democracia

Occidente impotente

Posted on


images (3)El mundo occidental ha demostrado su inutilidad de forma manifiesta. La Casa Blanca no ha actuado con contundencia ante la ocupación rusa de Ucrania y el referéndum de pacotilla que ha celebrado la península de Crimea. Unas fotografías de Obama llamando por teléfono a sus colegas rusos es la única imagen que ofrece la propaganda yanqui como respuesta a esta crisis. La Unión Europea, la misma que nos obliga a recaudar a través de subidas del IVA y reducción del Estado del Bienestar, no ha hecho absolutamente nada con respecto a Moscú.

Occidente sólo tiene una preocupación que es recaudar y una respuesta militar en Crimea habría sido fatídica para sus intereses confiscatorios. Mientras tanto, Ucrania observa como pierde «ipso facto» la soberanía de una parte de su territorio en medio de un proceso de transición política. Las autoridades rusas animan a la sedición del ejército ucraniano en Crimea, mientras campan a sus anchas en la que es una nueva provincia del imperio. ¿Cuál es la imagen que las democracias liberales europeas están dando ante Ucrania? No nos engañemos, la UE tiende su mano si se cumplen con los tres requisitos: es decir, usted es una democracia y se viene con nosotros a Bruselas a lo que le digamos, una buena caja registradora sonante y contante al son del mercado y la sumisión a las leyes que Bruselas le diga debe de cumplir. Está claro que Ucrania no es una buena inversión de momento.

El idealismo de una Europa unida por la pasta -¡sí! ¡por la pasta!- deja de ser una alternativa viable en la política de la Unión. Se quiera o no, Rusia ha puesto de manifiesto algo, y es que, el realismo político como visión de la geopolítica internacional, aún está vigente. En un mundo, donde el diálogo con dictaduras no es factible, sólo caben dos alternativas la disuasión y la represión. Sólo cuando los traseros de los burócratas occidentales se den cuenta de eso, podremos tener una mínima seguridad en que nuestro pequeño paraíso de democracia puede ser preservado. Mientras tanto, sólo cabe poner la mano a Europa y el culo a las dictaduras de todo tipo.

Demagogia

Posted on


demagogo_0Sostienen algunos pensadores, entre ellos Platón, que cualquier sociedad humana que base su funcionamiento en la participación está abocada al fracaso. O dicho de otra forma, la democracia es una fórmula de gobierno que entraña grandes riesgos, la tiranía de la mayoría. En esta afirmación se puede extraer una certeza y un error. Por supuesto, que la democracia entraña riesgos contra la misma libertad de los sujetos. Sin embargo, no es la tiranía de la mayoría la que gobierna, al contrario, es la tiranía de una minoría oportuna que aprovecha la coyuntura democrática en su beneficio.

En un repaso a la historia española, se observa como la revolución y la rebeldía son una excepción. No hubo revolución liberal, lo que hubo fue Guerra de Independencia. Más tarde, el escaso logro fue eliminado por la clase gobernante, por la monarquía. Unos doscientos años después aproximadamente, una serie de movimientos sociales vuelven a reclamar un cambio de actitudes y estructuras. El comportamiento corrupto de nuestra clase política y unas instituciones que están dejando de cumplir con las funciones que se les atribuyeron.

El movimiento social empieza a llenar las calles, las plazas y parece que la juventud se activa. Independientemente de género, religión, etnia o consigna política, la sociedad está de acuerdo en que debe producirse una transformación. En pocos días, los conservadores tachan al movimiento de alborotadores y los populistas bajan a la plaza para aprovechar el púlpito. El demagogo sustituye al ciudadano libre. El movimiento se politiza y lo que era un instrumento de protesta se convierte en una herramienta al servicio de los populistas. Fin del movimiento.

Democracia sin riqueza

Posted on Actualizado enn


La democracia en Mongolia no es un hecho aislado como puede parecernos tras acometer con esta investigación. Previamente, en las gráficas del Polity IV vemos como el aumento de los índices de libertad en Polonia y Mongolia eran similares. Así como descubrimos que las transiciones de ambos países son el resultado de una negociación, en la que la autonomía de las instituciones juega un papel clave. Esto nos lleva a afirmar que la democratización de Mongolia ha seguido patrones similares a los de algunas democracias de Europa del Este, no tanto por la observacion del ejemplo de Mongolia que se producía de forma simultánea, sino por la existencia de un determinismo histórico que se reproducía de manera parecida en ambas.

Esto nos lleva a que las instituciones tengan determinados resortes que hagan que funcionen de manera similar en distintos lugares geográficamente hablando, permitiendo explicar las cuestiones que han planteado Landman y sus colaboradores. Asimismo, otros han hablado del caso de Mongolia como una “tercera vía” de democratización, y lo cierto, es que no representa una via atípica. Al contrario, el hecho atípico viene a decirnos que lo es en apariencia y que realmente comparte puntos en común con otras transiciones que se han producido en otros lugares.

A la luz de estos datos, cabe preguntarse cuál es la cultura política imperante en este país y recabar otros datos que nos permitan conocer más de cerca otros dados sobre su calidad democrática. Las instituciones juegan un papel fundamental como ya han comentado algunos autores. Un aspecto clave sería comparar por ejemplo el papel que juega el “cleveage étnico” en estas sociedades donde muchas veces el afán de diferenciación de unos frente a otros puede favorecer la democratización, como el caso de Lituania que se democratiza como forma de oposición ante el centralismo soviético de Moscú.

Distribución de la riqueza en democracia

Posted on Actualizado enn


desigualdadEn la cuestión sobre economía y democracia, los teóricos de la modernidad permiten explicar la transición a una democracia en el corto plazo, es decir, cuando una dictadura se desestabiliza y se abre la posibilidad de cambiar a otro régimen. A partir de 6.000 dólares de renta per cápita se abre la posibilidad de crear una democracia. Mientras que otros trabajos, entre ellos Houle permiten ubicar el papel que la desigualdad económica juega no tanto en el corto como en el largo plazo de una democracia. En su tesis, este autor sostiene que la distribución de la renta es un tema que el Estado democrático debe tener en cuenta en sus inicios, incluso en su transición. Sin embargo, la gestión de este asunto puede afectar en contra o a favor de su futura estabilidad, o dicho de otra forma, en cuanto se refiere a su calidad democrática. De esta forma, Houle coincide con los marxistas como Miliband y Altvater en que la desigualdad es algo que preocupa a la creación del orden social por parte del Estado.

En este sentido, Houle argumenta que la desigualdad puede dañar la consolidación de la democracia, pero no se observan efectos de la misma en el corto plazo, en la democratización. Si bien, Przewosrki y Limongi  vienen a decir que el desarrollo económico además de propiciar la democracia, reduce los conflictos de distribución de la riqueza, pero en el fondo, dice Houle  que el anterior trabajo no explica, no da cuentas realmente, de porque la riqueza influye en la democracia.

Un aspecto importante, que si bien merece la pena discutir y que introduce Houle  es el referente a la medición de la desigualdad, y por tanto de la riqueza de un país. Tradicionalmente, la economía ha usado el PIB y más tarde se ha recurrido al índice de desarrollo humano de la ONU. Entre las medidas de medición de la desigualdad, se recurre al indicador de Gini y la curva de Lorenz, pero no hay un acuerdo sobre cuáles medidas son más válidas. También, cuando se ha medido la desigualdad se ha hecho tanto con Large-N como con pequeños estudios de caso (Acemoglu and Robinson, 2006). Por lo que, sería recomendable encontrar un consenso en este aspecto.

Razones para la transición

Posted on


Puede que el crecimiento económico combinado con una serie de políticas aperturistas y redistributivas explicase el avance de los regímenes no-democráticos en el Sureste Asiático, en los llamados “tigres asiáticos”. Sin embargo, estas mismas variables no pueden ser aplicadas al reciente proceso de democratización de los países de Europa del Este, algunos de ellos recién salidos de la Guerra de los Balcanes en los noventa y diez años después convertidos en democracias liberales con una economía de mercado. Lo que les permitió en esa misma época convertirse en miembros de la Unión Europea. ¿Cómo es posible que estos países que habían abandonado un régimen socialista y habían vivido el sufrimiento de los nacionalismos se convirtiesen en poliarquías? A esta pregunta se plantea la necesidad de elaborar una nueva agenda de la investigación que tenga en cuenta los acontecimientos en el largo plazo.

La cuestión está en que los autores comparatistas deben corregir sus errores y tener en cuenta los datos micro. La simple explicación a través de variables cuantitativas y de tipo macro-económico puede empobrecer y subestimar las posibilidades que ofrece la estructura social. Por lo que, es necesario incluir estos aspectos en las futuras investigaciones para evitar la dispersión que ha existido hasta el momento.

Por otro lado, tampoco existe una teoría sobre si las evoluciones a la democracia se producen por distintas vías en el caso de los totalitarismos. De hecho, los teóricos normativos sugieren que no puede existir política alguna en aquellos regímenes que no sean democráticos y respeten la institución de la ciudadanía. Si seguimos esta lógica, podemos conectar los rasgos de los totalitarismos caracterizados por la ausencia de autonomía de la esfera política con respecto a otras y viceversa con la negación de la política realizada desde la moral política.  De hecho, otros autores coinciden en que la creación de autonomía de la esfera política en relación con otras como la económica y la social puede ser un rasgo de democratización. Por lo que, una vía para la transición desde regímenes totalitarios a democracias puede pasar por un cambio institucional donde se independice la política de otros campos. Y es que esto es algo que se consigue por parte de la Administración a través de la asunción de principios (imparcialidad, eficiencia, etc.) propios del Estado de Derecho y no asociados a una determinada ideología o corriente religiosa. Así, la solución a los regímenes más extremos puede venir no necesariamente a través de la estructura social, sino mediante el acondicionamiento de las instituciones.

En resumidas cuentas, se pueden tomar en cuenta esta serie de recomendaciones y de datos que son de interés para las transiciones como objeto de estudio de la Ciencia Política. Lo que se puede resumir en una actualización de la agenda, la combinación de datos macro y micro en su análisis y el recurso a distintos enfoques que permitan conocer más detalladamente cómo avanzar hacia una democracia desde un contexto autoritario.

El régimen venezolano

Posted on Actualizado enn


imagesEl líder ha muerto. Algunos le han llamado «dictador» y la prensa de centro-izquierda le ha bautizado como “caudillo”. Un apelativo que casi lo iguala a Franco. No es de extrañar que la mayor parte de los medios de comunicación españoles hayan calificado a Venezuela no ya como una dictadura, sino como un régimen no-democrático. Un tratamiento injusto, dice Viçenc Navarro, si tenemos en cuenta que la prensa de nuestro país está en manos de los grupos multimedia dependiente del capital de la derecha.

Ciertamente, la democracia venezolana no es comparable con un sistema liberal-representativo. Y es que, existen distintos elementos que la hacen quedar fuera de dicha etiqueta. Sin embargo, usar nuestros esquemas socio-culturales para juzgar si tal país latino-americano es una democracia o no, es un craso error, especialmente si se dedican a la política comparada. En la última mitad del siglo XX, Venezuela era un régimen en el que se alternaban el partido conservador y el socialdemocráta. Cada uno por su cuenta disponía de sus propias redes clientelares, sus siervos y contaba con sus notables. Eran caciques que realizaban una buena reproducción de lo que fue el sistema canovista con sus típicos fraude electoral y “pucherazo”. Esa era la democracia que eliminó Chávez.

Hasta este punto, el sistema del líder reconoce la libertad de expresión y la desigualdad ha sido reducida en los últimos diez años. Muchas veces, con medidas populistas como programas de televisión que regalan electrodomésticos o compras de supermercado a las clases populares. Este sistema ha permitido corregir los fallos de los antiguos terratenientes. Sin embargo, el error de Venezuela ha sido tejer relaciones con enemigos del mundo civilizado como Irán, Corea del Norte y Libia entre otros. Estados Unidos es un lobo vestido de cordero, pero quien se junta con dictadores se acaba pareciendo a ellos. Y dice una tesis politológica que las democracias son democráticas en el interior, pero que actúan como autoritarismos en el exterior. Ésta es una democracia más.

Apología de Jordi Évole

Posted on


salvemos salvados 03El intrépido Jordi Évole vuelve una temporada más. Después de ofrecer y divulgar información sobre la organización del Consejo General del Poder Judicial, la venta de los préstamos basura, la reclamación de la deuda por parte de la banca alemana y el oligopolio de las eléctricas; se puede afirmar en este periodismo un auténtico ejercicio de control mediático al poder. Uno de los principios básicos para el liberalismo y para la supervivencia de la democracia. Y es que, estas prácticas escasean en estos tiempos de crisis e incertidumbre. Lo cual sea un indicio, de quienes son ahora los nuevos amos del mundo, es decir, las grandes corporaciones.

Estas razones son las que explican que las empresas eléctricas hayan puesto precio a la cabeza de Évole y a la hora de ‘Salvados’. No es una referencia a una ejecución pública, sino un ánimo a nuestra clase política para que retire a un elemento irreverente e impopular para los señores del neoliberalismo. Por lo que, las empresas eléctricas, hablemos de Iberdrola y Endesa, con nombres y apellidos son los llaneros solitarios que reclaman la muerte mediática de este periodista. Una vergüenza y un grupo de desvergonzados que demuestran quién ostenta el poder en nuestro país, los poderes económicos piden y la clase política ejecuta a su servicio.

En este sentido, considero necesaria una defensa de la figura de este periodista. Independientemente de la ideología de cada sujeto, es incuestionable que la libertad periodística debe ofrecer tantas visiones de la realidad como existan en la sociedad y realizar su función de perro guardián en relación al poder político y económico. Saben ustedes que el arribafirmante no comulga con la línea editorial de Évole y su medio, pero reconoce que es loable y meritoria la labor que realiza. Por eso, aunque el primero no sea de izquierdas sí pone la mano en el fuego por buen profesional del ramo periodístico. Sigue así Jordi.

La difícil catalogación del autoritarismo

Posted on Actualizado enn


autoritarismoCuando se habla de dictaduras, podemos sostener que los análisis sobre regímenes no-democráticos han estado limitados por los hechos de la II Guerra Mundial y la Guerra Fría. Esto llevó a que durante los cincuenta y los sesenta, los politólogos estadounidenses centrasen sus observaciones en la Unión Soviética y más tarde, en otros gobiernos que contaban con los auspicios del socialismo ruso. Eso llevó a que se catalogase como totalitario al régimen soviético después del estalinismo o que se considerase al franquismo como un simple régimen autoritario.

¿Cuál es la frontera exacta entre autoritarismo y totalitarismo si muchos autores les otorgan características similares? Probablemente, una respuesta razonable a esta cuestión sería observar el grado de movilización que generalmente suele ser mayor en los regímenes fascistas y comunistas. Sin embargo, habría que mirar esta posibilidad detenidamente ya que las dictaduras también tienden a encuadrar a su sociedad en sus instituciones y estructuras verticales.

La segunda cuestión reside en que el concepto “autoritarismo” se ha convertido en un “perro-gato” en el que podemos insertar cualquier gobierno que no sea de corte fascista o comunista. Por tanto, se puede convertir, sino se ha producido ya, en una especie de “cajón de sastre” donde se podría insertar a distintos regímenes de variopintas cualidades. Lo que da lugar a una confusión considerable, muchas veces con la oscura intención de restar culpabilidad o negatividad a las actuaciones de estos regímenes en contra de los derechos humanos y la democracia.

Por ello, existe un acuerdo en definir lo qué no es una democracia, pero es una tarea todavía irresoluta calificar que tipos de sistemas encontramos o no dentro del universo de la no-democracia. Y aquí es donde debería existir un esfuerzo por parte de la Ciencia Política en explicar qué tipología o clasificación encontramos al respecto.

 

Elogio liberal, retracto popular

Posted on Actualizado enn


En estos tiempos que corren, existen modas ideológicas y aparentemente contrapuestas. En tiempos de crisis, adscribirte a una corriente de pensamiento político parece una respuesta de verdadero o falso, de permitido o prohibido, de acierto o de pecado. Ese culto politeísta del que habla Giddens en los albores de la postmodernidad, es un fantasma errante en la difícil política española. O estas con el sistema que es algo así como obedecer a Alemania y consentir la injusticia, o estas contra el sistema que representa su subversión hacia un modelo que ya se ha demostrado que es inviable en la práctica política.

Probablemente, estemos en la fase inicial de un nuevo tipo de autoritarismo o totalitarismo del siglo XXI, que aún no ha sido diagnosticado por la Ciencia Política y la Filosofía Moral. Seguramente también, una ideología permisible es la que se basa en la libertad de pensamiento liberal-democrático, una suerte de relativismo moderado y limitado por los derechos individuales. Y aquí es donde la personalidad y la individualidad de cada uno y cada una deben jugar un papel crucial.

Desde el Gobierno del PP, se está imponiendo una lógica bastante peligrosa en lo que Lakoff y Goffman llaman los “marcos”. El marco popular impone que estemos a favor de la posición predominante de los bancos, de las subidas de impuestos y recortes y de aceptar el aumento del desempleo hasta que el Estado saneé sus cuentas. Y además, aspiran a que los liberales españoles aprueben esta ideología bajo pena de herejía.

Sin lugar a dudas, un liberal-democrático no se plegará ante esta bazofia de marco, poco refinado y más aún injusto. Nadie que sea liberal puede aceptar una subida de impuestos, nadie que sea liberal puede permitir que su propiedad privada y la de sus ciudadanos sea violada por una entidad fantasma que juega con dinero invisible, nadie que sea liberal permitirá una intervención tan inútil del Estado en la economía. Y sin embargo, los populares tienen el descaro de reclamar la ideología liberal en sus estatutos, un lugar del que por ahora no ha salido.

Los fascismos desnatados

Posted on Actualizado enn


Los partidos de extrema derecha y el fascismo representan uno de los temas que actualmente siguen suscitando profundos debates en la Ciencia Política Comparada y los estudios sobre élites y cultura política. Así, existe una tendencia a emplear el término “fascismo” que se ha aplicado mayoritariamente a dictaduras de extrema derecha. El deslindar determinados regímenes autoritarios de extrema derecha -como realiza Linz- del concepto fascista, los llevaría a incluirlos en un término mucho más amplio como el de “dictaduras” que bien pueden ser personalistas, militaristas, de extrema izquierda o de extrema derecha.

 

A partir de la consideración que realiza Linz al separar totalitarismos y dictaduras, surge un aluvión de preguntas. ¿No se puede calificar como fascista a la etapa falangista del franquismo en España? ¿Qué etiqueta le aplicamos al régimen militarista japonés durante la II Guerra Mundial apoyado en las tradiciones sintoístas y la revitalización del ideario nacionalista? ¿Las dictaduras xenófobas de África no pueden ser calificadas como fascistas al reivindicar la primacía de un grupo étnico frente a otros y su exterminio?

 

Encima, hay que recordar la elevada capacidad de cambio y transformación que los partidos radicales de derecha han adoptado en las últimas décadas, llegando a aceptar determinados discursos pro-occidentalistas y con un carácter populista. Lo que añade más leña al fuego y no aclara la diferencia entre unos y otros a través del tiempo y del espacio.

 

En pocas palabras, la división de Linz es suave y redentora, pero no justifica la cantidad de problemas morales que plantea. Con ello, vislumbramos un primer problema en la definición de lo que se considera “fascismo” y de lo que se considera “extrema derecha”. Es una desventaja fundamental en el discurso de las Ciencias Políticas frente a esta cuestión de estudio.

Por último, el término “fascismo” se ha aplicado mayoritariamente a dictaduras extrema derecha. El deslindar determinados regímenes autoritarios de extrema derecha del concepto fascista, los llevaría a incluirlos en un término mucho más amplio como el de “dictaduras” que bien pueden ser de personalistas, militaristas, de extrema izquierda o de extrema derecha