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Presentación del libro «El liderazgo local en Andalucía durante la democracia (1979-2019)» en el CAC de Málaga

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Francisco Collado ha presentado el libro El liderazgo local en Andalucía durante la democracia (1979-2019) acompañado junto al Catedrático de Ciencia Política de la Universidad de Málaga, Ángel Valencia, y el ex concejal de Cultura del Ayuntamiento de Málaga, Francisco Flores, en el Centro de Arte Contemporáneo de Málaga el pasado miércoles 10 de noviembre. De esta forma, este acto se inscribe como la primera aportación de esta obra con un alcance andaluz ante un público malagueño.

Esta presentación fue introducida por el profesor Valencia que destacó las principales aportaciones de esta obra a los trabajos que se vienen desarrollando desde la Ciencia Política en materia de gobierno y vida pública local, dando paso a Flores que realizó un balance de la época y la gestión de Pedro Aparicio en el consistorio, quien fue el primer alcalde democrático de la ciudad después de la dictadura franquista. Collado destacó dos elementos definitorios de la vida local en Málaga. En primer lugar, el alto grado de estabilidad que gozan sus alcaldes a lo largo de tiempo y la preferencia de la ciudadanía por líderes con un largo recorrido que se materialicen en proyectos de ciudad. En segundo lugar, la secuencia del liderazgo local malagueño que se establece a través de una etapa de modernización y desarrollo de la ciudad bajo los mandatos de Aparicio, un período de transición de la lógica municipal coincidente con la alcaldía de Celia Villalobos y una segunda etapa de expansión, racionalización y proyección de la ciudad de la mano de Francisco de la Torre.

Este acto fue organizado por Librería Agapea y ha contado con la colaboración de CAC Málaga perteneciente al Ayuntamiento de la ciudad. Igualmente, ha sido recogido en la agenda cultural Gen Málaga de la Fundación Málaga.

Irrepresentativa

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Si en algo coincide nuestra clase política, es que cada vez está más alejada del común de los mortales. Ni las demandas de Iglesias hace unos meses apoyando la independencia de Cataluña ni las sentencias de Celia Villalobos tienen nada que ver con las preocupaciones de la sociedad. La última aventura dialéctica de la ex alcaldesa malagueña y chica de Aznar ha sido decir que hay personas con más tiempo cobrando la pensión que trabajando, o que podría estudiarse la posibilidad de que la gente siguiese trabajando hasta los 80 años. Para rubricar esa afirmación se ha quedado en que «ella está divina de la muerte». Y es cierto que con su sueldo de diputada y jugando al Candy Crush tras su escaño no es que sude como un albañil, un carpintero o un fontanero. No es lo mismo el trabajo de cuello blanco que el de cuello azul.

La vida de Villalobos no es que sea el testigo de un gran esfuerzo vital. O bueno, disculpen, ¿acaso alguien sabe algo sobre la vida de esta mujer antes de convertirse en política? Los datos bien dispersos y en cierto modo opacos sobre cuál ha sido la profesión de esta mujer son escasos. No cabe negar que ha habido y hay un esfuerzo por ocultar la vida de alguien que no representa prácticamente a nadie. Ni siquiera a sí misma. Hija de un antiguo delegado diplomático de Argentina en España, en su currículum del Congreso reza que fue funcionaria. Y quizá sea uno de esos funcionarios con una larga excedencia como Javier Arenas, habiendo trabajado para los servicios ministeriales de lo que podríamos llamar servicios sociales. Aquella parte de los servicios sociales que se insertaron en dicha estructura gubernamental a mediados de los setenta cuando Falange dejó de ser una parte del sector público.

Abrigada al amparo de las estructuras públicas. Sin formación y sin ton ni son. Villalobos aún es política como Arenas después de tantas décadas. Y no es de extrañar, que nadie se quiera jubilar con su sueldo, ni con sus preocupaciones. Permitiéndose aún el lujo de dar ejemplos de obra y vida sin haber dado el callo como lo hacen los trabajadores manuales. Los tiempos de la Villalobos feminista y liberal han dado paso a la versión más choni de esta señora que no está actualizada a los nuevos tiempos. Aunque para dar discursos que no se ajustan a la realidad de muchos ciudadanos a los que dice representar siempre le falta tiempo.