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Miserables
Esta obra literaria no pertenece a Víctor Hugo. Tampoco fue escrita en el siglo XIX. La única relación que mantiene con su homóloga es la de compartir el mismo nombre. Esta historia se sitúa en la ciudad de Sevilla, aproximadamente en torno a primavera de 2015, y tuvo lugar después de unas elecciones autonómicas en las que el órgano legislativo autonómico había experimentado un cambio considerable en su composición parlamentaria. Las senectudes políticas de la élite que había regido el llamado “cortijo” durante varias décadas estaba preocupada junto a su adversario ancestral que observaba como perdía credibilidad ante la sociedad. Ésta es una leyenda de pérdida de confianza, miedo y egoísmo.
Los otros oligarcas, ataviados en sus chaquetas Emiclio Tucci “off shore”, tenían miedo de perder sus feudos en las capitales de provincia. Asediados por nuevas minorías que aspiraban a representar las verdaderas demandas y en una última oportunidad por hacer algo realmente útil por la gente, los viejos señores de la derecha apostaron su última carta por mantenerse en sus poltronas del poder municipal, ignorando el sufrimiento de sus súbditos. El heraldo, Juan Manuel Moreno, acudió en audiencia ante su adversaria, la sátrapa Susana Díaz para llegar a un acuerdo que beneficiase mutuamente al status quo.
Del pacto entre enemigos tradicionales surgió una nueva amistad. Y es que, dice el refrán que el enemigo de mi enemigo es mi amigo, y si el enemigo de los oligarcas era la sociedad andaluza, sólo bastaba con llegar a un pacto de caballeros. De esta forma, Moreno ofreció a Díaz la posibilidad de garantizar su investidura como Presidenta, a cambio de que, los socialistas acometieran con la misma actitud recíproca en los consistorios feudatarios de los populares en las elecciones locales. No había palabras para tan vil acuerdo en el que se dejaba a un lado la opinión de la sociedad y donde el único objetivo de los oligarcas era mantener su poder, un poder que supuestamente se legitimaba en la voluntad de sus súbditos, ya no ciudadanos. Esta obra protagonizada por Susana Díaz y Juan Manuel Moreno se titula “Miserables”.
Díez derrotada por Rivera
El resultado de nueve parlamentarios autonómicos que ha obtenido Ciudadanos ha asestado el último golpe a la formación magenta. La marca de Albert Rivera es la primera vez que se presenta a los comicios andaluces, obteniendo la entrada en la cámara andaluza, mientras que UPyD sigue sin conseguir siquiera un escaño en la institución legislativa. De esta forma, se salda la disputa ya iniciada anteriormente por Rosa Díez cuando se propuso la fusión o la coalición entre ambas fuerzas con idearios similares.
La noticia no ha sentado muy bien en la sede de UPyD donde se ha nombrado un comisario frente a la revuelta interna. Mientras, más de mil afiliados de la ola magenta se han pasado a Ciudadanos, demostrando las tesis elitistas de Michels en las que independientemente de quien gane, al final se produce la victoria de una minoría frente a otra. Y es que, la minoría liberal no queda claramente representada en un partido controlado por una líder de la vieja guardia que se resiste a abandonar la vida públicas después de tres décadas, a la vez que, defiende el “fair play” en la política y la finalización de la profesionalización de la política.
El hecho de que los votos obtenidos por Ciudadanos provengan de antiguos votantes del PSOE y del PP no es algo a lo que nadie le haga asco. Sea como sea, Podemos y Ciudadanos están canalizando el descontento frente a los partidos tradicionales, mientras fuerzas alternativas como IU son barridas por el electorado. Mención a parte, partidos como UPyD o el extinto PA que empiezan a cuestionar su existencia, a excepción de las concejalías que mantienen en distintos municipios. Otra cosa será hablar de la gobernabilidad de Andalucía en manos de un PSOE con escaso apoyos y asediado por las propuestas de la oposición en cuanto a un posible gobierno en solitario.
Sorpresa andaluza
Comentan los expertos que las elecciones andaluzas depara unos resultados inesperados. Tal y como sucedió en las anteriores de 2012, en las que el voto al PP estaba sobrerrepresentado. Sin embargo, esta vez serían Podemos y Ciudadanos algunas de las opciones partidistas que podrían haber sufrido un aumento de su tamaño real como resultado de los efectos de la variable de simpatía política. Sea como sea, las presentes son unas elecciones de cambio en lugar de unas elecciones de continuidad, en las que cambiarán bastante las circunstancias y limitaciones del sistema de partidos autonómico.
El bipartidismo gravemente herido, pero aún vigente pervivirá una legislatura más. Existen datos suficientes en cualquiera de las encuestas publicadas por el CIS, IESA, Metroscopia o MyWord entre otros para observar que los partidos de gobierno clásicos de la democracia española van a sobrevivir. Y es que, lo fundamental no serán los resultados del domingo, sino muy al contrario, lo que se acuerde una vez se sepa el peso de cada fuerza política dentro de la cámara andaluza.
Hacienco memoria, la cámara andaluza ya ha tenido anteriormente más de cuatro partidos en su seno. Recuerden cuando en la primera legislatura, PSOE, UCD, AP, PCE y PA estaban representados dentro de dicha institución. Por lo que, ante todo cabe hacer hincapié en que se experimentará un momento de aumento de las identidades políticas y de transformación en múltiples ámbitos. Las posibilidades de coalición y los pactos que se funden entre las nuevas fuerzas políticas serán realmente los factores que determinen el futuro de la autonomía andaluza en los próximos cuatro años.
Doble bipartidismo
En un reciente artículo de Ramón Cotarelo, se plantea la hipótesis del doble bipartidismo. No hay otras opciones. No existen otros partidos. Ni Equo, ni Izquierda Unida, ni UPyD, ni nadie más. El fenómeno de la americanización de la política y los mecanismos de conversión de voto de nuestro sistema electoral está produciendo la pervivencia del viejo bipartidismo y el auspicio de uno nuevo de manos de Ciudadanos y Podemos. Así, estos dos partidos intenten sustituir a PP y PSOE respectivamente en sus caladeros de votos.
Decía el insigne Pablo Iglesias que la política actual no es de izquierdas ni derechas. Se equivocaba. Sigue siendo de azul o rojo, de opción A o de opción B. Porque el ciudadano se sigue moviendo principalmente en este anclaje político para determinar sus opciones de voto. Más allá de los valores postmaterialistas, de la crisis económica, del ecologismo y feminismo, de tal o cual, las viejas ideologías siguen influyendo en lo que los españoles votarán, especiamente si hablamos de las elecciones generales. Por lo que, desactivar el eje izquierda-derecha está muy bien para que Podemos absorba voto de distintos caladeros ideológicos, pero no explica la auténtica realidad que se está produciendo.
Siguiendo esta lógica, lo fundamental estará en las coaliciones y los acuerdos. Por el bien de los ciudadanos, esperemos que esta vez esa cultura pacticia imperante en otros países de Europa se pueda asentar en España para reconducirla a un nuevo horizonte. O si por el contrario, seguiremos en ese maldito cainismo, en la continua división de izquierda-derecha, buenos-malos, norte-sur, que tanto gusta a los habitantes de la Península Ibérica. Causa a la vez de los bipartidismos y otros tantos males que afligen a sus pueblos.
Especulando sobre las andaluzas
Las elecciones andaluzas son las primeras del agitado calendario electoral de este año. La débil alianza entre socialdemócratas y comunistas ha pasado a mejor. Descanse en paz. ¿O quizá volverá a resucitar si las cuentas de escaños y futuribles coaliciones no salen? Se están barajando muchos porcentajes de cara a la posible composición del Parlamento Andaluz, pero no hay nada seguro. Si bien hay una serie de cuestiones que no se deben desdeñar y que se pueden afirmar con seguridad de cara a los resultados.
En primer lugar, la entrada de Podemos y Ciudadanos con cierta capacidad de maniobra en la cámara autonómica. Esto demuestra que el desencanto existente en la sociedad española también ha calado entre los andaluces, que no son precisamente los menos perjudicados por la crisis económica. Además, se plantean como alternativa a fuerzas políticas como IU o UPyD que han intentado mostrarse como opciones al bipartidismo. Por otro lado, Podemos entra en una situación difícil, ya que tendrá que elegir entre gobernar con algunas de las antiguas fuerzas -de la casta en su idioma- que han estado en el poder, o mantenerse en la oposición.
En segundo lugar, el bipartidismo ha demostrado que pese a su desgaste, resiste en la comunidad andaluza. Mientras que, el candidato de los populares cree que este es su momento, nadie sabe cómo y probablemente ni él lo intuya, ya que sus únicas salidas pasarían por un pacto con el PSOE o Ciudadanos. Lo que implicaría tanto en un caso como en otro, comerse sus propias palabras sobre el “cambio” -gran proclama de la derecha paradójicamente- y la corrupción. Mientras que, Susana Díaz seguiría presente como la líder de la formación victoriosa, aunque no contase con los escaños necesarios para formar gobierno.
Mientras que, formaciones como IU de Andalucía serían víctimas de sus propios actos. No es posible coquetear con Podemos a la par que se retiran del gobierno con los socialistas. En política y en la vida, no se puede estar en todos los sitios. Y es que, a veces el menú de opciones puede ser autodestructivo si no se maneja con cuidado. Una auténtica pena, teniendo actualmente uno de los líderes nacionales mejor valorados y más jóvenes como Alberto Garzón.
Partidos de la nueva y la vieja política
Cinco procesos electorales, una crisis económica que no acaba y una caída del bipartidismo son tres factores que definen el actual panorama político español. Este horizonte permite plantear la hipótesis de que se ha iniciado una nueva etapa con el descalabro de los dos partidos dinásticos (PP y PSOE) y el ascenso de nuevas opciones en el mercado electoral. Probablemente, los populares y los socialistas no serán los protagonistas de la próxima legislatura, dando paso a lo que se podría llamar como una nueva ola. Una nueva ola de partidos donde sus cuadros están compuestos por personas que han nacido en la democracia y han crecido en libertad frente a las viejas guardias que vivieron el franquismo y la Transición.
Independientemente de la realidad política efectiva, PSOE y PP, junto a formaciones como CiU, han quedado asociados en el imaginario colectivo con la corrupción y la desconfianza en la clase política. Mientras que, nuevos planteamientos como los defendidos desde Ciudadanos, Podemos y Ganemos intentan plantear una alternativa a la política gris, es decir, a los errores del pasado. Será el futuro quien corrobore si efectivamente esas palabras se traducirán en hechos. De lo que no cabe duda y las encuestas hablan es que esta es la imagen que la ciudadanía española en general tiene de la política. La sustitución de viejas élites corrompidas por una nueva generación que aún no ha probado el poder en su máximo esplendor.
Es tarea ardua en otros casos, como IU, UPyD o Equo definir si pertenecen a la vieja o la nueva política debido a que combinan elementos de lo nuevo y lo viejo. Si bien, grupos como Podemos y Ganemos que han acusado a la tradicional izquierda -PSOE e IU- de ser parte de la casta, de culpabilizarlos de sus errores, ya han sellado pactos con estas formaciones en el nivel de gobierno municipal y autonómico, creando una suerte de “frente popular”. Y lo paradójico es que las cuentas no salen en las generales para un gobierno en solitario. En este contexto, habrá que ver si las coaliciones de gobierno se basan en la ideología (de derechas o de izquierdas) y por tanto, habría un pacto entre la vieja y la nueva política, perdiendo credibilidad dicho discurso de la limpieza política; o si por el contrario, esos pactos se sustentarán en los nuevos partidos frente a los otros. Sea cual sea, se traicionará el discurso o la ideología, ya que será necesario un sacrificio para los partidos que aspiren a gobernar.
Enfado con el CIS
El Centro de Investigaciones Sociológicas, lugar en el que el arribafirmante trabajó y permaneció durante 2013, ha vuelto a dar de qué hablar. Las últimas encuestas parecen que no han gustado a muchos, principalmente a los votantes del PSOE que pasa a ser tercera fuerza por detrás de PP y Podemos. Al respecto, se ha hablado de “cocina” y de las típicas críticas con las que se tildan a las encuestas. No obstante, esta crítica en la mayoría de las ocasiones viene fundada por el desconocimiento de elaboración de una encuesta, la selección de la muestra y el análisis de los datos. Por ello, es adecuado alumbrar algo de luz al proceso de producción de estos suculentos aportes de información en años de agitación electoral como el que se presenta.
La elaboración de la encuesta representa un proceso que incluye el diseño, formulación de las preguntas y disposición de las mismas. Al respecto, la mayoría de las preguntas del CIS se han mantenido con la misma formulación a lo largo de más de tres décadas. Por eso, es posible obtener series o muestras gráficas de la evolución de los datos de una misma pregunta a lo largo del tiempo. Desde el momento en que se formuló por primera vez hasta la última que se ha realizado al respecto. Todo ello, resultado del trabajo de departamento de Banco de Datos. Por lo que, difícilmente se puede hablar de “cocina” en la fase de diseño y elaboración de la encuesta. Lo mismo pasa con el ámbito de la muestra, que sigue unos protocolos y unos patrones que se han mantenido constantes a lo largo del tiempo.
Por último, la fase de análisis de resultados es dónde se suelen general las discrepancias. Cuando se construyen las previsiones electorales a partir de datos como ubicación ideológica, recuerdo de voto o intención directa de voto, se elaboran varias decenas de modelos predictivos por parte del personal técnico. Por otro lado, para los profanos en el mundo de las encuestas, estos modelos suelen ser secretos celosamente guardados, de la misma forma que se protege la patente de un software o de un motor de automóvil. Si bien, con una escasa protección jurídica, ya que no existe legislación para protegerlo mediante un sistema de patente. Además, estos modelos suelen ser el producto de un trabajo técnico y elaborado por profesionales del sector con décadas de experiencia a sus espaldas. Ahora bien, son un reducido grupo de personas los que seleccionan el modelo que más se ajusta a la realidad entre todos los disponibles. Y es en esta última fase dónde se produce la supuesta “cocina” que obviamente todos los gobiernos intentan aprovechar para favorecer a su partido.
En definitiva, la cocina es algo que no afecta a las fases de diseño, muestreo, realización ni análisis de los datos en una encuesta electoral. Al contrario, la cocina está en la selección del modelo predictivo que se selecciona a partir de dichos datos y en el equipo de sujetos que participan en dicha decisión. Todo lo demás, queda en el ámbito de la crítica barata.
JDT politizado y filosofeado
La fascinante saga de ‘Juego de Tronos’, escrita por George R. R. Martín y llevada a la pantalla de la mano de HBO, es una de las grandes obras narrativas y dramáticas de nuestra época. Sus tragedias políticas conectan adecuadamente con la sensibilidad de la sociedad actual donde la convulsión y la incertidumbre están a la orden del día. No hay cuestión política, social o económica que no sea tratada a lo largo de las páginas de los habitantes de Poniente. A raíz de esta profundidad de su contenido, han surgido distintas obras en lengua castellana que permiten obtener reflexiones sobre sus enseñanzas. Si bien, ante esta cascada editorial hay que hacer alguna criba que permita distinguir lo sano de lo perjudicial, lo recomendable de lo infumable. Al respecto, hay dos ensayos que permiten ilustrar esta diferencia: de un lado, la conocida ‘Filosofía de Hielo y Fuego’ (Ediciones Invisibles) de Villaprinyò, Roca y Canto; de otro lado, una monografía colectiva de Akal y editada por Pablo Iglesias.
La primera obra es un compendio de un trabajo de años realizado desde el blog ‘Juego de Tronos y la Filosofía’. En esta bitácora, se han puesto en relación los distintos personajes del bardo de New Jersey con filósofos y corrientes de pensamiento. Por su parte, intelectuales como Freud, Maquiavelo, Nietzsche, Jung, Platón y otros permiten diseccionar los elementos característicos de Tywin, Daenerys, Tyrion, Cersei, Jon Nieve y Petyr Baelish. A la luz de las velas de un mundo medieval, Roca, Vilaprinyò y Canto hablan de los gobernantes, del feminismo, del buen salvaje, del moralismo kantiano y del hombre fáustico. Y es que, los tres jóvenes aúnan su trabajo y su conocimiento como profesores y críticos literarios y su afición por los juegos de rol y la literatura. Por lo que, con estas capacidades consiguen elevar a filosofía una de las más ricas piezas literarias de la fantasía moderna. Si bien, sin llegar a adoctrinar, sino a aconsejar la lectura de filósofos clásicos como instrumento de análisis.
De otro lado, tenemos una obra colectiva coordinada por Iglesias y en la que participa el “establishment” de Podemos. La obra ‘Juego de Tronos: Ganar o Morir’ (Akal) que bien podría ser un ensayo más enfocado hacia la Filosofía Política, se convierte en un auténtico manifiesto ideológico y estratégico para las bases politizadas de los indignados. Apenas ojean el índice del libro se descubre como los capítulos han sido escritos de forma apresurada con el objetivo de captar neófitos a partir del éxito de la saga. Por lo que, este ensayo que podría haber profundizado en los debates morales y políticos de Poniente, ocupa un lugar más adecuado entre obras como las memorias de Aznar, Zapatero y Pujol.
En ese sentido, es detestable que la “cultura geek” o “friki” sea aprovechada como un gancho propagandístico y llevada hasta el fango de la arena partidista. Las esferas (cultura/política) deben estar separadas porque ser friki o ser hipster no es algo que tenga que estar relacionado con la intención de voto o el color político. Y si Pablo Iglesias, Monedero, Errejón (que por cierto se parece a Nobita de Doraemon) y Bescansa se consideran frikis, pueden abandonar la tribu porque han traicionado moralmente al grupo. Un buen friki sabe mantener la compostura y dejar a un lado sus ideas cuando está con sus iguales. Mientras tanto, recomiendo la lectura de la bazofia de Iglesias para cuando no encuentren papel higiénico en el baño. Al menos, protejan el medio ambiente.
De Zapatero a Iglesias
La reunión de Zapatero con Pablo Iglesias ha producido un importante daño en el naciente liderazgo de Pedro Sánchez. Un candidato moderado, negociador y con un perfil técnico y político limpio y consolidado, el que encabeza el PSOE actualmente. Y el que además, ha nacido de unas primarias internas. Sin embargo, este «petit comité» en las sombras, ofrece lecturas diversas y enriquecedoras sobre el papel que Zapatero e Iglesias, aún aspiran a ejercer sobre España, después de haber aplaudido las dos legislaturas de José Luis y el resultado final de la última. Y eso son datos objetivos en términos de política económica y del estado de la sociedad, aunque siempre hay fanáticos para un descosido.
La primera lectura clara de esta actuación de Zapatero, es que para él tiene más peso la influencia de su propia persona en la política, que los resultados de las futuras elecciones o el papel que deba desempeñar la nueva generación de socialistas. Moralmente es condenable, pero políticamente no, porque hubiera dejado el país hecho un erial después de su salida hace cuatro años y hubiera ocultado una crisis en el año que se presentaba a su reelección. No conforme con eso, aspira a jugar cartas en el futuro de la naciente fuerza de Podemos. Si bien, probablemente la actuación de Zapatero sea posiblemente un intento de lucha entre un sector de los votantes y militantes socialistas, los más próximos a Podemos, contra el sector socialdemócrata y socio-liberal. Aunque, las luchas intestinas en el PSOE suelen en no pocas ocaciones, llevar más el sello de personas que el de ideas o posiciones políticas.
En lo que acontece a Iglesias, se asiste a la escenificación de lo que ya había advertido Orwell en Rebelión en la Granja. Durante un año, se ha difundido el discurso de la casta, de quién es casta o quién no, si el PSOE sí, si IU ahora sí y luego no, el PP seguro que sí y los otros partidos que no son Podemos, también son casta. Y después de eso, la acción del líder tuerce el guión de la casta reuniéndose con una de las grandes personalidades de esa élite, José Luis Rodríguez Zapatero. De forma similar, los cerdos de la granja que habían acometido una revolución política y social, terminaban reuniéndose con el granjero, comiendo en su mesa y vistiendo como él en una negociación al final del libro. ¿Seran las personas capaces de entender que la política no es más que la lucha de una minoría contra otra en coalición con otras? Véamos pues, hasta dónde llega el sentido común de esta nuestra sociedad.
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