Elecciones

Los cachorros de la camada

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Botella-politico-personal-Villanueva-dimitir_EDIIMA20130110_0195_14Hace unos días Ana Botella sorprendió con unas declaraciones sobre las juventudes en los partidos políticos. Al parecer, según esta señora cuyo único mérito ha sido ser la primera dama, es decir, la mujer del expresidente José María Aznar; deberían de suprimirse este tipo de organizaciones. Este es un debate que está presente en muchas democracias europeas desde hace algunas décadas y al que la disciplina del politólogo tiene algo que decir y aportar.

Para empezar, la Constitución Española no dice nada al respecto sobre las formaciones juveniles en los partidos, tan sólo que es necesaria la mayoría de edad para poder ejercer el derecho de participación política tanto para votar como para militar. Otra cosa bien distinta es lo que constituyen grupos como Nuevas Generaciones, Juventudes Socialista o Juventudes Comunistas. Al respecto, estos colectivos cumplen con el objetivo de servir de cantera para los partidos, especialmente en la extracción de élites para el gobierno local. En el caso de los populares, los presidentes provinciales de su camada suelen servir para nutrirse de futuros concejales, de ahí que en cuanto obtengan su representación política, terminen renunciando a su cargo en el partido. En el caso de los socialistas y comunistas, la cantera también nutre de posibles concejales, aunque en estos casos no son colocados entre los primeros miembros de la lista, sino que generalmente a partir del número 10 donde es difícil que el cupo juvenil quede representado en el consistorio. El resto de sujetos de las formaciones juveniles quedan como carne de cañón que será barrida y reducida a militancia de base sin ninguna aportación salvo una cuota y una mano de obra barata. No cuenta la formación o cualificación, sólo la lealtad del lobezno a la camada.

Si continuamos, existen posturas contrarias a este tipo de organizaciones. Por un lado, UPyD señala que los jóvenes deberían militar de la misma forma que un militante del partido, sin que exista una diferencia entre juventudes y estructura política. Por otro lado, se puede considerar que la entrada de jóvenes en la política puede ir en detrimento de la democracia y en beneficio de la creación de políticos profesionales. Sin embargo, de lo que no hay duda es que estas formaciones cumplen un papel de socialización política que no debe ser menospreciado entre los miembros de la cúpula de las juventudes. También, existen recorridos distintos en cada partido si se hacen desde las juventudes o desde el mismo partido, siendo los primeros, los que cuentan con más bajas en el inicio de carreras políticas, terminando muchas veces en senadores y otros cargos denominados «cementerios de elefantes».

Se mire como se mire, las juventudes políticas cumplen un papel importante. No obstante, tienen dos inconvenientes importantes. Por un lado, la diferenciación entre la casta de los mayores y la de los jóvenes que muchas veces va en detrimento de estos últimos. Por otro lado, la instrumentalización de los cachorros como auténticos mercenarios al servicio del partido, sea del color que sea. Es aquí donde la práctica política debiera corregir esa participación dudosa de los jóvenes. Otra cosa es que una mujer cuyo mérito haya sido ser esposa de o hija de, abra la boca para lanzar un ladrido.

Las falsas interpretaciones de las elecciones vasca y gallega

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En los próximos días, vendrán los expertos e iluminados de los distintos partidos a valorar los resultados de Galicia y del País Vasco. Entre las hipótesis que se barajan hay dos que son especialmente erróneas y preocupantes. Por un lado, la afirmación de que la victoria popular gallega es una aceptación positiva de los recortes de Rajoy. Por otro lado, la creencia de que la pérdida de votos socialistas en detrimento de populares y nacionalistas es un rechazo de la oposición de Rubalcaba.

En términos politológicos, es factible afirmar que los anteriores factores han jugado un papel en el desenlace de la campaña. Sin embargo, hay aspectos que tampoco se deben olvidar. En Galicia, se encuentra uno de los principales feudos populares y tradicionalmente ha sido una comunidad de derechas y a la antigua usanza. Es ilustrativo, el estudio de Guillermo Márquez sobre los políticos franquistas que después de la transición repiten como concejales democráticos en los municipios gallegos. O dicho de otra forma, la continuidad de los viejos notables de provincia en esta región.

En segundo lugar, la cuestión vasca debe ser analizada desde dos causas. La primera el rechazo al bipartidismo presente en España actualmente por la mala gestión de Rajoy y el desencanto socialista a Rubalcaba. Y la segunda, el auge de los nacionalistas propiciado por la iniciativa de Mas de invertir políticamente por la independencia de Cataluña, junto a la subida de la izquierda abertzale. He aquí, donde sí hay que pensar y reflexionar sobre la deriva de estas comunidades, una feudo popular y la otra convertida en una suerte de sistema multipartidista en su cámara autonómica.