padres

Huelga contra la estupidez

Posted on Actualizado enn


 

huelgaLa Confederación de Asociaciones de Padres y Madres de España anima este mes a que los pequeños no hagan sus deberes. Desconozco si este pronunciamiento es una nueva fórmula de protesta contra el Gobierno de Rajoy o si responde a la opresión que el alumnado proletario recibe por parte de los profesores capitalistas que controlan los medios de producción, es decir, la máquina de fotocopias del colegio. Ante tan soberana tontería, sólo cabe preguntarle a los expertos para saber si realmente esta huelga cumple a algún interés que los no profanos en Pedagogía desconocemos.

Según los especialistas, la realización de los deberes no supone directamente una mejora del rendimiento escolar. Puede ser que ahora que estamos ante una sociedad llena de modernismos e innovaciones cada vez más rupturistas, pero también más estúpidos, no nos demos cuenta de una cosa. Y es el derecho a la educación, este derecho no sólo lo ejercen los padres como las teorías más autonomistas sugieren, sino que es una responsabilidad del Estado del Bienestar proporcionar este servicio, y fíjense hasta en los Estados Unidos, cuna del capitalismo salvaje, se oferta.

La educación nos hace libres, no la doctrina como la que encontrábamos en las cartillas del régimen franquista. Sin embargo, que los alumnos vayan a desconocer cuál es la capital de Estonia, país miembros de la Unión Europea, o cuál es el gas noble con menor densidad, me parece una actitud que daña directamente este derecho a la educación. En humilde opinión, hagamos huelga contra la gilipollez y entendamos que los profesores y las profesoras con sus instrucciones jerárquicas, que para algo son mayores y saben más que los pequeños, están llamados a cumplir un papel en nuestra sociedad.

Jugando con fuego

Posted on Actualizado enn


descargaLa pirotecnia navideña es una maldición continua en aquellos hogares con bebés, ancianos, perros y otros animales de compañía. Hace unos días, sorprendía la noticia del fallecimiento de un perro, Pancho, debido a los estruendos de los fuegos artificiales. Unos días después una palmera del Parque de Málaga ardía a raíz del dichoso problema. Hace unos años, una familia que estaba celebrando la Navidad también sufrió la pérdida de un infante debido a un petardo que “accidentalmente” se introdujo a través de una ventana abierta. En este país de chirigota, la normativa sobre pirotecnia existente en la ley estatal y en los diversos reglamentos y bandos municipales no se hacen cumplir por los poderes públicos. Ahora bien, si es incoherente observar como la normativa sobre ruidos, producidos si son por animales de compañía se salda con multas de miles de euros.

Estos días de Navidad, el arribafirmante ha paseado por los puestos navideños del Parque mientras observaba como impunemente entre chaquetas de Burberrys y abrigo de Prada, padres animaban a sus hijos a explotar los petardos en medio de la vía pública. ¿Es éste el ejemplo que nuestras clases altas piensan transmitir a los niños? Sí. Especialmente, si no tienen suficiente caché para adquirir una escopeta de posta como aquella con la que se hirió el pie el hijo de Marichalar. Claro está que una escopeta, una buena montería y un descanso en el putiferio de turno es el regalo con el que nuestra élite ha educado a su progenie desde hace siglos. Sin irnos por las ramas, es difícil pasar unas Navidades sin tener que soportar los desmanes de una sociedad que en exhibiciones como ésta demuestra el grado de civilización que tiene. Y no faltará mencionar que en algunos lugares del norte español, nadie sale a la calle a comerse las uvas en la plaza mayor, pero sí a dar por saco con los fuegos de artificio. Práctica cultural que acoge la ciudad de Ávila.

Una vez llegado a este punto, y viendo que el incumplimiento de la normativa de pirotecnica puede estar relacionado con el grado de civismo de algunos (bastantes) energúmenos, lo mejor sea tomarse la justicia por parte del interesado. Así, haciendo gala de nuestra tradición hispana, sea mejor con rifle en mano impartir justicia entre aquellos artificieros que indiscriminadamente encontremos por la calle. Obviamente sin hacer distinción de género, edad, etnia o religión para no incumplir el principio de igualdad del ordenamiento constitucional. De esta forma, con un par de sustos o algún fiambre de por medio se hará honor a gráficos episodios históricos como aquel de Puerto Urraco. Desafortunadamente, esto es un sueño de invierno, pero que nadie se extrañe si algún día vemos en la prensa que tras un accidente un sujeto cometió algún acto indebido contra terceros que jugaban con fuego.