Administración
Charla sobre evolución política de Andalucía
Fátima Recuero y Francisco Collado, han impartido una charla sobre los distintos cambios políticos y sociales que ha experimentado Andalucía en una clase sobre Historia Contemporánea de Andalucía en la Universidad de Málaga. Esta intervención celebrada el lunes 14 de marzo, que ha contado con la invitación y organización de la profesora Mercedes Fernández, ha desglosado distintos aspectos como la identidad andaluza, la transición política, la constitución del Estado de las autonomías y la evolución electoral de esta región.
A lo largo de la sesión, los alumnos han planteado distintas dudas sobre el fracaso del referéndum andaluz en Almería, la visión que los medios de comunicación transmiten de la realidad política y el grado de desarrollo económico de la región. De esta forma, esta actividad se encuadra dentro de distintas sesiones que Mercedes Fernández organiza para acercar las investigaciones y los hallazgos más recientes sobre la realidad histórica más reciente a sus alumnos y alumnas.
Collado diserta sobre liderazgo municipal en el VIII Congreso de la APCP
Francisco Collado Campaña ha presentado en coautoría con José Francisco Jiménez Díaz una ponencia titulada «Liderazgos locales en el gobierno local en España: el estado actual de la cuestión» en el Congreso de la Asociación Portuguesa de Ciencia Política. En esta participación, el politólogo ha expuesto el sistema de gobierno local español caracterizado por la «presidencialización» del alcalde. Asimismo, ha mostrado las condiciones institucionales y sociales en las que los primeros ediles desarrollan su gestión al frente del consistorio. En este sentido, se han puesto de manifiesto las distintas problemáticas que rodean a los alcaldes en el contexto de la actual democracia.
El VIII Congreso de la Asociación Portuguesa de Ciencia Política se ha celebrado entre los días 10 y 12 de marzo en el Instituto de Ciencias Humanas y Sociais de la Universidade Nova de Lisboa, reuniendo a distintos expertos de la disciplina tanto lusos como extranjeros.
Nuevo libro sobre los líderes políticos en la Transición
Francisco Collado ha participado en la monografía Political Leadership in the Spanish Transition to Democracy (1975-1982), que han coordinado José Francisco Jiménez Díaz (UPO) y Santiago Delgado Fernández (UGR). En esta obra de la editorial Nova Science Publisher se analiza el liderazgo de los protagonistas de la transición española y de aquellos que Linz denominó como el «coro político». Por su parte, Collado ha contribuido con un análisis en profundidad sobre la figura de Jordi Pujol y el papel de la derecha nacionalista catalana durante los primeros años de la democracia. De esta forma, estudia su ideología, su carrera política y su consolidación como líder tras la marcha de Josep Tarradellas.
En el libro, además de los mencionados editores, han participado los siguientes autores: Francisco José Llera-Ramo y Rafael Leonisio-Calvo (Universidad del País Vasco); Antonio Robles-Egea (Universidad de Granada); Lourdes López-Nieto (UNED); Julio Ponce-Alberca y Carlos Sánchez-Fernández (Universidad de Sevilla); Belén Blázquez-Vilaplana y Manuela Ortega-Ruiz (Universidad de Jaén) y Francisco Collado Campaña (Universidad Pablo de Olavide). Además, el libro se encuadra dentro de la colección: “Political Leaders and Their Assessment” (ver enlace: https://www.novapublishers.com/catalog/index.php?cPath=23_29&seriesp=Political+Leaders+and+Their+Assessment )
Teatro político
El gobierno entre PSOE y Podemos es una realidad efectiva. Al menos eso ha escuchado el arribafirmante de un miembro de la cámara alta. Al parecer tanto Pedro Sánchez como Pablo Iglesias habrían acordado desde hace más de un mes cuál sería el futuro gobierno de este país, tras la renuncia de Mariano. La sucesión de episodios de intentos, abandonos, amores, rupturas y rechazos entre los grupos parlamentarios no sería nada más y nada menos que la puesta en escena de una obra literaria. Un drama no al estilo shakesperiano, sino al más puro estilo rocambolesco y gamberro de Juego de Tronos donde nunca termina de haber un desenlace final.
Es sugerente la invitación que hace la hipótesis de la política como teatro. Y es que, la vida pública no deja de ser una puesta en escena. Una trama donde los actores, los discursos, las proclamas y los símbolos adquieren un valor especial. Durante mucho tiempo, los expertos en política han denostado la preocupación intelectual por el poder simbólico y las consecuencas que implica. No obstante, esta telerrealidad mostrada a través de los medios de comunicación y de la actuación magistral de nuestra élite política hacen palidecer a esos “expertos”.
Ahora bien cabe preguntarse si la última condición sobre un nuevo referéndum catalán era parte del guión. O si por el contrario, ya se había pactado una respuesta entre los dos partidos de izquierda. Sea cual fuere existe una diferencia entre sus públicos. La audiencia de los socialistas en general no está dispuesta a plasmar la cuestión catalana como una prioridad política en los tiempos que corren. Mientras que, ese electorado de Podemos compuesto de jóvenes preparados, parados, okupas, perroflautas y otras personas afectas al antiguo 15-M, cuya prioridad era la crisis económica sí están satisfechos. Satisfechos con anteponer la independencia de una región española a cambio del cambio.
Gran coalición
Las negociaciones de Pedro Sánchez han quedado anuladas tras la pinza de Ciudadanos y de Podemos. O con uno o sin ninguno, según arguyen Rivera e Iglesias. Lo que ha seguido después es los gustos por las coaliciones, siendo mayoritaria la coalición Ciudadanos y socialistas para los votantes de ambos partidos y de socialistas y podemitas para estos últimos. Ni la clase política es capaz de ponerse de acuerdo, ni tampoco la sociedad civil tiene muy claro con qué amigos quieren que sus representantes vayan a formar gobierno. Hasta hace uno meses, nuestro electorado rezaba un mantra sobre el milagro, la proporcionalidad política y el fin de la crisis y llegados a la hora de la verdad, todo vuelve a la dinámica cainita y crispante del español medio.
Aunque, ya se ha dicho. Nuestra nueva clase política tiene menos capacidad de diálogo que la que estuvo al frente durante la Transición. Ahora que se habla de una “segunda transición” y de la necesidad de un gobierno de concentración entre las distintas fuerzas parlamentarias. Sea como fuere, este fin de semana ha salido a la luz un pueblo castellano, Santa Cruz de Mudela, donde populares y socialistas se han alternado en el gobierno municipal durante un mandato. Y cuidado, porque el argumento de “PPSOE” no sirve para este caso, en el que los alcaldes de ambas fuerzas se han visto acosados continuamente por sus respectivas ejecutivas.
La cuestión es que necesitamos una gran coalición. Un gran pacto. Quizás surge la pregunta de si cambiando algunas cabezas, se podría hacer más factible el acuerdo. A fin de cuentas, las negociaciones entre grandes partidos políticos no dejan de ser en gran medida, el resultado del trabajo de personas individuales que son los líderes políticos y que a través de sus compromisos interpersonales consiguen compromisos nacionales. Sin lugar a dudas, Podemos y PP representan dos partidos necesitados de una rápida renovación de sus líderes.
Desc(g)astados
La dificultad para la formación de un gobierno está inmersa entre bambalinas. Los distintos postulantes, entre ellos Mariano Rajoy y Pedro Sánchez han hecho sus apuestas para formar gobierno. Entre las posibles fórmulas que se han dado cabe mencionar la gran coalición PP, PSOE y Ciudadanos y la coalición de izquierdas de PSOE, Podemos e IU. Esta última combinación un auténtico espectáculo de fuegos artificiales de Pablo Iglesias sin haber consultado previamente con el líder socialista. Las intrigas son justas, justificadas y hasta necesarias para producir un ejecutivo con suficiente estabilidad para producir los cambios, sean en una dirección u otra, correspondientes con las expectativas de la ciudadanía. Cosa distinta son las fanfarrias que son directamente proporcionales el desgaste de los petimetres ante la opinión pública.
Mientras algunos desean hablar de carteras y otros esperan a que ocurra un milagro mariano, otros líderes en un segundo plano han mejorado su valoración ante el electorado según una reciente encuesta de Metroscopia. Rajoy, Sánchez e Iglesias engrosan la lista de los “fiambres políticos” que han experimentado una caída de su valoración. A la par, Albert Rivera, Eduardo Madina, Soraya Sáenz de Santamaría y Susana Díaz han mejorado su valoración ante los votantes. Por lo que la “nueva política” no tiene porque venir necesariamente a través de los nuevos partidos, sino de nuevos líderes. A la luz de estos resultados, los tradicionales catch-all-parties españoles requieren de una sustitución necesaria de sus líderes, especialmente entre los conservadores.
El caso de Pablo Iglesias servirá en años postreros para ilustrar los manuales de Ciencia Política. La casta se ha atragantado en su boca. Ha dejado de hablar de esa élite extractiva para convertirse en parte de ella. Ya no interesan las reformas tanto como los sillones a ocupar. Como en La Granja de Orwell, los cerdos se sentaban en la mesa para negociar con el granjero opresor hasta tal punto que no se distinguía a los revolucionarios de los explotadores. Ha pasado de la casta de los descastados a la casta para ser candidato al descas(r)te entre los líderes políticos del establishment. En síntesis, Iglesias puede que en breve pase a ser incinerado políticamente junto a sus dos compañeros de peripecias: Mariano y Pedro. Tiempo al tiempo.
Jugando con fuego
La pirotecnia navideña es una maldición continua en aquellos hogares con bebés, ancianos, perros y otros animales de compañía. Hace unos días, sorprendía la noticia del fallecimiento de un perro, Pancho, debido a los estruendos de los fuegos artificiales. Unos días después una palmera del Parque de Málaga ardía a raíz del dichoso problema. Hace unos años, una familia que estaba celebrando la Navidad también sufrió la pérdida de un infante debido a un petardo que «accidentalmente» se introdujo a través de una ventana abierta. En este país de chirigota, la normativa sobre pirotecnia existente en la ley estatal y en los diversos reglamentos y bandos municipales no se hacen cumplir por los poderes públicos. Ahora bien, si es incoherente observar como la normativa sobre ruidos, producidos si son por animales de compañía se salda con multas de miles de euros.
Estos días de Navidad, el arribafirmante ha paseado por los puestos navideños del Parque mientras observaba como impunemente entre chaquetas de Burberrys y abrigo de Prada, padres animaban a sus hijos a explotar los petardos en medio de la vía pública. ¿Es éste el ejemplo que nuestras clases altas piensan transmitir a los niños? Sí. Especialmente, si no tienen suficiente caché para adquirir una escopeta de posta como aquella con la que se hirió el pie el hijo de Marichalar. Claro está que una escopeta, una buena montería y un descanso en el putiferio de turno es el regalo con el que nuestra élite ha educado a su progenie desde hace siglos. Sin irnos por las ramas, es difícil pasar unas Navidades sin tener que soportar los desmanes de una sociedad que en exhibiciones como ésta demuestra el grado de civilización que tiene. Y no faltará mencionar que en algunos lugares del norte español, nadie sale a la calle a comerse las uvas en la plaza mayor, pero sí a dar por saco con los fuegos de artificio. Práctica cultural que acoge la ciudad de Ávila.
Una vez llegado a este punto, y viendo que el incumplimiento de la normativa de pirotecnica puede estar relacionado con el grado de civismo de algunos (bastantes) energúmenos, lo mejor sea tomarse la justicia por parte del interesado. Así, haciendo gala de nuestra tradición hispana, sea mejor con rifle en mano impartir justicia entre aquellos artificieros que indiscriminadamente encontremos por la calle. Obviamente sin hacer distinción de género, edad, etnia o religión para no incumplir el principio de igualdad del ordenamiento constitucional. De esta forma, con un par de sustos o algún fiambre de por medio se hará honor a gráficos episodios históricos como aquel de Puerto Urraco. Desafortunadamente, esto es un sueño de invierno, pero que nadie se extrañe si algún día vemos en la prensa que tras un accidente un sujeto cometió algún acto indebido contra terceros que jugaban con fuego.
Collado divulga la investigación en liderazgo entre estudiantes de bachillerato
La Universidad Pablo de Olavide ha celebrado recientemente «Café con ciencia», un evento donde docentes del centro han acercado su trabajo a distintos estudiantes de bachillerato de Sevilla. En esta actividad, que tuvo lugar el 3 y 4 de noviembre dentro de la Semana de la Ciencia, Francisco Collado presentó la charla «¿Los líderes nacen o se hacen?» ante alumnos de Academia Preuniversitaria. Los jóvenes pudieron conocer las distintas formas de analizar el liderazgo y presentó personajes históricos para ilustrar estos ejemplos desde Winston Churchill hasta Indira Gandhi, entre otros.
Esta actividad organizada por la Consejería de Economía y Conocimiento y la Fundación Descubre, en colaboración con la Oficina de Transferencia de Resultados de Investigación (OTRI) tiene como objetivo acercar la figura de docentes universitarios a la sociedad y el desarrollo de la vocación investigadora entre los estudiantes de educación secundaria.
Demasiada permisividad, futura catalanidad
Corren ríos de tinta sobre los pros y los contra de la independencia catalana. Se escuchan argumentos de un lado y de otro sobre la legalidad de la consulta que no deja de ser un comicio autonómico. Si sube el café, también están los que se preguntan si al escindirse estaría ese nuevo país dentro o fuera de la Unión Europea. Y para atemperar el debate, aparece un periodista de la BBC que desmonta uno a uno los argumentos de “Junts per Sí”. ¿Y quién se preocupará de la futura selección de fútbol catalana? Si bien, se observa que aquí nadie habla de los catalanes o la minoría catalana que se encuentra repartida entre, Andorra, el Rosellón francés y el Alguer italiano.
En un ejercicio de política comparada, se puede afirmar que esta escalada de la tensión catalano-española es el resultado de cierta permisividad del Estado español desde el inicio de la democracia. Como los más mayores saben, el Gobierno Central decidió conceder el reconocimiento de una autonomía a Cataluña, País Vasco y Galicia en un primer momento debido a que tras la Guerra Civil, eran una serie de demandas que se mantenían bajo el nombre de los llamados “territorios históricos”. Desde aquí, España ha evolucionado hacia un Estado descentralizado con determinados ingredientes regionalistas y federalistas, según teóricos como Agranoff, para satisfacer dichas exigencias territoriales.
En Francia, existe una minoría catalana que no tiene acceso a la educación en su lengua, tampoco se admite su lengua en las relaciones entre ciudadano y Administración. Esto es el resultado de un Estado centralizado que ha impuesto el francés tanto como lengua como patrimonio lingúístico común a todos sus territorios, sin ninguna concesión. Tan sólo en 2007, el Consejo General de los Pirineos Orientales lo reconoció como idioma oficial. En Italia, sólo la lengua catalana está reconocida como lengua minoritaria del Alguer desde 1991 y queda protegida por la jurisdicción que vela por la misma con un carácter protector, desarrollada especialmente a través del gobierno regional y municipal. Finalmente en Andorra, coexiste el catalán junto al español y al francés en igualdad de condiciones, existiendo centros de educación diferenciados para cada una de estas lenguas y auspiciados por los ministerios español y francés.
Ante todo esto, cabe preguntarse por qué en España no hemos procedido de forma similar al caso francés, más aún, cuando Francia tiene más minorías etno-lingüísticas (bretones, vascos, occitanos, catalanes, corsos, etc.) que España. O por qué no se quedó todo en un tímido reconocimiento territorial como en el caso de Italia. Tampoco se pudo auspiciar una situación similar a la de Andorra debido al reducido tamaño geográfico de este micro-Estado y a sus propias características socio-culturales. La permisividad ante todo ha sido la política del Gobierno Central, mientras en Barcelona se sigue haciendo dinero con los “tablaos flamencos” que desde una postura estrictamente nacionalista-catalana, no serían patrimonio de su identidad cultural.
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