Salida a los deshaucios

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Personas que abandonan sus viviendas. O bien que sus casas las abandonan, o que pierden la batalla hipotecaria. Fuerzas de seguridad que protegen el derecho a la propiedad individual, pero que en realidad cuidan de la propiedad bancaria y finalmente, la calle o el suicidio. Esta es la teoría de juegos que explica la tragedia que vive una gran parte de la sociedad española. De lejos, se oyen las críticas de algunos que consideran que durante los últimos años se ha vivido por encima de nuestras posibilidades. Cierto, gentes que compraron segunda casa en Marbella y Benidorm, pero que nadie olvide a toda una generación que hace una década tuvo que comprometerse a pagar una hipoteca de treinta o cuarenta años, ganando un sueldo mileurista; ni de los jubilados que avalaron a sus hijos y los acompañan en el.

De esta combinación de jóvenes que pierden su empleo y el predominio de los bancos en esta tragedia nace el drama diario. La cuestión ahora, a parte de escuchar a neoliberales y meapilas que dicen que hemos vivido más de lo que ganábamos, es buscar una solución a este problema. Por un lado, se puede barajar la posibilidad de la dación en pago, es decir, entregar la casa ante la imposibilidad de seguir costeando la hipoteca por parte del inquilino. Sin embargo, esta alternativa es débil, ya que el ciudadano pierde su casa y el dinero que ha invertido en ella. Algo similar sucede con la opción del alquiler. Desde muchas tribunas se afirma que el alquiler es más habitual que la compra en propiedad en la Europa continental. O dicho de otra forma, la posesión de una vivienda es un derecho reservado a los más pudientes. Tampoco es lo más óptimo. El individuo debería tener derecho a tener su propia casa para garantizar un mínimo de bienestar, que no sea algo que no esté al acceso de las clases medias y populares.

Por tanto, una solución interesante sería expandir constitucionalmente el derecho a la vivienda e incluirlo entre los fundamentales. De esta forma, podríamos aproximarnos al modelo alemán. Además, sería necesario corregir esta tendencia de la policía a cuidar más por la propiedad de los bancos que de las personas. Los bancos son una parte importante del sistema. De acuerdo, pero deben estar al servicio de los ciudadanos, y si no, ponerlos legislativamente a su colaboración y no convertirse en lo que son: mercenarios financieros.

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Un comentario sobre “Salida a los deshaucios

    manospal escribió:
    marzo 13, 2013 en 9:04 pm

    El apego que tenemos a la vivienda en propiedad se debe a una inseguridad que creo que desaparecería con seguridad aunque pueda sonar a utopía pero es que no veo otra alternativa ni realista ni de las otras. El alquiler por sí solo no te da una mínima estabilidad para plantear una vida que no sea ambulante haría falta algo más. Si todos tuvieramos una renta mínima asegurada suficiente para vivir y pagar unos gastos normales no habría tanta preocupación por ser dueño de tu casa en el caso que no se pueda llegar para pagarla por supuesto (Si me echan de esta me voy a otra que haberlas haylas) y habría de donde retraer el importe del alquiler si a alguien le da por olvidar las obligaciones de pago. El parque de viviendas para alquilar tan desproporcionado a los de propiedad aumentaría considerablemente castigando sin hacer sangre al propietario insolidario que mantiene su segunda vivienda vacía en mi opinión.

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