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La integridad institucional de las comunidades autónomas a examen

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Los profesores Bernabé Aldeguer, Gonzalo Pardo, María Ángeles Abellán y Melany Barragán han publicado el libro Integridad institucional y estado de las autonomías recientemente en la editorial Comares. Esta obra presenta un análisis del estado de los sistemas de gestión de la integridad que recogen los marcos de ética pública, buen gobierno y prevención de prácticas corruptas de la totalidad de comunidades autónomas en España. Al respecto, cada comunidad autónoma ha ido diseñando su propia vacuna contra la falta de confianza de la ciudadanía en las instituciones regionales más allá de la misma normativa. Lo que explica que esta monografía tenga un especial valor en un momento en el que existe una desconfianza hacia las instituciones y hacia la propia democracia por parte de la ciudadanía.

Por su parte, las profesoras Rocío Navarro y Juana María Ruiloba de la Universidad Pablo de Olavide (UPO) y Francisco Collado de la Universidad de Málaga (UMA) han estudiado el estado de la integridad institucional en «Castilla y León». A raíz de este análisis se perfila un conjunto de normas y prácticas que con un nivel intermedio permiten prevenir prácticas desviadas y corruptas, aunque sin una pretensión más ambiciosa para enfocar una gobernanza de alta calidad en esta comunidad autónoma del interior de España.

Geriátricos políticos

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DOCU_GRUPO DOCU_GRUPOLa carrera política en España tiene un recorrido multinivel. A grandes rasgos, el inicio se produce en el gobierno local, siendo alcalde o concejal con responsabilidades ejecutivas en el ayuntamiento. Al cabo de uno o dos mandatos, unos reducidos sujetos que han ejercido funciones en el ejecutivo municipal son promocionados como diputados autonómicos y/o nacionales. Bien se puede dar el caso, de ser primero parlamentario regional y posteriormente pasar al Congreso. Finalmente, el diputado puede formar parte del gobierno con un puesto como ministro o secretario de Estado. Y si la cosa sigue adelante, acabar en alguno de los conocidos cementerios de elefantes.

Los “geriátricos políticos” o instituciones dirigidas hipotéticamente a aprovechar el bagaje de estos profesionales son variados. Entre ellos, se encuentra el Senado, un lugar que puede servir tanto de premio por la labor desempeñada en el partido como una forma de deshacerse de elementos incómodos. La diplomacia es otro lugar donde aparcar a estos ancianos que comparten silla con la vieja aristocracia castellana. Ahí está el reciente Wert que ha acabado en París por destruir nuestro sistema educativo. Y como no, las instituciones europeas y supranacionales que suponen una forma de salida de lo que podría definirse la esfera del Estado.

Estos días se habla del caso del Yak-42 y de Ignacio Trillo. El Peter Baelish del aznarismo. El político perfecto que a todos cae bien y dispuesto a gestionar los temas más truculentos, taimados y sucios que necesite el príncipe. Parece que la justicia no alcanzará a Trillo después de regresar de su idílico exilio inglés, quien ya solicita ser integrado en el castizo Consejo de Estado que representa a la sociedad tanto como un simio al conjunto de los mamíferos.