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Un capítulo de libro analiza cómo el FMI ejecutó la construcción del relato de la crisis de deuda griega

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Francisco Collado ha publicado un capítulo de libro que analiza la elaboración discursiva de las políticas de austeridad aplicadas por la Troika en Grecia durante la crisis de deuda soberana. Este trabajo de investigación que se encuentra recogido en la obra El mercado único en la Unión Europea: balance y perspectivas jurídico-políticas, coordinada por  Laura García y José Miguel Martín y publicado en la editorial Dykinson, adopta una postura crítica en la que se observa el método por el cual el Fondo Monetario Internacional (FMI) desarrollo su política de comunicación institucional a través de distintos comunicados para socavar la soberanía helénica y legitimar los distintos recortes que experimentó el país durante la primera mitad de la década pasada. Así se demuestra como el papel de los agentes bancarios franceses y alemanes estuvo presente en este ataque frontal contra la democracia griega.

Como reflexión, este texto plantea una hipótesis sobre la reducción del grado de democracia de las instituciones supranacionales al otorgar una posición de preeminencia a las entidades financieras frente a los ejecutivos de los Estados miembros que se vieron más afectados por la crisis como fue el caso analizado en este capítulo de libro.

Agenda oculta en la gobernanza española

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agenda-ocultaEn distintas columnas, el arribafirmante ha advertido de la senda anti-democrática de la Unión Europea en los últimos años. Desde el día y hora, en que se fragmentó eso que los medios de comunicación llamaron como el “eje franco-alemán”, las comunidades europeas se han convertido en una suerte de instrumento tecnocrático en manos del Gobierno alemán. La batuta germánica que se ha impuesto durante los años de la crisis económica ha venido a exigir a la mayoría de los países una serie de condiciones para cumplir sus objetivos económicos. Estos objetivos económicos, marcados según los cálculos y las estimaciones del Banco Central Europea, han subeditado a la calidad democrática y el Estado del Bienestar a un segundo plano. España, Portugal, Italia y Grecia son las nuevas colonias en las que el IV Reich se ha instalado, sin necesidad de usar los tanques simplemente a los cuerpos de funcionarios comunitarios.

La necesidad de ajustar a la maltrecha España y evitar la prolongación de la ausencia de ejecutivo por un año más estaba en la agenda alemana. Una de las economías más pujantes de los países mediterráneos, la cual ha empezado a despegar, no podía continuar con una crisis de gobernabilidad a ojos de Merkel. Eso contravendría los intereses económicos depositados en el país ibérico y su rápida necesidad por encaminarse hacia los nuevos recortes impuestos desde Bruselas. ¿Y acaso no cabe pensar que hay un fino hilo desde la agenda internacional alemana hasta la crisis interna del PSOE? Les diré que sin lugar a dudas, dicha relación de causalidad existe, aunque pueda parecer difícil de vislumbrar a simple vista.

Hace ya una semana que alguien le preguntó a Rajoy en las instituciones europeas que si volvería a repetir como ejecutivo. La respuesta directa fue afirmativa. El partido más votado en las penúltimas y últimas elecciones de España era el que ha conseguido sacar a España de la crisis a golpe de limitaciones presupuestarias y sólo el segundo partido más votado, con el liderazgo de Pedro Sánchez, se oponía a su investidura en esta España asediada por los radicales de Podemos. Era necesario que el PSOE que ha sido uno de los partidos fundamentales en la gobernabilidad de España sacrificase sus postulados políticos en favor del sistema y se abstuviese en la investidura de Rajoy. Desde las opacas y selectas élites supranacionales que representan Felipe González y Juan Luis Cebrián hasta el ámbito subestatal socialista liderado por Susana Díaz, se ha trabajado en esta operación de desatoro de las poleas y mecánicas partidistas para acabar con un Secretario General que había sido elegido en primarias y dar vía libre a los cauces de la gobernabilidad, aunque a su pesar arrastrase el cadáver de la extinta socialdemocracia convertida en capitalismo residual. Y ahora, cabe preguntarse hasta qué punto la situación actual, tanto la fractura del PSOE como la segunda legislatura de Rajoy, responde a intereses constitucionales y democráticos o a los intereses de una agenda internacional que se escribe desde Bruselas y otros salones más opacos.