mercado de trabajo

Los espectros de Alemania y la reforma española

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Algunos economistas creen que si se abarata el despido se puede conseguir un aumento del empleo a largo plazo. Esta lógica es la que ha seguido el Gobierno para imponer la nueva norma del mercado de trabajo. Añadiendo una serie de cambios que bien pueden ser discutidos. Para empezar, se constata que esta medida producirá una nueva recesión, aunque sería preferible hablar de prolongación de la crisis para el primer semestre del año.

En primer lugar, aunque esto supusiera realmente una mejora en la tasa de empleo cabe preguntarse cuál sería la hipotética fecha en la que se produciría. No obstante, las estadísticas oficiales sobre empleo impiden mostrar la auténtica realidad. El “quid” de la cuestión reside en las características cualitativas del trabajo generado. En Alemania, ha disminuido el desempleo, pero a costa de crear puestos de trabajo “low cost” donde no se paga realmente por el desempeño realizado. Al contrario, se trata de puestos de trabajo de una cualificación media o baja, donde se mantiene un sueldo basura que en nada ayuda al incremento de la capacidad adquisitiva.

Para continuar, es una reforma que beneficia a grandes empresas, pero no ayuda a las medianas y menos a emprendedores. Ya que, el problema de la mediana empresa no está tanto en destruir puestos de trabajo como en aumentar su productividad ¿En qué repercute disminuir más aún la capacidad de consumo de las familias que son los usuarios habituales de los servicios ofrecidos por las pymes? Entre las pymes se encuentran servicios informáticos, negocios de barrio, pequeñas tiendas de moda, joyería y bienes de consumo. Por lo que, el tejido empresarial sufrirá una reducción de su potencia, con la excepción de las grandes firmas.

Finalmente, se crea una categoría denominada “empresas en crisis”, las cuales tendrán una serie de ventajas en la reducción de salarios y el despido libre. La reforma popular del mercado laboral se acerca hacia el modelo alemán, cuando bien el objetivo tendría que haber pasado por una paulatina transformación del sistema productivo que afecta al tipo de puestos creados. Y es que, Alemania, por muy buenas cifras que muestre, parece que vuelve a sus viejos fantasmas. La desconfianza, el autoritarismo y el alejamiento de Europa que no hace muchas décadas le llevaron a uno de los episodios más trágicos de la historia de la humanidad.

Proxenetas del trabajo

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La sociedad libre y democrática en que vivimos existe un mercado laboral. Un sistema productivo con unos interesantes intermediadores: las agencias de recursos humanos. Estas entidades de naturaleza sectaria y ultraterrena hacen su agosto con la búsqueda de un perfil exacto de trabajador que el mismo sistema es incapaz de producir. Buscan lo imposible entre lo probable.

Entre sus estrategias están dos: las preguntas absurdas y la adivinanza. Comencemos por las preguntas absurdas en las cuáles quieren saber desde quiénes son tus amigos hasta si tienes clientes. En jerga, demanda de un producto posiblemente dietético seguramente timorato. También incluyen los test-psicotécnicos o baterías de preguntas sobre si un zutano no está cómodo en una reunión social o si mengano no encuentra un baño en el trabajo. Y se supone, que zutano y mengano son los mismos, es decir, tú, y que piensan etiquetarte en relación a algún trauma freudiano no superado en la infancia. O bien no te terminaste de acostar con tu madre si eres hombre, o intentaste robarle tu padre a tu madre si eres mujer.

Después viene la parábola del trabajo secreto. Un señor o señora ataviados con un uniforme corporativo te pregunta sobre tu formación y habilidades. Hasta ahí normal. Después empiezan a preguntarte sobre cómo trabajarías en un puesto de trabajo oculto, sin saber el tipo de demanda, ni la formación que necesita, ni la empresa que contrata. Vaya a ser que la empresa de turno haga público que prostituye su selección de personal entre intermediadores. Y estos proxenetas que median son los que tanto mueven el mercado, un mercado que ni es libre ni es esclavo. Un lugar donde puteros de la selección del personal y del suelo hacen de las suyas para acabar como siempre, provocando una crisis financiera.