hipocresia
Igualdad ante todo
Las bocas de algunos políticos se llenan de palabras con mucho sentido. Términos como «justicia social», «transformación del sistema» y también de «igualdad». Igualdad del hombre ante la mujer, de los más pudientes frente a los más humildes, de nacionales frente a los que no tienen la nacionalidad, etc. El problema es que cuando una boca se llena de muchos palabros acaba por vaciarlos de contenido, para que puedan entrar más en su discurso y llenarlos después con la extraña esencia que ellos pretendan dotarle.
Estos son los misterios de nuestra clase dirigente. No hace mucho, se ha podido ver un ejemplo de esta cuestión, cuando la Consejera de Vivienda ha intentado definir como más iguales a los miembros de un colectivo social que no tienen techo, frente a otras personas que no tienen techo y con mucha anterioridad, se han integrado en el procedimiento para solicitar una vivienda social. Son más iguales unos que otros y parece ser que sí. Posiblemente, por ser de una determinada ideología, por tener un color político o mejor dicho, por ser seguidores de un alguien de que de un otro. Todo ello, creando una crisis de gobierno con los socialistas en Andalucía, sin necesidad de ton ni son. Después se llenarán las bocas de los dirigentes de IU diciendo que PSOE y PP la misma «m» son. Pues mire usted, no son lo mismo, pero ustedes sí son igual de cainitas y traidores que ellos.
El problema de nuestros políticos, y ya se ve en muchos ayuntamientos cuando se cuidan más los barrios de los votantes que de los no votantes; es que están acostumbrados a pagar con prebendas. Ya sea de un sobre a una vivienda de protección oficial, todo vale para mantener a los fieles. Y lo peor para ellos, es que si algo se valora en nuestro sistema político, por parte del común o del conjunto de la sociedad, es la igualdad ante la ley. Y este partido en concreto, ha demostrado que su concepto de igualdad es tan válido como el de sus opositores políticos. Una prueba más que el 15-M hace mucho que fue secuestrado por el establishment partidista.
Miseria intelectual
Vuelvo a Málaga para descansar del trajineo de los Madriles. Fin de semana. Abro el periódico emblema de la ciudad mediterránea y veo los mismos rostros. Mi mente vomita improperios. Mi boca denuncia miserias. Cada vez más, la élite cultural local o lo que muchas veces mal llamamos “intelectuales” son las sierpes más viles e hipócritas con las que podemos toparnos. Se acuestan con políticos, mueven banderitas según el calendario, publican con subvenciones y copan las redes sociales para cumplir sus ansias de fama y… gloria. Seres vacíos.
Ilustremos con algunos ejemplos de algunos bien conocidos, sin dar nombres para no invocar posibles violaciones del honor que está bastante sobrevalorado. Érase una vez un profesor universitario que en sus clases de literatura narraba los asuntos de cama de los autores españoles en lugar de profundizar en el sentido de sus obras. Y fuera del aula, dedicaba el tiempo libre a escribir libros para el público infantil. Bendita libertad de cátedra. Sin ti los degenerados no podrían hacer lección de lo sórdido.
Hay otros sujetos. Como uno que empezó siendo comunista y ahora es destacado españolista experto en el universo umbraliano. Una buena persona que en privado lanza improperios contra nuestra ciudad, pero en público la alaba. Defensor de la España profunda. A medio camino entre Madrid y Málaga, con el Café Gijón como cuartel general, este taimado buscavidas vende humo entre editores, poetas y cosas similares. La chaqueta se cambia las veces que haga falta con tal de publicar, con tal de cobrar.
Y para terminar, una de nuestras singularidades intelectuales es un reputado “escritor” argentino. Bien conocido entre nuestra derecha malagueña de cuya mano come. Uno que al mando de una reputada institución del legado artístico de la ciudad, igual se dedica a acusar a asociaciones culturales y cívicas de “nazis”. O bien se pone a dirimir premios literarios entre versos que hablan de la masturbación en ausencia de amante, de comida caducada en el interior de una nevera o de fantasías sexuales durante la revisión de la ITV.
Estos sujetos y muchos otros de similar calaña tienen una gran habilidad. Una capacidad sin igual para criticar a políticos un día y al siguiente acostarse con ellos para conseguir sus intereses. Que un día venden su alma al demonio y al siguiente aspiran ser enardecidos en la ambrosía de las divinas musas. Este es el “espíritu crítico” oficial de Málaga. Esta es la voz de la clase pensante que actúa como la misma clase política a la que denuncia. Esta bandurria de petimetres y fulanos es nuestra miseria intelectual.
Dice un buen profesor, Josep Baqués, que tenemos los políticos que nos merecemos. Nuestros políticos son humanos, no extraterrestres ni criaturas de una dimensión alternativa. Proceden de nuestra misma sociedad, han estudiado en lugares -menos o más privilegiados-, comparten creencias religiosas ampliamente extendidas, han participado en actividades, clubes o asociaciones presentes en su entorno. En definitiva, han llevado a cabo un proceso de socialización existente en el seno de su sociedad. Un proceso de socialización que otras personas ajenas a la política, también han experimentado. Nuestra élite política es producida en casa, es un producto de manufactura artesanal. Su pensamiento, su forma de contemplar el mundo, sus acciones, la justificación de sus acciones y sus objetivos no son tan distintos a los que cualquier ciudadano tendría.