Día: mayo 15, 2012

Sobre la tolerancia

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En estos tiempos que corren de crisis, se abre el camino para la llamada a los viejos fantasmas. Los espectros del pasado cercanos a los totalitarismos de izquierdas y derecha, en otras palabras el comunismo ortodoxo y el fascismo. Un buen ejemplo, lo tenemos en el ascenso de partidos de extrema derecha en la última década en las democracias europeas.

La entrada de Aurora Dorada en Grecia es simplemente la punta de un iceberg que termina de vislumbrarse. Y tras este caso, podemos citar el Partido de los Autenticos Finlandeses, Ataka en Bulgaria, el Partido Nacionalista Alemán, Frente Nacional en Francia y su homólogo en Bélgica junto a Orgullo Flamenco. Además de, el Partido por la Libertad y la extinta Lista Pim Fortuyn en Holanda, el Partido de la Gente en Dinamarca, Laos en Grecia y Chipre, Alianza Nacional en Italia o el Partido de las Familias Polacas.

Mientras tanto, este ascenso de la ultraderecha y las cifras de paro dan pie para el surgimiento de movimientos de extrema izquierda. Los cuales, son mucho más difíciles de percibir y que hacen peligrar la misma esencia de las democracias liberales y la sociedad libre que defendía Popper. Cuando el sistema falla todos recurren a los extremos, y las derrotas de otros sistemas como el soviético son sólo “fallos” en un intento por experimentar una nueva experiencia 2.0 de economía planificada y censura.

Izquierda y derecha extrema tienen mucho en común. En ambas esferas, se apuesta por la homogeneización social de los sujetos en una comunidad, ya sea la obrera o la nacionalista. Se pierde la individualidad de la persona, aduciendo que es una ilusión y son castradas toda suerte de libertades y derechos. Por eso, en estos tiempos de crisis lo que más debiera defenderse es un valor que parece echarse de menos, la tolerancia. Y saber tolerar es fundamental para tener el pluralismo que toda democracia precisa. Cuidado con los extremos.