Partidos políticos
La soledad de Rubalcaba
El grupo de sujetos que han copado los ministerios en estos últimos años carecen de calidad profesional. Y si también me permiten decirlo, les falta humanidad. Parece ser que lo social no implica necesariamente lo humanitario. En la pasada jornada electoral, un líder socialista comparecía con franqueza frente a las cámaras y los militantes. Aunque allí, no se veía a ninguno de los otros responsables de la debacle socialista. No estaban Zapatero, ni Chacón, ni Pepiño, ni Trini, ni ningún otro petimetre del corral de chanzas.
Los resquicios del socialismo huyen a través de dos vías. Unos hacen las maletas para una holgada vida de pensionista como José Luis. Y otros sacan la guadaña, simil hoz de cosechadores de cabelleras, para luchar por lo poco que queda en esta fuerza política. La política de valores socialistas es una política de personas, de grupos. Y eso es lo que surge ahora en el PSOE. Un gallinero que no hará una oposición en condiciones hasta que se aclaren en quién lleva la batuta. Y para esto, suelen tardar, si no una, dos legislaturas.
El centro-izquierda ha perdido decisivamente estas elecciones, pero más aún ha perdido al hombre fuerte del Gobierno Zapatero. El que tanto había conseguido entre tantos inútiles, caía herido por la falta de firmeza de sus seguidores. En términos politológicos, se había consumado la estrategia de quemar al líder y generar una nueva hornada de socialistas. Pero me gusta más aún una frase de la película de Disney ‘El rey león’, donde el villano dice esa frase de “estoy rodeado de idiotas”. De eso, estaba rodeado Rubalcaba que no por llevar unos colores u otros, deja de ser un hombre fuerte de la política.
La lucha por el liderazgo en el PSOE
Mujer y catalana. Madre y Ministra de Defensa. Carmen Chacón ha alzado la cabeza en un mar de borregos. Cuando la manada sigue a Rubalcaba y asiste hasta sus últimas horas antes de las elecciones generales, la política socialista que goza de una mejor valoración por los barómetros ha lanzado su propio grito de guerra. Y es que, el socialismo cansado de ser producto de los vaivenes de pusilánimes también tiene sus propias vacunas.
Hace unos años, cuando se hablaba del sucesor de Zapatero muchas personas apuntaban hacia Blanco y Rubalcaba. Algunas hipótesis, como la sostenida por el arribafirmante, señalaban hacia la titular de la cabeza de Defensa. Su imagen disfrutaba de buena valoración, gozaba de formación y mantiene una reputación tanto entre los militantes socialistas como entre la ciudadanía. Todo ello apuntaba a ella como la mejor oferta política que podía ofrecer un PSOE barrido por la guillotina de Zapatero.
No obstante, la razón no siempre impera en las decisiones políticas, más bien escasea. Por ello, la cúpula socialista ha preferido revalorizar al antiguo dinosaurio de Rubalcaba con el riesgo de quemarlo en la oposición durante cuatro años. Un momento para el particular calvario de socialistas en la búsqueda de una cabeza firme y visible que guíe sus pasos. Aquí es, donde el conflicto entre Chacón y Rubalcaba abrirá la caja de Pandora para una posible regeneración del partido.
El debate: las creencias de Rubalcaba
El debate entre Rajoy y Rubalcaba ha dejado muchas incertidumbres. Dudas sobre lo qué pasará según gane uno u otro. Ambigüedad sobre los conceptos del programa del Partido Popular. Aunque, lo que está claro es que los socialistas en tiempos de pérdida de liderazgo vuelven a la carga con el “miedo a la derecha”. La R de Rubalcaba se convierte en una sigla de Rottweiler. Surge la duda de si el temor al programa popular será mayor que el descrédito ante el liderazgo de la élite política en general, y de Zapatero en particular, como motivo de voto.
El candidato socialista ha hecho una defensa en su credo de los infiernos de la derecha. Y esa misma creencia, era la que se ha dado a su antecesor que nos llevó a la crisis política. Todo ello, ocultando las cifras de paro que asomaban como punta del iceberg. Y ésta, es la pluscuamperfecta oferta de futuro que González defendía en el mitin de Dos Hermanas. Lo que es innegable es que recortes habrá y la cuestión pasa por saber cuáles serán las carteras que sufrirán el tijeretazo.
La economía en España debe pasar por dos trayectorias. La primera es cambiar el sistema productivo tan vinculado al ladrillo que es un motivo estructural de crisis financiera y laboral. La segunda reactivar el trabajador autónomo que tan denostado está por leyes e impuestos. Pues es ahí, donde se puede sacar un auténtico filón de empleo y riqueza a largo plazo.
En definitiva, la victoria del debate descansa en manos de Rajoy. Unas manos algo resbaladizas que han tenido la suerte de enfrentarse a un Rubalcaba desgastado. Un cansancio que aún deja marca de viejos Suresnes y que debe dar paso a una generación de nuevos socialistas. Un tránsito por el desierto de la oposición que les hará reflexionar sobre la labor política de su último líder.
La lucha por el poder después de ZP
Zapatero es historia. Así lo denota la campaña electoral del Partido Socialista que ha invisibilizado su figura en la mayor parte de su agenda. Ahora, las instrucciones pasan por cerras filas ante Rubalcaba y aparecer firmes, prometiendo prebendas que a duras penas tendremos la certeza de si las cumplirán. Y es que cuando se va un gigante con los pies de barro, llegan sus sucesores aún por demostrar su liderazgo por el control del partido. Esto mismo es lo que está pasando entre Rubalcaba y Vara.
El problema en la organización de los cuadros, según Panebianco, pasa por repartir los cargos cuando hay escasez de ellos. Esta cuestión es la que ronda entre el ex Presidente de Extremadura, Guillermo Fernández Vara, que aparece ahora como un crítico dentro del socialismo. No es de extrañar que ante el recuento de los fallos cometidos durante las dos legislaturas de Zapatero, surjan creyentes dispuestos a hacer de moralistas sobre lo que no debe volverse a hacer y el camino a seguir desde la secretaría general del partido.
A lo largo de ochos años, Zapatero consiguió retirar poder de los barones regionales. No obstante, ahora los pocos feudos que quedan del PSOE intentarán, haciendo un simulacro de reinos de taifas, defender a unos y otros iluminados por hacerse con el control de la dirección del partido. Pese a ello, el destino del liderazgo entre los socialistas dependerá en gran medida de los protagonismos y el desarrollo de las elecciones.
Piedra, papel o tijera
Los recortes del gasto público. Ése es el tema de la campaña en las elecciones generales. La incertidumbre acecha a izquierda y derecha. A los primeros porque no saben qué van a dejar de recortar, cuando Rubalcaba lo ha soltado como promesa. A los segundos porque han prometido no recortar gasto social y por algún lado tendrán que meter la tijera. La estimulación económica en España es una castración química porque se corta de todo, pero nada se deja crecer ni se alienta.
Hace algunos años, incluso antes del comienzo de la crisis, los economistas advirtieron que el sistema productivo necesitaba de un cambio. Nadie hizo nada al respecto. Cuando entramos en la crisis, o recesión según Zapatero, la estimulación consistió en unas ayudas de promoción económica destinadas a focos muy concretos y que no hacían evolucionar la especialización a largo plazo. Y ahora, seguimos con la tijera porque no queda otra, especialmente en Cataluña donde la hermandad del puño cerrado o Generalitat, suprime de todo menos los sueldos de sus políticos.
El juego de la clase política se ha convertido en un “piedra, papel o tijera”. Piedra para seguir arrimando más ladrillo a la sazón de un cubo de mezcla. Papel para seguir dando esas ayudas a la construcción y tijeras para seguir recortando debido a los efectos de la anemia laboral. La cuestión está, como en el cuento del cascabel, que quién le pasa las tijeras al gato.
Del egoísmo localista o la ley de capitalidad
El debate sobre las ventajas que debe gozar Sevilla por su estatus como capital andaluza ha abarrotado los titulares en la última semana. A raíz de las demandas de colectivos sociales hispalenses, el consistorio de la ciudad ha vuelto a demandar la creación de una norma autonómica que haga honor a la capitalidad. Todo ello en base, al abandono que ha sufrido por parte de la Administración Central y autonómica. Lo que se traduciría en más fondos, administraciones e infraestructuras para el polo del desarrollo andaluz en un interior prácticamente en vías de desarrollo.
Por su parte, De la Torre ha manifestado que carece de sentido dotar de mayor capacidad a Sevilla. En primer lugar, porque Málaga, Almería y Granada son las ciudades que más aportan a las arcas regionales, pero son las que menos perciben en relación a su capacidad contributiva. En segundo lugar, por no ser justo con el resto de provincias ni municipios ni con las dificultades que atraviesa su financiación. Lo que ya estaba previsto en la ley de autonomía local que preveía unos mayores recursos para los entes.
Desde la capital hispalense, se sigue promoviendo a bombo y platillo eso de que son capital. La solidaridad interterritorial, la justicia redistributiva y la capacidad de financiación del resto de municipios andaluces quedan olvidados en la buhardilla por el egoísmo sevillano. Los que no satisfechos con ser capital administrativa, receptores de dos exposiciones mundiales y beneficiarios de los recursos de la Junta tienen el morro de decir que son los grandes ignorados. Pues, su queja no está en demandar para Andalucía mayores fondos por ser la gran olvidada por la Administración, sino en recordar que Sevilla la menos olvidada lo sigue estando.
Por si no fuera poco, desde el grupo socialista del Ayuntamiento sevillano se quejan del desacuerdo entre populares de allí y de Málaga. Lo que no se recuerda tampoco es que su gestión ha dejado sin fondos tanto a las arcas locales como a las autonómicas. Lo que entrega un argumento más para que la insolidaridad territorial hispalense pueda seguir haciendo gala de su “caciquismo anocéntrico”. Menos mal que Málaga y Almería siguen aportando al grifo del derroche autonómico, menos mal para Javi y José Antonio.
Crisis del bipartidismo, auge del nacionalismo
La reforma constitucional y la pasividad de los grandes partidos ante la crisis económica manifiestan sus últimos coletazos. Recortes en la sanidad y la educación, sin precedentes para el castigado Estado de Bienestar. Lo que afecta sobremanera a los gobiernos autonómicos en cuyas manos están las mayores políticas públicas, especialmente, las que el ciudadano puede tocar desde más cerca. Y es que, estos cambios determinarán una reducción de la capacidad de autogestión de las comunidades.
Los dos partidos principales entregan un argumento inatacable a los partidos nacionalistas para defender aún más el ataque de las decisiones centralizadas y por tanto, su radicalización. Por tanto, las elecciones no serán un mero trámite para validar la victoria de Rajoy, sino que serán un campo de batalla de negociaciones entre los dos grandes y los partidos minoritarios de Cataluña y País Vasco, entre otros.
En este sentido, cabe plantear la hipótesis de si nos encontraremos ante un futuro gobierno de pinza. La cuestión ya no está en la volatilidad que PP y PSOE puedan sufrir hacia otras opciones como UPyD e IU, sino en la participación, la volatilidad hacia las consignas nacionalistas y el voto en blanco. Con lo que, se hipotecan los intereses comunes de la nación española.
Trini, ¿la malagueña?
La disputa entre el socialismo andaluz y la ejecutiva federal manifiesta sus efectos en la elaboración de las listas electorales. En esto de las circunscripciones que tanto nos recuerdan a los feudos, entre baronías y taifas lleva a que señores y señoritas que no tienen nada que ver con una localidad la encabecen sin haber estado nunca en ellas. Es el caso de la actual ministra y diputada, Trinidad Jiménez, malagueña de nacimiento y madrileña de corazón que toda su carrera política la ha volcado en la capital. La cual tiene el privilegio de encabezar la lista electoral de los socialistas por su ciudad de origen.
Lo criticable más que la decisión de la cúpula socialista es la tendencia del sistema electoral en los grandes partidos. Estas entidades colocan a sus pesos pesados en las cabezas de los feudos donde tienen asegurada la salida de los parlamentarios estrella. Todo ello, con independencia de la relación que estas personas mantengan con el electorado de dicha provincia. El que puede ser cero como el caso de Trini cuya experiencia está más vinculada a Madrid y las relaciones iberoamericanas.
A mediados del siglo XIX, las cámaras legislativas eliminaron los mandatos imperativos de los electores sobre sus representantes. Una acción basada en la creencia de otorgar una mayor libertad a los representantes. Los que finalmente, en países de cultura mediterránea vuelven a emular un feudalismo choricero que bien noble podría ser si la relación con el electorado fuese tan directa como en los países anglosajones donde aún se mantiene la tradición de entrevistarse periódicamente con el electorado. Mientras tanto, tenemos que confiar en los conocimientos de Trini sobre las necesidades de Málaga. Un conocimiento que no será mayor que los que tenga de la posición que juega en la partida de ajedrez entre Rubalcaba y Griñán.
Sobre la reforma constitucional, que no democrática
Los españoles sufrimos una vez más, como si de un bucle melancólico se tratase, las consecuencias de la chapuza política. Lo que bien pudiera haberse evitado con un pacto entre las fuerzas políticas, y que no fue posible debido a la ocultación que Zapatero hizo de la crisis a principios de 2008, revienta en la cara de cabreados e indignados. Mientras uno engañaba, y el otro esperaba frotándose las manos a la futurible victoria; los dos grandes han llegado a la conclusión de reescribir la Constitución para insertar el déficit cero.
El déficit cero está fuera de lo que jurídicamente se llama la parte dogmática de la carta constitucional, de lo que son los derechos fundamentales. Aunque eso no quita, que el gasto público no mantenga una estrecha relación con los derechos sociales. Por lo que, a la forma del cacique, los políticos han firmado la defunción del Estado del Bienestar español y se han bajado los pantalones ante la Unión Europea y los mercados financieros. Sin mediar por un referéndum, ni ninguna consulta al pueblo que será el auténtico afectado de esta decisión que elimina la política fiscal.
No fue suficiente con la mentira de unos, con la apatía de otros. Y es que, como ya no les queda nada, sólo pueden esperar a desnudar sus adentros y enseñar lo que tienen a los especuladores. Lo que no evitará que no sus eminencias, sino el Estado sea penetrado por un fálico rescate a la europea. Y como dicen, estas acciones se hacen con espíritu francés y carácter alemán. Por lo que, los españoles andaremos unos años más escocidos y jodidos.
Pero no llore, esta historia tiene un final feliz. Porque los imbéciles que degeneran en malvados, como dice Reverte, se irán contentos a sus casas. Zapatero regresará a su taifa leonesa, donde beberá su coñac satisfecho de haber realizado la segunda reforma constitucional y brindará con sus amiguetes. Una gran reforma dirán sus compañeros juristas de la Universidad con los que alguna vez trabajó. A la par que, el Partido Popular no tendrá necesidad de hacer grandes recortes cuando un pacto de Estado le da carta blanca para minimizar gastos. El arribafirmante se equivocó, en España siguen habiendo grandes pactos, sobre todo cuando el perjudicado es la ciudadanía.
La defensa del bastión andaluz
El socialismo andaluz prepara su contribución al programa político de Rubalcaba. Desde Andalucía y Cataluña, emanan las fuentes de las que beberá la conferencia federal del PSOE para el mes de septiembre. Por un lado, se baraja el replanteamiento de las relaciones entre el partido federal y el PSC en la próxima legislatura. Por otro lado, Griñán espera aportar los grandes debates de la agenda política del PSOE en la arena nacional.
El juego en la arena andaluza descansa sobre la mayoría absoluta del PSOE. Los debates sobre el liderazgo y las disputas en el seno de los socialistas andaluces pasan a un segundo plano. Las cuestiones en juego pasan por mantener la mayoría en la cámara autonómica, siquiera una gran parte ante un posible traslado a la oposición, y la preponderancia del PSOE-A en el seno de la estructura federal.
El liderazgo de Griñán aparece erosionado. Ahora surgen otros interrogantes como los nuevos sucesores de su figura. Las preguntas sobre el futuro de Manuel Chaves y la continuidad de su vida política. Todo ello, unos interrogantes a los que ahora mismo es difícil preveer una respuesta.
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