Partidos políticos
Sorpresa andaluza
Comentan los expertos que las elecciones andaluzas depara unos resultados inesperados. Tal y como sucedió en las anteriores de 2012, en las que el voto al PP estaba sobrerrepresentado. Sin embargo, esta vez serían Podemos y Ciudadanos algunas de las opciones partidistas que podrían haber sufrido un aumento de su tamaño real como resultado de los efectos de la variable de simpatía política. Sea como sea, las presentes son unas elecciones de cambio en lugar de unas elecciones de continuidad, en las que cambiarán bastante las circunstancias y limitaciones del sistema de partidos autonómico.
El bipartidismo gravemente herido, pero aún vigente pervivirá una legislatura más. Existen datos suficientes en cualquiera de las encuestas publicadas por el CIS, IESA, Metroscopia o MyWord entre otros para observar que los partidos de gobierno clásicos de la democracia española van a sobrevivir. Y es que, lo fundamental no serán los resultados del domingo, sino muy al contrario, lo que se acuerde una vez se sepa el peso de cada fuerza política dentro de la cámara andaluza.
Hacienco memoria, la cámara andaluza ya ha tenido anteriormente más de cuatro partidos en su seno. Recuerden cuando en la primera legislatura, PSOE, UCD, AP, PCE y PA estaban representados dentro de dicha institución. Por lo que, ante todo cabe hacer hincapié en que se experimentará un momento de aumento de las identidades políticas y de transformación en múltiples ámbitos. Las posibilidades de coalición y los pactos que se funden entre las nuevas fuerzas políticas serán realmente los factores que determinen el futuro de la autonomía andaluza en los próximos cuatro años.
Doble bipartidismo
En un reciente artículo de Ramón Cotarelo, se plantea la hipótesis del doble bipartidismo. No hay otras opciones. No existen otros partidos. Ni Equo, ni Izquierda Unida, ni UPyD, ni nadie más. El fenómeno de la americanización de la política y los mecanismos de conversión de voto de nuestro sistema electoral está produciendo la pervivencia del viejo bipartidismo y el auspicio de uno nuevo de manos de Ciudadanos y Podemos. Así, estos dos partidos intenten sustituir a PP y PSOE respectivamente en sus caladeros de votos.
Decía el insigne Pablo Iglesias que la política actual no es de izquierdas ni derechas. Se equivocaba. Sigue siendo de azul o rojo, de opción A o de opción B. Porque el ciudadano se sigue moviendo principalmente en este anclaje político para determinar sus opciones de voto. Más allá de los valores postmaterialistas, de la crisis económica, del ecologismo y feminismo, de tal o cual, las viejas ideologías siguen influyendo en lo que los españoles votarán, especiamente si hablamos de las elecciones generales. Por lo que, desactivar el eje izquierda-derecha está muy bien para que Podemos absorba voto de distintos caladeros ideológicos, pero no explica la auténtica realidad que se está produciendo.
Siguiendo esta lógica, lo fundamental estará en las coaliciones y los acuerdos. Por el bien de los ciudadanos, esperemos que esta vez esa cultura pacticia imperante en otros países de Europa se pueda asentar en España para reconducirla a un nuevo horizonte. O si por el contrario, seguiremos en ese maldito cainismo, en la continua división de izquierda-derecha, buenos-malos, norte-sur, que tanto gusta a los habitantes de la Península Ibérica. Causa a la vez de los bipartidismos y otros tantos males que afligen a sus pueblos.
Especulando sobre las andaluzas
Las elecciones andaluzas son las primeras del agitado calendario electoral de este año. La débil alianza entre socialdemócratas y comunistas ha pasado a mejor. Descanse en paz. ¿O quizá volverá a resucitar si las cuentas de escaños y futuribles coaliciones no salen? Se están barajando muchos porcentajes de cara a la posible composición del Parlamento Andaluz, pero no hay nada seguro. Si bien hay una serie de cuestiones que no se deben desdeñar y que se pueden afirmar con seguridad de cara a los resultados.
En primer lugar, la entrada de Podemos y Ciudadanos con cierta capacidad de maniobra en la cámara autonómica. Esto demuestra que el desencanto existente en la sociedad española también ha calado entre los andaluces, que no son precisamente los menos perjudicados por la crisis económica. Además, se plantean como alternativa a fuerzas políticas como IU o UPyD que han intentado mostrarse como opciones al bipartidismo. Por otro lado, Podemos entra en una situación difícil, ya que tendrá que elegir entre gobernar con algunas de las antiguas fuerzas -de la casta en su idioma- que han estado en el poder, o mantenerse en la oposición.
En segundo lugar, el bipartidismo ha demostrado que pese a su desgaste, resiste en la comunidad andaluza. Mientras que, el candidato de los populares cree que este es su momento, nadie sabe cómo y probablemente ni él lo intuya, ya que sus únicas salidas pasarían por un pacto con el PSOE o Ciudadanos. Lo que implicaría tanto en un caso como en otro, comerse sus propias palabras sobre el “cambio” -gran proclama de la derecha paradójicamente- y la corrupción. Mientras que, Susana Díaz seguiría presente como la líder de la formación victoriosa, aunque no contase con los escaños necesarios para formar gobierno.
Mientras que, formaciones como IU de Andalucía serían víctimas de sus propios actos. No es posible coquetear con Podemos a la par que se retiran del gobierno con los socialistas. En política y en la vida, no se puede estar en todos los sitios. Y es que, a veces el menú de opciones puede ser autodestructivo si no se maneja con cuidado. Una auténtica pena, teniendo actualmente uno de los líderes nacionales mejor valorados y más jóvenes como Alberto Garzón.
Partidos de la nueva y la vieja política
Cinco procesos electorales, una crisis económica que no acaba y una caída del bipartidismo son tres factores que definen el actual panorama político español. Este horizonte permite plantear la hipótesis de que se ha iniciado una nueva etapa con el descalabro de los dos partidos dinásticos (PP y PSOE) y el ascenso de nuevas opciones en el mercado electoral. Probablemente, los populares y los socialistas no serán los protagonistas de la próxima legislatura, dando paso a lo que se podría llamar como una nueva ola. Una nueva ola de partidos donde sus cuadros están compuestos por personas que han nacido en la democracia y han crecido en libertad frente a las viejas guardias que vivieron el franquismo y la Transición.
Independientemente de la realidad política efectiva, PSOE y PP, junto a formaciones como CiU, han quedado asociados en el imaginario colectivo con la corrupción y la desconfianza en la clase política. Mientras que, nuevos planteamientos como los defendidos desde Ciudadanos, Podemos y Ganemos intentan plantear una alternativa a la política gris, es decir, a los errores del pasado. Será el futuro quien corrobore si efectivamente esas palabras se traducirán en hechos. De lo que no cabe duda y las encuestas hablan es que esta es la imagen que la ciudadanía española en general tiene de la política. La sustitución de viejas élites corrompidas por una nueva generación que aún no ha probado el poder en su máximo esplendor.
Es tarea ardua en otros casos, como IU, UPyD o Equo definir si pertenecen a la vieja o la nueva política debido a que combinan elementos de lo nuevo y lo viejo. Si bien, grupos como Podemos y Ganemos que han acusado a la tradicional izquierda -PSOE e IU- de ser parte de la casta, de culpabilizarlos de sus errores, ya han sellado pactos con estas formaciones en el nivel de gobierno municipal y autonómico, creando una suerte de “frente popular”. Y lo paradójico es que las cuentas no salen en las generales para un gobierno en solitario. En este contexto, habrá que ver si las coaliciones de gobierno se basan en la ideología (de derechas o de izquierdas) y por tanto, habría un pacto entre la vieja y la nueva política, perdiendo credibilidad dicho discurso de la limpieza política; o si por el contrario, esos pactos se sustentarán en los nuevos partidos frente a los otros. Sea cual sea, se traicionará el discurso o la ideología, ya que será necesario un sacrificio para los partidos que aspiren a gobernar.
Enfado con el CIS
El Centro de Investigaciones Sociológicas, lugar en el que el arribafirmante trabajó y permaneció durante 2013, ha vuelto a dar de qué hablar. Las últimas encuestas parecen que no han gustado a muchos, principalmente a los votantes del PSOE que pasa a ser tercera fuerza por detrás de PP y Podemos. Al respecto, se ha hablado de “cocina” y de las típicas críticas con las que se tildan a las encuestas. No obstante, esta crítica en la mayoría de las ocasiones viene fundada por el desconocimiento de elaboración de una encuesta, la selección de la muestra y el análisis de los datos. Por ello, es adecuado alumbrar algo de luz al proceso de producción de estos suculentos aportes de información en años de agitación electoral como el que se presenta.
La elaboración de la encuesta representa un proceso que incluye el diseño, formulación de las preguntas y disposición de las mismas. Al respecto, la mayoría de las preguntas del CIS se han mantenido con la misma formulación a lo largo de más de tres décadas. Por eso, es posible obtener series o muestras gráficas de la evolución de los datos de una misma pregunta a lo largo del tiempo. Desde el momento en que se formuló por primera vez hasta la última que se ha realizado al respecto. Todo ello, resultado del trabajo de departamento de Banco de Datos. Por lo que, difícilmente se puede hablar de “cocina” en la fase de diseño y elaboración de la encuesta. Lo mismo pasa con el ámbito de la muestra, que sigue unos protocolos y unos patrones que se han mantenido constantes a lo largo del tiempo.
Por último, la fase de análisis de resultados es dónde se suelen general las discrepancias. Cuando se construyen las previsiones electorales a partir de datos como ubicación ideológica, recuerdo de voto o intención directa de voto, se elaboran varias decenas de modelos predictivos por parte del personal técnico. Por otro lado, para los profanos en el mundo de las encuestas, estos modelos suelen ser secretos celosamente guardados, de la misma forma que se protege la patente de un software o de un motor de automóvil. Si bien, con una escasa protección jurídica, ya que no existe legislación para protegerlo mediante un sistema de patente. Además, estos modelos suelen ser el producto de un trabajo técnico y elaborado por profesionales del sector con décadas de experiencia a sus espaldas. Ahora bien, son un reducido grupo de personas los que seleccionan el modelo que más se ajusta a la realidad entre todos los disponibles. Y es en esta última fase dónde se produce la supuesta “cocina” que obviamente todos los gobiernos intentan aprovechar para favorecer a su partido.
En definitiva, la cocina es algo que no afecta a las fases de diseño, muestreo, realización ni análisis de los datos en una encuesta electoral. Al contrario, la cocina está en la selección del modelo predictivo que se selecciona a partir de dichos datos y en el equipo de sujetos que participan en dicha decisión. Todo lo demás, queda en el ámbito de la crítica barata.
De Zapatero a Iglesias
La reunión de Zapatero con Pablo Iglesias ha producido un importante daño en el naciente liderazgo de Pedro Sánchez. Un candidato moderado, negociador y con un perfil técnico y político limpio y consolidado, el que encabeza el PSOE actualmente. Y el que además, ha nacido de unas primarias internas. Sin embargo, este «petit comité» en las sombras, ofrece lecturas diversas y enriquecedoras sobre el papel que Zapatero e Iglesias, aún aspiran a ejercer sobre España, después de haber aplaudido las dos legislaturas de José Luis y el resultado final de la última. Y eso son datos objetivos en términos de política económica y del estado de la sociedad, aunque siempre hay fanáticos para un descosido.
La primera lectura clara de esta actuación de Zapatero, es que para él tiene más peso la influencia de su propia persona en la política, que los resultados de las futuras elecciones o el papel que deba desempeñar la nueva generación de socialistas. Moralmente es condenable, pero políticamente no, porque hubiera dejado el país hecho un erial después de su salida hace cuatro años y hubiera ocultado una crisis en el año que se presentaba a su reelección. No conforme con eso, aspira a jugar cartas en el futuro de la naciente fuerza de Podemos. Si bien, probablemente la actuación de Zapatero sea posiblemente un intento de lucha entre un sector de los votantes y militantes socialistas, los más próximos a Podemos, contra el sector socialdemócrata y socio-liberal. Aunque, las luchas intestinas en el PSOE suelen en no pocas ocaciones, llevar más el sello de personas que el de ideas o posiciones políticas.
En lo que acontece a Iglesias, se asiste a la escenificación de lo que ya había advertido Orwell en Rebelión en la Granja. Durante un año, se ha difundido el discurso de la casta, de quién es casta o quién no, si el PSOE sí, si IU ahora sí y luego no, el PP seguro que sí y los otros partidos que no son Podemos, también son casta. Y después de eso, la acción del líder tuerce el guión de la casta reuniéndose con una de las grandes personalidades de esa élite, José Luis Rodríguez Zapatero. De forma similar, los cerdos de la granja que habían acometido una revolución política y social, terminaban reuniéndose con el granjero, comiendo en su mesa y vistiendo como él en una negociación al final del libro. ¿Seran las personas capaces de entender que la política no es más que la lucha de una minoría contra otra en coalición con otras? Véamos pues, hasta dónde llega el sentido común de esta nuestra sociedad.
Mordaza neoliberal
Las fuerzas de seguridad del Estado pueden denunciarle durante una manifestación o altercado, las faltas muy graves en uso de su libertad de expresión cuestan desde 30.001 hasta 600.000 euros, será castigado con mayor impunidad si critica o responde contra un agente del orden, usted no podrá enlazar la información de un medio ya que habrá que pagar un canon por dicho uso y más. Estos son los regalos que los reyes del neoliberalismo en España, es decir, el PP nos traen para celebrar el comienzo del nuevo año. Mal se ha entendido la palabra liberalismo y neoliberalismo en España que más bien significan neoconservadurismo. Pues, el liberalismo hace hincapié en la libertad de expresión y los derechos de reunión, asociación y manifestación como instrumentos para luchar contra la opresión de los poderes públicos.
Esto no debe sobresaltarle, la derecha española se ha caracterizado por un carácter primitivo y por su incapacidad para articular posiciones políticas cívicas y respetuosas con el orden constitucional. Y es que, si nuestra derecha fuera fiel a los planteamientos de la Constitución, no crearía esta ley que reduce los derechos civiles reconocidos en la carta magna de 1978 y tampoco dañaría el Estado del Bienestar. Son estos daños políticos, los que están produciendo una falta de confianza en el constitucionalismo y está llevando a que buena parte de la sociedad se radicalice planteando no ya una reforma, sino una nueva Constitución y es posible que hasta una segunda transición.
Segundas partes nunca fueron buenas en la incertidumbre. Se escriben estos años, momentos fundamentales para la historia española, pero la duda es la única meta que asoma en el horizonte. Probablemente, entre los radicales de Podemos y los neoconservadores del PP se observa un mínimo común denominador como es la incapacidad para respetar la pluralidad ideológica, ingrediente fundamental de una democracia. Y así, el totalitarismo asome bien vestido de azul o de violeta para terminar de cerrar el círculo.
Equo is not Andalusia
Esta mañana navegando por la red, el arribafirmante se encuentra con dos videos de Equo Joven para pedir el voto en las elecciones europeas. La verdad es que no tienen nada de desperdicio. En uno de ellos, aparece una chica de clase media baja de un barrio obrero, lo que vulgarmente se llama como «choni» (término que varía según el lugar) pidiendo el voto para las europeas. Este primer video no está disponible porque alguien tuvo la correcta idea de eliminarlo. Lógico. ¿Quién le da las ideas a los jóvenes de este partido? En el segundo, tenemos a una chica de Triana que ha emigrado a Berlín junto con sus trajes y sus discos de Lolita por lo que cuenta. Y éste es el mejor, porque el estereotipo de la Andalucía franquista de flamenco, toros y estelas cofrades -uno de los grandes inventos de nuestra cultura audiovisual- vuelve a convertirse en un instrumento mediático de mano de un partido nuevo del que se presume aire fresco, conocimiento de causa y sentido común.
Estos videos demuestran un desconocimiento de Equo con respecto a las identidades regionales y locales de España. Un desapego con respecto a los territorios de los cuales esperan recibir sus votos y ostentar… ¿su representación? Curioso. Ahora bien, ¿qué pasa entre los verdes para haber llegado a este punto? En primer lugar, la estructura interna en el ámbito territorial de Equo está definida por un carácter bastante centralizado en Madrid. En segundo lugar, es un partido con una proyección europeísta, pero que descuida los niveles autonómico y local, tanto en su agenda política como en su conexión representante-representado. Un dato interesante es que en no pocas ocasiones sus militantes representan elementos no-identificados con sus localidades de residencia u origen, lo que se llama «desarraigados». En tercer lugar, un desconocimiento intenso de las sensibilidades territoriales, salvo cuando se trata de hablar vasco o catalán y el resto de regiones no existen (¿en Galicia hablan portugués?).
Quizás esta deriva de los verdes no sea tan extraña, entre otras, porque tienen más capacidad de obtener representación en las elecciones comunitarias que en las generales, al ser unos comicios de circunscripción única. No obstante, es gracioso porque otrora ya un artículo de Florent Marcellesi en el que se alababan los movimientos alternativos de las corralas sevillanas, mientras se vilipendiaba a las regiones costeras por su industria, por el turismo o por el sector agropecuario. Ignorancia. Estos sectores son los que sostienen a nuestra región de una forma u otra. Por tanto, si los representantes políticos de Equo desconocen el Sur, se permiten opiniones superficiales sobre la realidad andaluza y creen que el mundo gira en torno a Bruselas, mal les va a ir. Quede claro que a los andaluces desde luego no los representa y que hipotéticamente su mayor interés sea ostentar una posición de cartel-party para absorber recursos de la panacea europea. Welcome to Europe! Arrivederci Andalusia!
Nuevos padres, viejos hijos
Últimamente, mientras el arribafirmante se toma el café medita sobre los hijos que algunos de sus conocidos han tenido. Llegar a la treintena y no ser padre puede hacerse raro para alguien nacido en los ochenta. Tener hijos o no es una decisión personal de cada uno y ya se sabe que cuando se tiene hijos te embarcas en una aventura para gran parte de tu vida y una vez los tienes, ya nada es igual que antes. Sé de amigos que han tenido hijos y que se parecen mucho en la forma de criar y educar a sus niños. De hecho, han llegado casi a convertirse en la misma persona como si se tratara de una siniestra sombra mimética: el uno para otro. Y aunque en algún momento, se vieron las caras, no surgió el amor porque son personas bastante autónomas e independientes. Aún así, podrían haber formado una buena pareja.
Ella es él. Y él es ella. Uno podía ser Jekyll y el otro Mr. Hyde. Lo cierto es que ambos son ambas cosas. Por lo que, tienen más de un punto en común. Los dos parieron una criatura y como guardines celosos de la misma, están siempre con ella, crecen con sus hijas y ellos crecen con la suya. De hecho, cuando la parieron los dos, cada uno la suya, mostraron una tercera vía alternativa al bipartidismo imperante en sus hijas y propiciadores de una auténtica democracia. Ella es de la vieja guardia y él viene de esa amalgama que son los movimientos anti-globalización. Ninguno quiere compartir la tutela con nadie, en un intento por demostrar que los padres solteros también pueden criar a sus hijos como ya hicieron otros.
Ambos padres quieren que sus hijos sean exitosos. A veces incluso pienso, si ambos van a vivir de sus hijos como le pasó al pobre Macaulay Culkin. También esperan que el pueblo en el que vivien confíe en sus hijos, aunque les da igual que en casa sean chavales de confianza. Además, quieren que el niño sea educado y honrado, no como los hijos de los otros que son unos holgazanes y unos delincuentes. Por eso es mejor que estos chicos ejemplares no tengan contacto con los de su quinta, pues había unos crios que le robaban los sobres al cartero y a otro lo pillaron esnifando cocaína con el conductor del autobús. Cosas de la vida.
Y al final, empiezan a aparecer cosas de un chaval y del otro que no dan confianza, como pasa con algunos asuntillos de sus padres. Y es que, el arribafirmante se pregunta si este desmedido amor de sus padres por los hijos no es un poco perjudicial para el resto del pueblo que ve con buenos ojos a los muchachos.
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