2016

Ciudadano Trump

Posted on Actualizado enn


Republican presidential candidate Donald Trump speaks to supporters as he takes the stage for a campaign event in Dallas, Monday, Sept. 14, 2015. (AP Photo/LM Otero)

El mundo ha gemido después de conocer el ascenso de Donald Trump como nuevo Presidente de los Estados Unidos. Las encuestas que daban la victoria a Hillary Clinton han fracasado y después de ocho años de los demócratas en la Casa Blanca se produce una alternancia republicana. Desde Bruselas, miran con ojos escépticos y desconfiados al flamante comandante en jefe, mientras las bolsas de distintos países empiezan a dar síntomas de ansiedad, entre ellas las del BBVA que tiene gran parte de su negocio en México.

La gente, sobre todo fuera del país, se preguntan cómo es que este señor con un discurso misógino, xenófobo y excluyente ha alcanzado a ser cabeza del ejecutivo. Incluso los manifestantes que hace unos días se han pronunciado frente a la Torre Trump están atónitos con tan díscola elección. Como dijo Fernando Savater este fin de semana, la democracia implica que tengamos compartir la cosa pública con otros ciudadanos menos agradables a nuestros oídos. Y eso es tanto lo bueno como lo malo, ya que la otra opción sería lanzar a estos sujetos fuera de las instituciones, lo que ya no sería ni democrático ni sano para una democracia que tiene que acoger incluso a las posiciones más extremistas en su seno.

La democracia americana se encuentra en un panorama de polarización social, donde el discurso de Donald Trump ha captado las esperanzas y los miedos de las clases baja y media. Sobre todo cabe pensar en los tradicionales trabajadores de las ciudades industriales como Detroit, lanzados al desempleo y a la carencia, que observan en el nuevo Presidente una luz al túnel de una situación, producida presumiblemente por los latinos y otras etnias que ocupan sus puestos de trabajo. No obstante, cabe observar hasta qué punto es realizable la agenda política que Estados Unidos pretende implementar con su nuevo ejecutivo y entre las cuales o son irrealizables o ya se han hecho antes.

Anuncios

Collado presenta una ponencia en el VII Congreso GIGAPP

Posted on Actualizado enn


poster-cartel-2016Francisco Collado presenta una ponencia bajo el título “Una aproximación teórica al liderazgo político de los alcaldes en el sistema local de España” en el VII Congreso Internacional de Gobierno, Administración y Políticas Públicas, que ha tenido lugar en Madrid este año entre el 3 y 5 de octubre.

Dicha ponencia representa un esfuerzo intelectual por conocer los distintos condicionantes que se deben tener en cuenta a la hora de estudiar el liderazgo y la élite política local en España. Para ello, se realiza una revisión sobre los estilos de liderazgo, las estrategias y los condicionantes que determinan la capacidad de actuación de la clase política en el municipio. Una primera sección está dedicado al análisis de la “presidencialización” del alcalde español, los estilos de liderazgo local existentes en Europa y Estados Unidos y su puesta en relación con el modelo administrativo del arco mediterráneo, donde se encuadra España. En la seguna sección, se plantea una exposición del perfil socio-económico de la élite local y los métodos de reclutamiento en España. Finalmente, se expone un marco teórico que oriente las distintas investigaciones que se realicen sobre los actores políticos en el municipalismo, sobre todo en lo que respecta a liderazgo.

El texto original de la ponencia puede ser consultado en el siguiente enlace: http://www.gigapp.org/index.php/component/jresearch/publication/show/2194?Itemid=101

Hastío

Posted on Actualizado enn


hastioLos partidos arrancan su pre-campaña con vistas a junio. Si bien, el monarca ha vuelto a retomar su agenda para evitar el bloqueo de la situación política actual. Por lo que, parece que la institución más vieja y menos democrática -ya que es hereditaria- del país es la única dispuesta a abrir las compuertas de la gobernabilidad en este estancamiento del embalse político. Frente a lo que parecían los primeros brotes verdes de mejoría económica se produce un contraste con este ambiente tenso y calmado de la arena política que prometía un “cambio” ante la decepción de los votantes de la mayoría de los partidos.

Si bien, la respuesta de las bases de Podemos indican que esta decepción no está tan instalada en amplios sectores de la sociedad. Y es que, la misma actitud opuesta a la búsqueda del consenso no pertenece sólo a la clase política, sino también entre la misma sociedad. A falta de consultas en otros partidos, es difícil saber si esta hipótesis se replica en otras formaciones como el PP, PSOE, Ciudadanos o Izquierda Unia. Mientras tanto, la única apuesta viable parece ser el “gobierno a la valenciana” que sigue sin sumar escaños suficientes para alcanzar un gobierno, no se diga ya estable.

La crisis de deslegitimación del principio de representación política parece tocar a su fin, al menos en la formación de Iglesias, a la luz de los datos anteriores. Y por tanto, más valdría hablar, si se conformara esta hipótesis, en la baja capacidad de consenso de nuestra ciudadanía en general. Fuese quizá este un elemento sobre el que dirigir futuras investigaciones y elucubraciones para los politólogos en los próximos años. Lo que está claro es que el cambio en la intención de voto en particular y en el comportamiento político en general no se produce en el corto plazo. Por lo que, las próximas elecciones arrojarían un resultado similar al de las que se celebraron hace cuatro meses con escasas variaciones, según muestran las encuestas. Y esto lleva a un callejón con una única salida: tecnócratas.