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Ciudadanos en auge

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rivera.jpgLas encuestas parecen dar buenas noticias a la formación naranja. Ese centro-derecha actualmente que antes era centro-izquierda. El paraguas bajo el cual se amparan socialdemócratas, liberales, socioliberales, neoliberales y liberal-demócratas. Una fauna variopinta en la que se funden las ideologías mas primigenias de la época decimonónica con la sonrisa amable a cuestiones como la igualdad de la mujer, el medio ambiente y otros temas que han sido generalmente capitalizados por la izquierda. Fuere como fuere Ciudadanos podría calificarse como la “tercera transición”.

Este tercer tránsito es el camino por el cual una parte de la derecha y el centro-derecha sociológicos renuevan su agenda y sus posturas. Distanciados del PP no ya sólo en lo ideológico, sino también en lo estratégico, Rivera aspira a hacer de esto la nueva UCD o CDS. Al menos, sin llegar a tener el trágico final que estas formaciones tuvieron en su día al depender del liderazgo de Suárez. Aunque si en algo se ha renovado esta derecha sociológica es en la concepción territorial de España basada en el constitucionalismo. Autonomías sí, pero sin olvidar que son una delegación de Madrid.

Sea como fuere, Ciudadanos a diferencia de Podemos está llamado a jugar un papel importante en la definición de temas como el mundo laboral, la modificación del sistema electoral que ya no tiene sentido para un bipartidismo difunto, la conciliación laboral y la paridad en los puestos de dirección de las empresas. La vieja derecha del PP se niega en multitud de estos puntos, viviendo aún en la melancolía de un franquismo que no se fue en la segunda transición de Aznar, sino que siempre estuve detrás de la puerta de Génova.

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No todo es venganza, también protagonismo

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iglesias-yihadismoLas declaraciones de Pablo Iglesias ante su rechazo para sumarse al pacto antiyihadista apoyado por PP, PSOE y C’s ha causado furor en las redes. Desde su tribuna ha sostenido que esta postura representa un alegato de la venganza. Mientras que ha propuesto una serie de medidas para acabar con la guerra en Oriente Medio. Entre ellas, el cese de la venta de armas de las potencias occidentales a las partes implicadas que es un hecho objetivo. Por desgracia, esta apuesta en solitario ha quedado en papel mojado cuando unas horas después se ha escuchado a su jefa de prensa calificar como “fachas” a los franceses que cantaban “La Marsellesa” en la embajada gala ante España.

El discurso de Podemos es un intento de encauzar una canción independiente, pero que termina desentonando entre los partidos del “régimen del 78”. A la par que se hace un guiño a formaciones como Bildu para la conformación de gobiernos locales. Un auténtico juego de malabarista para tener una posición política lo suficientemente acaparadora como se presume de un partido atrápalo-todo, pero lo suficientemente hipster como para no ser una marca blanca de la socialdemocracia española. Difícil juego. No obstante, Iglesias habría tenido la opción de sumarse al pacto antiyihadista y proponer enmiendas o modificaciones al mismo como uno de los partidos participantes.

La cuestión de fondo es que el pacto antiyihadista fue propuesto por los populares, es decir, fueron los conservadores quienes pusieron el tema sobre la agenda hace unos meses. Por su parte, el líder de Podemos ha intentado echar un pulso, siendo el quien ostentase el control de la agenda y estableciendo en qué parámetros se debía tratar el tema del terrorismo islámico. Lo que obviamente le ha dejado en una posición minoritaria. Pese a ello, Iglesias no tiene porque preocuparse ya que existen antecedentes de partidos que no apoyaron pactos claves consensuados por una amplia mayoría y que después se han convertido en partidos de masas. Recuerden al Fraga de Alianza Popular que decidió no firmar la Constitución de 1978 debido a discrepancias con temas como el divorcio y la libertad de prensa.