva izquierda o tercera vía del comunismo en América Latina) a través de un instituto llamado el CEPS, han asesorado a distintos partidos de izquierdas (IU, BNG, etc.) e incluso han apoyado el Gobierno de Zapatero como reza en la página 506 de la tesis doctoral de Iglesias (verán que las fuentes que uso no son de Intereconomía o La Cope, por si tienen alguna duda o creen que alguien me paga). No voy a entrar a valorar políticamente el chavismo ni el bolivarianismo.

Y han trabajado ideológicamente, creando teorías y nuevos posicionamientos en el ámbito de la izquierda. De hecho, es meritorio observar como parte del currículum académico incluye estancias con Negri y Hardt (dos teóricos excepcionales y fundamentales del nuevo comunismo y los movimientos anti-sistema). A la par, hay una amplia producción ideológica (y académica) por parte de Monedero, Errejón e Iglesias sobre el 15-M y sus posibilidades políticas. Por lo que, Iglesias, Errejón y Monedero disponen de una ideología clara y definida como fruto de este trabajo intelectual.

6. Pablo Iglesias quiere ir en las listas de IU a las elecciones europeas, Cayo Lara no le deja e Iglesias crea Podemos.

Mientras el Gobierno de Zapatero caía en el año 2008, se precipitaba en 2011 y el 15-M surgía de la misma sociedad civil para criticar la crisis económica y política, se desarrollaba este trabajo dogmático y técnico por parte de Monedero, Iglesias y compañía. Y llegaron los meses previos a las elecciones europeas de 2014, cuando Pablo Iglesias (que ya había militado antes en el PCE) quería ir en la lista por IU en un pequeño grupúsculo apoyado por Izquierda Anticapitalista y antiguos miembros de IU. A lo que la formación de Cayo Lara se negó, y posteriormente se acusó de no celebrar primarias. Lo que ocurrió aproximadamente para finales de febrero de este año y la rabieta de Iglesias y Monedero se transformó en la creación de un partido político de extrema izquierda con el apoyo de movimientos como Izquierda Anticapitalista. Un partido que en su origen no tenía aspiraciones de gobierno, sino más bien de ocupar un espacio o al menos entrar en el Parlamento Europeo.

7. ¿Por que funcionó Podemos en las europeas? Porque Iglesias y Monedero traicionaron a Izquierda Unida.

Podemos ha funcionado porque a sus espaldas existe un equipo de politólogos competentes, como Bescansa, que fue discípula de Julián Santamaría (reputado experto en análisis electoral y ex Presidente del CIS), Errejón, Iglesias y Monedero;  que han hecho dos cosas que no ha hecho nadie: tantear electoralmente a través de encuestas el descontento político de la gente y politizar las antiguas redes del 15M que no han cuajado con ningún partido hasta la llegada de Podemos.

En primer lugar, Bescansa usó una consultora que dispone en la zona de Galapagar en Madrid para realizar las encuestas que descubrieron un dato objetivo: existía un votante de izquierda no dogmática descontento con los partidos del establishmente y en una cuota considerable. Un buen río donde pescar votos. En segundo lugar, Iglesias escenificó junto a Alberto Garzón (de IU) una llamada de distintos movimientos vinculados al 15-M que eran fundamentales para legitimarse como líder en la Sala Mirador. Allí fue donde Iglesias realizó su llamada a la creación de un partido liderado por su persona. Esto es lo que yo llamo la «conquista de Lavapiés», un barrio fundamental para la izquierda antisistema en la capital madrileña.

En un mes y medio, Podemos se estructura como un partido bastante centralizado (lo cual es normal, teniendo en cuenta que su origen geográfico está en Madrid) y crea círculos a partir de las viejas redes del 15M en las principales ciudades, a través de un gran esfuerzo humano de las personas que creen en el proyecto, bajo la atenta mirada de Iglesias y sus secuaces.

Y la sorpresa llegó tan lejos que ni el CIS, ni Bescansa ni nadie se lo creyó cuando Podemos consiguió colocar cinco eurodiputados en la cámara europea en la noche de las elecciones. He ahí una volatilidad de votos obtenidos de partidos como PSOE, UPyD e IU. Aquí es donde cambia radicalmente el planteamiento de Podemos e Iglesias toma nota de las recetas para maximizar su éxito.

Izquierda Unida queda estupefacta y aparecen los miedos a ser absorbidos por la reciente formación de los politólogos de la Complutense. Iglesias pasa del anonimato del gremio (para quienes lo conocíamos) y se convierte en una joven promesa política. Lo cual lo convierte en una figura mediática atrayente. Alberto Garzón queda en una posición incómoda y tiene que hacer malabares entre la ideología que defiende y una posible confluencia o absorción por parte de Podemos.

8. Podemos deja de ser un partido minoritario para convertirse en un partido de gobierno (catch-all-party). Podemos imita la dinámica de PP y PSOE. Ya son casta.

Iglesias es consciente de que son momentos muy propicios (quizá los más propicios de nuestra democracia) para pescar en caladeros de votos de todos los partidos. Para eso, abandona la ideología de extrema izquierda de cara a la galería, apartándose de sus antiguos socios de Izquierda Anticapitalista y presenta una ideología más ambigua. Ya no es una cuestión de izquierdas o derechas, es una cuestión de los de arriba contra los de abajo y va creando una ideología líquida como la del PSOE (¿son socialdemócratas?) o el PP (¿liberales, católicos, conservadores?) para atraer votantes desde la extrema izquierda hasta la extrema derecha.

Se convierte en un partido atrápalo-todo como aquellos a los que llama «casta».

9. Podemos es un proyecto personalista de Pablo Iglesias y Monedero. No es un proyecto colectivo ni de democracia directa.

En otoño, Iglesias deja claro que Podemos es su proyecto político. Es su partido. Es su cortijo. Es suyo y a través de eso pretende alcanzar el poder, aprovechando el esfuerzo de muchas buenas personas que de forma inocente e ignorante creen en su proyecto.

A su vez, Podemos va tejiendo una estructura territorial a través de los círculos y cierra filas para evitar la llegada de otros arribistas procedentes de otros partidos. Se va creando ese control del partido por parte una minoría frente a otras minorías que puedan surgir para mantener el liderazgo y el control de su actual cúpula. Algo que toda minoría política ha hecho de una forma u otra. Así, Iglesias es nombrado Secretario General, eliminando de sus filas incluso a los críticos como Echenique.

10. Pablo Iglesias propone una ruptura con la Transición y con la Constitución de 1978. Ofrecen un nuevo orden.

La Transición es un claro ejemplo del compromiso político y la capacidad de consenso de la sociedad española, cuando no está dispuesta a enfrentarse entre sí misma.Nuestra transición permitió que pasaramos de una dictadura a una democracia. Iglesias propone una

Podemos, especialmente Iglesias y Monedero, ponen en duda nuestra Constitución y no plantean una reforma. Al contrario, proponen una ruptura con lo que partidos como UCD, PSOE, PCE y otros (a excepción de AP y PNV) firmaron que sería nuestra actual democracia. Nuestra democracia como cualquier otra tiene fallos y eso puede exigir una reforma, pero no necesariamente una ruptura. Romper la constitución implica hacer borrón y cuenta nueva para crear algo «ex novo» que no tiene porque ser necesariamente democrático y puede suponer una limitación de otros derechos que aún tenemos como la libertad de expresión: Rosa Díez, Echenique y aquellos que han sido acosados por ser de otra ideología en el búnker de la Complutense pueden dar fe de ello.

11. Se dice que nuestra democracia es una dictadura o «régimen». Porque eso contextualiza el liderazgo mesiánico de Iglesias.

Una revolución y un líder revolucionario necesitan una institución autoritaria que derrocar. Para eso, se dice que nuestra democracia nacida del consenso de los partidos que se oponían a la dictadura, son «un régimen». Un régimen que debe ser derrotado por un elegido. Y ahí entra Podemos a la espera de poder crear un nuevo Estado a través de un proceso constituyente.

12. Iglesias como otros tantos partidos ponen el énfasis en que la institución es el problema, cuando el problema es el comportamiento político de los españoles. Iglesias no es muy diferente a lo que ya conocemos.

Hace un año, asistí a una clase de «La Universidad en la Calle» promovida por Bescansa y en la que se anunciaba la dictadura venezolana como un ejemplo de democracia. En aquella clase asamblearía recordé a Bescansa que el problema no es la institución, que nuestras instituciones son sanas y democráticas y que lo que no es ni sano ni democrático es el comportamiento y la voluntad humana que las acciona. A lo cual, Bescansa asintió a mi opinión para quedar bien y volvió a reincidir en la transformación institucional.

13. Podemos maniobra para absorber a grupos como Equo y Ganemos en las locales. No les importan las ideas, sino su ambición política.

Ha existido una posición ambigua por parte de Podemos por si se presentan o no a las locales. En primer lugar, dijeron que apoyarían a Ganemos. Luego dijeron que presentarían sus propias listas. Y luego, volvieron a decir que no se presentarán. Maniobran para absorber o cooptar otros grupos con posturas similares como Ganemos con la intención de traicionarlos.

Por tanto, y dejando a un lado las alusiones de líderes de Podemos a Venezuela (algo que se puede discutir en otro momento)…

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Me opongo a Pablo Iglesias porque simplemente, me opongo a perder la democracia a manos de un tirano:

1. Pablo Iglesias juega con nuestras emociones y nuestra impotencia.

2. Iglesias actúa en beneficio de unos pocos.

3. Podemos es un producto de un arribista como Iglesias y un fanático como Monedero que se aprovechan de la buena voluntad de las personas.

4. Iglesias pertenece a la clase media como la mayoría de los políticos. Es casta.

5. La cúpula de Podemos no respeta la pluralidad política.

6. Iglesias se enfadó porque no pudo ir en las listas de IU y creó su propia marca política.

7. Podemos se aprovechó de un momento de éxito de IU.

8. Podemos oculta su ideología para atraer más votos de forma similar a PP y PSOE.

9. Iglesias es un ególatra y no permite la crítica a su proyecto personalista.

10. Iglesias propone un nuevo orden político, en lugar de una reforma constitucional.

11.  Pablo Iglesias no cree en el consenso de la Transición.

12. El problema de nuestro país no es la democracia ni las instituciones, sino la actitud de los políticos. Iglesias no es mucho mejor que lo que hemos tenido hasta ahora.

13. Iglesias es capaz de traicionar a posibles aliados como Ganemos o Equo.

¿Esta es la democracia alternativa de Podemos? Cuando alguien le hable de Podemos, respóndale con alguna de estas ideas y desmonten su manipulación y sus falacias.

El éxito de Podemos

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La reciente encuesta de SIGMA 2 sitúa a Podemos entre los tres partidos con más intención de votos junto a la gran caída de PSOE y PP. Ante todo esto, cabe preguntarse cuál ha sido la fórmula del éxito de esta formación que nació en primavera del presente año, apenas a tres meses de las elecciones europeas y que consiguió cinco eurodiputados. Para ello, es necesario definir tres elementos fundamentales que les han separado de los tradicionales partido: el liderazgo de su creador, la estructura novedosa y su gestión de la comunicación política. Una tríada que debe ser analizada en el actual panorama de crisis política y económica que experimenta el país.

En primer lugar, Pablo Iglesias no es un sujeto que ha aparecido de la nada, sino que hablamos de un líder que ha acumulado capital simbólico a lo largo de los últimos años. Aunque para muchos españoles la figura de este profesor de Ciencias Políticas de la Universidad Complutense de Madrid fuera la de un ciudadano cualquiera, no representa al ciudadano corriente de a pie. Al contrario, Iglesias es un politólogo académico y un miembro importante de los movimientos sociales de Lavapiés en los últimos cinco años. Asimismo, tiene una dilatada experiencia en análisis político a través de distintas consultoras y formaciones vinculadas a Monedero y Bescansa que realizan labores para gobiernos e instituciones de América Latina. A la par, para muchos politólogos es conocida la labor propagandística y nada objetiva de Iglesias a través del programa La Tuerka, usando las instalaciones de televisión y grabación del campus complutense. Por tanto, se trata de un capital simbólico acumulado a través de formación, conocimiento técnico e instrumentalización de medios públicos. Así, su liderazgo es directo, no consensuador y basado en un realismo político extremo.

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En segundo lugar, la estructura del partido mantiene las formas de un movimiento social. Imitando al conocido 15-M y capitalizando algunos de los recursos organizativos y humanos de dicho movimiento, como sus antiguos miembros y redes; Podemos se ha retroalimentado con ellos. De hecho, parte de la literatura incendiaria del 15M contiene entre sus ideólogos a Monedero que actúa como auténtica “alma mater” del partido, siendo Iglesias la cara visible y el discípulo. Por lo que, el pretendido movimiento ciudadano que irrumpió en la política española en 2011 y 2012 ha quedado convertido en un medio a manos de Podemos. Lo que originariamente era un movimiento ciudadano ha pasado a convertirse en un partido político que no termina de adoptar las estructuras habituales. Al contrario, se mantiene en una posición híbrida entre un colectivo cívico y un partido atrápalo-todo (“catch-all-party”), haciendo difícil esa separación entre sociedad civil y política propugnada por Bergson y Popper y garantizando la afluencia de los votos en uno de los mayores momentos de volatilidad electoral en la España democrática.

En tercer lugar, la labor de comunicación política se apoya en las apariciones mediáticas de Iglesias como auténtico líder mediático y showman, aprovechando su gran peso e influencia. La cuestión no es simplemente que Pablo Iglesias sepa cómo tiene qué hablar delante de los medios para transmitir su mensaje. La cuestión es que tiene una sólida experiencia gracias a su participación en movimientos de izquierdas, la vida académica y como presentador del programa de La Tuerka. Esto le hace reunir en su habitus las actitudes y el control de distintos campos (político, mediático, universitario, etc.). De esta forma, el lider de Podemos reúne las características necesarias para capitalizar esta coyuntura política y aprovecharlas en una mejora del redito electoral de su formación.