voto

Una España para las clases altas

Posted on Actualizado enn


rec417La derecha española o mejor dicho, la del Gobierno Central, ha demostrado que no es una derecha civilizada. Esta derecha es una derecha aristocrática, tiránica e incivilizada. Es una derecha de orcos y no de seres humanos, y podríamos entrar a hablar sobre si los orcos de Mordor tienen derechos humanos o no. Ese es un debate interesante. La escena de esta semana, de una derecha que está en desacuerdo con el tema del aborto, pero que está dispuesta a unir sus fuerzas -liberales, democristianos y conservadores- para garantizar la reforma de una ley que ha sido bien redactada por el Gobierno de Zapatero, deja claro ante que nos encontramos.

Cuando la derecha dice que se va a hacer esa reforma en expresión de la voluntad de los españoles, surgen dudas sobre los principios democráticos que velan en sus mentes. Una ideología dictatorial que considera que el voto es un cheque en blanco con el que pueden hacer lo que quieran. Ya sea proteger a los bancos, ya sea echar a familias de sus hogares, hundir en la penuria a medio país o reducir los derechos de sus ciudadanos. Si antes se hacian las cosas por la gloria de Dios, hoy se hacen en nombre de la voluntad de una nación. Parece ser que la derecha ha conseguido definir ese concepto que la Filosofía Política no ha definido en más de dos milenios de existencia. Deberán prestar pues atención a su cheque en blanco, pues un grupo nutrido de votantes populares han cambiado su intención de voto hacia otras opciones políticas como demuestran los datos del CIS.

Hay que dejarlo claro. Esta derecha de orcos está haciendo un país a medida de las clases altas. Hace una España a su medida y no a la medida de todos. Después surgen sus críticas ante los socialdemócratas. Cabe preguntarse si esta derecha tiene capacidad de autocrítica. Posiblemente la respuesta sea un rotundo no. Y ciertamente, la clase alta ha demostrado que no tiene capacidad de autocrítica y que como dijo Aristóteles, la democracia sólo es posible con una amplia clase media, con un punto medio. Un punto medio entre la tiranía de los aristócratas y la demagogia de los desarrapados.

Volatilidad electoral, no sólo física

Posted on


La presente columna va dedicada a un respetuoso lector que confunde la volatilidad electoral con algún proceso físico o biológico. Por lo que, lleva a pensar que se trate de algún recalcitrante fanático de las llamadas ciencias experimentales preocupado por la teoría de cuerdas, la existencia o inexistencia de la materia física o la auténtica verdad sobre la estructura atómica. Y como el señor, pedía en cuestión que se le explicase, pues allá vamos a hacer un ejercicio pedagógico.

La volatilidad electoral parte de dos premisas. Por un lado, este fenómeno actúa sobre los votantes no fieles a un partido concreto. Por otro lado, el ciudadano intenta votar a un partido que se aproxime a su posición política en el eje izquierda-derecha. De esta forma, una cantidad de votos que recibió un determinado partido en unas elecciones generales pueden dirigirse a otro partido ideológicamente cercano en los siguientes comicios, según la coyuntura de las circunstancias. Los votos pueden volar de un partido a otro en cada elección. Bazinga.

Para que usted, mi respetado lector pueda entenderlo, le pondré ejemplos que nada tienen que ver con la teoría de fluidos, sino con la actitud de los ciudadanos en unas elecciones. Por ejemplo, un votante de izquierdas puede votar en unas nacionales a IU por estar identificado con ella, y en otras, votar al PSOE para rentabilizar su voto. Otro caso, un votante de centro derecha puede votar en unas elecciones al PP, y en otras, estar descontento con sus políticas y votar a UPyD. Bazinga.

¿En qué consiste rentabilizar la volatilidad electoral? Si un partido sabe que puede conseguir votos de un partido ideológicamente cercano porque exista descontento con este último, intentará en su campaña atraer estos votos volátiles. Es la estrategia de UPyD por atraer votos del centro-izquierda y del centro-derecha cuando hay hartazgo con el bipartidismo, o de IU por atraer votos del PSOE cuando este último está de capa caída. Espero que esto no haga sudar sus neuronas.

Después de esta columna magistral. Espero que usted, mi querido lector de ciencias experimentales entienda que las ciencias no sólo son la física y la química, ni la biología o la medicina. Hay unas ciencias llamadas Ciencias Sociales, citemos la ciencia política, sociología, comunicación o el derecho; que permiten que su actitud sea calculada al dedo por los políticos, que sus berreos puedan ser interpretados y que su perfil pueda ser cosificado como el de un pedante y receloso megalómano con aspiraciones a descubrirnos su única verdad. Mi duda es, ¿existe la materia física? Bazinga.