Panebianco

Podemos sólo se reajusta, no se fractura

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El arribafirmante ya ha dejado clara en más de una ocasión su postura frente a Podemos. No obstante, es preciso tomar distancia con respecto a lo que está sucediendo últimamente en este partido. Un análisis en profundidad alumbraría cómo esta formación está experimentando las dinámicas que otros tantos partidos han vivido y viven. Más allá de los titulares sensacionalistas que hablan de “ruptura”, “crisis” o “fragmentación”, hay que mencionar una cuestión en defensa de Podemos y es que la manifestación de sus conflictos internos es una prueba fehaciente que existe un diálogo interior. Un hecho, que se puede poner en duda en el seno de otras organizaciones del sistema de partidos español.

Monedero ha aparecido, tras su dimisión, como la víctima de una traición política por parte de Iglesias. Si bien, se podría hablar de un desencuentro entre dos perfiles de militantes distintos. El primero, representa el teórico y crítico de lo que ha venido en llamar como el “régimen del 78”. Es incuestionable el perfil intelectual y se podría decir que hasta fanático de Monedero. Un acérrimo defensor del discurso originario de Podemos. Sin embargo, el viraje dado hacia el centro político por Iglesias para captar mayores votos entre los desencantados y su posición como un partido “atrápalo-todo”, ha implicado una moderación en dicho discurso. Como en política, gran parte de todo se basa en la toma de decisiones dentro de un menú delimitado de alternativas tácticas. Y estas tácticas se definen con acuerdo a los fines planteados.

El equilibrio entre creyentes y arribistas es fundamental en cualquier formación política. Al menos, eso sostiene la teoría de la elección racional de Panebianco. Y en base a esta visión, lo que esté aconteciendo en el interior del partido simplemente sea un reajuste de las posiciones de ideólogos y estrategas. De hecho, los creyentes suelen evitar las primeras filas de acción y quedan en un segundo plano urdiendo las ideas y los programas. Y una prueba de ello, es que Monedero ha renunciado a sus cargos, pero no a su militancia, reivindicando su lugar como intelectual de la formación.

De representante universitario a candidato político

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El politólogo Panebianco habla de un tipo de sujeto que pulula por los partidos políticos y que suele ser bastante habitual. Esta especie de individuo es el arribista, aquella persona divorciada de ideas y enamorada del beneficio que reporta un cargo en lugar de la búsqueda de la mejora del colectivo. También Aristóteles hablaba de la legitimidad de la política que busca el bien común y de la oscuridad de los que buscan en el arte de lo posible exclusivamente el beneficio propio.

El arribafirmante tiene la suerte de conocer la trayectoria de una de estas incipientes criaturas. La cual desde su más tierna infancia política, la de un estudiante universitario, ha hecho maratón político para no hablar de carrera y cuyo nombre por respeto a dicha persona haremos omisión. Este sujeto comenzó como un compañero más de clase con buenas intenciones e ideas y que poco a poco se fueron retirando para mostrar su auténtica naturaleza de máscara.

La criatura en cuestión dio su salto a la vida pública consiguiendo la máxima representación de alumnos en su centro universitario. Para lo cual se deshizo e hizo de quiénes no les eran útiles y se rodeó de aquellos que independientemente de su utilidad le eran fieles. Una vez instalado en la poltrona, la autoridad de la delegación universitaria aprovechó su posición para beneficiarse económicamente, acaparar contactos y crear una imagen etérea. Para ello, las necesidades estudiantiles auténticas quedaron desatendidas y los proyectos mediáticos de actividades prescindibles surtieron su eficacia en las páginas de prensa. Lo cual no tardó en crear una oposición en torno a su persona.

El joven, no contento con lo obtenido, intentó apoderarse de cuantas personas, asociaciones y autoridades estuviesen a su alrededor. Unos cayeron, otros se salvaron. Así, obtenido el favor de los poderes fácticos adecuados dio el segundo paso, coquetear con una opción política rentable. Mientras que, de forma artificial ha mantenido su cargo representativo cuando estatutariamente debiera haber dimitido al perder la condición que lo mantiene ahí.

Hoy, este proyecto de hombre público se posiciona en el número vigésimo primero de una lista política para las elecciones municipales en la capital hispalense. A la par que, mantiene su cargo de representante estudiantil que es incompatible, por principio, con la simultaneidad de su candidatura electoral. Temor inspira el pensar que este producto puede alcanzar su madurez política y sus consecuencias.