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JDT politizado y filosofeado
La fascinante saga de ‘Juego de Tronos’, escrita por George R. R. Martín y llevada a la pantalla de la mano de HBO, es una de las grandes obras narrativas y dramáticas de nuestra época. Sus tragedias políticas conectan adecuadamente con la sensibilidad de la sociedad actual donde la convulsión y la incertidumbre están a la orden del día. No hay cuestión política, social o económica que no sea tratada a lo largo de las páginas de los habitantes de Poniente. A raíz de esta profundidad de su contenido, han surgido distintas obras en lengua castellana que permiten obtener reflexiones sobre sus enseñanzas. Si bien, ante esta cascada editorial hay que hacer alguna criba que permita distinguir lo sano de lo perjudicial, lo recomendable de lo infumable. Al respecto, hay dos ensayos que permiten ilustrar esta diferencia: de un lado, la conocida ‘Filosofía de Hielo y Fuego’ (Ediciones Invisibles) de Villaprinyò, Roca y Canto; de otro lado, una monografía colectiva de Akal y editada por Pablo Iglesias.
La primera obra es un compendio de un trabajo de años realizado desde el blog ‘Juego de Tronos y la Filosofía’. En esta bitácora, se han puesto en relación los distintos personajes del bardo de New Jersey con filósofos y corrientes de pensamiento. Por su parte, intelectuales como Freud, Maquiavelo, Nietzsche, Jung, Platón y otros permiten diseccionar los elementos característicos de Tywin, Daenerys, Tyrion, Cersei, Jon Nieve y Petyr Baelish. A la luz de las velas de un mundo medieval, Roca, Vilaprinyò y Canto hablan de los gobernantes, del feminismo, del buen salvaje, del moralismo kantiano y del hombre fáustico. Y es que, los tres jóvenes aúnan su trabajo y su conocimiento como profesores y críticos literarios y su afición por los juegos de rol y la literatura. Por lo que, con estas capacidades consiguen elevar a filosofía una de las más ricas piezas literarias de la fantasía moderna. Si bien, sin llegar a adoctrinar, sino a aconsejar la lectura de filósofos clásicos como instrumento de análisis.
De otro lado, tenemos una obra colectiva coordinada por Iglesias y en la que participa el “establishment” de Podemos. La obra ‘Juego de Tronos: Ganar o Morir’ (Akal) que bien podría ser un ensayo más enfocado hacia la Filosofía Política, se convierte en un auténtico manifiesto ideológico y estratégico para las bases politizadas de los indignados. Apenas ojean el índice del libro se descubre como los capítulos han sido escritos de forma apresurada con el objetivo de captar neófitos a partir del éxito de la saga. Por lo que, este ensayo que podría haber profundizado en los debates morales y políticos de Poniente, ocupa un lugar más adecuado entre obras como las memorias de Aznar, Zapatero y Pujol.
En ese sentido, es detestable que la “cultura geek” o “friki” sea aprovechada como un gancho propagandístico y llevada hasta el fango de la arena partidista. Las esferas (cultura/política) deben estar separadas porque ser friki o ser hipster no es algo que tenga que estar relacionado con la intención de voto o el color político. Y si Pablo Iglesias, Monedero, Errejón (que por cierto se parece a Nobita de Doraemon) y Bescansa se consideran frikis, pueden abandonar la tribu porque han traicionado moralmente al grupo. Un buen friki sabe mantener la compostura y dejar a un lado sus ideas cuando está con sus iguales. Mientras tanto, recomiendo la lectura de la bazofia de Iglesias para cuando no encuentren papel higiénico en el baño. Al menos, protejan el medio ambiente.
De Zapatero a Iglesias
La reunión de Zapatero con Pablo Iglesias ha producido un importante daño en el naciente liderazgo de Pedro Sánchez. Un candidato moderado, negociador y con un perfil técnico y político limpio y consolidado, el que encabeza el PSOE actualmente. Y el que además, ha nacido de unas primarias internas. Sin embargo, este «petit comité» en las sombras, ofrece lecturas diversas y enriquecedoras sobre el papel que Zapatero e Iglesias, aún aspiran a ejercer sobre España, después de haber aplaudido las dos legislaturas de José Luis y el resultado final de la última. Y eso son datos objetivos en términos de política económica y del estado de la sociedad, aunque siempre hay fanáticos para un descosido.
La primera lectura clara de esta actuación de Zapatero, es que para él tiene más peso la influencia de su propia persona en la política, que los resultados de las futuras elecciones o el papel que deba desempeñar la nueva generación de socialistas. Moralmente es condenable, pero políticamente no, porque hubiera dejado el país hecho un erial después de su salida hace cuatro años y hubiera ocultado una crisis en el año que se presentaba a su reelección. No conforme con eso, aspira a jugar cartas en el futuro de la naciente fuerza de Podemos. Si bien, probablemente la actuación de Zapatero sea posiblemente un intento de lucha entre un sector de los votantes y militantes socialistas, los más próximos a Podemos, contra el sector socialdemócrata y socio-liberal. Aunque, las luchas intestinas en el PSOE suelen en no pocas ocaciones, llevar más el sello de personas que el de ideas o posiciones políticas.
En lo que acontece a Iglesias, se asiste a la escenificación de lo que ya había advertido Orwell en Rebelión en la Granja. Durante un año, se ha difundido el discurso de la casta, de quién es casta o quién no, si el PSOE sí, si IU ahora sí y luego no, el PP seguro que sí y los otros partidos que no son Podemos, también son casta. Y después de eso, la acción del líder tuerce el guión de la casta reuniéndose con una de las grandes personalidades de esa élite, José Luis Rodríguez Zapatero. De forma similar, los cerdos de la granja que habían acometido una revolución política y social, terminaban reuniéndose con el granjero, comiendo en su mesa y vistiendo como él en una negociación al final del libro. ¿Seran las personas capaces de entender que la política no es más que la lucha de una minoría contra otra en coalición con otras? Véamos pues, hasta dónde llega el sentido común de esta nuestra sociedad.
La difícil identidad andaluza
El concepto de identidad andaluza representa un elemento de difícil definición y muy a menudo, es objeto de controversia si se puede hablar de regionalismo o de nacionalismo andaluz. Andalucía a diferencia de otros territorios como Cataluña, País Vasco o Galicia no ha llegado a configurar un discurso común sobre qué significa ser andaluz o cuáles son las señas de identidad de Andalucía . Entre los factores que han limitado la consolidación de un marco o “framing” homogéneo de lo andaluz se encuentran cuatro razones.

En primer lugar, la existencia de sentimientos de orgullo o identidades como “ser español” o “ser de mi ciudad” que se anteponen o se mantienen jerárquicamente en la misma posición que “ser andaluz”, según distintas encuestas y estudios. En segundo, el desarrollo de un imaginario “sobre lo andaluz” creado por la visión de extranjeros (Washington Irving, Gerald Brenan) sobre la mistificación de la historia andaluza y por las políticas culturales de la dictadura, que equipararon lo andaluz con lo español.
Tercero, el fallido intento de articulación de un partido político de corte regionalista y/o nacionalista en torno a lo andaluz como se observa en el Partido Andalucista (PA) y en el Partido Socialista de Andalucía (PSA), en las últimas décadas. Por otro lado, el andalucismo político de Rojas Marcos no fue tanto una continuidad de la postura de Blas Infante, sino que incorporó dichos planteamientos teóricos y las juntas liberalistas andaluzas años más tarde de comenzar su oposición organizada al régimen franquista. Además, la capitalización de dicha identidad ha sido ampliamente ejecutada por el Partido Socialista Obrero Español de Andalucía al institucionalizar la obra y el legado de Blas Infante en distintos museos, exposiciones y publicaciones.
En relación con lo anterior, la ausencia de una continuidad intelectual y teórica sobre el nacionalismo andaluz de Blas Infante después de la Guerra Civil. A diferencia de casos como Cataluña, donde la Renaixença y su estudio continuó de la mano de Joan Triadú, Ramón Gali o Albert Manent, entre otros, durante la dictadura. Por estos motivos, es complicado afirmar que exista una identidad andaluza, cuanto menos es innegable que dicha identidad no se ha consolidado. Y en esta disyuntiva, surge la pregunta en torno a qué es Andalucía.
Honor y terror
El reciente asesinato de doce personas y otras por los terroristas islámicos sigue conmocionando a la sociedad europea. El Viejo Continente que hasta no hace mucho andaba perdido en la política económica de la Unión, ha detenido por un momento su trayecto en el camino de la crisis y ha respirado hondo. Las sátiras de la revista Charlie Hebdo ha provocado tres opiniones claramente definidas: “yo soy Charlie Hebdo”, “yo no soy Charlie Hebdo” y una tercera campaña de los creyentes musulmanes en contra del radicalismo.
Sea como fuere, cabe pensar por un momento, en los ataques que la revista profirió contra distintas instituciones religiosas. Véase el cristianismo, el judaísmo y el islamismo. En ese sentido, la publicación atentó contra el supuesto honor de estas estructuras religiosas y sus creyentes de forma agresiva, algunos de los cuales no están conformes con el atentado cometido. Si bien, podría haberse esperado una respuesta política o jurídica por parte de alguna de ellas. Y los únicos que han respondido, han sido los radicales islámicos. Si bien, podría haberlo realizado a través de los cauces legales previstos por el ordenamiento francés y también podría haberlo hecho cualquiera de las otras.
Desde otra óptica, cuando El Jueves ha atacado a instituciones como la monarquía también ha sufrido otra forma de terror como la censura. Si el mensajero puede dañar el honor, que lo resuelva la ley, pero nadie tiene derecho a matar al mensajero ni a eliminar el mensaje. Pues, tanto la censura de una democracia constitucional como el terror de un grupo de yihadistas son el mismo tipo de instrumento, si bien, con dosis de violencia diferenciada, pero nunca legitimidada. Porque no se puede esperar que la censura sea algo legítimo en una democracia, ni la “guerra santa” algo reconocido por la divinidad o quien sea. Sea cual fuere, no hay lugar para ninguna de las dos en un lugar que se llama democracia.
Cruzadas: agencia de colocación
El islamismo radical expresa un auge de su campaña contra Europa con el atentado cometido en la sede de la revista satírica Charli Hebdo. Los asesinos musulmanes vuelven con una nueva escalada del terror para vengar cualquier afrenta contra Mahoma, su religión o su cultura. Y ya decía Alain Touraine, que el mundo islámico ha sido incapaz de separar política y religión. O mejor dicho, es incapaz de dejar una esfera de la vida humana sin ser regulada por su religión, que como otras tantas, tiene decenas y decenas de escuelas en su interpretación. No es que sea suficiente con respetarlos temerosamente de los soldados de Alá, sino que además habrá que ver cuál de las escuelas islámicas es la que amenaza con mayores castigos para evitar posibles represalias.
Las cruzadas no es un monopolio de Occidente. También el mundo musulmán aspira a convertir mediante la sangre, matar a los paganos y recuperar los lugares sagrados como Al-Andalus. En su absurda y simplista interpretación del mundo no son moralmente mejores que muchos de los ideólogos sionistas o neoconservadores calvinistas “made in USA”. Y entonces, surge la pregunta de si las penurias económicas de Europa junto con esta escalada del terror no volverá a traer otra época oscura. Mientras tanto, algunos intelectuales de nuestra izquierda emiten para televisiones iraníes, un auténtico paradigma de la libertad de expresión.
Y en España, las autoridades de Interior y Defensa se preguntan si hay que aumentar el grado de emergencia. Cuando hace unos días, dos familiares del autor intelectual del 11M amenazaban con hacer estallar un tren. El asco y la repugnancia es lo único que se puede desear a personas que creen que el terror y la desesperación son las únicas formas de hacer política (o religión). Porque ya se sabe que muchas veces, y por desgracia aún, ambas vienen de la mano. No obstante, política y religión ocultan el problema que hay detrás de todo esto, el fracaso económico no sólo de los países europeos, sino también árabes. Como afirma el periodista argelino, Kamel Daoud, la ensoñación de reconquistar Al-Andalus es la alucinación ideológica de una juventud que “sin presente, ni futuro, delira sobre su pasado”. Vuelven las cruzadas (y el paro).
Mordaza neoliberal
Las fuerzas de seguridad del Estado pueden denunciarle durante una manifestación o altercado, las faltas muy graves en uso de su libertad de expresión cuestan desde 30.001 hasta 600.000 euros, será castigado con mayor impunidad si critica o responde contra un agente del orden, usted no podrá enlazar la información de un medio ya que habrá que pagar un canon por dicho uso y más. Estos son los regalos que los reyes del neoliberalismo en España, es decir, el PP nos traen para celebrar el comienzo del nuevo año. Mal se ha entendido la palabra liberalismo y neoliberalismo en España que más bien significan neoconservadurismo. Pues, el liberalismo hace hincapié en la libertad de expresión y los derechos de reunión, asociación y manifestación como instrumentos para luchar contra la opresión de los poderes públicos.
Esto no debe sobresaltarle, la derecha española se ha caracterizado por un carácter primitivo y por su incapacidad para articular posiciones políticas cívicas y respetuosas con el orden constitucional. Y es que, si nuestra derecha fuera fiel a los planteamientos de la Constitución, no crearía esta ley que reduce los derechos civiles reconocidos en la carta magna de 1978 y tampoco dañaría el Estado del Bienestar. Son estos daños políticos, los que están produciendo una falta de confianza en el constitucionalismo y está llevando a que buena parte de la sociedad se radicalice planteando no ya una reforma, sino una nueva Constitución y es posible que hasta una segunda transición.
Segundas partes nunca fueron buenas en la incertidumbre. Se escriben estos años, momentos fundamentales para la historia española, pero la duda es la única meta que asoma en el horizonte. Probablemente, entre los radicales de Podemos y los neoconservadores del PP se observa un mínimo común denominador como es la incapacidad para respetar la pluralidad ideológica, ingrediente fundamental de una democracia. Y así, el totalitarismo asome bien vestido de azul o de violeta para terminar de cerrar el círculo.
Equo is not Andalusia
Esta mañana navegando por la red, el arribafirmante se encuentra con dos videos de Equo Joven para pedir el voto en las elecciones europeas. La verdad es que no tienen nada de desperdicio. En uno de ellos, aparece una chica de clase media baja de un barrio obrero, lo que vulgarmente se llama como «choni» (término que varía según el lugar) pidiendo el voto para las europeas. Este primer video no está disponible porque alguien tuvo la correcta idea de eliminarlo. Lógico. ¿Quién le da las ideas a los jóvenes de este partido? En el segundo, tenemos a una chica de Triana que ha emigrado a Berlín junto con sus trajes y sus discos de Lolita por lo que cuenta. Y éste es el mejor, porque el estereotipo de la Andalucía franquista de flamenco, toros y estelas cofrades -uno de los grandes inventos de nuestra cultura audiovisual- vuelve a convertirse en un instrumento mediático de mano de un partido nuevo del que se presume aire fresco, conocimiento de causa y sentido común.
Estos videos demuestran un desconocimiento de Equo con respecto a las identidades regionales y locales de España. Un desapego con respecto a los territorios de los cuales esperan recibir sus votos y ostentar… ¿su representación? Curioso. Ahora bien, ¿qué pasa entre los verdes para haber llegado a este punto? En primer lugar, la estructura interna en el ámbito territorial de Equo está definida por un carácter bastante centralizado en Madrid. En segundo lugar, es un partido con una proyección europeísta, pero que descuida los niveles autonómico y local, tanto en su agenda política como en su conexión representante-representado. Un dato interesante es que en no pocas ocasiones sus militantes representan elementos no-identificados con sus localidades de residencia u origen, lo que se llama «desarraigados». En tercer lugar, un desconocimiento intenso de las sensibilidades territoriales, salvo cuando se trata de hablar vasco o catalán y el resto de regiones no existen (¿en Galicia hablan portugués?).
Quizás esta deriva de los verdes no sea tan extraña, entre otras, porque tienen más capacidad de obtener representación en las elecciones comunitarias que en las generales, al ser unos comicios de circunscripción única. No obstante, es gracioso porque otrora ya un artículo de Florent Marcellesi en el que se alababan los movimientos alternativos de las corralas sevillanas, mientras se vilipendiaba a las regiones costeras por su industria, por el turismo o por el sector agropecuario. Ignorancia. Estos sectores son los que sostienen a nuestra región de una forma u otra. Por tanto, si los representantes políticos de Equo desconocen el Sur, se permiten opiniones superficiales sobre la realidad andaluza y creen que el mundo gira en torno a Bruselas, mal les va a ir. Quede claro que a los andaluces desde luego no los representa y que hipotéticamente su mayor interés sea ostentar una posición de cartel-party para absorber recursos de la panacea europea. Welcome to Europe! Arrivederci Andalusia!
Collado presenta nuevas comunicaciones sobre liderazgo e innovación educativa
Este mes de noviembre, se ha presentado la comunicación bajo el título «Liderazgos políticos y discursos públicos: fundamentos para un análisis constructivista», en el que se proponen un enfoque desde el estructuralismo constructivista y unas técnicas metodológicas para un análisis micro de los líderes políticos, haciendo hincapié en el liderazgo como una relación transaccional entre líder y seguidores. Esta comunicación realizada por José Francisco Jiménez Díaz (UPO), Francisco Collado Campaña (UPO) y Francisco Entrena Durán (UGR), ha sido acogida en el XIX Congreso Nacional de Sociología de Castilla-La Mancha celebrado el 8 y 9 de noviembre en Almagro.
Asimismo, Collado junto Inmaculada Sánchez Alarcón, Miguel Francisco Gil Palacios, Alejandro Jerez Zambrana y Francisco Marcos Martín Martín han expuesto los trabajos de un novedoso proyecto de innovación pedagógica en el Congreso Iberoamericano de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla, celebrado el 2o y 21 de noviembre. En esta ponencia se presentan los trabajos resultantes de la primera fase del PIE “Alfabetización en comuniación: pautas para el desarrollo de la habilidad comunicativa en profesores y alumnos y uso del medio audiovisual como instrumento preferente” desarrollado por Inmaculada Sánchez en la Facultad de Comunicación de la UMA. El objetivo de ese proyecto ha sido evaluar las habilidades comunicativas y de expresión oral de los estudiantes de distintos grados de la UMA donde estas cualidades son relevantes para su futuro desempeño profesional, a través de una encuesta a más de 400 alumnos, un panel de expertos realizado con docentes y entrevistas semi-estructuradas a profesores y expertos.
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