dictaduras
Razones para la transición
Puede que el crecimiento económico combinado con una serie de políticas aperturistas y redistributivas explicase el avance de los regímenes no-democráticos en el Sureste Asiático, en los llamados “tigres asiáticos”. Sin embargo, estas mismas variables no pueden ser aplicadas al reciente proceso de democratización de los países de Europa del Este, algunos de ellos recién salidos de la Guerra de los Balcanes en los noventa y diez años después convertidos en democracias liberales con una economía de mercado. Lo que les permitió en esa misma época convertirse en miembros de la Unión Europea. ¿Cómo es posible que estos países que habían abandonado un régimen socialista y habían vivido el sufrimiento de los nacionalismos se convirtiesen en poliarquías? A esta pregunta se plantea la necesidad de elaborar una nueva agenda de la investigación que tenga en cuenta los acontecimientos en el largo plazo.
La cuestión está en que los autores comparatistas deben corregir sus errores y tener en cuenta los datos micro. La simple explicación a través de variables cuantitativas y de tipo macro-económico puede empobrecer y subestimar las posibilidades que ofrece la estructura social. Por lo que, es necesario incluir estos aspectos en las futuras investigaciones para evitar la dispersión que ha existido hasta el momento.
Por otro lado, tampoco existe una teoría sobre si las evoluciones a la democracia se producen por distintas vías en el caso de los totalitarismos. De hecho, los teóricos normativos sugieren que no puede existir política alguna en aquellos regímenes que no sean democráticos y respeten la institución de la ciudadanía. Si seguimos esta lógica, podemos conectar los rasgos de los totalitarismos caracterizados por la ausencia de autonomía de la esfera política con respecto a otras y viceversa con la negación de la política realizada desde la moral política. De hecho, otros autores coinciden en que la creación de autonomía de la esfera política en relación con otras como la económica y la social puede ser un rasgo de democratización. Por lo que, una vía para la transición desde regímenes totalitarios a democracias puede pasar por un cambio institucional donde se independice la política de otros campos. Y es que esto es algo que se consigue por parte de la Administración a través de la asunción de principios (imparcialidad, eficiencia, etc.) propios del Estado de Derecho y no asociados a una determinada ideología o corriente religiosa. Así, la solución a los regímenes más extremos puede venir no necesariamente a través de la estructura social, sino mediante el acondicionamiento de las instituciones.
En resumidas cuentas, se pueden tomar en cuenta esta serie de recomendaciones y de datos que son de interés para las transiciones como objeto de estudio de la Ciencia Política. Lo que se puede resumir en una actualización de la agenda, la combinación de datos macro y micro en su análisis y el recurso a distintos enfoques que permitan conocer más detalladamente cómo avanzar hacia una democracia desde un contexto autoritario.
La dictadura de los mercados
El desarrollo de los flujos financieros es una variable que cada vez guarda más relación con la organización del Estado. En esta última semana, hemos visto como han depuesto a Papandreu en Grecia y como Berlusconni ha afirmado su retirada. Unas jubilaciones que celebran las inversiones y la subida al alza de determinadas cotizaciones. Así, observamos como los países carecen de mucho menos poder del que antaño tuvieron. Y lo que se manifiesta, en los distintos niveles de gobierno.
Las elecciones españolas evitaran que Zapatero se retire ante presiones bursátiles. Y cuando entre el nuevo Presidente cabe preguntarse qué presión sufrirá por parte de estas fuerzas sobrenaturales. Estos dioses de la postmodernidad indiscriminan tanto a izquierda como a derecha, pues más allá de las ideas ya descafeinadas de los partidos políticos está el interés económico.
Esta época que ha tocado conocer nos trae un mensaje claro. La soberanía nacional que bien hubieran secuestrado los grupos políticos, está ahora en manos ahora de otras entidades. Ni el Leviatán hobbesiano, ni los grupos de interés, tan sólo un reducido grupo de grandes divinidades económicas son las que han arrebatado la soberanía que corresponde a los ciudadanos. Estas fuerzas han dilapidado las ideas de Locke, Montesquieu y otros que auspiciaron el camino hacia las democracias liberales.